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Tema: [REPORTAJE] Ciencia-Ficción: El género mas completo. ( PARTE I - 1900/1969 )

  1. #1
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    Predeterminado [REPORTAJE] Ciencia-Ficción: El género mas completo. ( PARTE I - 1900/1969 )



    Un monolito, un potente rayo destruyendo la Casa Blanca, una espada láser, un cohete en el ojo de una Luna antropomórfica, naves en llamas más allá de Orión, un cyborg asesino venido del futuro, una máquina del tiempo, sociedades distópicas, muchas veces terribles; un alienígena de potentes mandíbulas, vainas autoreplicantes, replicantes a secas, puertas estelares hacia mundos mitológicos, turistas marcianos con aviesas intenciones, insectos y mujeres gigantes, pilotos de cazas espaciales, y, por supuesto, platillos volantes si no todas, muchas, o al menos algunas de estas imágenes le serán familiares, aunque no sepan a qué película pertenecen, y permanezcan tal vez en algún brumoso rincón de su memoria. Pero si alguna parte de esta no demasiado somera lista le ha resultado familiar, usted, querido lector, ha contemplado, aunque sólo sea una vez en su vida, imágenes o escenas de una película de ciencia ficción, un género denostado y, con todo, tradicionalmente de los más populares de la historia del cine.

    Tal vez por esa misma razón a la ciencia ficción se la haya considerado en quizás demasiadas ocasiones como un género menor, pero a lo largo de toda su historia ha cumplido con uno de los principales mandamientos de la industria del cine (entretener) y en más ocasiones de las que creemos nos ha dado verdaderos clásicos del cine, que nos han hecho reflexionar sobre temas morales o existenciales como pocas cintas de otros géneros lo han logrado. Sí, la ciencia ficción es un venerable género que ya hace mucho que alcanzó la mayoría de edad en el cine, y por ello no debemos avergonzarnos al disfrutar con historias de pequeños seres verdes o inventos imposibles. Porque, si bien no sabemos si nuestro vecino oculta en su interior a una especie de lagarto, muchos inventos imposibles acaban siendo posibles y, al fin y al cabo, la ciencia ficción, amigo, vino al cine para quedarse.

    1-INTRODUCCIÓN

    Antes de empezar a poner titulos intentaré explicar los subgéneros que existen en la ciencia ficción,
    razonar qué es exactamente este género. Hallar una definición correcta que intente definir un género tan amplio es tan difícil que casi entraría a formar parte de las grandes preguntas de la humanidad.

    Esta claro que el género nos brinda unas posibilidades infinitas, pero claro, de algún modo debemos poner límites, debemos clasificar la ciencia ficción por subgéneros más o menos coherentes y que den consistencia a las obras. No es lo mismo, ni podemos comparar, “Frankenstein” de Mary Shelley con “The Matrix” ni “Regreso al Futuro” con “Expediente X” cada una es una gran obra dentro de su subgénero. Ahora bien ¿cómo clasificamos los géneros?

    Imaginaros que tenemos una mesa llena de controles, toda bien dispuesta. Bien ahora cojamos la definición sobre la ciencia ficción que hay más arriba y a cada control le designamos una coordenada. Al primer control le designamos ciencia y tecnología, el segundo controla el espacio, el tercero el tiempo, el cuarto la sociedad… Y nos dedicamos a moverlos de manera más o menos lógica o a experimentar con ello, y dependiendo de cómo estén situados los controles tenemos un género u otro.

    1.1- Ciencia Ficción Dura / Ciencia Ficción Blanda



    En primer lugar vamos a encontrarnos con dos conceptos que, aunque no designen concretamente un género, sí que sirven para ver el tinte de la historia con la que nos encontramos. Estos conceptos son ciencia ficción dura y blanda. ¿A qué se refieren estos términos? Pues básicamente a las ciencias puras y naturales y a las ciencia sociales respectivamente.

    En el caso de la ciencia ficción dura nos encontramos con historias en las que se desarrollan mucho los detalles técnicos y científicos, independientemente del género. El autor nos presenta los avances que ha habido de una forma muy detallada, los procesos, maquinarias, vamos que nos planta todo un manual de instrucciones. Un ejemplo de ciencia ficción dura lo tenemos en Parque Jurásico, en donde se detalla el proceso de captación de ADN, su uso a la hora de recrear a los dinosaurios y además aplica la teoría del caos. Hay que destacar que se dejan guiar por el rigor científico (aunque tomen alguna licencia), por lo que sus obras son científicamente razonables.

    En el punto contrario tenemos la ciencia ficción blanda, la cual se centra no tanto en los avances científicos, sino en las ciencias sociales, la humanidad, filosofía, metafísica... nos encontramos con obras sobre el individuo, o la sociedad, la vida cotidiana, el tormento, el amor, el vacío interior; en definitiva los clásicos interrogantes de la vida trasladados a una sociedad futura más o menos avanzada. Aquí entrarían series de la categoría de Battlestar Galactica.

    1.2 - Temas e imaginería



    Temas

    Las películas de ciencia ficción son a menudo especulativas por naturaleza e incluyen elementos clave de apoyo de la ciencia y tecnología. Sin embargo, la mayoría de las veces, se utiliza la ciencia en el género cinematográfico puede ser considerada como seudociencia, dependiendo principalmente de una atmósfera y fantasía artística cuasicientífica más que en hechos y teorías científicas convencionales. Sin embargo, la definición también puede variar dependiendo del punto de vista del observador: lo que puede parecer una película de ciencia ficción para un espectador se puede considerar fantasía para otro y viceversa.

    Muchas películas de ciencia ficción incluyen elementos de misticismo, ocultismo, magia o sobrenaturales, considerados más propios del género fantástico o de terror. Estos elementos transforman el género a una fantasía científica con una filosofía religiosa o cuasi-religiosa que sirve como motivación del argumento. La película El planeta prohibido utiliza muchos elementos comunes de la ciencia ficción, pero el némesis es una criatura poderosa que se asemeja a un espíritu demoníaco. La saga de Star Wars utilizó una filosofía cuasi-mágica y una habilidad conocida como la Fuerza. La película Las crónicas de Riddick incluía elementos parecidos a la necromancia y el elementalismo.

    Algunas películas difuminan la línea entre géneros, como aquellas en la que el protagonista consigue los poderes extraordinarios de un superhéroe. Estas películas utilizan generalmente un razón aparentemente convincente para que el héroe gane sus poderes. Sin embargo, muchos aspectos de este género se acerca más a la fantasía que a la ciencia ficción.

    No todos los temas de la ciencia ficción son igualmente apropiados para las películas. Además de la ciencia ficción de terror, la ópera espacial es un tema común. A menudo, estas películas podrían pasar por westerns o bélicas si se eliminasen los decorados y accesorios de ciencia ficción. Otros motivos comunes son los viajes y expediciones a otros planetas y las distopías, mientras que las utopías son raras.

    Imaginería

    La teórica de cine Vivian Sobchack argumenta que el género de ciencia ficción difiere de las películas de fantasía en que las primeras buscan conseguir la confianza en la imágenes que se ven, mientras que las segundas, en su lugar, intentan suspender la incredulidad. Las películas de ciencia ficción muestran lo desconocido y extraño en un contexto familiar, por lo que hacen que las imágenes aparezcan normales.

    A pesar de la naturaleza desconocida de las escenas y los elementos de ciencia ficción en el escenario, la imaginería de la película está relacionada con la humanidad y con su entorno. Mientras que la película de ciencia ficción se esfuerza en presionar los límites de la experiencia humana, permanecen dentro de las condiciones y el entendimiento de la audiencia y de ese modo contiene aspectos prosaicos, en lugar de ser completamente extraño y abstracto.

    Géneros cinematográficos como los westerns o el cine bélico están atados a un zona o período particular. Esto no ocurre en el género de ciencia ficción, aunque existen elementos visuales que son comunes en el género, como el uso de naves y estaciones espaciales, planetas alienígenas o extraterrestres, robots y artilugios futuristas. Otras claves visuales más sutiles pueden ser cambios en la forma humana a través de modificaciones de su apariencia, forma o conducta.
    Elementos científicos



    Mientras que la ciencia es un elemento principal del género, muchos estudios cinematográficos toman libertades importantes en lo que se considera conocimiento científico convencional. Tales libertades se pueden observar en las películas que muestran el movimiento de una nave espacial en el espacio exterior. El vacío debería impedir la transmisión de sonido o utilizar alas para maniobras, aunque la pista sonora se rellena con efectos de sonido y los cambios en la trayectoria de vuelo se asemejan a los de un avión en la atmósfera.

    Se puede encontrar ejemplos similares donde se ignora la ciencia a favor del arte cuando se necesita efectos en el ambiente. La destrucción de planetas enteros en explosiones titánicas se realiza en segundos, aunque un hecho real de esa naturaleza duraría muchas horas. De igual modo, cuando una estrella aparece sobre el horizonte de un cometa o un planeta parecido a Mercurio, la temperatura sube rápidamente varios cientos de grados, provocando que la superficie se convierta en una caldera. En la realidad, sin embargo, la energía que alcanza al suelo llega en un ángulo muy oblicuo y la temperatura sube más gradualmente.

    El papel de científico ha variado considerablemente en el género de ciencia ficción, dependiendo de la percepción pública de la ciencia y la tecnología avanzada. Comenzando con el Dr. Frankenstein, el científico loco se convirtió en un personaje tipo que aparentaba ser una amenaza seria a la sociedad e incluso a la civilización entera. Algunas interpretaciones de científico loco, como la representación de Peter Sellers en Dr. Strangelove, se convirtieron en iconos del género. En las películas de monstruos de los años 1950, el científico a menudo interpretaba el papel de héroe al ser la única persona que podía proporcionar un arreglo tecnológico para una catástrofe inminente. Como reflejo de la desconfianza en el gobierno estadounidense, a comienzos de los años 1960, el científico brillate pero rebelde se convirtió en un tema común, que servía como papel al estilo de Casandra para anunciar algún peligro.

    1.3 - Tipos de peliculas

    Peliculas alienígenas

    El concepto de vida, en especial de vida inteligente, que tiene un origen extraterrestre es un elemento básico popular en el género de ciencia ficción. En sus comienzos, las películas solían utilizar extraterrestres como una amenaza o peligro para la humanidad, donde los invasores fueron con frecuencia representaciones ficticias de amenazas políticas o militares reales. Más tarde, algunos alienígenas han sido representados como seres benignos como en las películas E. T.: El extraterrestre y Encuentro en la tercera fase, aunque también han mantenido su papel de hostiles, como en la serie Alien.



    Para proporcionar un contenido a la audiencia, la mayoría de las formas alienígenas inteligentes mostradas en las películas tiene un aspecto antropomórfico, con emociones y motivaciones humanas. A menudo, personifican un estereotipo humano en concreto, como guerreros bárbaros, intelectuales científicos o sacerdotes y clérigos. Con frecuencia aparecen ser casi humanos en el aspecto físico y se comunican con un lenguaje terrestre. Algunas películas han intentado representar los extraterrestres como seres completamente distintos a los humanos, como en Solaris.

    Películas de catástrofes

    Un tema frecuente en el género de ciencia ficción es el de un desastre inminente o real a una proporción épica. Se utilizan con frecuencia para tratar una preocupación particular sirviendo como vehículo para alertar contra algún tipo de actividad, como la investigación tecnológica. En el caso de películas de invasión, los extraterrestres suelen funcionar como dobles para una potencia extranjera real.



    El cine de catástrofes se puede dividir en las categorías:

    - Invasión alienígena: donde extraterrestres hostiles llegan e intentan suplantar a la humanidad. Los extraterrestres pueden tener una fuerza abrumadora o ser aparentemente inofensivos. Algunas películas sobre este tema son las adaptaciones de La guerra de los mundos o los distintos remakes de Invasion of the Body Snatchers.

    - Catástrofe ambiental: como cambios climáticos o el impacto de un cometa o asteroide. Algunas películas son Cuando el destino nos alcance , Waterworld (1995), Armageddon y El dia del mañana.

    - La humanidad suplantada por tecnología: generalmente en forma de una computadora todopoderosa, robots o cyborgs avanzados o seres humanos o animales alterados genéticamente. Algunas películas de esta categoría son Colossus: el proyecto prohibido, Blade Runner, Matrix y Yo, Robot.

    - Guerra nuclear: generalmente en forma de relato postapocalítpico o distopía. Algunos ejemplos pueden ser Dr. Strangelove, Panic in Year Zero!, El planeta de los simios, Mad Max y Terminator .

    - Pandemia: una enfermedad muy letal, a menudo creada por el hombre, amenaza o acaba con la mayoría de la humanidad en una plaga mundial. Este tema se ha tratado en películas como The Andromeda Strain, El último hombre vivo, Doce monos, 28 Dias despues, Hijos de los hombres o Soy leyenda.

    Películas de monstruos

    Aunque el cine de monstruos no representa generalmente el peligro a niveles globlales o escalas épicas, el cine de ciencia ficción tiene una larga tradición de películas sobre ataques de monstruos. Se diferencia de otras películas similares de los géneros de terror y fantasía en que las películas de ciencia ficción depende de una explicación aparentemente científica de la existencia del monstruo, en lugar de una razón mágica o sobrenatural. A menudo, el monstruo es creado, despertado o evoluciona debido a las maquinaciones de un científico loco, un accidente nuclear o un experimento científico que se tuerce. Algunos ejemplos de este tipo de películas son El monstruo de los tiempos remotos, la serie de Godzilla y Parque Jurásico.



    Algunas películas han sido clasificadas como ciencia ficción, terror o de ambos géneros, entre ellas, Alien, Creature from the Black Lagoon y Frankenstein.

    Peliculas sobre el control de la mente e identidad

    Los aspectos centrales de la mente que definen al ser humano han sido utilizados en el cine de ciencia ficción, especialmente a partir de la década de 1980. Blade Runner examinaba que hacía a una creación orgánica un humano, mientras que RoboCop se utilizaba un mecanismo androide con un cerebro y mente humana reprogramada para crear un cyborg. La idea de trasplantar el cerebro no es una idea nueva, ya que el concepto de transferir la mente humana a otro cuerpo aparece en Frankenstein.

    En películas como Desafio total se popularizó la idea de reprograma la mente humana. El tema del lavado de cerebro aparece en varias películas de los años 1960 y 1970 como La naranja mecánica y El mensajero del miedo, coincidiendo con programas secretos como La Operación MK Ultra. De manera similar, en películas como Equilibrium, se mezcla el uso de drogas para controlar la mente con el control de la cultura humana. La película cyberpunk Johnny Mnemonic utilizó el concepto de reprogramación como un propósito comercial, donde el humano se convierte en un vehículo de transferencia de datos. El borrado voluntario de la memoria aparece como temas en las películas Paycheck y ¡Olvídate de mí!. En Dark City, la memoria humana y el tejido de la realidad se reprogramaba de forma completa. En Serial Experiments Lain también se explora el tema de la reprogramación de la realidad y la memoria.



    La idea de que un humano pudiese ser representado completamente como un programa de computadora fue el tema central de la película Tron. El tema se volvió a utilizar en la película El cortador de césped y de forma inversa en Virtuosity, Engendro mecánico y otras donde programas intentan convertirse en personas reales. En la serie Matrix, el mundo de realidad virtual se convierte en una prisión para la humanidad, gestionada por máquinas inteligentes. En eXistenZ, la naturaleza de la realidad y la realidad virtual se entremezclan sin un límite claramente distinguible. De forma similar, en La celda se entremezcla sueños y realidad virtual, creando un mundo fantástico.

    Peliculas de robots

    Los robots han sido una parte de la ciencia ficción desde que el escritor checo Karel Čapek acuñó el término en 1921. En las primeras películas, los robots eran interpretados por actores dentro de un disfraz. Una de las primeras representaciones sofitisticadas de un robot apareció en Ultimátum a la Tierra. Con el paso del tiempo, los robots empezaron a tener capacidades más avanzadas, como inteligencia artificial o sensores mejores, como el robot asesino de Terminator. En las películas, muchos robots aparecen como máquinas antropomórficas.

    Los robots en las películas frecuentemente son racionales y, a veces, sentimentales, como la reciente WALL•E. Los robots han sido utilizados para papeles secundarios, como Ash en la película Alien y Data en Star Trek; compañeros, como R2-D2 y C-3PO de Star Wars; y extras para crear un escenario futurista. Además, los robots han interpretado a villanos o monstruos, como Box de La fuga de Logan, Maximilian de El Abismo Negro y el robot asesino T-800 de Terminator.



    La competencia entre la humanidad y los robots es una reflexión de las distopías fantásticas, puestas en escena con temas como la inteligencia artificial, los límites de la vida y la libertad. La robótica de Isaac Asimov plantea sus tres leyes para la emanciapación del robot, considerándolo como un autómata; dotándolo de razón y libertad, más no de libre albedrío. Si bien el cine no ha desarrollado mayormente esta revolución del pensamiento, muchas películas parten de ahí como argumento: los autómatas de Blade runner, de Yo, robot o de Inteligencia artificial son parte de la estructura social, y están en una situación de servilismo que resulta insoportable; las máquinas de Matrix son robots emancipados que han invertido la estructura social en un modelo utilitario.

    Películas como Soldado Universal o Terminator 4: salvación llevan la maquinización del hombre y la humanización de las máquinas hasta una frontera desde la que vislumbran las utopías fundadas en la simbiosis del hombre y la tecnología, como la que presenta Asimov en las novelas del Ciclo de Trantor.

    Peliculas de viajes en el tiempo

    El concepto de viaje en el tiempo hacia adelante o atrás, ha sido siempre un tema popular en el género de ciencia ficción y en series de televisión de ciencia ficción. El viaje temporal generalmente requiere el uso de algún tipo de tecnología avanzada, como en el clásico La máquina del tiempo o en la trilogía Regreso al futuro. Otras películas, como la serie El planeta de los simios, explica el viaje en el tiempo a partir de conceptos físicos como la dilatación temporal de la Teoría de la Relatividad Especial. Algunas películas muestran el viaje temporal utilizando algún tipo de fuente interna o poder personal, como las películas Donnie Darko y El efecto mariposa.

    Películas de viajes en el tiempo más convencionales utilizan la tecnología para traer vidas del pasado al presente. La película El hombre de hielo trata sobre la reanimación de un Neandertal, de forma similar a la película Horror Express con Christopher Lee y Peter Cushing. El mismo tema se utilizó para la comedia El hombre de California. La serie Jurassic Park retrató la clonación de formas de vidas prehistóricas a partir del ADN atrapado en ámbar. La película Freejack utiliza el viaje en el tiempo para secuestrar cuerpos un instante antes de su muerte y ser vendidos; un tema similar se utilizó en Millennium.



    Un tema común en los viajes temporales es la naturaleza paradójica del viaje. En la película francesa La Jetée, muestra a una persona que puede ver su futuro mostrando a un niño que presencia la muerte de sí mismo. La Jetée fue la inspiración para Doce monos, una película de Terry Gilliam sobre el viaje en el tiempo, la memoria y la locura. En Matadero Cinco, el personaje principal se separa del tiempo y viaja hacía delante y atrás a través de su vida.

    En la serie de Regreso al futuro, se explora el resultado de alterar el pasado, mientras que Star Trek VIII: Primer contacto, la tripulación debe salvar a la Tierra de su propio pasado alterado por extraterrestres viajantes en el tiempo. La serie Terminator utiliza robots conscientes que viajan al pasado con intención de alterar el resultado futuro de una guerra entre robots y humanos matando a los futuros líderes de la resistencia humana. En El Efecto Mariposa el protagonista tiene lagunas mentales que con los años puede modificarlas y alterar toda su vida y la de los que le rodean.

    1.4 - Ciencia ficción como crítica social

    El género de ciencia ficción ha servido como un vehículo para realizar comentarios sociales. La representación de cuestiones que son difíciles o molestas para una audiencia podían ser más aceptables cuando se exploraban en un escenario futuro o en mundo distinto. El contexto alterado puede permitir un examen más profundo y reflejar las ideas presentadas, con la perspectiva de un observador viendo escenas lejanas.

    El tipo de crítica presente en una película de ciencia ficción a menudo ilustra las preocupaciones particulares del periodo en el que se realizaron. Las primeras películas de ciencia ficción expresaban los temores sobre la automatización que sustituía a los trabajadores y la deshumanización de la sociedad a través de la ciencia y la tecnología. Películas posteriores exploraban los miedos de una catástrofe ambiental o desastres producidos por la tecnología y como impactarían en la sociedad y los individuos.




    Las películas de monstruos de los años 1950, como Godzilla, servían dobles sobre los miedos de una guerra nuclear, el comunismo y otras visiones de la Guerra Fría. En los años 1970, las películas de ciencia ficción se convirtieron en una forma efectiva de satirizar aspectos sociales, donde Naves misteriosas y Dark Star presentaban a hippies en el espacio como réplica a los tipos militaristas que habían dominado las primeras películas. En La naranja mecánica de Stanley Kubrick, se presentaba una visión horrenda de la cultura joven, retratando a una banda que se dedicaba a la violación y el asesinato, junto con escenas del condicionamiento psicológico forzado como crítica a las respuestas sociales al crimen. En La fuga de Logan se representaba a una sociedad libertina que practicaba la eutanasia como una forma de control de población y en Las esposas de Stepford anticipaba una reacción del movimiento de liberación de la mujer.

