3- LOS AÑOS MENOS FRUCTÍFEROS (1930 - 1949)
Con la llegada del sonoro comenzó la edad dorada del cine, y también por esas fechas la literatura de ciencia ficción inició su camino hacia la madurez. Como cabía esperar, a lo largo de las décadas que son comúnmente consideradas como su período clásico (años 30 a 40), el cine fijó frecuentemente su atención en la cada vez más pujantes (al menos en los Estados Unidos) ciencia ficción.
Sin embargo, la mayor parte de ellas no pasaron de ser meras producciones de serie B, quedando lejos pues de los géneros privilegiados por la industria de Hollywood. Esta circunstancia no es de extrañar; era la época de los pulps, y la mayor parte de la ciencia ficción de entonces estuvo limitada a los cada vez más estrechos márgenes de la literatura popular norteamericana. Así pues, era lógico que el cine de Sci-Fi de entonces fuera asimismo poco popular.
UNA FANTASIA DEL PORVENIR (Just Imagine - 1930).Un ciudadano sufre un accidente (le cae un rayo encima) y queda dormido durante medio siglo, despertando en los años '80. En tal época se involucrará con una bella chica y marchará a Marte en medio de escenas musicales y aventuras hollywoodenses.
Original comedia musical que se desarrolla en un futurista Nueva York de 1980. Allí se ha organizado una extraña sociedad donde la gente es conocida por números en lugar de por sus nombres, y todos los matrimonios que se celebran han de ser aprobados por el Gobierno. También hay puertas automáticas, niños probetas e incluso un teléfono con pantalla de televisión. La verdad es que ver ahora esta cinta permite constatar la ingenuidad exacerbada de la época a la hora de prever el futuro.
La historia es la de una un hombre que no acepta las mencionadas leyes y construye un cohete para viajar a Marte, donde descubre que hay una réplica de terrícolas.
EL DOCTOR FRANKENSTEIN (Frankenstein - 1931).El doctor Henry Von Frankenstein acomete un experimento tenebroso: construir, a partir de fragmentos de cadáveres, un nuevo ser humano. Con la ayuda de su criado Fritz, se adentra durante la noche en los cementerios de la localidad para arrancar a los cadáveres las partes que necesita. Lo que ignora es que el cerebro que ha utilizado en su experimento había pertenecido a un criminal.
Ya hablé de esta pelicula en el reportaje dedicado al género de terror (aqui), pero es indudable de que este clásico entra también dentro de la ciencia-ficción.
Mítico título de la Universal que adapta de forma libre la maravillosa novela que Mary Shelley publicó en 1818. A caballo entre el horror gótico y la ciencia ficción, Frankenstein debe ser considerada, a pesar de sus imperfecciones, como una obra clave dentro de su género; ya que sus imágenes sientan buena parte de las bases de la iconografía cinematográfica.La atormentada figura del Víctor Frankenstein de su precedente literario, se convierte aquí en un obsesionado mad doctor cuyas ansias de alterar las leyes de la naturaleza, acabarán por desembocar en una tragedia de complejas implicaciones morales y filosóficas, cuyas consecuencias resultan del todo impredecibles.
Tan terrorífica consideraba el estudio la historia, que tuvo que introducir un prólogo en el que el actor Edward Van Sloan, que en la cinta da vida al Dr. Waldman, advertía al público acerca de los espantos que estaba a punto de contemplar.Evidentemente y vista a día de hoy, parece claro que el filme ha perdido toda su capacidad para producir miedo. Sin embargo, el visionado de cada uno de sus fotogramas sigue provocando una indudable fascinación, gracias a la gótica y expresionista atmósfera plasmada por James Whale, que en las secuencias que transcurren en el interior del viejo torreón que sirve como laboratorio a Frankenstein, otorga al espacio un sentido de la verticalidad inaudito para la época de su estreno.
La otra gran baza de la película, es la extraordinaria performance de Boris Karloff; actor de enorme talento e impagable presencia, que dota a su criatura del patetismo y el porte trágico necesarios que la hacen conmovedora. A ella contribuye el genial maquillaje de Jack Pierce, cuyo trabajo acabaría dando lugar a todo un icono cultural del siglo XX.
Muchas son las escenas a destacar en esta espléndida obra (el momento de la creación, la inesperada visita del monstruo el día de la boda, el final en el molino), pero sin duda me quedo con el lirismo de aquella en la que la criatura, anhelando algo de calidez humana, juega con una niña a la que acaba por arrojar al río para que flote como las flores que, con anterioridad, ambos habían estado lanzando al mismo. En ella se reflejan a la perfección, la ingenuidad y el horror inherentes a una amarga existencia que jamás será comprendida.
Generó 3 secuelas:
LA NOVIA DE FRANKENSTEIN (Bride of Frankenstein - 1935).Tras salir mas o menos ileso del incendio del molino, el monstruo vaga por los alrededores, a pesar que su creador quiere pasar inadvertido, el demente doctor Pretorius volverá con la intención de ofrecerle una compañera al monstruo.
LA SOMBRA DE fRANKENSTEIN (Son of Frankenstein - 1939).El Barón Wolf von Frankenstein es el hijo del doctor Henry Frankenstein, y hereda tras la muerte de su padre su castillo donde se traslada acompañado de su mujer y su hijo. Pero los lugareños no están muy contentos con su llegada, pues temen que sea igual que su padre y haga los mismos experimentos diabólicos de aquel. Igor le descubre donde está el monstruo que creó su padre, y con la ayuda del Barón el monstruo vuelve a vivir. Pero Igor, que quiere vengarse de aquellos que le condenaron a la horca aunque no consiguieron acabar con su vida, utiliza al monstruo para que los mate por él.
EL FANTASMA DE FRANKENSTEIN (The ghost of Frankenstein - 1942).Otro hijo del viejo Frankenstein intenta aclarar la verdad sobre el monstruo y debe lidiar con un ambicioso colega y con el jorobado Ygor. Ejemplo efectivo de comedia negra, con transplantes de cerebro, un monstruo que trepa a los tejados para bajar el globo de una niña, aparatos de ciencia loca, y una implausible y divertida trama de conquista del mundo por parte de Ygor, en su más alto rango de protagonismo en toda la saga.