    En Enemigo mio se demostraba que aquellos enemigos que se odiaban podían ser similares entre sí, aunque apareciesen como extraterrestres. Películas como 2001, Jurassic Park, Blade Runner y Tron examinaron los peligros de la tecnología avanzada, mientras que RoboCop, 1984 y Star Wars ilustraron los peligros del control político extremo. Tanto El planeta de los simios como Las esposas de Stepford criticaban la cultura y política de la sociedad contemporánea.

    Las películas de ciencia ficción continúan explorando cuestiones sociales y políticas. Minority Report, se enfocó en cuestiones sobre poder de la policía, privacidad y libertades civiles en un Estados Unidos futuro, tras algunos meses de los ataques terroristas del 11-S. En la distopía de FAQ: Preguntas frecuentes sobre viajes en el tiempo, se mostraba una Europa gobernada por una sociedad matriarcal opresiva que prohibía todo tipo de contacto físico entre hombres y mujeres por motivos de higiene.

    Tras los acontecimientos de la Guerra de Iraq, el terrorismo internacional, el miedo de la gripe aviar y las leyes contra la inmigración, han aparecido películas, como V de Vendetta que se inspiraba en cuestiones controvertidas como la ley Patriot Act y la Guerra contra el terrorismo, mientras que la película Hijos de los hombres comentaba varios temas sociales como la xenofobia, la propaganda y la disonancia cognitiva. Distrito 9 realiza una crítica social sobre el apartheid africano.

    La ciencia ficción también se ha usado como herramienta para criticar las creencias religiosas, como en The Man from Earth, donde un hombre lleva viviendo 14.000 años gracias a una imparable capacidad de regeneración celular y puede juzgar las religiones y sus conceptos desde su larga perspectiva.

    Hasta aqui la introducción.Creo que era imprescindible antes de abordar la cantidad de titulos que vendrán a continuación, comprender un poco el porqué de tanta variedad temática pero a la vez dentro del género Sci-fi, el mas completo (y complejo) de todos.Comencemos...


    2-LOS INICIOS (1900 - 1929)

    Las películas de ciencia ficción aparecieron al comienzo de la época de cine mudo, generalmente como cortometrajes en blanco y negro, algunas veces retocados añadiéndoles color. Las películas solían tener una temática tecnológica y a menudo intentaba ser humorísticas.En cuanto comenzaron a vislumbrarse las posibilidades del nuevo invento de los Lumière en Europa y de Edison en Estados Unidos, los precursores del cine comenzaron a usar el cinematógrafo como un nuevo medio de narración, todavía en pañales, experimentando técnicas y tramas. Contemplar a un regador mojado por su propia manguera podía estar muy bien, pero los guiones propios podían no caer en gracia al público, una vez que éste, pasado ya el primer momento de fascinación por el nuevo invento, demandaba buenas historias, o, al menos, historias entretenidas. Fue así como aquellos pioneros vieron en la literatura una fuente de inspiración, un paraíso de historias y cuentos. Adaptar algún conocido clásico literario para la gran pantalla contaba con la ventaja de no sólo no tener que pergeñar nuevas historias, sino que uno podía casi asegurarse el favor de la audiencia. Además, fabricando versiones filmadas de novelas u obras de teatro era ciertamente más prestigioso que filmar a regadores regados. Fue en aquel mismo momento iniciático para la narración fílmica cuando surgió el eterno debate entre entretenimiento (y ganancias) y la calidad, el arte. Pero ésa es otra cuestión. Lo cierto es que desde el mismo momento en que los primeros directores de cine comenzaron a adaptar obras literarias, la ciencia ficción entró en el saco, pues el género formaba parte de la literatura desde hacía mucho tiempo.




    VIAJE A LA LUNA (Le voyage dans la Lune - 1902).Seis valientes astronautas viajan en una cápsula espacial de la Tierra a la Luna.

    Georges Méliès inventaba la ciencia ficción en el cine (y prácticamente todo el arte narrativo cinematográfico clásico) con esta maravillosa película de 14 minutos y 12 segundos que es "Viaje a la Luna", película basada parcialemente en la novela "De la Tierra a la Luna" de Jules Verne y en la obra de H.G. Wells "Los primeros hombres en la Luna". Ocurría esto antes de que creadores como David W. Griffith u Orson Welles revolucionaran la forma cinematográfica de contar historias para siempre: como los hermanos Lumière y como Thomas A. Edison, Méliès rodaba sus filmes apostando, simplemente, su cámara estática frente a un único escenario en el que transcurría toda la acción. De formación teatral e influenciado por las artes de los magos y los prestidigitadores y por el teatro de marionetas, este genial creador ideó un universo propio en los más de 500 cortometrajes que dirigió a lo largo de su vida. En ellos, haciendo uso de los primarios pero impresionantes efectos especiales de la época, hacía desaparecer cuerpos, cercenaba cabezas, transformaba a sus actores (y a él mismo, que también actuaba en sus obras como intérprete) y metamorfoseaba sus escenarios por completo en un abrir y cerrar de ojos. Eran las suyas películas de muy pocos minutos, sencillas y con argumentos extremadamente simples, a veces incluso sin argumento, pero cargadas de encanto, de buen hacer y decisivamente innovadoras en su momento. De "Viaje a la Luna" sorprendió especialmente, en 1902 y en los años inmediatamente posteriores, la secuencia en la que la bala-cohete es disparada y clavada en el ojo de la famosísima Luna-tarta con cara humana de la foto que ha sido tantas veces imitada o referenciada en obras de toda clase, secuencia que supuso un paso de gigante en el tratamiento de la continuidad cinematográfica y que hoy en día es un icono de la ciencia ficción e incluso un icono pop.


    El francés Georges Méliès, cineasta, actor y empresario, sentó las bases del cine espectáculo, del cine de ciencia ficción y de aventuras y en definitiva del cine comercial actual. Por desgracia, en demasiadas ocasiones sus películas resultaban caras de producir (carísimas incluso) y él se fue endeudando progresivamente por culpa de su gran pasión, que era vista a principios del siglo XX como una simple curiosidad sin futuro artístico o comercial y que por ello no le devolvía todo el dinero que invertía en ella. Tras aurrinarse parcialmente, abandonó el cine y malvendió muchas de sus propiedades para vivir el resto de su vida regentando un quiosco de juguetes y caramelos en la estación de Montparnasse. Injustamente, fue olvidado hasta 1925, cuando empezó a llamar la atención de los surrealistas. Años después de su muerte (acaecida en 1938), Georges Méliès fue revalorizado prácticamente como el visionario "inventor del séptimo arte". Los hermanos Louis y Auguste Lumière no vieron en el invento que ellos mismos desarrollaron un arte con futuro comercial (realmente ni siquiera vieron en el cinematógrafo un arte). Méliès si, y su ambición le costó su salud y su dinero. Por suerte, hoy ocupa el lugar que se merece entre los grandes de su disciplina.



    VIAJE A TRAVES DE LO IMPOSIBLE (Le voyage à travers l’impossible - 1904).Méliès se basa en una obra teatral homónima de 1882 pergeñada por el propio Jules Verne y el autor Adolphe d'Ennery. En aquella ocasión, los protagonistas viajaban al centro de la Tierra, sin embargo Méliès decidió cambiar un poquito el nudo de la trama y en su película hizo que sus personajes viajen ni más ni menos que ¡al Sol!. Este ambicioso cambio también daba continuidad a su anterior incursión fantástica, la famosísima Viaje a la Luna. La historia nos presenta a Méliès como Crazyloft, un sabio que se propone viajar por el mundo junto a una comisión del Instituto Geográfico pero utilizando diversos tipos de transportes: un tren, un automóvil, un submarino-bote, un par de globos aerostáticos y un misterioso tanque de hielo. Si lo del tanque de hielo" le causó impresión de extrañeza, recuerde ese hoy típico recurso del cine de mostrar un elemento a primera vista inconexo con la trama pero que al final será fundamental para la película. Este extracto nos introduce directamente en el viaje fantástico y sus extrañas incidencias.

    La película es narrada, como es habitual en la época, por medio de “cuadros”, es decir, con la cámara fija y los personajes entrando y saliendo del encuadre, hasta la siguiente escena, como si fuese una representación teatral. Curiosamente, Méliès ya va evolucionando el lenguaje por medio de curiosos encadenados o ligeras labores de montaje.

    Cabe también apuntar que, si bien por esas mismas fechas se estaba inventando el cine de animación, por medio de gente como su colega Émile Cohl, esta película también podría considerarse una de las simientes de esta forma narrativa, pues planos como los del tren circulando sobre un cielo tachonado de estrellas y cometas están hechos por medio de dibujos móviles aunados a diversos fondos, si bien en este caso la animación no sea por medio de la stop-motion, sino directamente en escena, por medio de hilos.

    El resultado es característico del cine de Méliès, una película primitiva, obvio es, pero llena de frescura, diversión y magia, que se ve con fascinación, especialmente si se trata de una copia que conserva los coloreados a mano que el genial director francés asimismo hacía. Una película fundamental para ir explorando los orígenes del cine de ciencia ficción.



    20.000 LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO (Vingt mille lieues sous les mers - 1916).El Capitán Nemo ha construido un fantástico submarino para su misión de venganza. Ha atravesado 20.000 leguas en busca de Charles Denver, el hombre que mató a la princesa Daaker. Basada en el clásico de Julio Verne, incluye imágenes del primitivo submarino y la lucha con un gigantesco pulpo. La película incorporó, por primera vez en la historia, imagenes filmadas bajo el agua.

    El director norteamericano Stuart Paton, consideró oportuno adaptar en la pantalla dos novelas del célebre escritor Julio Verne, para que así ustedes tuviesen la oportunidad de acercarse a la gran obra del autor francés. Y es que como se menciona, Veinte mil leguas de viaje submarino, es una mezcla de la célebre novela homónima de Verne con retazos de La isla misteriosa, creando finalmente una entretenida versión dual de ambas aventuras, pero con una factura técnica realmente asombrosa para una producción cinematográfica pionera como es ésta del año 1916.
    Hay que destacar en este aspecto la fotografía submarina de los hermanos Williamson, toda una experiencia para el público de la época poco acostumbrado a ver las insondables profundidades del océano, pudiendo así por fin contemplar además del Nautilus, variopintos peces en su estado natural, esto es, nadando entre fondos de coral o las excursiones de buzos exploradores bajo la supervisión del capitán Nemo.
    Como filme que adapta libremente las obras de Verne, Stuart Paton se toma ciertas licencias no incluidas originalmente en las obras del escritor galo, pero que tampoco chirrían demasiado, como puede ser por ejemplo la “verídica” historia de los orígenes y venganzas del capitán Nemo, dotando a la película de una continuidad y ritmo narrativo (a pesar de ser muda) que entretiene de manera efectiva al espectador.



    VIAJE A MARTE (Himmelskibet - 1918).La película,considerada como la primera "opera-space" de la historia, desarrolla los planes de un doctor, cuyo ídolo es Cristobal Colón (aunque le atribuye erróneamente la intención de dar la vuelta al mundo), para viajar a Marte. Para ello, en sólo dos años logra construir una nave, el Excelsior, y logra captar como voluntarios a un puñado de expedicionarios, uno de ellos comprometido con una joven llamada Corona. Boicoteado por el escepticismo de un viejo científico, quien se despide con sarcasmo de la tripulación pidiendo que le envíen una carta a Venus. Tras varios meses de viaje, con un intento de motín incluido, la nave llega a Marte, donde aguardan varios hombres y mujeres vestidos totalmente de blanco, con complementos poco creíbles (los hombres con túnicas que recuerdan al mundo clásico grecolatino, pero con extrañas cofias de una tela como de ala de mosca; las mujeres, como las hadas campestres, con diademas de flores). Tras años de guerras y sangre, Marte ha construido un mundo civilizado donde no hay armas de fuego, ni delitos (o si los hay, se superan con la toma de conciencia y no encerrando al infractor en la cárcel) y donde el amor se vive desde la pureza. El capitán se enamorará de estos ideales y en especial de una de las doncellas, a la que traerá en el viaje de vuelta.

    Estamos en 1918, el cine aún no era sonoro y las interpretaciones descansaban en la gesticulación supuestamente estilizada que entonces constituía un método aceptado y comprendido por actores y público. Ese sistema -nacido en el siglo XIX y utilizado por cantantes de ópera y actores teatrales- establecía una relación directa entre determinados estados emocionales y ciertas reacciones expresivas del cuerpo humano. Lo que ocurre es que, salvo excepciones, los actores del cine mundo no entendieron muy bien aquella técnica y lo llevaban a extremos hoy considerados cómicos y poco naturales. Así que este es un apartado en el que no debemos esperar demasiado de esta película en particular -y de las producidas en esta época en general-.

    El aspecto estético es más destacable, con algunas escenas muy bellas de estilo prerrafaelista y tomas aéreas que en la época debieron asombrar a los espectadores. Ahora bien, su lujoso diseño de producción era un escaparate en el que la precisión científica no tenía cabida. Se han señalado multitud de incoherencias, errores y absurdos en ese sentido, por ejemplo: el tamaño relativo del Sol en Marte -que en la película aparece igual que en la Tierra-; la nave marciana con cohetes que vuela horizontalmente; la misma estructura planetaria de Marte, con el polo norte arriba, atmósfera respirable y gravedad similar a la terrestre; la nunca explicada fuente propulsora del Excelsior; la indiferencia ante el vacío interplanetario, etc.

    Tengamos en cuenta que la historia fue concebida mucho antes de que las realidades del viaje espacial que ahora damos por sentadas fueran conocidas por el público lego en la materia, como lo relacionado con las variaciones de la densidad atmosférica o las interacción de fuerzas gravitacionales. Incluso un escritor más preocupado por la precisión científica como lo fue H.G.Wells, en fecha tan tardía como 1936 seguía imaginando cohetes lanzados por cañones. Por no decir que las space-operas no se han distinguido nunca por su respeto a las leyes de la física.

    De acuerdo, no se hace esfuerzo alguno en dotar al paisaje marciano o sus habitantes de algún elemento inusual, diferenciador. Pero en este caso no es un error o un descuido. Y es que la película no pretende ser un documental científico, ni tampoco un escaparate de efectos especiales al servicio de la construcción de mundos alienígenas. Es una metáfora, una reflexión sobre la noción que los humanos tenemos de la vida social ideal, la utopía. Es deliberado el que los marcianos se distingan de los terrestres en una sola cosa: la virtud que emana de su superioridad moral. Así, su mundo adopta un estilo visual clasicista: visten togas y la jerarquía social se ordena de acuerdo al ideal platónico de “La República”, siendo sus líderes sabios y filósofos.

    La moralina de la película es, a los ojos del espectador de hoy, insultantemente simple. Pero hay que tener en cuenta que se estrenó en un momento (febrero de 1918) en el que la Primera Guerra Mundial no daba muestras de llegar a su final, y en este sentido la cinta merece la pena destacarse en su papel de canto a la compasión y la tolerancia, mostrándonos la relación más amistosa que se haya imaginado en la pantalla entre terrícolas y marcianos. Muchísimas veces en el futuro la CF volverá a la imagen de alienígenas como guías benévolos que salvan al hombre de sí mismo. Seamos indulgentes y, como sucede a menudo con las reliquias, contemplémosla de lejos y no la saquemos de su burbuja temporal so pena de que su encanto se evapore.



    LA ATLÁNTIDA (L'Atlantide - 1921).Dos oficiales franceses perdidos en el Sahara descubren un mundo ignorado por los mapas, la Atlántida, donde reina sobre una tribu tuareg la bella y cruel Antinea que los atrapa en sus redes de seducción. Adaptación de una novela de Pierre Benoit.

    La Atlántida, de Jacques Feyder, es una obra monumental (tres horas de duración en el momento de su estreno).El titánico esfuerzo de Feyder (casi un año de accidentado rodaje) fue reconocido con un éxito arrollador celebrado por el público y por la productora, a la que salvó en un difícil momento económico.El éxito del film de Feyder se debe a que es capaz de realizar un producto que satisface la demanda de un amplísimo espectro de espectadores.

    Por un lado, la utilización de elementos vanguardistas, medios de expresión novedosos y recursos visuales originales, como pueden ser la utilización dramática del desierto, como decorado natural, la composición estética del cuadro, con las filas de camellos caminando por el borde de las dunas, la puesta en escena del suicidio de Massard, con la sombra que proyecta en la pared del cuarto, etc.Por otro lado, la utilización de elementos convencionales, tales como la historia de amor, el contexto exótico, la exuberante figura de Antinea, toda carnalidad y sensualidad, la oposición civilización-naturaleza, ejemplificada en la secuencia del club nocturno parisino, junto a la pasión por esta extraña aventura que lleva a dos oficiales franceses a caer prisioneros de la cruel Antinea, reina de los supervivientes de la Atlántida y coleccionista de amantes a los que después de utilizar convierte en estatuas de oro.



    AELITA (Аэлита - 1924).Adaptación de una novela del conde Alexei Tolstoi, pariente lejano de León Tolstoi. Aelita, la reina de Marte, harta de vivir sometida a su despótico padre, lanza una llamada de socorro a la Tierra. Tras descifrar el mensaje, el ingeniero de la Estación de Radio de Moscú, al que se une el revolucionario Gusev, emprende un viaje a Marte en la nave que ha construido. Los dos ayudan a Aelita a derrocar al tirano, pero, a continuación, también ella implanta un régimen totalitario.

    Es más que probable que el prestigio que atesora proceda de un equívoco, acrecentado por el hecho de que la película no ha sido accesible durante bastantes años. El film soviético pasa por ser un referente dentro del cine de ciencia-ficción en los países del este, pero esta circunstancia tan solo es en cierto modo algo admisible, en la medida que no se trata de un exponente inscrito en dicho género. En realidad, la película deviene una extraña mezcolanza de géneros, aunque sus contenidos se escoren en la vertiente de la comedia satírica, mostrando su ajustado metraje la disyuntiva que se plantea en el ingeniero Los (Nikolai Tsereteli), empeñado en descifrar unos códigos recibidos que podrían avalar la existencia de vida en Marte. Unos códigos estos que le llevarán a intentar, dentro de la Rusia posrevolucionaria, el diseño de una nave que llegue a dicho planeta.

    En la realidad, estas elucubraciones lo único que le favorecen es a abrir su fértil imaginación, imaginando una serie de vivencias en una hipotética Marte habitada por un reino que comanda el padre de Aelita (Yuliya Solntseva). Como si fuera un precursor de Walter Mitty, Los no dejará de imaginar un entorno futurista marciano, en el que la hija del monarca finalmente se valga de la presencia del ingeniero, acompañado por el joven Gusev, para que esta pueda contrarrestar el entorno dictatorial de su padre. Ambos improvisados expedicionarios lograrán hacer realidad los deseos de la joven heredera, pero pronto se darán cuenta que esta en realidad no desea más que perpetuar los peores instintos dictatoriales de su padre, solo que cambiando la persona al frente del poder. En medio de esta singular circunstancia, Los recobrará su sentido de la realidad, haciendo frente a la agresión que había puesto en práctica contra su mujer, a la que creía culpable de infidelidad y que había sido objeto de una agresión en forma de disparo por su parte, comprobando que afortunadamente el hecho no había logrado hacer mella a la misma, y descubriendo finalmente que los motivos de sus celos no estaban justificados.

    Como se puede comprobar, la realidad de la existencia de un título de ciencia-ficción, en realidad puede extenderse a unos treinta minutos de los noventa que aproximadamente dura la película. En ellos se ha basado la imaginería que AELITA ha venido manteniendo a lo largo de décadas, y que de alguna manera ha provocado el confusionismo en su valoración. Nadie puede dudar que la película presenta una escenografía cuidada, atractiva, y que bebe de diversas de las tendencias artísticas del momento. Una escenografía esta que se extiende en la caracterización de la imaginería desarrollada en Marte, y que en sus fragmentos finales adquiere una fuerza notable. Sin embargo, y valorando en su conjunto AELITA como un relato tan desequilibrado como atractivo a partes iguales, lo cierto es que en la película hay que valorar y apreciar fundamentalmente esa mezcolanza, no siempre bien dosificada, de alegato satírico. También de mirada hasta cierto punto documental sobre una sociedad urbana como la de Rusia a inicios de los años veinte, en donde el racionamiento se da de la mano con ecos de su carácter revolucionario y el resabio del pasado zarista.

    Puede ser que esa propia mezcolanza sea, a fin de cuentas, el mayor atractivo de esta extraña comedia, que entremezcla de manera no demasiado afortunada realidad y ficción y que, a mi juicio, alcanza su mayor efectividad precisamente en los caracteres descriptivos que ofrece de una realidad urbana dominada por el racionamiento, la carestía y un concepto de convivencia conocido por todos. En ese contexto, en la cámara documental que se expresa en ocasiones -y que nos permite familiarizarnos con la frialdad de un entorno industrial y masificado-, creo que se encuentra lo más valioso de una película que paradójicamente ha logrado una perdurabilidad por un elemento indudablemente atractivo, pero en líneas generales no demasiado definitorio de su conjunto. Si a ello unimos el alcance satírico de sus propuestas y esa mirada crítica al estraperlo manifestado en el personaje del joven cortejador de la esposa de Los, podremos tener la mirada de un film desequilibrado y al mismo tiempo atractivo en ese propio desequilibrio, que quizá goce de una mítica desmesurada para su verdadera valía, pero que finalmente queda como un testimonio valioso y poco recordado de una realidad quizá no demasiado trasladada en el cine que se mantiene salvaguardado en nuestros días -muchas de las películas de Protazanov, al igual que la de otros tantos cineastas del mudo, se han perdido definitivamente-.

    Que ello plantee la discutible valía de su catalogación como referente en el cine de ciencia-ficción europea, y que no se la pueda situar en un lugar de especial significación en sus cualidades como producto cinematográfico, no mengua el interés que sus imágenes finalmente plantean. Es algo que encierran sus imágenes tanto en su vertiente cotidiana como en su fabulación ultraplanetaria; una nada solapada reflexión sobre la realidad sociopolítica soviética de aquellos años, reflejando los fantasmas de los totalitarismos aún presentes en aquel país.



    PARÍS QUE DUERME (Paris qui dort - 1925).El guarda nocturno de la Torre Eiffel, después de una noche de trabajo, se encuentra París totalmente vacío; desconcertado, explora las calles y descubre algunas personas paralizadas como si se hubieran quedado congeladas. Poco después, encuentra a un grupo de viajeros procedentes de Marsella que han llegado en avión esa mañana. Juntos, prosiguen la vana búsqueda de individuos en movimiento.

    Cuando se descubre la verdad, resulta que un científico loco desarrolló un rayo misterioso que ha paralizado no solo París, sino (supuestamente) todo el mundo. El rayo no tiene efecto a partir de cierta altura, y eso explica que el protagonista y los pasajeros no se hayan inmovilizado. Lo que no se explica es porque el rayo que paraliza solo seres humanos, también paraliza automóviles en movimiento y buques, pero no paraliza el agua o el viento. Tampoco explica porque el propio científico, que estaba en tierra, no fue afectado... No interesa mucho, ya que el énfasis no está en los detalles fantásticos sino en las posibilidades de diversión que un mundo de estatuas ofrece a aquellos inquietos afortunados que no han perdido el movimiento. Ilimitada consumición en un restaurant, la posibilidad de quedarse con la propina del mozo, la feliz vida del ocio y la mera idea de retirar algún fondo del banco.

    El mérito de la trama (de René Clair, en su primera película) es que ninguno de los temas que ofrece a lo largo de una hora de metraje llega a saturar. Tanto la idea del hombre solo en una ciudad vacía (desarrollada décadas más tarde por Richard Matheson en una de sus novelas o por Rod Serling en su TWILIGHT ZONE) como la de las luchas internas que surgen en el grupo de "sobrevivientes" (planteadas en pequeños filmes de clase B del sub-género "post-holocausto nuclear), están correctamente balanceadas y nunca dejan de provocar una sonrisa cómplice ante ese encanto, entre funambulesco y mágico.



    EL MUNDO PERDIDO (The lost world - 1925).Una expedición científica británica viaja a una remota meseta de la selva brasileña. Allí encuentran hombres prehistóricos y toda clase de dinosaurios en esta adaptación de la famosa novela de Sir Arthur Conan Doyle. Los efectos especiales corrieron a cargo de Willis H. O´Brien, un pionero de la animación en el cine que desarrolló la técnica de simular la animación por medio de figuras de goma con estructuras metálicas que se movían unos milímetros para cada fotograma.

    Es difícil estimar el efecto que esta su primera adaptación cinematográfica tuvo en el momento de su estreno. Hoy los críticos no le prestan demasiada atención, pero es muy posible que los efectos visuales de O´Brien causaran un gran impacto en el público porque nunca antes se había visto nada semejante en pantalla. Se dice que el propio Conan Doyle mostró alguna escena de los dinosaurios a varias personas diciéndoles que eran auténticos. Le creyeron.

    La película es sorprendentemente corta -alrededor de una hora, aunque existen algunas copias cuya duración se extiende hasta los noventa minutos-, pero la esencia de la historia está bien condensada: no se pierde tiempo en contar el viaje hasta la recóndita meseta y las pistas que apuntan a que el padre de Paula White -quizá perdido allí en una expedición anterior- podría aún estar vivo se dejan sin resolver. La interpretación de los actores es en ocasiones exagerada, pero esto era algo común en la mayoría de las películas mudas. Wallace Beery realiza un buen papel como el matón y dominante profesor Challenger, más fiel al espíritu del personaje literario que en otras versiones que tienden a representarlo como un tipo gruñón pero en el fondo encantador. La joven Bessie Love (que, por algún motivo, figura como cabeza de cartel), interpreta su papel con toda la inocencia angelical propia de las féminas cinematográficas de los años veinte; cuatro años después estaría nominada al Oscar por Melodías de Broadway (1929) y, a diferencia de la mayoría de estrellas del cine mudo, continuaría trabajando hasta bien entrados los años ochenta. Por su parte, Lloyd Hughes y Lewis Stone se especializaron posteriormente en papeles románticos.

    Pero en realidad, la razón para detenernos en esta película es su revolucionario papel en el campo de los efectos especiales, que corrieron a cargo de Willis O´Brien, no sólo un pionero en este campo, sino maestro de otra leyenda: Ray Harryhausen. Nacido en California en 1886, O´Brien desempeñó en su juventud diversos trabajos, de los cuales tres fueron clave en su posterior carrera: guía de campo para antropólogos en la región de Crater Lake, escultor e ilustrador periodístico. Un día, mientras realizaba maquetas con un amigo, tuvo una idea. ¿Por qué no animar los modelos utilizando el mismo principio que los dibujos animados? Podría modelarse una figura de arcilla y luego mover o modificar ligeramente sus diferentes partes, fotografiando sucesivamente cada uno de esos cambios y proyectándolos luego a velocidad normal consiguiendo una ilusión de movimiento. Aunque este método, conocido como animación por "stop-motion", ya había sido inventado y utilizado, por ejemplo, por Georges Melies, O´Brien no sólo lo desarrolló por su cuenta sin atender a sus predecesores, sino que lo perfeccionó de forma notable.

    En concreto, la primera aparición de un dinosaurio en stop-motion está realizada con un gran detalle (la respiración, los movimientos), ofreciendo el mismo sentido de la maravilla que el público de ochenta años después sintió al contemplar por primera vez los dinosaurios de "Parque Jurásico" (aun cuando éstos, claro está, gozaban de un grado de perfección técnica muy superior). Y aunque otros planos con dinosaurios nos puedan parecer hoy algo toscos (la falta de detalle de las maquetas se evidencia especialmente en los primeros planos y los movimientos son demasiado rígidos debido a que se proyectaba a 16 fotogramas por segundo en lugar de los 24 de, por ejemplo, "King Kong"), irradian una convicción ausente en producciones posteriores. Al fin y al cabo, tratándose de una técnica intensiva en horas de trabajo, la "stop motion" era muy cara y probablemente O´Brien contaba con un presupuesto ajustado (First National, aunque conocido entonces, no era uno de los grandes estudios de Hollywood) y hubo de recortar en las escenas secundarias. Por otro lado, hay momentos muy bien coreografiados, como la lucha entre el alosaurio y el brontosaurio en el borde del acantilado o la desesperada lucha del último debatiéndose en el barro. "El Mundo Perdido" es una de las pocas películas de estos primeros años del cine que el público de hoy aún puede disfrutar a pesar de la ausencia de diálogos, por otra parte innecesarios puesto que los actores se pasan buena parte del tiempo inmóviles, atónitos ante los dinosaurios animados de O´Brien.



    METRÓPOLIS (Metropolis - 1927).En una megalópolis del año 2000, los obreros están condenados a vivir recluidos en un gueto subterráneo, donde se encuentra el corazón industrial de la ciudad. Sin embargo, incitados por un robot, se rebelan contra la clase dominante y amenazan con destruir la ciudad exterior. Freder (Gustav Frölich), el hijo del soberano de Metrópolis, y María, una muchacha de origen humilde, intentarán evitar la destrucción apelando a los sentimientos y al amor.

    Metropolis es sin duda la obra clave de Fritz Lang y será recordado por ella, a pesar de haber rodado posteriores obras maestras del cine, siendo también una película mitificada por crítica y público, pero a su vez resulta una gran desconocida para los espectadores, ya que ha sido muy manipulada, existiendo diversas versiones de ella, comenzando desde la primera versión americana en el estreno, donde se cambia el argumento y los nombres de los personajes, o la polémica restauración de Giorgo Moroder. La primigenia, de más de tres horas, se estrenó en Alemania el 10 de enero de 1927, aunque más tarde tuvo reestreno de una versión más corta, siendo hoy día imposible de ver en toda su integridad (de momento).

    Thea von Harbou y Fritz Lang crearon una historia de ciencia ficción sobre los problemas que acarrea la división del mundo entre los trabajadores y las clases altas que viven a su costa y a su vez los repudian, representadas de forma clara y sencilla: los ricos viven en las alturas y los obreros en el subsuelo (como, en cierto modo, en La máquina del tiempo de Wells). Los ociosos tienen la oportunidad de disfrutar del sol y la naturaleza en plena libertad, siendo los explotados los que se encargan del mantenimiento de ese mundo feliz que no pueden alcanzar y están presos de sus draconianos trabajos que les mantienen diez horas trabajando (sus relojes, de hecho, sólo marcan esas diez horas). Para ello el realizador nos muestra la terrible vida que llevan estos personajes con una enormes máquinas manejadas de forma mecánica por los trabajadores, no muy distinto a como eran las cadenas de montaje en las fábricas de la época. Estas maquinarias son representadas como el dios Moloch, que devora a sus trabajadores para seguir vivo, en una magnífica escena alegórica que nos lo ilustra de forma muy parecida a los templos creados por sus adoradores y donde ofrecían sus sacrificios humanos.

    Se ha criticado que no se explique qué utilización tienen estos ingenios, cuando lo importante para el director es la estampa de los obreros sacudiéndose al unísono realizando esos exhaustos movimientos, reflejando el terrible trabajo al que están sometidos, sin tener ellos mismos conocimiento de su objetivo. En contraposición también nos muestra a los ricos practicando deportes o divirtiéndose en los jardines, todos sanos y atléticos (en una apariencia muy similar al de las juventudes hitlerianas de las futuras películas de Leni Riefenstahl), y muy distintos a ese proletariado sucio, malencarado y a la vez anhelante, que vive hacinado en el oscuro subsuelo. El único apoyo que tienen estos marginados es la adorable Maria, la magnífica Brigitte Helm, una mujer de su misma clase social que les anuncia la llegada del mediador, una figura mesiánica que hará de intermediario entre los ricos y ellos, haciendo que su dura vida cambie para bien.

    La representación de Maria es la del profeta anunciador del bien por venir, la esperanza de que las cosas cambien, aunque Lang la muestra más como un Cristo femenino que anuncia la llegada del Dios salvador, aquel que traiga la justicia al oprimido. Y este no es el único elemento religioso que es representado en la película; en un momento dado veremos una catedral en medio de la gran ciudad, donde un sacerdote, en una de las escenas desaparecidas, pronuncia un sermón, y donde el protagonista toma conciencia de su deber redentor hacia sí mismo y hacia los demás. El refugio del inventor Rotwang, de igual modo, también ofrece cierta apariencia catedralicia. En otro momento de la cinta los trabajadores, descontentos y enardecidos, deciden quemar a un personaje llamándole bruja, una muestra más de la habilidad del realizador de Furia (Fury, 1936) de contarnos que la humanidad sigue siendo supersticiosa e irracional a pesar del supuesto anhelo de libertad y está sometida a sus instintos más primarios, convertidos en chusma.

    Se suele mencionar que el guión es contradictorio, exponiendo elementos comunistas y a su vez nacionalsocialistas; esto parece la constatación de cierta lucha entre el director y la guionista, que también era su mujer, Thea von Harbou, simpatizante de las ideas del partido nazi. Aunque lo substancial del film es la fuerza que otorga Fritz Lang a las imágenes y que nos emociona a niveles más allá de cualquier ideología. El realizador crea secuencias de una gran belleza y profundidad, con los esperanzados obreros iluminados por Maria/la redentora dentro de las cuevas con tal fuerza que parece que el espectador está junto a ellos, y anhelante de esa misma libertad, y a su vez cuando los hombres son enloquecidos por los insinuantes bailes del robot/Maria sentimos esa misma locura y sinrazón. Todo en la película tiene el pulso maestro de Lang, desde las miradas de Maria y Freder hasta las irracionales huestes obreras marchando contra el mundo.

    Otra muestra del talento del director es el manejo de los actores, en especial Brigitte Helm en su doble papel; la actriz es angelical en algunos momentos y en otros sus ojos demuestran tal depravación y cinismo que asustan. Alfred Abel, Gustav Fröhlich o Rudolf Klein-Rogge representan sus papeles con convicción y con talento. Sus movimientos y actitudes suelen chocar al público moderno, pero en la oscuridad de la sala de un cine en aquella época representaban un mundo cercano pero a la vez inalcanzable, sabían apresar el corazón del espectador y aún hoy en día lo consiguen.

    Metrópolis es una obra maestra del cine que aún perdura y que es capaz de señalar que con el tiempo las buenas películas nunca envejecen y aún tienen mucho que revelar y contar. La obra cumbre de Lang debería ser asignatura obligatoria en toda las escuelas de cine, un título que enseñe lo que es el buen cine con mayúsculas.



    SUR UN AIR DE CHARLESTON (C) (Sur un air de Charleston (s) - 1927).Es el año 2029 y tras la útima guerra, un explorador africano parte en su aeronave rumbo de la Europa salvaje y desconocida para descubrir el baile tradicional de los blancos: el Charleston.

    Cierto es que la historia en general puede resultar tontorrona y ridícula, aunque de innegable creatividad son algunos de los elementos más surrealistas del corto (de apenas 20 minutos).
    Los personajes, la ambientación, la torre Eiffel torcida, incluso la propia danza del Charleston (con un contraste entre cámara rápida y lenta muy atractivo) ¿hay algo que no llame la atención de esta breve obra de Renoir?

    Cierto es que casi todo es un flipe realmente interesante, pero la historia no me convence, y no me sirve ni como parodia... aunque sí tiene su toque.Igualmente, ya me gustaría a mí tener la misma creatividad que este señor francés fascinado por el jazz americano (aunque la totalidad de la peli esté absolutamente sin sonido).



    LA MUJER EN LA LUNA (Frau im mond - 1929).Alemania, década del 20. El poderoso industrial aeronáutico Wolf Helius comienza a desarrollar en secreto una misión para viajar a la Luna, basándose en los estudios del profesor Georg Manfeldt y sus teorías acerca de la existencia de oro en el satélite. Pero el magnate Walter Turner está al tanto del proyecto de Helius y lo chantajea para que le permita sumarse a la expedición. Por si esto fuera poco, el socio de Helius - Hans Windegger - recién se entera de la misión lunar cuando Turner empieza a presionarlos. Todos se suman al proyecto, incluyendo a la astrónoma Friede Velten - la prometida de Windegger y de quien Helius se encuentra secretamente enamorado -; pero cuando el cohete llega a la Luna, nada saldrá como lo esperado.

    La Mujer en la Luna es el último filme silente de Fritz Lang, el director de culto tras los clásicos M, el Vampiro de Dusseldorf, Metrópolis y la saga del Doctor Mabuse. Es considerada una película prototípica en la ciencia ficción cinematográfica por incluir numerosas ideas que más tarde otros filmes de género - e incluso los viajes espaciales reales - terminarían por adoptar como la cuenta regresiva, el uso de combustible líquido para cohetes, la gravedad cero en el espacio y el concepto de una nave separándose en fases de lanzamiento. Todo ello es fruto del asesoramiento científico de la película, que contó con el aporte de Willy Ley y Herman Oberth, quienes más tarde terminarían dentro del proyecto de desarrollo de laas bombas voladoras V1 y V2 de la Alemania Nazi. Incluso el nazismo terminaría por ocultar las copias del filme, pensando que develaba demasiados secretos sobre sus armas misilísticas de última generación.

    La comparación con Metrópolis en nada favorece a esta película, cuya aureola cientifista no salva algunas inconsistencias que voces tan autorizadas como Siegfried Kracauer señalan certeramente: “La empresa cósmica fue escenificada con sorprendente veracidad visual; el argumento daba lástima por sus negligencias emocionales. Estas eran tan obvias que desvirtuaban más de una una ilusión que Lang trataba de crear por medio de ostentoso virtuosismo. El paisaje lunar olía claramente a los estudios de Neubabelsger”.

    En este orden de cosas, pese a lo concluyente de las palabras de Kracauer, se hace preciso incidir en la incontestable calidad de este cineasta, situado a años luz de muchos de los artesanos que por esta época se dedicaban a fantasear en el campo de la anticipación.
    Última edición por landerico; 13/12/2012 a las 23:25
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  2. #2
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    Predeterminado Re: [REPORTAJE] Ciencia-Ficción: El género mas completo. ( PARTE I - 1900/1969 )

    3- LOS AÑOS MENOS FRUCTÍFEROS (1930 - 1949)

    Con la llegada del sonoro comenzó la edad dorada del cine, y también por esas fechas la literatura de ciencia ficción inició su camino hacia la madurez. Como cabía esperar, a lo largo de las décadas que son comúnmente consideradas como su período clásico (años 30 a 40), el cine fijó frecuentemente su atención en la cada vez más pujantes (al menos en los Estados Unidos) ciencia ficción.

    Sin embargo, la mayor parte de ellas no pasaron de ser meras producciones de serie B, quedando lejos pues de los géneros privilegiados por la industria de Hollywood. Esta circunstancia no es de extrañar; era la época de los pulps, y la mayor parte de la ciencia ficción de entonces estuvo limitada a los cada vez más estrechos márgenes de la literatura popular norteamericana. Así pues, era lógico que el cine de Sci-Fi de entonces fuera asimismo poco popular.



    UNA FANTASIA DEL PORVENIR (Just Imagine - 1930).Un ciudadano sufre un accidente (le cae un rayo encima) y queda dormido durante medio siglo, despertando en los años '80. En tal época se involucrará con una bella chica y marchará a Marte en medio de escenas musicales y aventuras hollywoodenses.

    Original comedia musical que se desarrolla en un futurista Nueva York de 1980. Allí se ha organizado una extraña sociedad donde la gente es conocida por números en lugar de por sus nombres, y todos los matrimonios que se celebran han de ser aprobados por el Gobierno. También hay puertas automáticas, niños probetas e incluso un teléfono con pantalla de televisión. La verdad es que ver ahora esta cinta permite constatar la ingenuidad exacerbada de la época a la hora de prever el futuro.
    La historia es la de una un hombre que no acepta las mencionadas leyes y construye un cohete para viajar a Marte, donde descubre que hay una réplica de terrícolas.




    EL DOCTOR FRANKENSTEIN (Frankenstein - 1931).El doctor Henry Von Frankenstein acomete un experimento tenebroso: construir, a partir de fragmentos de cadáveres, un nuevo ser humano. Con la ayuda de su criado Fritz, se adentra durante la noche en los cementerios de la localidad para arrancar a los cadáveres las partes que necesita. Lo que ignora es que el cerebro que ha utilizado en su experimento había pertenecido a un criminal.

    Ya hablé de esta pelicula en el reportaje dedicado al género de terror (aqui), pero es indudable de que este clásico entra también dentro de la ciencia-ficción.

    Mítico título de la Universal que adapta de forma libre la maravillosa novela que Mary Shelley publicó en 1818. A caballo entre el horror gótico y la ciencia ficción, Frankenstein debe ser considerada, a pesar de sus imperfecciones, como una obra clave dentro de su género; ya que sus imágenes sientan buena parte de las bases de la iconografía cinematográfica.La atormentada figura del Víctor Frankenstein de su precedente literario, se convierte aquí en un obsesionado mad doctor cuyas ansias de alterar las leyes de la naturaleza, acabarán por desembocar en una tragedia de complejas implicaciones morales y filosóficas, cuyas consecuencias resultan del todo impredecibles.

    Tan terrorífica consideraba el estudio la historia, que tuvo que introducir un prólogo en el que el actor Edward Van Sloan, que en la cinta da vida al Dr. Waldman, advertía al público acerca de los espantos que estaba a punto de contemplar.Evidentemente y vista a día de hoy, parece claro que el filme ha perdido toda su capacidad para producir miedo. Sin embargo, el visionado de cada uno de sus fotogramas sigue provocando una indudable fascinación, gracias a la gótica y expresionista atmósfera plasmada por James Whale, que en las secuencias que transcurren en el interior del viejo torreón que sirve como laboratorio a Frankenstein, otorga al espacio un sentido de la verticalidad inaudito para la época de su estreno.

    La otra gran baza de la película, es la extraordinaria performance de Boris Karloff; actor de enorme talento e impagable presencia, que dota a su criatura del patetismo y el porte trágico necesarios que la hacen conmovedora. A ella contribuye el genial maquillaje de Jack Pierce, cuyo trabajo acabaría dando lugar a todo un icono cultural del siglo XX.

    Muchas son las escenas a destacar en esta espléndida obra (el momento de la creación, la inesperada visita del monstruo el día de la boda, el final en el molino), pero sin duda me quedo con el lirismo de aquella en la que la criatura, anhelando algo de calidez humana, juega con una niña a la que acaba por arrojar al río para que flote como las flores que, con anterioridad, ambos habían estado lanzando al mismo. En ella se reflejan a la perfección, la ingenuidad y el horror inherentes a una amarga existencia que jamás será comprendida.

    Generó 3 secuelas:


    LA NOVIA DE FRANKENSTEIN (Bride of Frankenstein - 1935).Tras salir mas o menos ileso del incendio del molino, el monstruo vaga por los alrededores, a pesar que su creador quiere pasar inadvertido, el demente doctor Pretorius volverá con la intención de ofrecerle una compañera al monstruo.