LA ISLA DE LAS ALMAS PERDIDAS (Island of lost souls - 1932).En una isla remota, el Dr. Moreau (Charles Laughton), un científico obsesionado, lleva a cabo extraños experimentos con animales. Su objetivo es conseguir transformarlos en seres humanos. Adaptación libre de la novela de ciencia-ficción "La isla del Dr. Moreau", escrita por H.G. Wells.
Fascinante película del género fantástico, que adapta el clásico literario de ciencia-ficción “La isla del Dr. Moreau” de H. G. Wells, y que se sitúa muy por encima de posteriores adaptaciones cinematográficas de la misma obra.
El filme cuenta con un sobrio guión de Philip Wylie y Waldemar Young en el que se acentúa la maldad y la locura de Moreau, cuya interpretación a cargo del gran Charles Laughton resulta impagable. Al parecer, para crear este personaje Laughton se inspiró en un médico al que conocía y del que tomó el look de bigotito y perilla.El “mad doctor” ejerce de tirano en su isla, en la que establece un régimen del miedo amenazando a las criaturas de la misma con un látigo y con “la casa del dolor”, lugar en el que lleva a cabo sus dolorosos experimentos.
Otra de las grandes aportaciones del guión es el personaje de Lota (Kathleen Burke), la mujer pantera, la más perfecta de las creaciones de Moreau con la que intentará seducir al nuevo inquilino de la isla con el objetivo de crear una nueva raza. Lota representa tanto a la sensualidad más salvaje como a la ingenuidad más pura, sus encuentros con Parker resultan inolvidables, sobre todo aquel en el que ambos se sientan al borde de un estanque y vemos sus reflejos en el mismo.Dentro de la “troupe” de seres monstruosos que pueblan la isla destaca la presencia de Bela Lugosi que interpreta a aquel que dice la ley, y al que reconocemos gracias a sus ojos y a su singular voz a pesar de estar cubierto por un peludo maquillaje obra de Wally Westmore.
La dirección de Erle C. Kenton es magnífica, destacando la sutileza con la que muestra esa galería de personajes pintorescos en lugar de jactarse en una filmación descarada de los mismos. Esta dirección se ve ensalzada por la gran fotografía de Karl Struss de claras reminiscencias expresionistas.
ORO (Gold - 1934).Otra nueva incursión de la productora UFA en el género que con ochenta minutos consagran el mito del científico loco. Retoma el tema medieval de la piedra filosofal. Esta vez es un espectacular y revolucionario invento capaz de transformar en oro el agua. Un demente aristócrata inglés asesina a un honesto científico alemán (se han fijado en la fecha, ¿no?) con el perverso propósito de dominar el mundo de las finanzas. La película va de eso, del dominio de una máquina capaz de fisionar el átomo y hacerse rico.
El laboratorio subterráneo (al que sólo puede accederse por ascensor) constituye un decorado impresionante. Al final aquella ciclópea obra jamás será disfrutada por nadie pues el Atlántico lo devorará en un impresionante clímax final. Si queréis buscar cómo fijar un personaje cliché, ésta es vuestra película. Y sólo son ochenta minutos. Dirigió Karl Hartl y entre los intérpretes encontramos a Brigitte Helm. Casi todos los laboratorios de científicos locos nacen de esta película, lo cual no es poco mérito.
EL HOMBRE QUE PODIA HACER MILAGROS (The man who could work miracles - 1936).Un tímido e insignificante dependiente de unos grandes almacenes de Londres, que lleva una existencia monótona, descubre un día que posee unos poderes sobrenaturales que le permiten hacer unas cosas que están vedadas para el resto de los mortales. Estos poderes pueden dar la felicidad a los demás, pero aunque al principio los milagros son divertidos y los utiliza para el bien, su inestabilidad de ser humano mortal desencadena en un caos sin control.
EL HOMBRE QUE TROCÓ SU MENTE (The Man Who Changed His Mind - 1936).El doctor Laurience, antaño científico respetado, comienza a investigar los orígenes de la mente y el alma. La comunidad científica rechaza sus teorías y le da la espalda, y Laurience lo pierde todo en pos de su obsesivo trabajo; es entonces cuando descubre un peligroso método de transferencia cerebral. Usándolo para salvar su investigación y para beneficio propio, Laurience empieza a transformarse en un "mad doctor" imparable.
Film británico a medio camino entre la ciencia-ficción y el terror, que fue dirigido por Robert Stevenson.Tras un arranque poco enérgico, que nos va presentando a la diversidad de personajes que convergen en la trama, la acción se centra, ofreciendo factores novedosos como el hecho de que sea una mujer quien se erija en socio científico del mad doctor de turno, siendo el prometido de aquélla el elemento superfluo habitual en films de este tipo. Lo más interesante, con todo, suponen ciertos ingredientes que serían precedentes de films más conocidos, como las cabinas de transmisión, muy similares a las de La mosca (The Fly, 1958) de Kurt Neumann, como, sobre todo, el paradigma al que se verá enfrentado el personaje trocado, esto es, una persona dentro del cuerpo de otra, y que arrojará incertidumbres similares a las del experimento del Barón en El cerebro de Frankenstein (Frankenstein Must Be Destroyed, 1969), aunque sin la complejidad, desde luego, del film de Terence Fisher, o ciertas similitudes con la posterior novela de Curt Siodmak El cerebro de Donovan (Donovan's Brain, 1943). Se podría decir que también supone un prólogo e inspiración para el ciclo de films fantacientíficos que Karloff protagonizaría pocos años después para la Columbia.
A todo ello ha de sumarse cierto talante netamente británico como es el humor que impregna el producto o el hálito de policial inglés al que quizá no es ajena la participación en el guión de Sidney Gilliat, posterior especialista en la materia como realizador.
LA VIDA FUTURA (Things to come - 1936).A mitad de los años treinta, la Segunda Guerra Mundial no ha estallado todavía, pero parece sentirse en el aire que se respira. Cuando llegue, acontecimiento inexorable para los futurólogos, supondrá una conmoción que dará origen a un futuro de desastres en el que se impondrá como única forma de gobierno la más feroz de las dictaduras.