    LA SOMBRA DE fRANKENSTEIN (Son of Frankenstein - 1939).El Barón Wolf von Frankenstein es el hijo del doctor Henry Frankenstein, y hereda tras la muerte de su padre su castillo donde se traslada acompañado de su mujer y su hijo. Pero los lugareños no están muy contentos con su llegada, pues temen que sea igual que su padre y haga los mismos experimentos diabólicos de aquel. Igor le descubre donde está el monstruo que creó su padre, y con la ayuda del Barón el monstruo vuelve a vivir. Pero Igor, que quiere vengarse de aquellos que le condenaron a la horca aunque no consiguieron acabar con su vida, utiliza al monstruo para que los mate por él.

    EL FANTASMA DE FRANKENSTEIN (The ghost of Frankenstein - 1942).Otro hijo del viejo Frankenstein intenta aclarar la verdad sobre el monstruo y debe lidiar con un ambicioso colega y con el jorobado Ygor. Ejemplo efectivo de comedia negra, con transplantes de cerebro, un monstruo que trepa a los tejados para bajar el globo de una niña, aparatos de ciencia loca, y una implausible y divertida trama de conquista del mundo por parte de Ygor, en su más alto rango de protagonismo en toda la saga.



    LA ISLA DE LAS ALMAS PERDIDAS (Island of lost souls - 1932).En una isla remota, el Dr. Moreau (Charles Laughton), un científico obsesionado, lleva a cabo extraños experimentos con animales. Su objetivo es conseguir transformarlos en seres humanos. Adaptación libre de la novela de ciencia-ficción "La isla del Dr. Moreau", escrita por H.G. Wells.

    Fascinante película del género fantástico, que adapta el clásico literario de ciencia-ficción “La isla del Dr. Moreau” de H. G. Wells, y que se sitúa muy por encima de posteriores adaptaciones cinematográficas de la misma obra.

    El filme cuenta con un sobrio guión de Philip Wylie y Waldemar Young en el que se acentúa la maldad y la locura de Moreau, cuya interpretación a cargo del gran Charles Laughton resulta impagable. Al parecer, para crear este personaje Laughton se inspiró en un médico al que conocía y del que tomó el look de bigotito y perilla.El “mad doctor” ejerce de tirano en su isla, en la que establece un régimen del miedo amenazando a las criaturas de la misma con un látigo y con “la casa del dolor”, lugar en el que lleva a cabo sus dolorosos experimentos.

    Otra de las grandes aportaciones del guión es el personaje de Lota (Kathleen Burke), la mujer pantera, la más perfecta de las creaciones de Moreau con la que intentará seducir al nuevo inquilino de la isla con el objetivo de crear una nueva raza. Lota representa tanto a la sensualidad más salvaje como a la ingenuidad más pura, sus encuentros con Parker resultan inolvidables, sobre todo aquel en el que ambos se sientan al borde de un estanque y vemos sus reflejos en el mismo.Dentro de la “troupe” de seres monstruosos que pueblan la isla destaca la presencia de Bela Lugosi que interpreta a aquel que dice la ley, y al que reconocemos gracias a sus ojos y a su singular voz a pesar de estar cubierto por un peludo maquillaje obra de Wally Westmore.

    La dirección de Erle C. Kenton es magnífica, destacando la sutileza con la que muestra esa galería de personajes pintorescos en lugar de jactarse en una filmación descarada de los mismos. Esta dirección se ve ensalzada por la gran fotografía de Karl Struss de claras reminiscencias expresionistas.



    ORO (Gold - 1934).Otra nueva incursión de la productora UFA en el género que con ochenta minutos consagran el mito del científico loco. Retoma el tema medieval de la piedra filosofal. Esta vez es un espectacular y revolucionario invento capaz de transformar en oro el agua. Un demente aristócrata inglés asesina a un honesto científico alemán (se han fijado en la fecha, ¿no?) con el perverso propósito de dominar el mundo de las finanzas. La película va de eso, del dominio de una máquina capaz de fisionar el átomo y hacerse rico.

    El laboratorio subterráneo (al que sólo puede accederse por ascensor) constituye un decorado impresionante. Al final aquella ciclópea obra jamás será disfrutada por nadie pues el Atlántico lo devorará en un impresionante clímax final. Si queréis buscar cómo fijar un personaje cliché, ésta es vuestra película. Y sólo son ochenta minutos. Dirigió Karl Hartl y entre los intérpretes encontramos a Brigitte Helm. Casi todos los laboratorios de científicos locos nacen de esta película, lo cual no es poco mérito.



    EL HOMBRE QUE PODIA HACER MILAGROS (The man who could work miracles - 1936).Un tímido e insignificante dependiente de unos grandes almacenes de Londres, que lleva una existencia monótona, descubre un día que posee unos poderes sobrenaturales que le permiten hacer unas cosas que están vedadas para el resto de los mortales. Estos poderes pueden dar la felicidad a los demás, pero aunque al principio los milagros son divertidos y los utiliza para el bien, su inestabilidad de ser humano mortal desencadena en un caos sin control.



    EL HOMBRE QUE TROCÓ SU MENTE (The Man Who Changed His Mind - 1936).El doctor Laurience, antaño científico respetado, comienza a investigar los orígenes de la mente y el alma. La comunidad científica rechaza sus teorías y le da la espalda, y Laurience lo pierde todo en pos de su obsesivo trabajo; es entonces cuando descubre un peligroso método de transferencia cerebral. Usándolo para salvar su investigación y para beneficio propio, Laurience empieza a transformarse en un "mad doctor" imparable.

    Film británico a medio camino entre la ciencia-ficción y el terror, que fue dirigido por Robert Stevenson.Tras un arranque poco enérgico, que nos va presentando a la diversidad de personajes que convergen en la trama, la acción se centra, ofreciendo factores novedosos como el hecho de que sea una mujer quien se erija en socio científico del mad doctor de turno, siendo el prometido de aquélla el elemento superfluo habitual en films de este tipo. Lo más interesante, con todo, suponen ciertos ingredientes que serían precedentes de films más conocidos, como las cabinas de transmisión, muy similares a las de La mosca (The Fly, 1958) de Kurt Neumann, como, sobre todo, el paradigma al que se verá enfrentado el personaje trocado, esto es, una persona dentro del cuerpo de otra, y que arrojará incertidumbres similares a las del experimento del Barón en El cerebro de Frankenstein (Frankenstein Must Be Destroyed, 1969), aunque sin la complejidad, desde luego, del film de Terence Fisher, o ciertas similitudes con la posterior novela de Curt Siodmak El cerebro de Donovan (Donovan's Brain, 1943). Se podría decir que también supone un prólogo e inspiración para el ciclo de films fantacientíficos que Karloff protagonizaría pocos años después para la Columbia.

    A todo ello ha de sumarse cierto talante netamente británico como es el humor que impregna el producto o el hálito de policial inglés al que quizá no es ajena la participación en el guión de Sidney Gilliat, posterior especialista en la materia como realizador.



    LA VIDA FUTURA (Things to come - 1936).A mitad de los años treinta, la Segunda Guerra Mundial no ha estallado todavía, pero parece sentirse en el aire que se respira. Cuando llegue, acontecimiento inexorable para los futurólogos, supondrá una conmoción que dará origen a un futuro de desastres en el que se impondrá como única forma de gobierno la más feroz de las dictaduras.

    Si Metrópolis (1924) de Fritz Lang supuso una revolución dentro del género de la ciencia-ficción como máximo exponente del cine alemán mudo de entreguerras y, en consecuencia, sobre la sociedad alemana de la época, La vida futura podría ser su equivalente británico dentro del cine sonoro en ese mismo periodo.Se trata de una película muy poco valorada y por desgracia olvidada con el paso del tiempo.

    Tal olvido es injusto ya que se trata de un magistral título basado en la novela “The Shape of Things to Come” de H.G. Wells, y de una de las mejores películas realizadas en una época en la que el género no era excesivamente pródigo. Además su autor, Wells, de manera profética acierta, por así decirlo, con el pronostico de una guerra mundial que, por fortuna, no se vio reflejada en lo mostrado en el desarrollo de esta película.

    Está dividida en tres periodos cruciales durante casi un siglo en un lugar llamado Everytown. Por desgracia, el país en el cual se encuentra ubicada esta villa padece una guerra mundial que se prolonga durante décadas.
    La mencionada ciudad es arrasada por un bombardeo, poniendo así de manifiesto de un modo muy gráfico y folletinesco (muy propio de la época), lo absurdo de la estupidez que es la guerra en sí misma, y más aún la de los hombres que la llevan a cabo.
    Incluye también en el periodo del futuro, en el que supuestamente se han superado las diferencias para erradicar el conflicto y convivir en paz, armonía y progreso sin ningún tipo de enfrentamiento armado en una reconstruida Everytown subterránea en el año 2036, un escenario brillantemente fotografiado por Georges Périnal, con el uso de excelentes decorados de Vicent Korda y Lazlo Mololy-Nagy, y efectos visuales obra de Ned Mann, Edward Cloman, George J. Teague, W.Percy Day y Peter Ellenshaw.

    Sin duda se trata de una obra muy vanguardista y adelantada a su época, cuyo valor narrativo y cinematográfico, con un estilo visual típico de los seriales cinematográficos del momento, ha inspirado a bastantes series y películas, entre ellas Sky Captain y el mundo del mañana (2004) de Kerry Conran.



    COSMIC JOURNEY (Kosmicheskiy reys: Fantasticheskaya novella - 1936).El cientifico Pavel Sedikh construye una nave espacial en la que viaja a la Luna en compañia de una astronauta y un muchacho.

    A pesar de su impresionante precisión en algunos aspectos de los viajes espaciales, el film de ciencia ficción soviético es poco conocido y sólo últimamente se está rescatando del olvido. Por ejemplo La Mujer en la Luna, de Fritz Lang (1929) ha recibido una distribución mucho mayor, aunque sea técnicamente menos precisa que Viaje Cósmico.En 1932, el Komsomol, la organización juvenil del Partido Comunista de la Unión Soviética de Stalin, insistió en que los cineastas crearan trabajos que atrajeran a los jóvenes. Diversos temas, incluyendo la ciencia ficción, se propusieron. El director Vasili Zhuravlyov le propuso al guionista Aleksandr Filimonov, con quien ya había trabajado antes en The Bombist (1932), escribir un guión sobre el primer viaje del hombre a la Luna. Así, mantuvieron conversaciones con el legendario director de cine Sergei Eisenstein, que había sido relegado a un puesto ejecutivo en uno de los estudios de cine soviético. El mundialmente famoso Eisenstein ya no podía hacer películas después de regresar de América y Méjico. Sin embargo, la propuesta de hacer ese film fue aceptada y Zhuravlev y Filimonov se pusieron a trabajar.

    Para garantizar la precisión científica se utilizó una novela de Konstantin Tsiolkovsky, un científico soviético. Se alegró tanto de tener la posibilidad de ver algunas de sus teorías científicas sobre los viajes espaciales puestos en una película que ofreció sus servicios como consultor. Teniendo en cuenta que algunos hechos científicos se los debían pasar por el forro para darle al film mayor vistosidad y contenido dramático, Tsiolkovski insistió sobre seis puntos que deberían mostrarse en el film y que debían ser intocables:

    1. El cohete sería lanzado desde una rampa en lugar de verticalmente debido a su enorme tamaño
    2. Las cabinas individuales de los astronautas se llenarían de agua durante el despegue para aliviar los efectos de una presión extrema sobre el cuerpo humano
    3. Las estrellas del espacio no parpadearían una vez la atmósfera terrestre quedara atrás
    4. Los viajeros experimentarían ingravidez durante el viaje
    5. Los viajeros serían capaces de dar enormes saltos en la superficie lunar dada la falta de gravedad.
    6. La vuelta a la tierra sería ayudada por una paracaídas una vez se entrara en la atmósfera.

    Hubo gran cantidad de reuniones entre el equipo del film y Tsiolkovski, donde se discutieron, tanto el aspecto y el tamaño de la cabina central de la nave espacial, el lanzamiento, el vuelo, el aterrizaje lunar, la trayectoria de la tierra a la luna, y la ingravidez, para darle un mayor rigor científico. Tsiolkovski, de 78 años de edad en ese momento (1857-1935), les proporcionó hasta 30 dibujos para mantener ese rigor. Su experiencia como profesor de matemáticas y geometría les ayudó a hacer que las ideas fueran más simples y comprensibles. Sus anteriores novelas de ciencia ficción también ayudaron al resultado final. Mucho tiempo después de la muerte del ruso, Werner von Braun, el creador de las V2 alemanas durante la 2ª Guerra Mundial y padre de los viajes espaciales, alabaría los cálculos de Tsiolkovski y sus ideas sobre los viajes espaciales, algo totalmente novedoso en su época (años 20 y 30). En Rusia fue llamado, con razón el "Padre de los Cohetes".
    A pesar de que la organización juvenil comunista había pedido específicamente que se produjeran filmes de ciencia ficción, en 1934 Stalin había decretado que todas las obras de arte debían cumplir con unas normas de estilo altamente restrictivas y un gran realismo acorde con el espíritu socialista (realista por la forma y socialista en su contenido).

    Sin embargo, cualquier trabajo que ensalzaba el progreso científico soviético estaba permitido, siempre que el desarrollo de la historia no fuera excesivamente extraño (probablemente se habría prohibido cualquier criatura extraterrestre). Este énfasis en el realismo socialista era un rechazo directo de los maravillosos experimentos cinematográficos de las leyendas de los años 20, Eisenstein, Pudovkin, Dovzhenko, entre otros. Y derivó en que gran cantidad de las películas que se hicieron aquellos años eran pura propaganda en la que fuertes y alegres campesinos le cantaban a sus tractores, con el amigo Jósef (Stalin), saludando como un padre a sus hijos. Este espíritu de victoria socialista en este Viaje Cósmico se reflejó en el final con las flores, los desfiles y la gente sonriente. Pero bueno, eso no difiere mucho de los desfiles que se celebraban en los Estados Unidos ante cualquiera heroicidad local. La propaganda y ese espíritu de grandiosidad patriótica nos lo hemos comido en todos los países del planeta.
    En mayo de 1934, se llevó a cabo otra reunión con Vasili Zhuravlyov, Youri Shvets (diseño de producción), Alexander Galperin (fotografía), y el asesor científico Tsiolkovski, con nuevas ideas y ya concretando lo que sería el resultado final. Al salir Tsiolkovski dijo que estaban listos para rodar un viaje al espacio. Ese mismo mes el periódico juvenil del Komsomol publicó un artículo sobre el guión de la película y celebró la colaboración entre científicos y cineastas.

    En una reunión final a principios de 1935 Tsiolkovski validó los diseños definitivos e hizo algunas modificaciones en el guión. A pesar de que no estaba totalmente satisfecho con el guión, Tsiolkovski tuvo en cuenta de que la película no debía ser excesivamente técnica, si estaba destinada a los jóvenes y servirles como fuente de inspiración y de educación. Por desgracia, Tsiolkovski murió antes que la película estuviera terminada.El director de la película, Vasili Zhuravlyov, tenía 30 años de edad cuando comenzó a trabajar en Viaje Cósmico.Su trayectoria profesional empezó estudiando para actor, pero luego decidió convertirse en director. Sus primeros trabajos fueron como ayudante de dirección, luego dirigió dos películas de su propia cosecha: una comedia y un drama histórico, antes de abordar Viaje Cósmico. Aunque era un pelín disidente con el régimen, fue capaz de hacer cine durante veinte años antes de ir a China en 1954 para enseñar a dirigir a jóvenes cineastas en el nuevo país comunista. En 1956 estaba de vuelta en Rusia dirigiendo sus propias películas.

    El animador Fiodor Krasne trabajó brillantemente con los modelos y las pequeñas figuras que parecían moverse sobre la luna con la técnica de la “stop-motion”. Tanto la obra de construcción de las gigantescas naves espaciales y las escenas en la superficie de la luna son una delicia de ver. Sin embargo, los censores soviéticos pensaron que su presentación de los cosmonautas saltando era demasiado frívola y cómica, y su nombre fue borrado de los créditos, y aunque se le permitió seguir trabajando en el cine, no aparecería en los títulos de crédito durante décadas.El escenógrafo, Youri Schvek, creó la versión futurista de Moscú. Su éxito fue tal que consiguió sobrevivir a las purgas de Stalin a las mentes originales y creativas, y pasó a concebir los ambientes de otras películas de lo fantástico en la década de los 1950.
    El productor ejecutivo Boris Shumyatskiy, que aparece en todas las producciones de cine soviético desde 1930 hasta 1937, fue ejecutado por crímenes desconocidos en 1938.

    Antes de que la filmación comenzara, fueron construidas las maquetas gigantes. Los cohetes fueron llamados CCCP 1 (URSS 1, Jósef Stalin) y CCCP 2 (URSS 2, Klim Voroshilov, ministro de guerra de la Unión Soviética). Probablemente no eran los nombres del guión original, pero era políticamente más “correcto”. El aspecto actual de las naves espaciales difieren de la forma más oval sugeridas por Tsiolkovski, pero los cineastas siguieron sus indicaciones, muchas de las cuales han resultado ciertas en los viajes espaciales posteriores: la necesidad de una gran cantidad de oxígeno, los efectos de la aceleración en el despegue y la desaceleración a la llegada, la ingravidez, la necesidad de ropa especial, y las dobles puertas. Tsiolkovski había estudiado los efectos de una rápida aceleración y sugirió que los astronautas debían estar en trajes de buceo rodeado de líquido en un receptáculo cerrado durante el despegue y el aterrizaje. De esta manera la presión se distribuye uniformemente a lo largo del cuerpo. En un trabajo de ficción anterior (1920), Tsiolkovski había imaginado a los viajeros en hamacas sin líquido y con correas en el suelo y el techo para hacer la movilidad más fácil dentro de la nave durante la ingravidez. Esta idea la usaría Fritz Lang en La Mujer en La Luna (1929).

    Para las escenas de la ingravidez en el interior de la cabina se utilizaron acróbatas circenses en algunas tomas. En las escenas de la luna se combinan actores y marionetas (“stop-motion”).Para el escenario futurista del Moscú de 1946, se buscó algo que difiriera de la ciudad de los años 30 (aunque los coches si son antiguallas). El escenógrafo Youri Schvek prevé el proyecto del Palacio de los Soviets como existente en 1946. En 1934 Stalin había aprobado los diseños de un edificio monumental para recordar al fundador de la Unión Soviética, Vladimir Ilich Lenin. El edificio iba a tener 315 metros de altura con una estatua de 100 m de alto de Lenin en la parte superior. Para prepararse para la construcción de este edificio, la Catedral de Cristo Salvador fue demolida a finales de 1931, pero el palacio no se construyó. Irónicamente, la catedral fue reconstruida en 1995. Tomando esos diseños, Schvek y su equipo elaboraron un modelo a escala del Palacio de los Soviets. A continuación, abordó la construcción del Instituto de Vuelos Espaciales, donde los cohetes son ideados, investigados y fabricados. Para añadir realismo a la apariencia de tan gigantescos edificios, Shvets y su equipo ponen pequeños espejos en cada ventana. El hangar y los edificios fueron construidos a escala 1/25 del tamaño real. El cohete, que iba a tener 100 metros altura, fue creado como un modelo de 4 metros.

    El 9 de diciembre de 1935, la película estaba terminada. Se estrenó el 21 de enero de 1936. Fue muy popular en toda la Unión Soviética a pesar de que era muda, mientras que otras películas soviéticas ya tenían sonido. Una de las razones por lo que es muda, fue para permitir que se proyectara hasta en los pueblos más pequeños, que todavía no tenían los proyectores con sonido. Sin embargo, a pesar de su popularidad, la película fue retirada de la circulación después de un corto período de tiempo. Los censores, además de estar decepcionados por los "frívolos saltos en la luna", notaban que los personajes estaban demasiado interesados en el aspecto científico en lugar de promover la causa socialista. Otros proyectos de películas de ciencia ficción serían abandonados de inmediato. No será hasta 1984 que será redescubierta por el público, al ser emitido en la televisión rusa. Al año siguiente, el director Vasili Zhuravlyov, de 80 años, exhibió una copia intacta de la película. Y pudo, poco antes de morir, sentir el aplauso de un público que reconoció unánime su profético trabajo espacial.



    EL TRANSATLÁNTICO DE LA MUERTE (Non-Stop New York - 1937).Curiosa producción británica dirigida por Robert Stevenson y basada en la novela de Ken Attiwill. Ambientada en 1940, esta mezcla de cine negro con elementos de ciencia-ficción se centra en la historia de un avión-transatlántico que viaja desde Londres hasta Nueva York. Allí una testigo comenzará a ser perseguida por unos gánsters que desean matarla. Su reparto estuvo integrado por Anna Lee, John Loder, Francis L. Sullivan y Frank Cellier.



    HORIZONTES PERDIDOS (Lost Horizon - 1937).Varios pasajeros, entre los que se encuentra un joven diplomático inglés, sobreviven a un accidente aéreo en el Himalaya. Cuando creen que la muerte es inevitable, son rescatados por los habitantes de Shangri-La, una idílica y utópica comunidad que vive oculta en el Tíbet. Mientras la II Guerra Mundial amenaza al mundo, ellos descubrirán un lugar donde la gente vive feliz y sin envejecer.

    Habiéndose fascinado con los relatos del expedicionario Joseph Rock sobre sus viajes al Tibet, el escritor James Hilton decidió utilizarlos de base para crear una visión utópica acerca de la existencia de un paraíso terrenal oculto en la cordillera del Himalaya. El resultado fue la novela Horizontes Perdidos (1933), la que rápidamente acaparó la atención del público. Entre los interesados en el libro estaba Frank Capra - el paladín del cine optimista -, quien adquirió los derechos de la novela y generó la presente versión cinematográfica que data de 1937. El primer corte del film duraba 6 horas, tras lo cual Capra lo redujo a la mitad; pero las primeras previews resultaron un desastre, y el director volvió a editar el film hasta el corte final de 132 minutos. Lamentablemente esa versión se ha perdido, y numerosas reediciones posteriores terminaron amputándole enorme cantidad de segmentos. Recién en los años 70 se hizo una trabajo de restauración - el original estaba casi destruido, pero se rescató la totalidad de la banda sonora, algunos fragmentos del filme y el resto se completó con fotografías para compensar las escenas perdidas -, lo que terminó por reestablecer la visión original de Capra.

    Es ciertamente una visión utópica, ingenua y optimista. Pero es un filme completamente agradable, mas allá de algunas fallas y manipulaciones que realiza la historia. El segmento inicial es realmente muy bueno, y he aquí de donde se copió George Lucas para la apertura de Indiana Jones y el Templo de la Perdición - falta que el avión dijera "aerolíneas Lao Che"; e Indy, en vez de toparse con Shangri-la, termina por encontrarse con una comunidad india -. Las mejores bazas de la película pasan por el carisma de los protagonistas, en especial de Ronald Colman que compone a un héroe típicamente Capriano: honesto, gracioso, razonable y carismático. Su perfomance es tan natural que es un ejemplo de actuación impecable.
    El tema es que, una vez llegado a Shangri-la, el filme se ralentiza en gran parte por el tono discursivo del libreto. El caracter del hermano de Conway es introducido artificialmente como el único medio de generar conflicto y drama en una comunidad tan armónica - es el que insiste en huir de Shangri-la -. De hecho, los diálogos y las situaciones a veces están tan impregnados de moralina - buscapleitos y ladrones se rehabilitan; la chica al borde de la muerte se sana; la visión armónica del Lama sobre su comunidad; el hecho de que todos los personajes que viven en el pecado o son violentos terminan por morir - que bordean lo cursi, pero las perfomances y la buena onda del filme terminan por hacerlos perdonables. En todo caso, el único que desentona es Sam Jaffe, cuya interpretación del gran Lama es bizarra.

    No es dificil entender el éxito que tuvo Horizontes Perdidos (y el cine de Frank Capra en general). En 1937, las nubes tormentosas de la guerra se cernían sobre Europa. Lost Horizon se transformó en un oasis de 132 minutos para escapar de la locura del mundo real. No es perfecta - incluso para los equilibrados lamas, las mujeres eran objetos que se podían compartir para evitar altercados; y el final podía haberse podado directamente, rearmándolo con algo mucho más simple como el regreso de Colman a Shangri-la en vez de un rescate, una huida, y un complicado peregrinaje a la ciudad oculta -, pero su optimismo termina por contagiar. Incluso su visión sobre la realidad de aquel entonces es particularmente sombría - Colman es el elegido para continuar la tarea del lama y guiar a Shangri-la, ya que cuando la guerra estalle va a despedazar al mundo y el paraíso tibetano va a ser la fuente cultural de la reconstrucción de la humanidad -; pero esto le da fuerza a su caracter de fábula pacifista. Y sin dudas es un clásico sólido que mantiene su sabor a pesar del paso de los años.



    DOCTOR CÍCLOPE (Dr. Cyclops - 1940).Alertados por ciertos rumores procedentes de la jungla amazónica, un grupo de científicos y exploradores parte hacia la selva en busca de un compañero investigador que se hallaba realizando ciertos experimentos extraños en compañía de otro erudito. Una vez allí, descubrirán que el lugar está dominado por el malvado doctor Cyclops y su capacidad de reducir de tamaño todo ser vivo.

    La Paramount se disponía con Dr. Cyclops a dar un paso adelante frente a sus competidoras en cine de aventuras, temática de enorme popularidad en este momento, y de ciencia ficción, campo abonado para la serie B y las producciones low cost, a través de la técnica, es decir, sumando a las aventuras exóticas en territorios selváticos e indómitos y a los pérfidos experimentos científicos el empleo del technicolor y la exhibición de unos efectos especiales sin parangón, pese a que coincidiría en ese mismo año con la espectacular El ladrón de Bagdad, de producción británica, que arrasaría en los Oscar con los galardones a Mejor fotografía en color, Mejor dirección artística en color y Mejores efectos especiales, derrotando precisamente a esta.

    Al igual que muchas de las superproducciones comerciales de hoy en día, Dr. Cyclops, pese a contar con un director ducho en el terreno de la aventura como Ernest B.Schoedsack, centra principalmente su esfuerzo en ese desarrollo de la espectacularidad visual, con su condición de primera película de ciencia ficción rodada en technicolor de tres colores y con el empleo de esos ricos efectos especiales, basados en el montaje superpuesto de planos para aparentar la diferencia de tamaños, recurso que incluso había sido experimentado ya por Méliès en El hombre de la cabeza de goma de ¡1901! y que, en cuanto al tema de la reducción de seres humanos, alcanzará mayor popularidad con El increíble hombre menguante, nada menos que diecisiete años posterior.

    Esto quiere decir que el argumento de Dr. Cyclops se reduce a apoyar esa ostentosidad de efectos -para la época, claro-, con un tono de aventura-ciencia ficción para todos los públicos que resulta en una cinta bastante convencional, simplona, ingenua y con no pocas lagunas de guion, dedicado al entretenimiento sin mayor trascendencia.



    HACE UN MILLÓN DE AÑOS (One Million B.C. - 1940).Un grupo de excursionistas montañeros son sorprendidos por una tormenta. Se refugian en una cueva, donde un arqueólogo estudia pinturas primitivas. Mientras se guarecen, éste les narrará la historia de dos tribus prehistóricas, la de las rocas y la de las conchas, y del amor de Tumak y Loana en medio de un mundo inhóspito.

    Probablemente, el primer caso de película prehistórica de ciencia-ficción, con sus deliberados anacronismos incluidos.Empieza con un estilo que veremos después en pelis como La Princesa Prometida.

    Un trío de ases encabeza el reparto de esta película: Victor Mature, Carole Landis y Lon Chaney Jr., que se enfrentan al reto de protagonizar una película con diálogos consistentes en palabras inventadas y gruñidos. Los tres aprueban con nota: Mature fue uno de los grandes del cine de aventuras, y aquí, ya bien joven, lo demuestra, Carole Landis, muy guapa con su permanente, es una dulce pescadora y aunque su grácil interpretación resulta un poco extraña visto el contexto de la peli, su presencia es clave, ya que muestra a Mature los primeros signos de lo que es la civilización; finalmente, Chaney hace su clásico papel de ¨malo pero no tan malo¨.

    Los efectos especiales son en su época fueron toda una novedad, y justos merecedores de una nominación al Óscar (aunque el truco de usar animales de verdad caracterizados no es santo de mi devoción, las trasparencias son muy meritorias) al igual que la música. La ambientación es buena, pero obviamente irreal

    Los Roach, padre e hijo, pusieron un gran esfuerzo en esta producción (una de las pocas que realizaron que no era una comedia) y les salió un negocio redondo: la peli más taquillera de 1940 (tras los últimos meses de exhibición de Lo que el viento se llevó). Y eso que el rodaje fue un pequeño desastre.



    EL HOMBRE QUE FABRICABA MONSTRUOS (Man made monster - 1941)."Big Dan" McCormick es el único superviviente de un accidente de autobús. Intrigado por la aparente inmunidad de Dan a la electricidad, el Dr. John Lawrence, distinguido biólogo, le pide a Dan de visitarlo en su laboratorio, donde el asistente de Lawrence, el Dr. Paul Rigas, está realizando experimentos secretos para probar su teoría de que la vida humana puede estar motivada y controlada por la electricidad. Rigas convence a Dan para someterse a pruebas, donde Dan absorbe cargas cada vez más poderosas hasta que desarrolla un sorprendente grado de inmunidad. Rigas hace una prueba final de verter una tremenda carga en el cuerpo de Dan, y Dan se convierte en sobrehumano y su cuerpo brilla.

    Gran parte del mérito de la película estriba en el subvalorado Lon Chaney Jr., que compone un personaje muy creíble que va involucrándose en los sucesos de manera paulatina. Cuando lo conocemos en el hospital, y después en casa del profesor Lawrence, es un hombre vital y entusiasta, muy alegre y amable, que juega sin parar con el perro de la familia; una vez el malvado doctor Rigas lo tiene bajo su poder, se ofrece como un ser apagado y triste, melancólico, sometido por una fuerza superior, sin ánimos para rebelarse, salvo en la magnífica escena de la encuesta en los juzgados, cuando tiene un conato de rebeldía y muestra su furia contenida durante un leve instante; al final, una vez acontecida la ejecución, Dynamo Dan aparece como un monstruo vengativo, al que domina sólo la furia por buscar la venganza en aquel que lo convirtió en una bestia eléctrica. Fue el primer papel protagonista de Chaney (pese a que en los créditos aparezca el segundo, por debajo del estupendo Lionel Atwill), y el que le condujo al papel de Larry Talbot en El hombre lobo ese mismo añó. Chaney ya había mostrado sus posibilidades como actor, con todo, en la maravillosa Of Mice and Men [tv: La fuerza bruta; dvd: De ratones y hombres, 1939], de Lewis Milestone.

    Los efectos especiales, una vez más, son debidos a los dos grandes genios de la Universal, Jack P. Pierce a cargo de los maquillajes y John P. Fulton con los efectos visuales. El primero aplica un aderezo a Lon Chaney que paulatinamente va mostrando los signos de la degradación física de su personaje, con sombras en el rostro acrecentadas por la palidez; Fulton, por su parte, aplica sobre rostro y manos del actor un efecto eléctrico de destello constante, otorgando una intensidad anonadante a las imágenes. El personaje de Dynamo Dan, así, semeja un precedente inequívoco de los archivillanos de los cómics Marvel, en diseño y espíritu, entre los que podríamos destacar a Electro, némesis de Spider-Man que ofrece los mismos poderes, casi, que la presente creación.

    En su concisión de una escasa hora, El hombre que fabricaba monstruos es una agradecida, sencilla y directa obra de evasión, una muestra de ciencia ficción primitiva humilde pero sólida que brinda mayor satisfacción que muchas filigranas colmadas de efectos especiales costosos con que hoy en día se nos inunda. Regresar a la sencillez tiene su compensación.



    CAPTIVE WILD WOMAN (Captive wild woman - 1943).Cuando Beth lleva a su hermana para que sea asistida quirúrgicamente, conoce al misterioso doctor Walters, quien efectúa extraños experimentos con animales. El prometido de Beth es Fred, un domador de fieras. En una visita casual del doctor, éste conoce a Fred… y también a una preciosa gorila, Cheela, a quien secuestrará para perpetrar experimentos con ella: primero le hace una transfusión con la sangre de la hermana de Beth, consiguiendo que adquiera apariencia levemente humana, y después le trasplanta el cerebro de una enfermera entrometida, convirtiéndose en la bellísima Paula Dupree.

    Primera de las tres películas de ciencia ficción/horror de serie B dedicadas al tema de las “mujeres simio”, hechas por la Universal durante los años 40. Un film que evoca lejanamente el concepto ya recreado en La isla de las Almas Perdidas, en la que el Dr. Moreau juega a ser dios creando criaturas a partir de animales. En este caso nos encontramos con el doctor Sigmund Walters, un impecable John carradine que nos demuestra todo su saber hacer como “mad doctor” que experimenta con mujeres y simios. Le acompaña la escultural Acquanetta, también conocida como “El Volcán de Venezuela” (a pesar de haber nacido en Cheyenne, Wyoming), que pone la nota exótica al film.

    Dirigida por un primerizo Edward Dmytryk, antes de lograr prestigio en la RKO con sus cintas de carácter social o de cine negro (y mucho antes de perderlo ante el Comité de Actividades Antiamericanas), el film parte de un argumento particularmente desquiciado, que conjunta el cine clásico de terror sobre científico loco (magistral John Carradine) con el más tradicional género sobre circo, ofreciendo en este aspecto interminables secuencias de doma de animales (escenas reales que aparecen mucho más crueles que gran parte del cine de terror de la Universal de la época). Breve, sencilla, directa y bastante inverosímil, la película se ve apoyada por una hermosa fotografía por medio de claroscuros debida al siempre hábil George Robinson y por la belleza de la exótica Acquanetta. Un film menor, representante de una época y una forma de entender el cine hoy irremediablemente perdidos.

    Tuvo dos secuelas mas:


    JUNGLE WOMAN (Jungle woman - 1944).Un mujer huye de un decrépito sanatorio, tras ser sometida a un experimento que la convierte en simio. Un malvado doctor la sigue para revertir el proceso que la convierte en gorila, una transformación que la obliga a matar.

    JUNGLE CAPTIVE (Jungle captive - 1945).Moloch roba del deposito de cadaveres el cadaver de Paula Dupree, la mujer simio, para llevarselo al doctor Stendhal, que planea revivirla. Para ello, necesita la ayuda de su ayudante, Don Young. Pero no es solo esto lo que quiere. Ademas, planea transplantarle un cerebro nuevo a la mujer simio. Y ninguno mejor que el de Ann, la prometida de su ayudante.



    LA MUJER Y EL MONSTRUO (The Lady and the Monster - 1944).Un famoso pero inescrupuloso financista fallece en un accidente. Su cerebro, según dejó órdenes, es mantenido con vida artificialmente por un científico asistido por su asistente. Gradualmente el cerebro va adquiriendo el dominio sobre la vida del otro asistente.

    Primera versión cinematográfica de la famosa novela de Curt Siodmak ì"Donovan's Brain", que se ha convertido en un clásico menor de la ciencia-ficción. El prometedor material tiene una ilustración bastante pobre, ìperjudicada en gran parte por los escasos medios de su producción, aunque el ìconjunto posea el inequívoco encanto



    KRAKATIT (Krakatit - 1947).Un científico inventa una bomba bastante peligrosa que puede poner en peligro la estabilidad de la humanidad y la Paz Mundial. Inspirada en una historia de Karel Capek (el mismo creador del término "robot").

    Krakatit es una de esas películas que dan mucha mayor importancia al mensaje que al contenido, tanto es así, que la escena final donde un demacrado y agotado Karel Höger reflexiona sobre lo que debió hacer en vez de lo que hizo es lo mejor de la película.

    Krakatit versa sobre la ambición humana y sobre los deseos autodestructivos tan peligrosos de muchos hombres. La idea detrás de todo esto es que, aunque tu voluntad sea buena, pronto te rodearás de gente que pretenderán hacerse con tus conocimientos para usarlos con fines malvados, en este caso bélicos. La moraleja de todo esto es clara, dedicar tus esfuerzos y conocimientos a mejorar el planeta con creaciones que no puedan ponerlo en peligro. Por mucho que tus ideales sean puros siempre existirá gente capaz de cualquier cosa por el anhelo de poder.

    Vávra ejerce de Nostradamus en una película que está adelantada a su época. Considerar Krakatit como una película sobre la guerra fría que vendría años después no es ninguna barbaridad. Espionaje, inventos, comunistas y todos los elementos clásicos que podemos encontrar en el cine sobre ese tema.

    Estamos ante una película que funciona como buena advertencia, con un mensaje tan claro como sincero, pero que como película deja un poco que desear. A día de hoy no ha envejecido muy bien, y se hace un poco pesada en ocasiones. Además, la línea argumental se va enturbiando poco a poco olvidándose un poco de la intriga inicial y no dando muchas respuestas a todas las preguntas que van surgiendo. Krakatit no es una película divertida, es bastante seria, tanto como el contexto en el que se hizo, lo cual lo justifica plenamente.



    LA ISLA MISTERIOSA (Unknown island - 1948).Un viajero descubre una isla plagada de dinosaurios prehistóricos.Buscara financiación y a un grupo de hombres para poder volver hasta esa isla y así explorar sus secretos.

    Una clara muestra de serie B, o quizás hasta C, cinta menor en todos los aspectos que, sin embargo, se ofrece rodada en un tan primitivo como agradable color.

    La trama supone una clara canibalización de El mundo perdido, con el viajero que ha hallado una isla habitada por dinosaurios y organiza una expedición de regreso para explorarla y, en especial, rodar películas caseras en super 8, al parecer su máxima aspiración. La componenda se adorna con un intento de motín en el barco que conduce al lugar, y las extrañas relaciones entre los personajes, que pronto se separarán en dos grupos, el del capitán lujurioso que secuestra a la chica y los escasos supervivientes que van en su rescate.

    Respecto a las criaturas, en su mayor parte se ofrecen desnutridos tiranosaurios de robóticos andares, hombres disfrazados que deambulan en escenarios naturales entre árboles que, por contraste, se supone inmensos; adorna el cotarro un extraño gorila gigante, regordete, peludo y con una curiosa pelambrera facial, que tras acabar con el malo de la función ofrecerá un exiguo clímax final luchando con un tiranosaurio que arrojará por un lejano (porque el borde se constata a bastantes metros de la pelea) precipicio.

    El realizador, Jack Bernhard, formula todo con notoria torpeza, integrando pésimamente las imágenes de monstruos con las de actores -casi nunca hay sensación de auténtico peligro- y exhibiendo un amplio catálogo de fallos de continuidad entre los planos. Con todo, el visionado es mediamente grato debido a la referida fotografía y la aplicada labor de los actores, en especial Richard Denning, como alcohólico rehabilitado.



    EL GRAN GORILA (Mighty Joe Young - 1949).En un viaje a África, un empresario del mundo del espectáculo descubre un enorme gorila de diez pies de altura, junto al que vive una hermosa joven que lo tiene de mascota. El empresario le convence para que vayan a Hollywood y allí presenta al gorila como "Míster Joseph Young de África". Obtiene un gran éxito como atracción de un club nocturno, pero algunos espectadores desaprensivos emborrachan al gorila lo que da lugar a una serie de conflictos.

    El gran gorila supuso la primera reunión entre los dos más míticos creadores de stop-motion de la historia, Willis O’Brien y Ray Harryhausen, y el resultado, sin ser una obra maestra, es mucho más que esa “simpática nadería” con la cual la mayoría de las veces se la suele despachar. Es una versión sanitizada de King Kong, no es una que no posea sus propios méritos. La historia es similar - empresario trae a simio enorme a Norteamérica, en donde se libera y desata el caos -, y hasta Robert Armstrong (el Carl Denham del King Kong de 1933) interpreta un rol parecido. En donde se diferencia es que bien podría tratarse de una secuela de Kong destinada para toda la familia, en donde la bella hubiera domesticado a la bestia y vivieran en su paraíso particular hasta que la civilización los arranca y corrompe, pero logran regresar y recomponer sus vidas. Ciertamente el film tiene un espíritu naif que a veces es algo irritante - en particular en casi todas las escenas con Terry Moore -. El problema con Moore es que, además de ser mala actriz, pareciera querer sintonizar a Judy Garland en El Mago de Oz (1939). Pero tener como líder del elenco a alguien que siempre habla con voz de pito, ojos sobresalidos y que parece vivir en otro mundo (bueno, realmente vive en otro mundo!) es molesto; más si uno considera de que es una chica que ha estado manejando la hacienda de su padre en Africa desde hace meses... y no se la ha comido la marabunta. Al menos, en el remake 1998, Charlize Theron transpiraba mucha más personalidad.

    El tema es que, si uno no compra la ingenuidad del papel de Jill, todo el resto del argumento se desmorona. Desde el engatusamiento por parte del empresario, hasta la colaboración en los actos teatrales que suenan bastante atroces - especialmente el del lanzamiento de monedas -. El resto del cast está muy bien - está Ben Johnson en uno de sus primeros papeles como un cowboy hosco pero de buen corazón; y Robert Armstrong roba la escena en cada una de sus apariciones como el empresario charlatán y fabulero -. Pero la verdadera estrella es sin dudas Joe Young. Aquí Ray Harryhausen le da vida al simio, si bien los méritos se los lleva (o roba) su jefe Willis O´Brien, quien diseñó las escenas. El gorila es muy expresivo y tiene suficiente personalidad para llenar la pantalla. Además Harryhausen le incorpora un montón de tics que lo hacen realmente un ser viviente. Ciertamente los defectos del stop motion siguen a la vista - los movimientos son toscos -, pero esto está compensado por las fabulosas coreografías en que se ve envuelto el muñeco. Si bien todos hablan de la secuencia final en el incendio del orfanato - algo que parece tomado directamente de las aventuras del cine mudo, o de los seriales -, son muy superiores las escenas con los cowboys y el gorila (que Harryhausen reflotaría en El Valle de Gwangi), así como la batalla campal dentro del nightclub.

    Aún para el día de hoy y los modernos efectos especiales, son secuencias realmente excitantes - se suma a ello la maestría del director Schoedsack, que hace unos paneos sorprendentes e innovadores, con cámaras que se mueven con una gracia fabulosa a través del escenario -. Uno puede hablar de Fritz Lang o de Orson Welles como directores realmente innovadores en las técnicas de filmación; pero despreciar a Ernest B. Schoedsack y calificarlo de simple cineasta de seriales (o de cine de aventuras) es completamente injusto. El virtuosismo del manejo de los planos que posee es asombroso.