Si Metrópolis (1924) de Fritz Lang supuso una revolución dentro del género de la ciencia-ficción como máximo exponente del cine alemán mudo de entreguerras y, en consecuencia, sobre la sociedad alemana de la época, La vida futura podría ser su equivalente británico dentro del cine sonoro en ese mismo periodo.Se trata de una película muy poco valorada y por desgracia olvidada con el paso del tiempo.
Tal olvido es injusto ya que se trata de un magistral título basado en la novela “The Shape of Things to Come” de H.G. Wells, y de una de las mejores películas realizadas en una época en la que el género no era excesivamente pródigo. Además su autor, Wells, de manera profética acierta, por así decirlo, con el pronostico de una guerra mundial que, por fortuna, no se vio reflejada en lo mostrado en el desarrollo de esta película.
Está dividida en tres periodos cruciales durante casi un siglo en un lugar llamado Everytown. Por desgracia, el país en el cual se encuentra ubicada esta villa padece una guerra mundial que se prolonga durante décadas.
La mencionada ciudad es arrasada por un bombardeo, poniendo así de manifiesto de un modo muy gráfico y folletinesco (muy propio de la época), lo absurdo de la estupidez que es la guerra en sí misma, y más aún la de los hombres que la llevan a cabo.
Incluye también en el periodo del futuro, en el que supuestamente se han superado las diferencias para erradicar el conflicto y convivir en paz, armonía y progreso sin ningún tipo de enfrentamiento armado en una reconstruida Everytown subterránea en el año 2036, un escenario brillantemente fotografiado por Georges Périnal, con el uso de excelentes decorados de Vicent Korda y Lazlo Mololy-Nagy, y efectos visuales obra de Ned Mann, Edward Cloman, George J. Teague, W.Percy Day y Peter Ellenshaw.
Sin duda se trata de una obra muy vanguardista y adelantada a su época, cuyo valor narrativo y cinematográfico, con un estilo visual típico de los seriales cinematográficos del momento, ha inspirado a bastantes series y películas, entre ellas Sky Captain y el mundo del mañana (2004) de Kerry Conran.
COSMIC JOURNEY (Kosmicheskiy reys: Fantasticheskaya novella - 1936).El cientifico Pavel Sedikh construye una nave espacial en la que viaja a la Luna en compañia de una astronauta y un muchacho.
A pesar de su impresionante precisión en algunos aspectos de los viajes espaciales, el film de ciencia ficción soviético es poco conocido y sólo últimamente se está rescatando del olvido. Por ejemplo La Mujer en la Luna, de Fritz Lang (1929) ha recibido una distribución mucho mayor, aunque sea técnicamente menos precisa que Viaje Cósmico.En 1932, el Komsomol, la organización juvenil del Partido Comunista de la Unión Soviética de Stalin, insistió en que los cineastas crearan trabajos que atrajeran a los jóvenes. Diversos temas, incluyendo la ciencia ficción, se propusieron. El director Vasili Zhuravlyov le propuso al guionista Aleksandr Filimonov, con quien ya había trabajado antes en The Bombist (1932), escribir un guión sobre el primer viaje del hombre a la Luna. Así, mantuvieron conversaciones con el legendario director de cine Sergei Eisenstein, que había sido relegado a un puesto ejecutivo en uno de los estudios de cine soviético. El mundialmente famoso Eisenstein ya no podía hacer películas después de regresar de América y Méjico. Sin embargo, la propuesta de hacer ese film fue aceptada y Zhuravlev y Filimonov se pusieron a trabajar.
Para garantizar la precisión científica se utilizó una novela de Konstantin Tsiolkovsky, un científico soviético. Se alegró tanto de tener la posibilidad de ver algunas de sus teorías científicas sobre los viajes espaciales puestos en una película que ofreció sus servicios como consultor. Teniendo en cuenta que algunos hechos científicos se los debían pasar por el forro para darle al film mayor vistosidad y contenido dramático, Tsiolkovski insistió sobre seis puntos que deberían mostrarse en el film y que debían ser intocables:
1. El cohete sería lanzado desde una rampa en lugar de verticalmente debido a su enorme tamaño
2. Las cabinas individuales de los astronautas se llenarían de agua durante el despegue para aliviar los efectos de una presión extrema sobre el cuerpo humano
3. Las estrellas del espacio no parpadearían una vez la atmósfera terrestre quedara atrás
4. Los viajeros experimentarían ingravidez durante el viaje
5. Los viajeros serían capaces de dar enormes saltos en la superficie lunar dada la falta de gravedad.
6. La vuelta a la tierra sería ayudada por una paracaídas una vez se entrara en la atmósfera.
Hubo gran cantidad de reuniones entre el equipo del film y Tsiolkovski, donde se discutieron, tanto el aspecto y el tamaño de la cabina central de la nave espacial, el lanzamiento, el vuelo, el aterrizaje lunar, la trayectoria de la tierra a la luna, y la ingravidez, para darle un mayor rigor científico. Tsiolkovski, de 78 años de edad en ese momento (1857-1935), les proporcionó hasta 30 dibujos para mantener ese rigor. Su experiencia como profesor de matemáticas y geometría les ayudó a hacer que las ideas fueran más simples y comprensibles. Sus anteriores novelas de ciencia ficción también ayudaron al resultado final. Mucho tiempo después de la muerte del ruso, Werner von Braun, el creador de las V2 alemanas durante la 2ª Guerra Mundial y padre de los viajes espaciales, alabaría los cálculos de Tsiolkovski y sus ideas sobre los viajes espaciales, algo totalmente novedoso en su época (años 20 y 30). En Rusia fue llamado, con razón el "Padre de los Cohetes".
A pesar de que la organización juvenil comunista había pedido específicamente que se produjeran filmes de ciencia ficción, en 1934 Stalin había decretado que todas las obras de arte debían cumplir con unas normas de estilo altamente restrictivas y un gran realismo acorde con el espíritu socialista (realista por la forma y socialista en su contenido).