    El Gran Gorila es un filme más que entretenido. Requiere mucha suspensión de la credibilidad, pero el carisma de los personajes lo vale. En especial Joe Young, que roba todas sus escenas simplemente porque están rodadas con maestría. Sin dudas un sólido clásico.
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    Predeterminado Re: [REPORTAJE] Ciencia-Ficción: El género mas completo. ( PARTE I - 1900/1969 )

    4 - EDAD DE ORO DE LA SCI-FI (1950 - 1969)

    Tres factores favorecieron que el género estuviera maduro para ser reinventado. En primer lugar, el armamento nuclear utilizado en la Segunda Guerra Mundial había demostrado de la manera más dramática posible tanto el potencial como los peligros de la ciencia y la tecnología; la promesa de energía barata necesaria para dotar de todo tipo de comodidades a los hogares del futuro se ensombrecía por el espectro del champiñón atómico que invadía las mentes del público y daba alas a la más negra imaginación de escritores y guionistas. En segundo lugar, los Estados Unidos y la Unión Soviética se enzarzaron en la larga Guerra Fría, despertando en Occidente una paranoia que agrió las expectativas de un brillante futuro. Y, por último, en los años cuarenta, mientras los films de ciencia-ficción se quedaban estancados en propuestas sin contenido, la literatura había experimentado su Edad de Oro.


    4.1 - LOS AÑOS 50

    La ciencia ficción conoció su edad de oro a partir de 1950, cuando coincidieron en la cartelera Cohete K-1, de Kurt Neumann y Con destino a la Luna, de Irving Pichell. Aquella primera década de esplendor de la fantaciencia se caracterizó por su beligerancia. Tan apegadas a la realidad como alejadas de la cotidianidad, las películas de los años 50, salvo contadas excepciones, fueron sutiles armas de la Guerra Fría. Presentes aún en la memoria colectiva las bombas atómicas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki, el miedo al holocausto nuclear fue uno de los principales argumentos de aquellas producciones. Sin embargo, pese a que ese temor impulsó un interés por la divulgación científica desconocido hasta entonces, aquellas cintas tuvieron en la serie B su Arcadia.



    COHETE K-1 (Rocketship X-M - 1950).El Cohete K-1 despega en su primera misión a la Luna, llevando a bordo al Dr. Karl Eckstrom, a la bella matemática Lisa Van Horn, al coronel Floyd Graham, al navegador Harry Chamberlin y al ingeniero de vuelo Bill Corrigan. Durante el vuelo una lluvia de meteoritos los desvía de su trayectoria y la tripulación pierde el conocimiento. Al despertar se encuentran vagando por el espacio sin saber cuánto tiempo han estado inconscientes. Su nave, en lugar de dirigirse hacia la Luna, se está aproximando a Marte.

    es una película histórica. Es la primera película significativa de ciencia ficción estrenada en la década de 1950, la edad de oro del género. Vista hoy día se percibe que muchos elementos que aquí aparecen fueron después imitados infinidad de veces en películas posteriores.

    Como precursora, y centrándose en el tema de la conquista espacial, ofrece una parte documental bastante estimable, adelantándose por poco a la más conocida Con destino a la Luna, con la cual comparte una primera mitad un tanto en similar onda, como es la de efectuar una crónica lo más realista posible referente a un vuelo espacial. Sin embargo, al contrario que la producción de George Pal, la presente película de Kurt Neumann aporta algo más de fantasía al conjunto. Y eso que, vista hoy día, puede parecer algo “sosita” en ese aspecto, dada la escasez de incidencias. En efecto, una vez llegados a Marte, los expedicionarios exploran el lugar y divisan a lo lejos unas ruinas marcianas, y en la arena desértica restos entre los cuales echan una ojeada a una especie de máscara ritual muy parecida a las africanas. Amén de ello, en el lugar perviven los supervivientes de una hecatombe atómica de lo que debió ser una civilización avanzada, y que ahora están abocados a la Edad de Piedra. Neumann los filma en planos muy lejanos, otorgándoles un aura extraño, casi sobrenatural, salvo la chica que los expedicionarios van a rescatar tras una caída, de la cual nos ofrece un impactante primer plano, con unos ojos inquietantes.

    Este tono diríase minimalista para con los elementos fantásticos otorga sin embargo una gran potencia al conjunto, narrando Neumann la película con contundencia y convicción, centrándose en los pequeños detalles. A la vez, el desarrollo de los personajes (en un guión en el que colaboró anónimamente el blacklisted Dalton Trumbo) es sencillo pero rotundo, destacando el personaje del ingeniero tejano (encarnado por Noah Beery Jr., un clásico del western), personaje que sería después imitado hasta la saciedad reduciéndolo a arquetipo. También se ofrece el sempiterno elemento femenino, justificado por su importancia científica, aunque luego diversos personajes no tengan escrúpulo alguno en soltarle comentarios machistas.

    Volviendo al tema del uso de los referentes fantásticos, concluyamos que si estos son escasos, sin embargo la película en su totalidad está envuelta de un cierto aura de fantasía por el uso de la planificación, como es esa maravillosa pintura matte de la pista de lanzamiento del cohete, los escasos planos de vuelo de éste, o incluso las interioridades del motor del mismo (amén, por supuesto, de las incidencias marcianas, subrayadas admirablemente por la banda sonora compuesta por Ferde Grofé haciendo uso de un teremín), así como el uso del tintado rojo cuando llegan a Marte, en especial un primer y brevísimo inserto, absolutamente impactante. Una película que, en definitiva, demuestra que la fantasía no está tanto en lo que se cuenta sino en cómo se cuenta. Y que, además, cuenta con un apabullante y sorprendente final.




    CON DESTINO A LA LUNA (Destination Moon - 1950).El empresario Archer, el general retirado Powers y el investigador aeroespacial Anderson colaboran en la puesta en órbita de un cohete propulsado con energía atómica. Construyen la nave espacial "Luna" en una base secreta del desierto de Mojave, pero agentes de una potencia extranjera intentan sabotearles. Cuando ven peligrar la misión, deciden adelantarse a sus enemigos y despegar con destino a la Luna.

    El año 1950 fue especialmente bueno para la ciencia-ficción literaria. Además de obras de Robert A. Heinlein, se publicaron trabajos de Isaac Asimov, Cordwainer Smith, C.M.Kornbluth, Damon Knight, Poul Anderson, E.E.”Doc” Smith y Theodore Sturgeon. El ámbito cinematográfico, sin embargo, ofrecía menos motivos para el entusiasmo. Tras un esperanzador arranque en los años veinte, las décadas de los treinta y cuarenta tuvieron sólo incursiones aisladas y poco exitosas en el género, viéndose éste relegado a los seriales de Flash Gordon (1936) o Buck Rogers (1939), cuya calidad era acorde a su apretado presupuesto. Las cosas cambiaron precisamente este año 1950 y fue gracias a esta película.


    Destination Moon es un pequeño clásico, y uno que funda la edad de oro de la ciencia ficción norteamericana, la que daría lugar durante toda la década del 50. Es también la carta de presentación de George Pal ante el mundo - Destination Moon ganaría varios premios internacionales y el Oscar por los mejores efectos especiales -. Durante los siguientes años Pal daría a luz joyitas como Cuando los Mundos Chocan y La Guerra de los Mundos entre tantos otros títulos.

    Destination Moon es también un film al que le suele ignorar injustificadamente. "Total, en 1969 llegamos a la Luna, así que la trama de la película es historia vieja". Pero allí es donde precisamente el film funciona mejor: es una fantasía inteligentemente armada sobre las bases y premisas que se manejaban en los años 50. Las elaboradas teorías que construye Robert Heinlein (uno de los grandes maestros de la ciencia ficción) son coherentes y posibles. Cómo debe construirse el cohete, el uso de un motor atómico que utiliza la evaporación de agua para moverse en el espacio, el diseño de los trajes, toda la explicación científica del viaje. Incluso hay un cartoon del Pajaro Loco (dibujado por Walter Lantz, un gran amigo de Pal) que explica al detalle los pormenores de semejante travesía. De hecho el mismo cartoon, con información adicional, sería utilizado por la NASA para sus exposiciones al público. Eso demuestra la veracidad de las ideas de Heinlein.

    Aquí no hay marcianos ni amenazas cósmicas. Es la aventura por la aventura, por el sabor de pisar tierras desconocidas y asumir nuevos retos. El mayor valor de Destination Moon es su enfoque científico, que es veraz y eminentemente didáctico. El otro caso, en un terreno muy dispar, que se me ocurre citar es Them! La Humanidad en Peligro; pocas veces se dan películas que tienen el mérito de educar a la audiencia en temas completamente desconocidos.

    Y dejando de lado el aspecto intelectual, el film es muy bueno en el área dramática. En vez de limitarse a ser una exposición de escuela, Destination Moon se las arregla para construir situaciones de tensión. Los problemas del desarrollo, las trabas del gobierno, los inconvenientes de la misión al momento del alunizaje y del regreso. Ciertamente poner al gobierno estadounidense en el rol de villano es una picardía (están pintado como un grupo de necios que no quieren que inversores privados construyan reactores atómicos), pero dentro del contexto del film funciona para crear un clima de tensión. Después están los pequeños climax, con los contratiempos habituales de este tipo de misiones (donde no todo está previsto o fue pensado a las apuradas).

    Es verdad que Destination Moon funciona como una cápsula del tiempo. El film refleja las ansiedades de la época de la guerra fría (los industriales ponen plata de su bolsillo, simplemente porque el gobierno es demasiado torpe y lento, y va a dejar que los soviéticos lleguen primero y puedan amenazar a Norteamérica desde el espacio), y tiene los discursos patrióticos propios de Heinlein. Posiblemente el mayor defecto del film sea el trazado de los personajes - demasiado estoicos -, y la inclusión de un comic relief. Pero aún el papel de Joe Sweeney (interpretado por Dick Wesson, quien tendría una larga y exitosa carrera como libretista de series comicas de TV como Los Beverly Ricos) es moderadamente molesto, tiene su oportunidad para lucirse como héroe, y termina por hacer las observaciones que la platea naturalmente haría a los protagonistas.

    Es una muy interesante pieza de colección, pero sólo para elegidos. Para la mayor parte del público puede sonar aburrida y anticuada, pero para los fans de la ciencia ficción es una historia sólida y con ribetes brillantes. Es la mente prolífica de Heinlein inventando una fascinante teoría con ribetes de realidad científica.



    ULTIMÁTUM A LA TIERRA (The day the earth stood still - 1951).Una nave extraterrestre llega a la tierra con la misión de entregar a los hombres un importante mensaje. El mundo entero queda conmocionado el día en que, sin previo aviso, un platillo aterriza en Washington y de él sale Klaatu, un alienígena de aspecto humano acompañado de Gort, un amenazante robot. La petición que Klaatu hace a todos los gobernantes del mundo es rechazada. Así las cosas, Klaatu decide observar cómo viven los humanos y, para ello, se hospeda en la casa de una mujer (Patricia Neal), madre de un chico, con el que Klaatu entabla amistad.

    Es una de las joyas del cine de ciencia-ficción de todos los tiempos y primera y brillante incursión cinematográfica del prestigioso Robert Wise en el género de la ciencia-ficción en base a una historia de Harry Bates, la cual nos relata la llegada de un emisario de origen extraterrestre que arriba a La Tierra para advertir a todos sus habitantes y a sus respectivos gobiernos de las terribles consecuencias de su descontrolada escalada y expansión nuclear por el espacio exterior.

    Por tanto hay que decir que Ultimátum a la Tierra es sin duda todo un clásico de género que se filmó en plena guerra fría y que a diferencia del resto de las producciones de aquella época tuvo la idea original de mostrar lo benigno y sociables que pueden llegar a ser nuestros vecinos los extraterrestres, algo que no volvería a suceder hasta veinteiséis años después, cuando Steven Spielberg estrenó Encuentros en la tercera fase en 1977.

    Lo mejor de la película además de su argumento adaptado por el guionista Edmund H. North, radica en la concepción de sus personajes principales, mostrándonos a un excelente Michael Rennie que cumple con creces su papel de un emisario que intenta hacer llegar su mensaje a todos los mandatarios del mundo desde un primer momento a través de un representante gubernamental en las inolvidables secuencias de su estancia en el hospital, y posteriormente y de manera poco ortodoxa con el profesor Barnard (Sam Jaffe) en su casa mediante la resolución de una ecuación matemática en la cual el ilustre profesor estaba trabajando y haciendo uso a través de una demostración de fuerza “no dañina” a escala mundial, interrumpiendo el suministro eléctrico durante media hora para que los humanos atienda a su urgente demanda.

    Se puede decir que en esta película se muestra de manera clara y un tanto contundente la ignorancia y la estupidez que podemos llegar a tener lo seres humanos incluyendo a los militares de turno cuando no sabemos como reaccionar ante un supuesto acontecimiento como este, y más aún, de todas las fatales consecuencias que pueden derivar de ello cuando se actúa con desconfianza sin ni siquiera dar el beneficio de la duda de quien desconfiamos.

    Con estos comentarios no quiero decir que sea una película que denuncie la xenofobia, la violencia y la estupidez humana (por así decirlo) cuando se creen que vayan a ser invadidos por una supuesta civilización hostil, sino que es toda una magistral lección de que se puede aprender de otras culturas y civilizaciones externas. La idea es desterrar nuestros miedos e inquietudes y aceptarlos tal como son o en caso contrario atenerse a las consecuencias.

    Por tanto Ultimátum a la Tierra es por tanto un alegato a favor de la razón y la lógica frente al miedo y la inquietud, de que siempre tiene y ha de haber entendimiento para que exista la paz y la seguridad entre todas las culturas y civilizaciones, de que el uso de la fuerza y de que la violencia no siempre es la mejor solución para resolver las diferencias, ya sean entre los de nuestra especie o la de nuestros vecinos interplanetarios. Una película de obligada visión por todos los aficionados al género.

    Klaatu barada nikto



    EL ENIGMA DE OTRO MUNDO (The thing from another world - 1951).Un visitante hostil de otro planeta es detectado por una estación de radar situada en el ártico. Película de culto dentro del género, todo un clásico con excelentes interpretaciones y un insoportable suspense. Famosa cinta de ciencia-ficción en la que el productor Howard Hawks planificó y supervisó todo el rodaje.

    Este es el primer film de ciencia ficción moderno. Funda el género conjuntamente con Ultimátum a la Tierra (estrenada seis meses después) y dispara toda la moda cincuentera de la sci fi que, con altibajos, termina por llegar hasta nuestros días.

    Aún a pesar del paso del tiempo sigue siendo un film formidable. Hay muchas razones para esto, y tiene que ver con el cuantioso talento involucrado. Si bien en los créditos figura Christian Nyby, sin duda el peso creativo pasa por Howard Hawks (el legendario director de westerns) que oficia aquí como productor. Puede decirse que Nyby es un aprendiz de Hawks, pero su carrera posterior es bastante deslucida (el 90% pertenece a trabajos en series de TV), con lo cual es mayormente aceptado que Nyby prácticamente dirigía bajo ordenes de Hawks. Además el guión pertenece a Charles Lederer (que por lo menos es un libretista competente), pero metieron manos en el mismo "amigotes" de Hawks como Ben Hecht y William Faulkner. Y eso se nota en la chispa que tienen los diálogos.

    Hay muchas premisas que son piedras basales y que terminarán por transformarse en rutinas del género. El proceso de investigación y descubrimiento del objeto; el héroe militar con interés amoroso; la lucha intestina entre científicos y militares sobre qué hacer con la creatura. Desde ese punto de vista es un film militarista (el género alternaría esas roles con frecuencia, en donde militares o científicos predominan con su punto de vista mientras que el rol antagónico es visto como demente). Pero al menos el Dr. Carrington no está expuesto como una caricatura (si bien es por momentos demasiado amanerado), sino que posee amplios razonamientos que permiten justificar sus acciones - preservar al alien a riesgo de la vida de los integrantes de la base -. Uno no puede dejar de pensar en Alien, en donde el androide de Ian Holm pretendía hacer lo mismo. Pero si bien los roles son intercambiables, generalmente ha prosperado en la sci fi la tendencia de que los científicos son el lado razonable en este tipo de historias.

    Es un film escrito de manera excelente. Generalmente en este tipo de películas los personajes suelen ser de stock, cuando no carne de cañón de la creatura de turno. Aquí el diálogo suele ser muy ágil y ameno, y sirve para pintar con más profundidad a los personajes. El capitán que está recomponiendo relaciones con la chica de turno; la camaradería de los militares; la soberbia del científico... quizás lo que pueda achacársele al film es que por momentos parece mucho más interesado en los miembros de la base que en la existencia del monstruo. Pero es una película que se habla todo el tiempo, incluso hay varios diálogos simultáneos y todo esto contribuye a darle una atmósfera mucho más natural que el simple recitado de clisés. Los parlamentos son realmente inteligentes, en especial el rol del periodista invitado a la base, que suele poseer los mejores diálogos de la película y es un comic muy bien construído.

    Hay un clima de suspense bien generado. Otro pequeño tema que se podría objetar es quizás el análisis de la naturaleza de la creatura - es un vegetal pensante y, como dice el periodista, "una remolacha asesina" (lo cual resulta absurdo ya que si es una criatura antropomórfica tiene una naturaleza similar al hombre, y es imposible que un vegetal haya adoptado morfologías humanoides) son cadenas evolutivas realmente diferentes -. A lo sumo el argumento de que el ser es un vegetal sólo sirve para proveer la situación de impacto que supone cuando Carrington comienza a cultivar sus esporas con plasma sanguíneo. Es una escena con bastante shock, aún cuando por momentos (como por ejemplo, ascultar los cultivos) parezca ridículo.



    CUANDO LOS MUNDOS CHOCAN (When worlds collide - 1951).Una estrella gigante está a punto de chocar con la Tierra, lo que inevitablemente provocaría el fin del mundo. El Gobierno rehúsa escuchar a los científicos, pero un grupo de empresarios financia la construcción de una nave espacial con el fin de transportar a un número limitado de personas a otro planeta para crear allí una nueva civilización. A medida que se aproxima el fin, tendrán que luchar no sólo contra el tiempo, sino también contra el pánico de los que están condenados a quedarse en la Tierra.

    La película nos ofrece una descripción detallada de los últimos días de la Tierra y la preparación de la expedición hacia Zyra. Puro divertimento dentro de la serie B, realizada con pocos medios y con unos decorados de risa. La premisa científica no se sostiene en absoluto, ya que una estrella errante, aunque esta es de un tamaño aproximado a Júpiter, es de suponer que destrozaría el Sistema Solar sin posibilidad de escape. Antecedente claro de DEEP IMPACT ya que parte de las mismas premisas; catástrofe cósmica e intento de salvar a la humanidad, en este caso es una nave espacial, sufragada por la iniciativa privada norteamericana, la que intentará la salvación de la Humanidad. En otros paises se dice que están haciendo lo mismo.

    Los mejores ingenieros del mundo ponen manos a la obra en la construcción de la nave, un prototipo que afortunadamente funciona, en la que viajarán a unas cien parejas hasta el planeta Zyra, que se supone que es habitable. En este Arca de Noé espacial se embarcan parejas de animales así como información microfilmada sobre las artes y las ciencias de la humanidad y herramientas y enseres para intentar una nueva vida en el planeta errante.

    Uno de los momentos culminantes de la película se produce con el paso de Zyra cerca de la Tierra. Imágenes de volcanes en erupción, olas gigantes y edificios derruidos, sacadas de documentales evidentemente, dan idea de la destrucción que produce este fenómeno en el mundo. Previamente vemos imágenes muy bien realizadas de las ciudades costeras desalojadas y vacías. Esto sólo será una medida provisional ya que el impacto con Bellus destrozará la Tierra. Después se pueden ver imágenes de ciudades sumergidas, muy parecidas a las de Waterworld.

    El guionista nos ofrece asimismo una subtrama mas que interesante: el instinto de supervivencia humana. Los que trabajan en la construcción de la nave son profesionales altamente cualificados, que han aceptado que, puesto que todos no caben en el cohete, la asignación de las plazas se efectúe por sorteo. Sin embargo, cuando la nave va a partir con los afortunados, los que han de quedarse no aceptan su destino y se amotinan intentando ocupar la nave. Ni que decir tiene que los afortunados se defienden a tiros. ¿Donde queda la abnegación y el sacrificio?. La película, pues, es muy sombría respecto al carácter humano, pues no sólo es esta rebelión la que se nos muestra, sino también la de un multimillonario que da su dinero a cambio de una plaza. El doctor Hedron sí hace un sacrificio quedándose en la Tierra y donando su plaza y la del millonario, que está confinado en una silla de ruedas y por tanto no puede valerse por si mismo, para que un niño ocupe un puesto y la nave tenga mayor probabilidad de llegar a Zyra, al ahorrar peso. El despegue, con el millonario levantándose e intentando andar, es un claro antecedente de la escena de Telefono rojo, volamos hacia Moscú?, en la que Peter Sellers, el Dr. Strangelove, se levanta asimismo de la silla de ruedas cuando contempla el fin del mundo.

    El film se nos ofrece en toda su extensión como un reportaje novelado sobre los últimos meses de la vida humana y los esfuerzos por salvar a una pequeña parte. Se trata de dotar a la película con una pátina científica creible; desde el análisis de los datos astronómicos en un ordenador de la época (un aparato diferencial), hasta las explicaciones de la construccíon de la nave, que se lanza desde unos railes inclinados, son intentos de hacer verosímil la trama. La pequeña historia amorosa, en este caso un trío, adereza la historia con momentos de sensiblería calculada en un intento de desdramatizar la catástrofe.