Sin embargo, cualquier trabajo que ensalzaba el progreso científico soviético estaba permitido, siempre que el desarrollo de la historia no fuera excesivamente extraño (probablemente se habría prohibido cualquier criatura extraterrestre). Este énfasis en el realismo socialista era un rechazo directo de los maravillosos experimentos cinematográficos de las leyendas de los años 20, Eisenstein, Pudovkin, Dovzhenko, entre otros. Y derivó en que gran cantidad de las películas que se hicieron aquellos años eran pura propaganda en la que fuertes y alegres campesinos le cantaban a sus tractores, con el amigo Jósef (Stalin), saludando como un padre a sus hijos. Este espíritu de victoria socialista en este Viaje Cósmico se reflejó en el final con las flores, los desfiles y la gente sonriente. Pero bueno, eso no difiere mucho de los desfiles que se celebraban en los Estados Unidos ante cualquiera heroicidad local. La propaganda y ese espíritu de grandiosidad patriótica nos lo hemos comido en todos los países del planeta.
En mayo de 1934, se llevó a cabo otra reunión con Vasili Zhuravlyov, Youri Shvets (diseño de producción), Alexander Galperin (fotografía), y el asesor científico Tsiolkovski, con nuevas ideas y ya concretando lo que sería el resultado final. Al salir Tsiolkovski dijo que estaban listos para rodar un viaje al espacio. Ese mismo mes el periódico juvenil del Komsomol publicó un artículo sobre el guión de la película y celebró la colaboración entre científicos y cineastas.
En una reunión final a principios de 1935 Tsiolkovski validó los diseños definitivos e hizo algunas modificaciones en el guión. A pesar de que no estaba totalmente satisfecho con el guión, Tsiolkovski tuvo en cuenta de que la película no debía ser excesivamente técnica, si estaba destinada a los jóvenes y servirles como fuente de inspiración y de educación. Por desgracia, Tsiolkovski murió antes que la película estuviera terminada.El director de la película, Vasili Zhuravlyov, tenía 30 años de edad cuando comenzó a trabajar en Viaje Cósmico.Su trayectoria profesional empezó estudiando para actor, pero luego decidió convertirse en director. Sus primeros trabajos fueron como ayudante de dirección, luego dirigió dos películas de su propia cosecha: una comedia y un drama histórico, antes de abordar Viaje Cósmico. Aunque era un pelín disidente con el régimen, fue capaz de hacer cine durante veinte años antes de ir a China en 1954 para enseñar a dirigir a jóvenes cineastas en el nuevo país comunista. En 1956 estaba de vuelta en Rusia dirigiendo sus propias películas.
El animador Fiodor Krasne trabajó brillantemente con los modelos y las pequeñas figuras que parecían moverse sobre la luna con la técnica de la “stop-motion”. Tanto la obra de construcción de las gigantescas naves espaciales y las escenas en la superficie de la luna son una delicia de ver. Sin embargo, los censores soviéticos pensaron que su presentación de los cosmonautas saltando era demasiado frívola y cómica, y su nombre fue borrado de los créditos, y aunque se le permitió seguir trabajando en el cine, no aparecería en los títulos de crédito durante décadas.El escenógrafo, Youri Schvek, creó la versión futurista de Moscú. Su éxito fue tal que consiguió sobrevivir a las purgas de Stalin a las mentes originales y creativas, y pasó a concebir los ambientes de otras películas de lo fantástico en la década de los 1950.
El productor ejecutivo Boris Shumyatskiy, que aparece en todas las producciones de cine soviético desde 1930 hasta 1937, fue ejecutado por crímenes desconocidos en 1938.
Antes de que la filmación comenzara, fueron construidas las maquetas gigantes. Los cohetes fueron llamados CCCP 1 (URSS 1, Jósef Stalin) y CCCP 2 (URSS 2, Klim Voroshilov, ministro de guerra de la Unión Soviética). Probablemente no eran los nombres del guión original, pero era políticamente más “correcto”. El aspecto actual de las naves espaciales difieren de la forma más oval sugeridas por Tsiolkovski, pero los cineastas siguieron sus indicaciones, muchas de las cuales han resultado ciertas en los viajes espaciales posteriores: la necesidad de una gran cantidad de oxígeno, los efectos de la aceleración en el despegue y la desaceleración a la llegada, la ingravidez, la necesidad de ropa especial, y las dobles puertas. Tsiolkovski había estudiado los efectos de una rápida aceleración y sugirió que los astronautas debían estar en trajes de buceo rodeado de líquido en un receptáculo cerrado durante el despegue y el aterrizaje. De esta manera la presión se distribuye uniformemente a lo largo del cuerpo. En un trabajo de ficción anterior (1920), Tsiolkovski había imaginado a los viajeros en hamacas sin líquido y con correas en el suelo y el techo para hacer la movilidad más fácil dentro de la nave durante la ingravidez. Esta idea la usaría Fritz Lang en La Mujer en La Luna (1929).
Para las escenas de la ingravidez en el interior de la cabina se utilizaron acróbatas circenses en algunas tomas. En las escenas de la luna se combinan actores y marionetas (“stop-motion”).Para el escenario futurista del Moscú de 1946, se buscó algo que difiriera de la ciudad de los años 30 (aunque los coches si son antiguallas). El escenógrafo Youri Schvek prevé el proyecto del Palacio de los Soviets como existente en 1946. En 1934 Stalin había aprobado los diseños de un edificio monumental para recordar al fundador de la Unión Soviética, Vladimir Ilich Lenin. El edificio iba a tener 315 metros de altura con una estatua de 100 m de alto de Lenin en la parte superior. Para prepararse para la construcción de este edificio, la Catedral de Cristo Salvador fue demolida a finales de 1931, pero el palacio no se construyó. Irónicamente, la catedral fue reconstruida en 1995. Tomando esos diseños, Schvek y su equipo elaboraron un modelo a escala del Palacio de los Soviets. A continuación, abordó la construcción del Instituto de Vuelos Espaciales, donde los cohetes son ideados, investigados y fabricados. Para añadir realismo a la apariencia de tan gigantescos edificios, Shvets y su equipo ponen pequeños espejos en cada ventana. El hangar y los edificios fueron construidos a escala 1/25 del tamaño real. El cohete, que iba a tener 100 metros altura, fue creado como un modelo de 4 metros.