    Recomendable para todos los amantes a la CF que quieran enterarse como las historias que nos ofrece actualmente el cine americano son refritos de las que ya nos ofrecieron en su momento.



    EL SER DEL PLANETA X (The Man from Planet X - 1951).Un misterioso alienígena procedente del Planeta X se encuentra con un científico que estaba realizando un estudio del comportamiento de dicho astro. Las diferencias entre ambos incrementan la mutua curiosidad.

    Lo principal de esta película, por descontado, es la puesta en escena que exhibe Edgar G. Ulmer, un trabajo apoyado en una excelente fotografía en blanco y negro que hace uso de los claroscuros, de las sombras y las nieblas, para narrar visualmente. Película de escaso presupuesto, oculta sus carencias en una planificación cuidada y esmerada, otorgando a una narración paracientífica una óptica gótica y expresionista, entroncando, antes que con el cine de ciencia ficción de entonces, con clásicos del terror de veinte años atrás, como el Frankenstein de James Whale, con la cual la presente conserva no pocas similitudes plásticas e incluso narrativas (el ser del planeta X tomaría el lugar de la criatura del doctor, repudiada por ser distinta y extinguida).

    En suma, una joya del cine de la época que muestra que muchas veces es más importante cómo se cuenta una cosa que el qué se cuenta; la prueba de ello es que, tras el éxito de la presente, el tándem de productores/guionistas elaboró tramas similares que carecieron de los logros de ésta: Edgar G. Ulmer ya no estaba presente.



    MUNDO DESCONOCIDO (Unknown world - 1951).Un equipo de científicos construyen una nave perforadora para poder viajar al interior de la tierra y huir así del peligro inminente de una guerra nuclear. El proyecto será financiado por un multimillonario que exigirá viajar en el aparato, entorpeciendo la misión. Cuando realizan el viaje descubren un mundo interior con un cielo fosforescente y un océano subterráneo, pero los peligros no tardarán en llegar.

    El film viene firmado por Terry O. Morse, un consumado montador de películas, también hilarantes, que se pasó ocasionalmente a la dirección para rodar no menos descabelladas. Detrás de todo esta la productora Lipper Pictures, una pequeña empresa norteamericana nacida a finales de los años 20 y que empezó fijando su atención en producciones de aventuras y que logró distribuir la notable película de Rowland V. Lee "El capitán Kidd". Pero fue a principios de los 50 cuando la Lipper Pictures hizo su agosto con películas que se alimentaban de la paranoia nuclear y el temor al comunismo en forma de invasión extraterrestre produciendo una considerable cantidad de títulos, de cierta popularidad en su momento dentro de las fronteras de Estados Unidos pero escasamente conocidas fuera de sus fronteras. De hecho, la edición española en DVD de "El mundo desconocido" no tiene desperdicio. Englobada bajo el recurrido rótulo de Colección Séptimo Arte, la portada de entrada, parece más un documental sobre el cosmos que una actualización de Viaje al centro de la Tierra que es lo que es en realidad.

    Con una insólita banda sonora de Ernest Gold (que años después compondría la monumental "Éxodo"), El mundo desconocido es una simpática aproximación con las pretensiones a ras del suelo para saborear un producto de serie B en estado puro fuera de los círculos más laureados de la obra de Jack Arnold, Edgar G. Ulmer o Ed Wood. La muestra viviente de que fuera de los "ilustres" círculos del cine cutre norteamericano, existen otras "joyas", no menos disparatadas, con tantas o más peculiaridades como para ser tenidas en consideración a la hora de hablar de ese particular, infravalorado a veces, sobrevalorado otras, que es el cine de serie B.



    VINIERON DEL ESPACIO (It came from outer space - 1953). Un astrónomo aficionado, John Putnam, y su prometida Eilen Fields contemplan las estrellas en el desierto cuando una nave espacial atraviesa el cielo y choca contra el suelo. Justo antes de que un corrimiento de tierras entierre la nave, una misteriosa criatura emerge y desaparece en la oscuridad. Por supuesto, cuando Putnam cuenta la historia al sheriff, nadie le cree, pero pronto empiezan a suceder cosas extrañas.

    la primera película producida por la Universal que podría instaurarse dentro de la corriente de la edad de oro de la ciencia ficción que aconteció durante la década de los 50. El éxito de diferentes cintas por parte de otros estudios instó a la productora del globo terráqueo a incursionar en el género, convirtiéndose en la principal instigadora de la temática durante la época, y ofreciendo los títulos que aportaron mayor equilibrio en cuanto a comercialidad y calidad.

    La trama podría considerarse como una especie de mezcla entre Ultimátum a la Tierra de Robert Wise, en lo que se refiere a la benignidad de los extraterrestres –pese a sus lógicas prevenciones-, y la posterior La invasión de los ladrones de cuerpos, de Don Siegel, la más importante de la gran corriente de la época sobre seres humanos reemplazados por duplicados alienígenas.

    Para dirigir la película se optó por Jack Arnold, cineasta formado en el campo del documental al lado del gran Flaherty –lo cual ayudará a dotar a sus films de ci-fi de un inusitado realismo- y que con anterioridad sólo había dirigido un largometraje de ficción, la juvenil Girls in the Night (1953). Arnold se definió ante los prebostes de la Universal como “un experto en ciencia ficción y efectos especiales”, y como no tenían a nadie mejor para tales fines, le pusieron al frente de las principales películas sobre la temática que producirían en la época. La presente, como dijimos, fue la primera, y una de las mejores.

    El presupuesto fue de 750.000 dólares, una nimiedad para los cánones de la Universal. Ello inducía a economizar, lógicamente. La intención de Arnold era no mostrar a lo extraterrestres en momento alguno, y rodar todas sus apariciones en cámara subjetiva. Los productores instaron a que se mostrara a aquéllos, una especie de calabacín gigante con melena y un solo ojo en el centro del cuerpo. Las breves apariciones a lo largo del film no molestan, pero si el espectador efectúa mentalmente un nuevo montaje, eliminando esos planos, comprobará que la película ofrece mucha más fuerza aún.

    Otro de los modos de economizar fue ambientar la acción en un pequeño pueblo desértico de Arizona, en lugar de una urbe populosa. Ello ayudó, igualmente, a otorgar a la cinta un aura de extrañeza, con los misteriosos y casi alienígenas paisajes del desierto, el silbido del viento, las polvaredas y los rastrojos arrastrados como criaturas de otro mundo. Arnold y esta película fueron los primeros, y a lo largo de los cincuenta, otras muchas películas, tanto de la Universal como de otras productoras, centraron las tramas extraterrestres en pequeños pueblos fronterizos.

    Esta magnífica película se ve, por lo demás, apoyada por los típicos actores de serie B que se harían característicos en la temática, como un consistente Richard Carlson o una bellísima Barbara Rush. El resultado es un clásico del género, que con los años y los sucesivos visionados mejora, hace patente su condición de joya de aire semi-surrealista implantada en un tratamiento documentalista, con una fotografía en blanco y negro espléndida y con una sugestiva imaginería alienígena con la figura del hexágono como leit motiv principal.



    LA GUERRA DE LOS MUNDOS (The war of the worlds - 1953).Cerca de un pequeño pueblo de Estados Unidos cae algo que, a primera vista, parece ser un meteorito. Los vecinos acuden al lugar del acontecimiento y descubren que un extraño objeto de que emerge una especie de ojo que empieza a disparar un rayo mortal. Es una nave marciana que, junto con otras muchas, ha llegado a la Tierra para conquistarla. La invasión está teniendo lugar simultáneamente en todo el planeta y ni siquiera la bomba atómica podría detenerla. La humanidad está perdida.

    Primera adaptación cinematográfica de la novela del mismo título de H.G. Wells, considerada como el máximo exponente del terror rojo a la guerra fría de aquellos tiempos y a su vez una película de enorme impacto, comparable a la celebre y polémica versión radiofónica de Orson Welles el día de Halloween, que en el año 1938 causo pánico a gran escala en la sociedad norteamericana al simular un supuesto ataque real por parte de los marcianos.

    Fue un proyecto largamente abordado por George Pal y Cecil B. DeMille quienes, con un presupuesto considerable, lograron crear en los años 50 una película muy innovadora que consiguió ganar un Oscar a título póstumo para Gordon Jennings por sus sorprendentes efectos especiales en un conjunto bien orquestado por el también técnico de efectos especiales y notable realizador Byron Haskin, quien, con el uso de escenarios y estupendas maquetas y miniaturas obra de Albert Nozaki, logró mostrarnos una de las más devastadoras batallas de la humanidad contra una invasión marciana.

    También hay que destacar el empleo del montaje de Everett Douglas y del sonido de Gene Garvin y Harry Lindgren, quienes fueron igualmente nominados para los Oscar. Su trabajo es francamente soberbio para exhibir con toda crudeza y contundencia las apocalípticas imágenes de la película en su parte final, donde nuestros protagonistas se refugian en una iglesia esperando lo peor y lo inevitable que es la destrucción y exterminación de toda vida humana de la faz de la Tierra.

    Dado que el texto de la novela original transcurría a finales del siglo XIX en la época de la Inglaterra victoriana, la decisión de su guionista Barré Lyndon y del productor George Pal fue que finalmente se decidiera adaptar la trama de la historia y su contenido a la Norteamérica de los años 50 para asegurar de esta manera su éxito comercial.
    Este objetivo se consiguió, pero dada las dificultades técnicas que tuvieron que resolver sin afectar a su calidad narrativa se sacrifico parte del texto original en lo referente a la descripción de la máquinas de guerra marcianas, recuperadas posteriormente por Steven Spielberg para su “remake”, plagiando ciertas secuencias de la película original como la del ojo electrónico marciano que escudriña dentro de las ruinas de la casa donde se ocultan nuestros protagonistas o la del brazo marciano muerto que asoma fuera de la escotilla de la máquina de guerra marciana a causa de las bacterias. Son imágenes que pasaron a la historia del cine con todos los honores.

    Se trata de una obra maestra de obligada visión para todos los aficionados al género de la ciencia-ficción nostálgica de aquellos años dorados, gracias a la cual Byron Haskin se consagró como el gran director.



    LA MUJER Y EL MONSTRUO (Creature from the black lagoon - 1954).Una expedición parte hacia el Amazonas con el fin de dar con los restos fósiles de una criatura de la cual una parte ha sido hallada. Una vez allí, se descubre que el ser, un ente mitad anfibio mitad humanoide, aún vive, y que la chica de la partida no le resulta precisamente indiferente.

    Sin ser, en realidad, tan encomiable como la magnífica “El Increíble Hombre Menguante” (1957) y sin contener imágenes de impacto como las de Vinieron del espacio (1953) o Tarántula (1955), La Mujer y El Monstruo ha pasado por ser la película más celebrada del hoy idolatrado Jack Arnold.

    La Mujer y el Monstruo comienza cuando una extraña criatura anfibia (un memorable diseño de Bud Westmore y Jack Keven) irrumpe en el seno de una expedición de comportamiento harto antropológico. El ser (interpretado bajo el agua por el campeón olímpico Ricou Browning y sobre el suelo por Ben Chapman), que previamente es atacado por la expedición, se enfurece, mata a algún expedicionario y se enamora perdidamente de Julia .Adams, cuyo magnífico bañador de una pieza pudo contemplarse originariamente en sugerente 3-D. A pesar de lo nimio del argumento, Arnold hizo de “la Mujer y El Monstruo” una apreciable película gracias a su dominio de la atmósfera y a la concisa utilización de los mínimos elementos dramáticos disponibles: unos pocos personajes, un par de decorados... Con clara voluntad de Imprimir su estilo al film y con la intención de contar su historia, Arnold adoptó un punto de vista personal, un transcurrir dramático en el que las apariciones del monstruo tan pronto son sugeridas, como repentinamente explícitas y grotescas. La criatura, aunque represente la fisicidad del ancestral miedo humano al agua, no es el malvado, sino una víctima con la que el espectador se Identifica.En definitivas cuentas, una de las grandes del cine de ciencia-ficción, terror, fantástico de los años 50

    El buen funcionamiento taquillero de “La mujer y el monstruo” obligó a AmoId a emprender el rodaje de una continuación:


    EL REGRESO DEL MONSTRUO (Revenge of the Creature - 1955), también realizada en 3-D y de inferiores resultados. Una nueva expedición viaja hasta la laguna Negra para capturar a la criatura. Después de acabar la misión con éxito, los captores llevan al anfibio a un acuario de Florida, donde John Agar y Lori Nelson, ictiólogos, se disponen a estudiarlo. Pero es la criatura la que decide estudiar a Lori Nelson, ya que se ha enamorado perdidamente de ella. El ser escamoso rapta a la bella ictióloga y algunos hombres la emprenden a balazos con él. Hastiado e incomprendido, la bestia vuelve al océano.

    Pero no por mucho tiempo; sólo un año después, la Universal encargaría a John Sherwood la realización de:

    EL MONSTRUO VENGADOR (The Creature Walk Among Us - 1956), la tercera (y la peor) de las entregas donde el Monstruo de la Laguna es sometido a algunos tratamientos de cirugía que intentan darle un aspecto humano y un gusto por el oxígeno que en sus húmedos días del Amazonas no poseía.



    EL MONSTRUO DE LOS TIEMPOS MODERNOS (The beast from 20,000 fathoms - 1953).Científicos americanos realizan pruebas nucleares en el Artico. Tras una explosión, un Rhedosaurio que se encontraba en estado de hibernación vuelve a la vida, y comienza a realizar ataques a las embarcaciones cerca del Polo Norte. El profesor Tom Nesbitt es el único que ha visto a la criatura, pero nadie cree sus afirmaciones. Realizando una pesquisa por su cuenta, da con el paradero de testigos de los ataques de la bestia en alta mar y convence al prestigioso paleontólogo Thurgood Elson para que hable con las autoridades y los persuada de investigar. Elson traza la trayectoria del Rhedosaurio, el cuál se dirige hacia Nueva York - donde históricamente siempre se dirigieron las manadas de su especie -, pero perece en el intento. Ahora la bestia ha llegado a la Gran Manzana y desata una oleada de destrucción que parece imparable.

    Primero de los filmes sobre gigantescos monstruos antediluvianos que se rodaron durante los 50, El monstruo de tiempos remotos marcaría la pauta para casi todas las producciones similares que le siguieron. Basado en el relato “The Fog Horn” de Ray Bradbury, publicado en el Saturday Evening Post, el film también serviría como debut (además de para su director Lourié) para el gran animador y técnico en efectos visuales Ray Harryhausen. Por lo demás, el guión acusa una excesiva dispersión narrativa, abundando en tiempos muertos que entorpecen sobremanera el discurrir del relato, si bien tal defecto rítmico queda soslayado un tanto gracias al buen hacer interpretativo de Paul Christian y Cecil Kellaway (no tanto de Paula Raymond) y lo eficazmente atmosférico tanto de la puesta en escena de Lourié como de la fotografía de Jack Rusell, aparte de los efectos del maestro Harryhausen, por supuesto.

    Con menos de 200.000 dótares de presupuesto, la película conseguiría alrededor de 5 millones de recaudación. Alisando así el camino, al menos financieramente, a cuantas “monster movies” fueron apareciendo durante el resto de la década.
    Entre las posteriores obras de Lourié hay dos nuevas Incursiones en el filón descubierto a raíz de su primera peIícula (y que los japoneses explotarían a conciencia): Behemoth, the sea Monster (1958) y Gorgo (1961). Ambos filmes muestran el paulatino deterioro de una fórmula con una cada vez menor capacidad de sorpresa, pese a su potencial innato para obtener imágenes contundentes y estremecedoras a ojos infantiles. Algo diferente resultaría, sin embargo, The Colossus Of New York (1958), film en el que cambió la consabida criatura prehistórica por un enorme robot con el cerebro de un muchacho fallecido, cristalizando en un trasunto “catastrófico” de Frankenstein con elementos de comic book que el propio Lourié consideraría lo menos destacable de su carrera.



    INVASORES DE MARTE (Invaders from mars - 1953).Desde la ventana de su habitación, el pequeño Jimmy divisa un platillo volante que aterriza cerca de su casa. El extraño comportamiento que a partir de entonces muestran las personas que lo rodean, lo lleva a pedir ayuda a la doctora Pat Blake y a su amigo el astrónomo doctor Kelston. Tras investigar el caso, llegan a la conclusión de que todo lo que está ocurriendo forma parte de un plan de invasión de la Tierra desde el planeta Marte.

    ¿Se seguirá muchos años más teniendo casi en un pedestal a esta película si tan sólo su primera media hora resulta interesante? Tampoco es un mito; sus propios defectos y burradas habrán influido en demasía a considerarla un título de oro, con reservas, de esos locazos años cincuenta. A favor tiene la presencia de bastantes personas de peso, principalmente el director y diseñador artístico, un autor en toda regla cuyo principal contacto anterior con el fantástico es la interesantísima La vida Futura (1936) recordado por su labor en los decorados realmente soberbia. Es en esa creación de un espacio, de viñetas coloristas, donde nada puede evitar el rendirse ante un gran quehacer. Aquel camino, aquella valla rota al lado de un árbol, la arena que se abre y se cierra tragando personas/seres queridos y el juego de profundidad de campo en el cuartel de policía (talento visual puesto al servicio de una mirada infantil).

    La historia es conocidísima: un niño aficionado a observar las estrellas nota un resplandor una noche. Ni más ni menos que una nave extraterrestre ha caído al final del sendero que lleva a su residencia. Al día siguiente, su padre, madre y maestra irán, o serán obligados a ir, al tétrico lugar, desapareciendo y retornando con una cicatriz en la nuca y una personalidad algo susceptible. ¿Les controlan mentalmente o son marcianos introducidos en los cascarones humanos? Al rato, poco importan las respuestas. Los apuntes de lo raros que son los adultos, del mal en lo cotidiano, se esfuman al entrar en acción los militares y tener el espectador contacto con el interior del platillo volante. Desde ese momento, el aburrimiento y la negación de lo que debe ser ritmo o cine se adueñan del panorama.

    El careto con tentáculos adormece con interminables primeros planos, y los dos fulanos de chándal de franela y ojos saltones corren de un lado para otro con trabucos siderales iluminando rocas de cartón-piedra en la repetición infinita de un mismo inserto, escena montada una y otra vez para configurar la hora y veinte del metraje. El tedio y el desespero de la audiencia incluyen, inexplicablemente, al penoso trabajo de Menzies con el vientre del OVNI. Usar el viejo, y conformista, truco, recurso, del era-sólo-un-sueño con vuelta de tuerca cíclica no hace olvidar los bostezos de la latosa parte concluyente. Es hora de reconsiderar los méritos de esta cinta, sopesarlos con sus sandeces nada divertidas o inteligentes en delirio como otras cutreces contemporáneas, y poner las cosas en su sitio, aventura emprendida por Tobe Hooper en su incomprendido remake de 1986. En definitivas cuentas, una historia que comienza de forma magistral y que poco a poco se va convirtiendo en un alegato anti-comunista en el que nos meten por los ojos todo el poderío militar yanki en la lucha contra el invasor. A pesar de todo, a mí me gusta.



    GODZILLA, JAPÓN BAJO EL TERROR DEL MONSTRUO (Gojira - 1954).En el mar, cerca del Japón, algo ataca un barco. Otro de rescate se aproxima y resulta igualmente destruido, quedando un único superviviente. Además, en las islas cercanas la pesca desaparece, y los ancianos del lugar lo atribuyen a Gojira, una leyenda local antiquísima. Cuando un grupo de científicos va a la isla tras un desastre acontecido en la misma, se encontrarán cara a cara con la leyenda viviente.

    Inicio de una de las franquicias más largas de la historia del cine, es además una de las mejores películas de monstruos de todos los tiempos. Y es el punto de partida del género que hoy en día conocemos como Kaiju Eiga (traducción literal en japonés de Película de Monstruos).La realidad es que este primer Godzilla nace a la sombra de la mítica King Kong de Cooper y Schoedsack estrenada en 1933. King Kong ha sido un éxito en Japón y las “monster movies” de bajo presupuesto que copian y explotan el fenómeno no tardan en aparecer por todas partes. Sin embargo la Toho quiere producir su propia “monster movie” con más medios de lo habitual, y así mostrar con más detalle el impacto del ataque de un monstruo a una gran ciudad.

    Rodada por el maestro Ishiro Honda (amigo personal y colaborador del mítico Akira Kurosawa), Japón bajo el Terror del Monstruo es una de las películas en las que mejor se retrata un verdadero ambiente de pesadilla y en la que el B/N luce como algo grotesco. Honda reproduce como nadie hasta la fecha el desastre nuclear que a sufrido Japón al final de la II Guerra Mundial, y muestra una sociedad japonesa hundida, humillada y derrotada por Occidente.Casi se podría decir que Godzilla es lo que se merecen por semejante humillación.

    Con un presupuesto generoso de 1 millón de dólares de la época, esta cinta vendió SOLAMENTE en Japón vendió más de 9 millones de entradas, siendo una de las películas de más exitosas en toda la cinematografía nipona. Y lo es por derecho propio.Casi es un acierto que Godzilla sea un hombre disfrazado con un traje y no un monstruo animado con “stop motion”. Durante años se dijo que la Toho no tuvo el dinero suficiente como para animar a Godzilla “frame by frame” y que por eso al final disfrazaron a un hombre de la criatura. Eso NO es del todo cierto.