El 9 de diciembre de 1935, la película estaba terminada. Se estrenó el 21 de enero de 1936. Fue muy popular en toda la Unión Soviética a pesar de que era muda, mientras que otras películas soviéticas ya tenían sonido. Una de las razones por lo que es muda, fue para permitir que se proyectara hasta en los pueblos más pequeños, que todavía no tenían los proyectores con sonido. Sin embargo, a pesar de su popularidad, la película fue retirada de la circulación después de un corto período de tiempo. Los censores, además de estar decepcionados por los "frívolos saltos en la luna", notaban que los personajes estaban demasiado interesados en el aspecto científico en lugar de promover la causa socialista. Otros proyectos de películas de ciencia ficción serían abandonados de inmediato. No será hasta 1984 que será redescubierta por el público, al ser emitido en la televisión rusa. Al año siguiente, el director Vasili Zhuravlyov, de 80 años, exhibió una copia intacta de la película. Y pudo, poco antes de morir, sentir el aplauso de un público que reconoció unánime su profético trabajo espacial.
EL TRANSATLÁNTICO DE LA MUERTE (Non-Stop New York - 1937).Curiosa producción británica dirigida por Robert Stevenson y basada en la novela de Ken Attiwill. Ambientada en 1940, esta mezcla de cine negro con elementos de ciencia-ficción se centra en la historia de un avión-transatlántico que viaja desde Londres hasta Nueva York. Allí una testigo comenzará a ser perseguida por unos gánsters que desean matarla. Su reparto estuvo integrado por Anna Lee, John Loder, Francis L. Sullivan y Frank Cellier.
HORIZONTES PERDIDOS (Lost Horizon - 1937).Varios pasajeros, entre los que se encuentra un joven diplomático inglés, sobreviven a un accidente aéreo en el Himalaya. Cuando creen que la muerte es inevitable, son rescatados por los habitantes de Shangri-La, una idílica y utópica comunidad que vive oculta en el Tíbet. Mientras la II Guerra Mundial amenaza al mundo, ellos descubrirán un lugar donde la gente vive feliz y sin envejecer.
Habiéndose fascinado con los relatos del expedicionario Joseph Rock sobre sus viajes al Tibet, el escritor James Hilton decidió utilizarlos de base para crear una visión utópica acerca de la existencia de un paraíso terrenal oculto en la cordillera del Himalaya. El resultado fue la novela Horizontes Perdidos (1933), la que rápidamente acaparó la atención del público. Entre los interesados en el libro estaba Frank Capra - el paladín del cine optimista -, quien adquirió los derechos de la novela y generó la presente versión cinematográfica que data de 1937. El primer corte del film duraba 6 horas, tras lo cual Capra lo redujo a la mitad; pero las primeras previews resultaron un desastre, y el director volvió a editar el film hasta el corte final de 132 minutos. Lamentablemente esa versión se ha perdido, y numerosas reediciones posteriores terminaron amputándole enorme cantidad de segmentos. Recién en los años 70 se hizo una trabajo de restauración - el original estaba casi destruido, pero se rescató la totalidad de la banda sonora, algunos fragmentos del filme y el resto se completó con fotografías para compensar las escenas perdidas -, lo que terminó por reestablecer la visión original de Capra.
Es ciertamente una visión utópica, ingenua y optimista. Pero es un filme completamente agradable, mas allá de algunas fallas y manipulaciones que realiza la historia. El segmento inicial es realmente muy bueno, y he aquí de donde se copió George Lucas para la apertura de Indiana Jones y el Templo de la Perdición - falta que el avión dijera "aerolíneas Lao Che"; e Indy, en vez de toparse con Shangri-la, termina por encontrarse con una comunidad india -. Las mejores bazas de la película pasan por el carisma de los protagonistas, en especial de Ronald Colman que compone a un héroe típicamente Capriano: honesto, gracioso, razonable y carismático. Su perfomance es tan natural que es un ejemplo de actuación impecable.
El tema es que, una vez llegado a Shangri-la, el filme se ralentiza en gran parte por el tono discursivo del libreto. El caracter del hermano de Conway es introducido artificialmente como el único medio de generar conflicto y drama en una comunidad tan armónica - es el que insiste en huir de Shangri-la -. De hecho, los diálogos y las situaciones a veces están tan impregnados de moralina - buscapleitos y ladrones se rehabilitan; la chica al borde de la muerte se sana; la visión armónica del Lama sobre su comunidad; el hecho de que todos los personajes que viven en el pecado o son violentos terminan por morir - que bordean lo cursi, pero las perfomances y la buena onda del filme terminan por hacerlos perdonables. En todo caso, el único que desentona es Sam Jaffe, cuya interpretación del gran Lama es bizarra.
No es dificil entender el éxito que tuvo Horizontes Perdidos (y el cine de Frank Capra en general). En 1937, las nubes tormentosas de la guerra se cernían sobre Europa. Lost Horizon se transformó en un oasis de 132 minutos para escapar de la locura del mundo real. No es perfecta - incluso para los equilibrados lamas, las mujeres eran objetos que se podían compartir para evitar altercados; y el final podía haberse podado directamente, rearmándolo con algo mucho más simple como el regreso de Colman a Shangri-la en vez de un rescate, una huida, y un complicado peregrinaje a la ciudad oculta -, pero su optimismo termina por contagiar. Incluso su visión sobre la realidad de aquel entonces es particularmente sombría - Colman es el elegido para continuar la tarea del lama y guiar a Shangri-la, ya que cuando la guerra estalle va a despedazar al mundo y el paraíso tibetano va a ser la fuente cultural de la reconstrucción de la humanidad -; pero esto le da fuerza a su caracter de fábula pacifista. Y sin dudas es un clásico sólido que mantiene su sabor a pesar del paso de los años.
DOCTOR CÍCLOPE (Dr. Cyclops - 1940).Alertados por ciertos rumores procedentes de la jungla amazónica, un grupo de científicos y exploradores parte hacia la selva en busca de un compañero investigador que se hallaba realizando ciertos experimentos extraños en compañía de otro erudito. Una vez allí, descubrirán que el lugar está dominado por el malvado doctor Cyclops y su capacidad de reducir de tamaño todo ser vivo.
La Paramount se disponía con Dr. Cyclops a dar un paso adelante frente a sus competidoras en cine de aventuras, temática de enorme popularidad en este momento, y de ciencia ficción, campo abonado para la serie B y las producciones low cost, a través de la técnica, es decir, sumando a las aventuras exóticas en territorios selváticos e indómitos y a los pérfidos experimentos científicos el empleo del technicolor y la exhibición de unos efectos especiales sin parangón, pese a que coincidiría en ese mismo año con la espectacular El ladrón de Bagdad, de producción británica, que arrasaría en los Oscar con los galardones a Mejor fotografía en color, Mejor dirección artística en color y Mejores efectos especiales, derrotando precisamente a esta.
Al igual que muchas de las superproducciones comerciales de hoy en día, Dr. Cyclops, pese a contar con un director ducho en el terreno de la aventura como Ernest B.Schoedsack, centra principalmente su esfuerzo en ese desarrollo de la espectacularidad visual, con su condición de primera película de ciencia ficción rodada en technicolor de tres colores y con el empleo de esos ricos efectos especiales, basados en el montaje superpuesto de planos para aparentar la diferencia de tamaños, recurso que incluso había sido experimentado ya por Méliès en El hombre de la cabeza de goma de ¡1901! y que, en cuanto al tema de la reducción de seres humanos, alcanzará mayor popularidad con El increíble hombre menguante, nada menos que diecisiete años posterior.
Esto quiere decir que el argumento de Dr. Cyclops se reduce a apoyar esa ostentosidad de efectos -para la época, claro-, con un tono de aventura-ciencia ficción para todos los públicos que resulta en una cinta bastante convencional, simplona, ingenua y con no pocas lagunas de guion, dedicado al entretenimiento sin mayor trascendencia.
HACE UN MILLÓN DE AÑOS (One Million B.C. - 1940).Un grupo de excursionistas montañeros son sorprendidos por una tormenta. Se refugian en una cueva, donde un arqueólogo estudia pinturas primitivas. Mientras se guarecen, éste les narrará la historia de dos tribus prehistóricas, la de las rocas y la de las conchas, y del amor de Tumak y Loana en medio de un mundo inhóspito.
Probablemente, el primer caso de película prehistórica de ciencia-ficción, con sus deliberados anacronismos incluidos.Empieza con un estilo que veremos después en pelis como La Princesa Prometida.
Un trío de ases encabeza el reparto de esta película: Victor Mature, Carole Landis y Lon Chaney Jr., que se enfrentan al reto de protagonizar una película con diálogos consistentes en palabras inventadas y gruñidos. Los tres aprueban con nota: Mature fue uno de los grandes del cine de aventuras, y aquí, ya bien joven, lo demuestra, Carole Landis, muy guapa con su permanente, es una dulce pescadora y aunque su grácil interpretación resulta un poco extraña visto el contexto de la peli, su presencia es clave, ya que muestra a Mature los primeros signos de lo que es la civilización; finalmente, Chaney hace su clásico papel de ¨malo pero no tan malo¨.
Los efectos especiales son en su época fueron toda una novedad, y justos merecedores de una nominación al Óscar (aunque el truco de usar animales de verdad caracterizados no es santo de mi devoción, las trasparencias son muy meritorias) al igual que la música. La ambientación es buena, pero obviamente irreal
Los Roach, padre e hijo, pusieron un gran esfuerzo en esta producción (una de las pocas que realizaron que no era una comedia) y les salió un negocio redondo: la peli más taquillera de 1940 (tras los últimos meses de exhibición de Lo que el viento se llevó). Y eso que el rodaje fue un pequeño desastre.
EL HOMBRE QUE FABRICABA MONSTRUOS (Man made monster - 1941)."Big Dan" McCormick es el único superviviente de un accidente de autobús. Intrigado por la aparente inmunidad de Dan a la electricidad, el Dr. John Lawrence, distinguido biólogo, le pide a Dan de visitarlo en su laboratorio, donde el asistente de Lawrence, el Dr. Paul Rigas, está realizando experimentos secretos para probar su teoría de que la vida humana puede estar motivada y controlada por la electricidad. Rigas convence a Dan para someterse a pruebas, donde Dan absorbe cargas cada vez más poderosas hasta que desarrolla un sorprendente grado de inmunidad. Rigas hace una prueba final de verter una tremenda carga en el cuerpo de Dan, y Dan se convierte en sobrehumano y su cuerpo brilla.
Gran parte del mérito de la película estriba en el subvalorado Lon Chaney Jr., que compone un personaje muy creíble que va involucrándose en los sucesos de manera paulatina. Cuando lo conocemos en el hospital, y después en casa del profesor Lawrence, es un hombre vital y entusiasta, muy alegre y amable, que juega sin parar con el perro de la familia; una vez el malvado doctor Rigas lo tiene bajo su poder, se ofrece como un ser apagado y triste, melancólico, sometido por una fuerza superior, sin ánimos para rebelarse, salvo en la magnífica escena de la encuesta en los juzgados, cuando tiene un conato de rebeldía y muestra su furia contenida durante un leve instante; al final, una vez acontecida la ejecución, Dynamo Dan aparece como un monstruo vengativo, al que domina sólo la furia por buscar la venganza en aquel que lo convirtió en una bestia eléctrica. Fue el primer papel protagonista de Chaney (pese a que en los créditos aparezca el segundo, por debajo del estupendo Lionel Atwill), y el que le condujo al papel de Larry Talbot en El hombre lobo ese mismo añó. Chaney ya había mostrado sus posibilidades como actor, con todo, en la maravillosa Of Mice and Men [tv: La fuerza bruta; dvd: De ratones y hombres, 1939], de Lewis Milestone.
Los efectos especiales, una vez más, son debidos a los dos grandes genios de la Universal, Jack P. Pierce a cargo de los maquillajes y John P. Fulton con los efectos visuales. El primero aplica un aderezo a Lon Chaney que paulatinamente va mostrando los signos de la degradación física de su personaje, con sombras en el rostro acrecentadas por la palidez; Fulton, por su parte, aplica sobre rostro y manos del actor un efecto eléctrico de destello constante, otorgando una intensidad anonadante a las imágenes. El personaje de Dynamo Dan, así, semeja un precedente inequívoco de los archivillanos de los cómics Marvel, en diseño y espíritu, entre los que podríamos destacar a Electro, némesis de Spider-Man que ofrece los mismos poderes, casi, que la presente creación.
En su concisión de una escasa hora, El hombre que fabricaba monstruos es una agradecida, sencilla y directa obra de evasión, una muestra de ciencia ficción primitiva humilde pero sólida que brinda mayor satisfacción que muchas filigranas colmadas de efectos especiales costosos con que hoy en día se nos inunda. Regresar a la sencillez tiene su compensación.
CAPTIVE WILD WOMAN (Captive wild woman - 1943).Cuando Beth lleva a su hermana para que sea asistida quirúrgicamente, conoce al misterioso doctor Walters, quien efectúa extraños experimentos con animales. El prometido de Beth es Fred, un domador de fieras. En una visita casual del doctor, éste conoce a Fred… y también a una preciosa gorila, Cheela, a quien secuestrará para perpetrar experimentos con ella: primero le hace una transfusión con la sangre de la hermana de Beth, consiguiendo que adquiera apariencia levemente humana, y después le trasplanta el cerebro de una enfermera entrometida, convirtiéndose en la bellísima Paula Dupree.
Primera de las tres películas de ciencia ficción/horror de serie B dedicadas al tema de las “mujeres simio”, hechas por la Universal durante los años 40. Un film que evoca lejanamente el concepto ya recreado en La isla de las Almas Perdidas, en la que el Dr. Moreau juega a ser dios creando criaturas a partir de animales. En este caso nos encontramos con el doctor Sigmund Walters, un impecable John carradine que nos demuestra todo su saber hacer como “mad doctor” que experimenta con mujeres y simios. Le acompaña la escultural Acquanetta, también conocida como “El Volcán de Venezuela” (a pesar de haber nacido en Cheyenne, Wyoming), que pone la nota exótica al film.
Dirigida por un primerizo Edward Dmytryk, antes de lograr prestigio en la RKO con sus cintas de carácter social o de cine negro (y mucho antes de perderlo ante el Comité de Actividades Antiamericanas), el film parte de un argumento particularmente desquiciado, que conjunta el cine clásico de terror sobre científico loco (magistral John Carradine) con el más tradicional género sobre circo, ofreciendo en este aspecto interminables secuencias de doma de animales (escenas reales que aparecen mucho más crueles que gran parte del cine de terror de la Universal de la época). Breve, sencilla, directa y bastante inverosímil, la película se ve apoyada por una hermosa fotografía por medio de claroscuros debida al siempre hábil George Robinson y por la belleza de la exótica Acquanetta. Un film menor, representante de una época y una forma de entender el cine hoy irremediablemente perdidos.
Tuvo dos secuelas mas:
JUNGLE WOMAN (Jungle woman - 1944).Un mujer huye de un decrépito sanatorio, tras ser sometida a un experimento que la convierte en simio. Un malvado doctor la sigue para revertir el proceso que la convierte en gorila, una transformación que la obliga a matar.
JUNGLE CAPTIVE (Jungle captive - 1945).Moloch roba del deposito de cadaveres el cadaver de Paula Dupree, la mujer simio, para llevarselo al doctor Stendhal, que planea revivirla. Para ello, necesita la ayuda de su ayudante, Don Young. Pero no es solo esto lo que quiere. Ademas, planea transplantarle un cerebro nuevo a la mujer simio. Y ninguno mejor que el de Ann, la prometida de su ayudante.
LA MUJER Y EL MONSTRUO (The Lady and the Monster - 1944).Un famoso pero inescrupuloso financista fallece en un accidente. Su cerebro, según dejó órdenes, es mantenido con vida artificialmente por un científico asistido por su asistente. Gradualmente el cerebro va adquiriendo el dominio sobre la vida del otro asistente.
Primera versión cinematográfica de la famosa novela de Curt Siodmak ì"Donovan's Brain", que se ha convertido en un clásico menor de la ciencia-ficción. El prometedor material tiene una ilustración bastante pobre, ìperjudicada en gran parte por los escasos medios de su producción, aunque el ìconjunto posea el inequívoco encanto
KRAKATIT (Krakatit - 1947).Un científico inventa una bomba bastante peligrosa que puede poner en peligro la estabilidad de la humanidad y la Paz Mundial. Inspirada en una historia de Karel Capek (el mismo creador del término "robot").
Krakatit es una de esas películas que dan mucha mayor importancia al mensaje que al contenido, tanto es así, que la escena final donde un demacrado y agotado Karel Höger reflexiona sobre lo que debió hacer en vez de lo que hizo es lo mejor de la película.
Krakatit versa sobre la ambición humana y sobre los deseos autodestructivos tan peligrosos de muchos hombres. La idea detrás de todo esto es que, aunque tu voluntad sea buena, pronto te rodearás de gente que pretenderán hacerse con tus conocimientos para usarlos con fines malvados, en este caso bélicos. La moraleja de todo esto es clara, dedicar tus esfuerzos y conocimientos a mejorar el planeta con creaciones que no puedan ponerlo en peligro. Por mucho que tus ideales sean puros siempre existirá gente capaz de cualquier cosa por el anhelo de poder.
Vávra ejerce de Nostradamus en una película que está adelantada a su época. Considerar Krakatit como una película sobre la guerra fría que vendría años después no es ninguna barbaridad. Espionaje, inventos, comunistas y todos los elementos clásicos que podemos encontrar en el cine sobre ese tema.
Estamos ante una película que funciona como buena advertencia, con un mensaje tan claro como sincero, pero que como película deja un poco que desear. A día de hoy no ha envejecido muy bien, y se hace un poco pesada en ocasiones. Además, la línea argumental se va enturbiando poco a poco olvidándose un poco de la intriga inicial y no dando muchas respuestas a todas las preguntas que van surgiendo. Krakatit no es una película divertida, es bastante seria, tanto como el contexto en el que se hizo, lo cual lo justifica plenamente.
LA ISLA MISTERIOSA (Unknown island - 1948).Un viajero descubre una isla plagada de dinosaurios prehistóricos.Buscara financiación y a un grupo de hombres para poder volver hasta esa isla y así explorar sus secretos.
Una clara muestra de serie B, o quizás hasta C, cinta menor en todos los aspectos que, sin embargo, se ofrece rodada en un tan primitivo como agradable color.
La trama supone una clara canibalización de El mundo perdido, con el viajero que ha hallado una isla habitada por dinosaurios y organiza una expedición de regreso para explorarla y, en especial, rodar películas caseras en super 8, al parecer su máxima aspiración. La componenda se adorna con un intento de motín en el barco que conduce al lugar, y las extrañas relaciones entre los personajes, que pronto se separarán en dos grupos, el del capitán lujurioso que secuestra a la chica y los escasos supervivientes que van en su rescate.
Respecto a las criaturas, en su mayor parte se ofrecen desnutridos tiranosaurios de robóticos andares, hombres disfrazados que deambulan en escenarios naturales entre árboles que, por contraste, se supone inmensos; adorna el cotarro un extraño gorila gigante, regordete, peludo y con una curiosa pelambrera facial, que tras acabar con el malo de la función ofrecerá un exiguo clímax final luchando con un tiranosaurio que arrojará por un lejano (porque el borde se constata a bastantes metros de la pelea) precipicio.
El realizador, Jack Bernhard, formula todo con notoria torpeza, integrando pésimamente las imágenes de monstruos con las de actores -casi nunca hay sensación de auténtico peligro- y exhibiendo un amplio catálogo de fallos de continuidad entre los planos. Con todo, el visionado es mediamente grato debido a la referida fotografía y la aplicada labor de los actores, en especial Richard Denning, como alcohólico rehabilitado.
EL GRAN GORILA (Mighty Joe Young - 1949).En un viaje a África, un empresario del mundo del espectáculo descubre un enorme gorila de diez pies de altura, junto al que vive una hermosa joven que lo tiene de mascota. El empresario le convence para que vayan a Hollywood y allí presenta al gorila como "Míster Joseph Young de África". Obtiene un gran éxito como atracción de un club nocturno, pero algunos espectadores desaprensivos emborrachan al gorila lo que da lugar a una serie de conflictos.
El gran gorila supuso la primera reunión entre los dos más míticos creadores de stop-motion de la historia, Willis O’Brien y Ray Harryhausen, y el resultado, sin ser una obra maestra, es mucho más que esa “simpática nadería” con la cual la mayoría de las veces se la suele despachar. Es una versión sanitizada de King Kong, no es una que no posea sus propios méritos. La historia es similar - empresario trae a simio enorme a Norteamérica, en donde se libera y desata el caos -, y hasta Robert Armstrong (el Carl Denham del King Kong de 1933) interpreta un rol parecido. En donde se diferencia es que bien podría tratarse de una secuela de Kong destinada para toda la familia, en donde la bella hubiera domesticado a la bestia y vivieran en su paraíso particular hasta que la civilización los arranca y corrompe, pero logran regresar y recomponer sus vidas. Ciertamente el film tiene un espíritu naif que a veces es algo irritante - en particular en casi todas las escenas con Terry Moore -. El problema con Moore es que, además de ser mala actriz, pareciera querer sintonizar a Judy Garland en El Mago de Oz (1939). Pero tener como líder del elenco a alguien que siempre habla con voz de pito, ojos sobresalidos y que parece vivir en otro mundo (bueno, realmente vive en otro mundo!) es molesto; más si uno considera de que es una chica que ha estado manejando la hacienda de su padre en Africa desde hace meses... y no se la ha comido la marabunta. Al menos, en el remake 1998, Charlize Theron transpiraba mucha más personalidad.
El tema es que, si uno no compra la ingenuidad del papel de Jill, todo el resto del argumento se desmorona. Desde el engatusamiento por parte del empresario, hasta la colaboración en los actos teatrales que suenan bastante atroces - especialmente el del lanzamiento de monedas -. El resto del cast está muy bien - está Ben Johnson en uno de sus primeros papeles como un cowboy hosco pero de buen corazón; y Robert Armstrong roba la escena en cada una de sus apariciones como el empresario charlatán y fabulero -. Pero la verdadera estrella es sin dudas Joe Young. Aquí Ray Harryhausen le da vida al simio, si bien los méritos se los lleva (o roba) su jefe Willis O´Brien, quien diseñó las escenas. El gorila es muy expresivo y tiene suficiente personalidad para llenar la pantalla. Además Harryhausen le incorpora un montón de tics que lo hacen realmente un ser viviente. Ciertamente los defectos del stop motion siguen a la vista - los movimientos son toscos -, pero esto está compensado por las fabulosas coreografías en que se ve envuelto el muñeco. Si bien todos hablan de la secuencia final en el incendio del orfanato - algo que parece tomado directamente de las aventuras del cine mudo, o de los seriales -, son muy superiores las escenas con los cowboys y el gorila (que Harryhausen reflotaría en El Valle de Gwangi), así como la batalla campal dentro del nightclub.
Aún para el día de hoy y los modernos efectos especiales, son secuencias realmente excitantes - se suma a ello la maestría del director Schoedsack, que hace unos paneos sorprendentes e innovadores, con cámaras que se mueven con una gracia fabulosa a través del escenario -. Uno puede hablar de Fritz Lang o de Orson Welles como directores realmente innovadores en las técnicas de filmación; pero despreciar a Ernest B. Schoedsack y calificarlo de simple cineasta de seriales (o de cine de aventuras) es completamente injusto. El virtuosismo del manejo de los planos que posee es asombroso.
El Gran Gorila es un filme más que entretenido. Requiere mucha suspensión de la credibilidad, pero el carisma de los personajes lo vale. En especial Joe Young, que roba todas sus escenas simplemente porque están rodadas con maestría. Sin dudas un sólido clásico.



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, yo también soy amante de la filmografía de Cronenberg, con Crash y Videodrome a la cabeza, pero la de Stereo es de las pocas que aún no he visto, habrá que hacerlo, aunque solo sea por completitud.