    Godzilla tuvo más dinero y más medios que cualquier película de monstruos rodada y concebida hasta ese momento. Honda y su equipo hicieron miles de pruebas con muchas técnicas. Al final se decidieron por un Godzilla disfrazado simplemente porque era lo que mejor les quedó en pantalla y porque el diseñador de efectos especiales no concía a fondo la técnica del “stop motion” y se habría encarecido demasiado la película para perfeccionar las animaciones.

    Como resultado, y más allá de su exacerbado nacionalismo nipón, más allá de su brutal protesta anti nuclear, incluso más allá de su impacto dentro del cine fantástico, Japón bajo el Terror del Monstruo es una excelente cinta de terror con un ritmo brutal, con unas imágenes tan poderosas como bellas, y además una película cargada de emociones... algo poco común en la sociedad japonesa, demasiadas veces tachada de fría.

    Con una música magistral del genio Akira Ifukube, con unas maquetas que lucen a la perfección, la cinta termina con un aviso muy serio: ¿¿¿Queremos seguir haciendo esto con nuestro mundo??? Los culpables de Godzilla y su brutal ataque somos nosotros: los Hombres.



    LA HUMANIDAD EN PELIGRO (Them! - 1954).El ejército americano realiza unas pruebas atómicas en un desierto del suroeste de los Estados Unidos. Como resultado de las radiaciones, las hormigas sufren una mutación que las hace crecer hasta alcanzar gigantescas dimensiones. Mientras el gobierno niega la existencia de la amenaza, los insectos mutantes se dirigen hacia las ciudades más cercanas. Un grupo de científicos y militares intentará impedir el desastre.

    Pertenece al grupo de películas que superan (con creces) la calificación de típica serie B de ciencia ficción para entrar de lleno en la historia del cine como un clásico que, a pesar del paso del tiempo (más de medio siglo) sigue manteniendo su frescura original, y es uno de los máximos exponentes de la mejor ciencia ficción de la década de los cincuenta. Con ella, "El increíble hombre menguante", "la invasión de los ladrones de cuerpos", "ultimátum a la tierra", etc... Auténticas maravillas cinematográficas que plasman una época, una forma de hacer cine y, que ante todo, consiguen hacer popular un género (la sci-fi), hasta el momento no demasiado visitado, y menos de esa manera tan original y novedosa.

    Desierto, polvo y viento. Unos gritos ("Them!, Them!") y una mirada perdida y alucinada, la de una niña que acaba de ver como sus padres han sido devorados por hormigas gigantes, son el comienzo, en una secuencia maestra, de la monster-movie más célebre de la historia del cine. Porque "La humanidad en peligro" es el film referencia por excelencia en materia de animales gigantes, la inauguración de un género.
    En esta célebre monster-movie, unas hormigas sufren extrañas mutaciones de aumento de tamaño a raíz de la radiación generada por diversas pruebas relacionadas con las bombas atómicas (como inquietante metáfora del paranoide miedo social de la época) que tienen lugar en zonas desérticas, lo que las convierte en una seria amenaza para la especie humana. En consecuencia, el objetivo es obvio: aniquilar al enemigo insectoide. El problema: son peligrosas, muy escurridizas y están organizadas. La persecución ha comenzado.

    Madre, como se ha indicado, de todo un género cuyos máximos exponentes serían cintas norteamericanas de la misma época, como Tarántula (1958), de Jack Arnold, The Black Scorpion (1957), de Edward Ludwing y The Deadly Manthis (1957), de Nathan Juran, entre otras, “La humanidad en peligro" ha sido interpretada indistintamente como una parábola de alerta anticomunista o como una simple, aunque genial película de género. Al margen de consideraciones traídas por los pelos (prácticamente todos los filmes de la época se prestan a una lectura paranoica) la cinta de Gordon Douglas es una excelente muestra del mejor cine fantástico que, a pesar de los años (y tras verla docenas de veces me sigue pareciendo una maravilla)se mantiene fresca e intensa.

    Porque la trama es llevada de forma magistral y casi todos los elementos que inciden en su desarrollo (el ya mencionado, bellísimo comienzo, el suspense de todo el metraje, el romance, la muerte de algunos de sus héroes) remiten a los más grandes momentos de la historia del género. Y es que la excelencia de la película radica, en buena medida, en que la inteligencia y el ingenio llevan la voz cantante, siendo la clave del éxito popular y reconocimiento crítico de la misma. Nos encontramos con un claro ejemplo de como una buena historia, una sólida realización y unos excelentes personajes interpretados por grandes secundarios (porque el elenco es bestial), consiguen su objetivo, que es introducir al espectador en el fantástico, a pesar de la escasez de medios.Fue pionera, incluso de las estrategias publicitarias más innovadoras: durante el rodaje del film, la Warner Bros, mantuvo en secreto el contenido de sus escenas; y los carteles promocionales desplegados en el lanzamiento del film apenas ofrecían información sobre el argumento.

    En fin, una obra maestra (con mayúsculas) de la historia del cine. Si no la ha visto, tienes delito, amigo mío. Porque esta es una de esas joyas que me recuerda que el futuro no son los efectos especiales digitales y las grandes súper producciones, sino productos bien realizados... con la cabeza y el corazón. Imprescindible.



    SURGIÓ DEL FONDO DEL MAR (It Came from beneath the sea - 1955).El submarino nuclear al mando del comandante Pete Matthews se topa con un enorme objeto al norte del Pacífico, el cual atrapa a la nave y a duras penas logran deshacerse de él. De regreso al puerto descubren un enorme fragmento de tejido orgánico atrapado entre las helices del submarino. Con la asistencia de la profesora Joyce y el Dr. Carter, los científicos llegan a la conclusión de que se trata de un enorme pulpo, que debía permanecer sumergido en uno de los abismos del océano y que, con las recientes pruebas atómicas, se vio obligado a buscar aguas menos profundas en busca de alimento. Es que el monstruo se ha convertido en una criatura radiactiva y su fuente natural de alimento - los peces - perciben a la distancia su presencia. Hambriento y en fuga, la criatura se encuentra en trayectoria directa hacia la ciudad de San Francisco. Ahora todo depende de que Matthews, Joyce y Carter encuentren una manera viable de detenerlo.

    Surgió Del Fondo Del mar es importante, para empezar, porque supuso la unión del gurú de los efectos especiales, Ray Harryhausen, con el productor Charles H. Schnner. Una asociación que durará veintiséis años y que cambió las películas del género para siempre. Harryhausen es más conocido por su trabajo de 1963, Jasón y los argonautas, pero ocho años antes de que él nos regalara su imagen más recordada (los esqueletos espada en mano peleando), creó un gigantesco pulpo que causó estragos en la ciudad de San Francisco, tras recorrer todo el Océano Pacífico. Quizás éste no sea el mejor film de Harryhausen, pero tiene su magia, su toque personal. Sólo hay que ver al pulpo atacando la ciudad. Quién sabe cómo habría sido el film sin la colaboración de Harryhausen. Porque, seamos sinceros, lo mejor de la película es el monstruo que, a pesar de los años y la evolución de los efectos especiales, no ha perdido un ápice de su ferocidad y su realismo (sólo hay que ver cuando se desliza por el Golden Gate o cuando ataca el puerto). Porque existe una interacción entre las personas reales, los decorados y las marionetas “in stop-motion”, que no rechina tanto como debiera si las comparamos con las películas actuales.Esto demuestra que cuando hay talento, incluso una forma arcaica en el diseño y los movimientos de la criatura pueden competir con la tecnología moderna en muchos casos.

    Los primeros veinte y siete minutos del film son completamente diferentes al resto del film, y en él se utilizan elementos del documental, con esa voz en off que va explicando lo que sucede que parece casi como un noticiario. Eso le otorga a la acción de una mayor inmediatez, informando al espectador de lo que va sucediendo. Pero tan pronto como aparece en escena nuestro gigantesco cefalópodo, la cosa cambia y la película se transmuta en algo totalmente diferente, espectacular.

    El guión en verdad, supera la media habitual de las series B de los 50, porque no sólo se basa en el mosntruo sino que les pone un enorme grado de atención a los personajes y resultan muy interesantes. La profesora Joyce (Faith Domergue) se nos presenta con la suficiente personalidad como para llenar la pantalla. Acostumbrados a las protagonistas que sólo sirven para lucir palmito y gritar hasta la saciedad, nos encontramos con el personaje de una profesora inteligente, atractiva y con carácter (vamos, que hasta da órdenes a los militares). A su vez el comandante Pete Matthews (Kenneth Tobey) repite el mismo molde que su oficial locuaz de El Enigma de otro Mundo (en realidad, pareciera que el actor interpretara sus papeles con el mismo perfil que un detective de la serie negra de los cuarenta: simpático, pícaro, heroico y mujeriego por encima de todas las cosas). Y posiblemente de los héroes de la serie B, Kenneth Tobey sea el que le ha tocado los mejores papeles, por encima de John Agar o Hugh Marlowe.

    En definitivas cuentas, una sencilla producción de serie B que supera con creces la media ya que existe una excelente combinación entre un buen guión y unos increíbles efectos especiales.



    TARÁNTULA (Tarantula - 1955).Un científico es acusado del crimen de otros dos compañeros. Pronto descubren que la responsable de las terribles muertes es una tarántula gigante. Muertes posteriores hacen que el doctor Hastings ponga todo su empeño en acabar con la vida del venenoso animal, que es el resultado de un desgraciado experimento científico para intentar acelerar el crecimiento en los animales, y que amenaza con sembrar el pánico en esa zona desértica de Arizona.

    Jack Arnold es el Dios de la ciencia ficción de los cincuenta, junto con George Pal y Ray Harryhausen. Sea como directores, productores o artesanos de efectos especiales, este trío dominaría la década con un puñado de clásicos formidables. En particular Arnold, quien dirigió y escribió títulos memorables como El Increíble Hombre Menguante y La Mujer y el Monstruo entre otros.

    Este es un título relativamente menor en su filmografía clásica de los 50. Es obvio que “Tarántula” sigue los pasos de Them!, la humanidad en peligro, al menos temáticamente, pero las coincidencias sólo quedan allí. No hay monstruos atómicos sino científicos locos que experimentan con mutaciones; y en vez del detallado rigor científico de investigación y combate a la amenaza, aquí hay una trama de pesquisa policial acerca de las actividades clandestinas del buen doctor Deemer, responsable de la mutación arácnida.

    El suspense está muy bien llevado; el film siempre se mantiene en movimiento para mostrar elementos intrigantes de la historia cada 5 o 10 minutos, empezando por el individuo deforme que perece en el desierto. La vista del laboratorio de Deemer es particularmente impresionante, si bien uno sabe que se tratan de efectos fotográficos, pero las escenas con los roedores y las arañas gigantes es excelente. Y a esto se suma los muy buenos FX de la tarántula del título, que al ser un animal vivo rodado con lentes especiales provee un grado de excelencia en cuanto a los efectos visuales que el “stop motion” o el “suitemation” no proveen. El paseo de la tarántula por el desierto es elegante e intimidante, y la superposición de planos “matte” (en especial las explosiones y los ataques que recibe el arácnido) son de gran calidad.

    Pero mientras que el monstruo es formidable, la historia se queda algo corta. Los personajes están bien, son simpáticos, y figuran en el elenco un montón de actores de stock que pasarían el resto de sus vidas en la TV o en la serie B o Z. Empezando por el legendario John Agar, que ha hecho de todo ([U]The Mole People, Attack of the Puppet People, The Brain from Planet Arous[/U] y un largísimo etcétera), siguiendo por Mara Corday (The Black Scorpion, The Giant Claw), y culminando con Leo G. Carroll, (The Man from UNCLE).

    El tema aquí pasa porque, cuando el monstruo se pone interesante y se dispone a atacar el pueblo de Desert Rock, es despachado de modo muy expeditivo. La escena es excelente (incluso hay un cameo de Clint Eastwood, en una de sus primeras interpretaciones, como el piloto que bombardea al bicho), pero mal no hubiera venido un poco de destrucción masiva. En todo caso se le podría reprochar a Arnold el ser demasiado realista (unas cuantas bombas y R.I.P. en vez de los monstruos semi-indestructibles como Godzilla o Gorgo, por ejemplo), Pero obviando el punto del clímax el resto de la película es muy bueno. Quizás no sea demasiado original, pero al menos es un film bien orquestado y disfrutable.
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  4. #4
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    Predeterminado Re: [REPORTAJE] Ciencia-Ficción: El género mas completo. ( PARTE I - 1900/1969 )

    4 - EDAD DE ORO DE LA SCI-FI (1950 - 1969) (Continuación)




    VIAJE A LA PREHISTORIA (Cesta do praveku - 1955).El genial mago checo de la animación foto a foto, Karel Zeman, entre sus numerosas recreaciones de los mundos de Julio Verne, nos llevará en un viaje a la Prehistoria por una travesía en el tiempo hacia atrás, en la que los jóvenes protagonistas conocerán a los dinosaurios. Zeman combina maquetas, acción real, dibujos animados y escenografías pintadas con resultados inigualables.

    Viaje a la Prehistoria es otra maravilla concebida por el pionero de la animación Karel Zeman (1910-1989) estrenada el año 1955 en Checoslovaquia, y es otro ejemplo destacado de las grandes habilidades de Zeman para la animación. Es la primera de sus producciones en la que se incluyen actores que interactúan con los efectos especiales y la animación, y ganó premios internacionales de la talla del Festival de Cine de Venecia o el de Mannheim .El carácter semi-documental del film era inusual para su época y se adelantó a su tiempo, ya que será muchos años después cuando se realizaron grandes producciones para la televisión que mostraban la vida prehistórica con fines educativos, no sólo para entretener (véase “Caminando entre dinosaurios”).

    La historia trata sobre cuatro amigos adolescentes que cogen un bote de remos, y surcan el "río del tiempo" que desemboca en una cueva misteriosa, que atraviesan, y salen por el otro lado donde descubren un paisaje extraño y primitivo. A medida que surcan el río, se dan cuenta de que viajan cada vez más atrás en el tiempo, de manera que vamos conociendo de manera ordenada la prehistoria y los animales que poblaban la Tierra por aquellos años (o milenios). Está muy bien concebida la historia, ya que los animales representados en “Cesta do praveku”, a pesar de pertenecer a diferentes épocas, nunca se entremezclan. Es decir, las diferentes partes del río representan períodos de tiempo distintos. Y cada periodo tiene su propia fauna. Lo que aumenta ese carácter didáctico tan importante en el film, proporcionando información veraz y seria. No el típico revoltillo prehistórico al que estamos tan acostumbrados, lleno de errores científicos (de datación sobre todo).

    La trama es algo similar a la de la novela Plutonia (1915), del paleontólogo soviético Vladimir Obruchev , en la que un equipo de exploradores rusos entran en la corteza de la Tierra a través de un agujero en el Ártico (una gran depresión en la superficie de la tierra creada hace muchos millones de años debido al impacto de un asteroide gigante, en la que los animales prehistóricos habrían entrado), y siguen un río que los lleva a través de una secuencia de eras geológicas primitivas con la vida animal asociada a dichas eras. Algunas escenas de “Cesta do Pravěku” fueron probablemente inspiradas por la novela de Arthur Conan Doyle, El mundo perdido (1912).

    Considerada como una de las películas infantiles más grandes de su género, se realizó de forma muy inteligente, combinando diversas técnicas de animación con unos escenarios magníficos, buenos efectos de sonido y una banda sonora memorable, que, en conjunto, dan lugar a esta maravilla. El rodaje tuvo lugar en el río Morava cerca de Bzenec, ciudad en la República Checa. Más concretamente en la reserva natural llamada (en checo) Osypané břehy, además de escenas rodadas en estudio.Zeman estaba fuertemente influenciado por el arte del célebre artista checo Zdenek Burian (1905-1981), un pintor e ilustrador checo conocido principalmente por sus trabajos de reconstrucción gráfica paleontológica, que realizó desde los 30s hasta los 70s. Y muchas de las imágenes de la película están inspiradas en dichas reconstrucciones que Burian había pintado bajo la dirección del paleontólogo checo, Josef Augusta (1903-1968).

    A pesar de su pequeño presupuesto, comparado con el cine occidental, “Cesta do Pravěku”, fue realizada muy inteligentemente y, sobre todo, con sinceridad, claridad y un espíritu didáctico muy marcado. Mostrando a los niños la prehistoria, dándoles a conocer la paleontología, combinando entretenimiento con aprendizaje. Enseñando a los animales en su entorno, con ese tono semi-documental. Algo novedoso para aquellos años.En fin, sólo tenéis que verla y disfrutarla. Haréis un viaje al pasado. Un “Viaje a la Prehistoria”.



    EL EXPERIMENTO DEL DR. QUATERMASS (The Quatermass xperiment - 1955).El primer cohete espacial británico ha despegado con éxito, y vuelve a la Tierra, pero la comunicación se corta. Sólo uno de los tres astronautas permanece a bordo, y su salud, tanto física como mental está gravemente dañada. Es puesto bajo observación pero su esposa le saca del hospital, liberando de este una gran amenaza para la humanidad, ya que el sobreviviente está siendo consumido por una fuerza alienígena.

    Fue la primera de las legendarias películas de la saga Quatermass. Un personaje que nació para un serial de televisión de la BBC de seis episodios de treinta minutos de duración cada uno (lo que hoy llamaríamos un mini-series) titulada “The Quatermass Experiment” (1953). En vista del éxito que tuvo, Hammer Films compró los derechos de la historia y lo reconvirtió al primer título de la trilogía. En vista del éxito que tuvo, Hammer Films compró los derechos de la historia y lo reconvirtió al primer título de la trilogía. “The Quatermass Experiment” había sido concebida por el guionista Nigel Kneale. Kneale escribió bastantes guiones para televisión, muchos de los cuales fueron adaptados más tarde al cine, pero Quatermass fue su creación más célebre y así, Kneale hizo regresar al personaje a la televisión en dos ocasiones más: “Quatermass II” (1955) y “Quatermass and the Pit” (1958-9).

    Fue una piedra angular del género en una serie de áreas cruciales. Para empezar fue una de las primeras producciones realizadas por la Hammer Films, y su primer gran éxito internacional. Igualmente importante es que, “The Quatermass Xperiment” (con la excepción de “Devil Girl from Mars”, en 1954) fue la primera película británica que se aventura en el tema de la invasión extraterrestre tan de moda ya en los EE.UU.

    También es de destacar que la idea del astronauta que es infectado y que, poco a poco, va mutando en algo extraño ha sido copiado hasta la saciedad.También la Hammer realizó una pseudosecuela con “X the Unknown” (1956), copia descarada de “The Quatermass Xperiment”, que tiene como protagonista a un tal Dr. Adam Royston, ya que Kneale no autorizó el uso del nombre de Quatermass. Muchas películas británicas del genero posteriores también usarán el truco de importar de los Estados Unidos al actor protagonista (aquí el adusto Brian Donlevy) para así abrir las puertas del mercado de ultramar.

    Es de destacar la buena labor que realizan Val Guest y Richard Landau, a la hora de dar forma a la adaptación de la idea original (concebida para las limitaciones de la televisión de los años 50) en un producto nuevo que, evidentemente, sigue fielmente la trama pero con el añadido de contar con un presupuesto mayor y, por tanto, más medios técnicos, lo que permite cosas como la ubicación en exteriores y efectos visuales más elaborados. Aunque la diferencia más importante entre las dos versiones es el carácter del profesor Quatermass, que en las distintas series y producciones, es un científico dominado por la ciencia y la razón, pero sin perder las formas, al más puro estilo Peter Cushing, encarnando a Van Helsing en los Dráculas de la Hammer o al Doctor Who. Brian Donlevy, como Quatermass, interpreta a un bulldog despótico, de mal carácter, falto de sensibilidad y educación, arrogante y prepotente, que es capaz de hacer lo que sea para cumplir sus objetivos, sin importarle un bledo los demás (véase la escena con la esposa del astronauta… ¡Dan ganas de pegarle un guantazo!).

    “The Quatermass Xperiment” carece de la complejidad de ideas que se encuentran en los trabajos posteriores de Nigel Kneale, pero se desarrolla con una atmósfera espeluznante. Val Guest realiza una película llena de misterio, con escenas inquietantes, (¿por qué Richard Wordsworth esconde la mano en el bolsillo de la chaqueta?). La realización es magistral con un tono semi-documental, de informe periodístico que otorga unos excitantes visos de plausibilidad a lo narrado; ello, unido a su oscura y tenebrosa fotografía, imprime a la película un matiz sombrío, casi terrorífico. El prodigioso guión va desenvolviendo paulatinamente su intriga, desde su inicio, una versión espacial del "misterio del cuarto cerrado", pasando por la incógnita que rodea al astronauta superviviente, llegando a su misteriosa mutación hasta el soberbio clímax en la abadía de Westminster; todo ello, con una urdimbre increíble, compone una obra maestra del suspense, un film que origina la continua expectación del espectador, manteniéndolo en vilo durante toda la proyección.

    Arropado, claro está, por unas excelentes interpretaciones, en especial la de Richard Wordsworth quien ofrece a su anti-héroe del astronauta víctima de la maldición espacial un porte tortuoso, un designio trágico, que refleja en el sufrimiento de su rostro, y que es equiparado con la criatura de Frankenstein. Val Guest hace un excelente trabajo a la hora de contrastar su silencio de mutante sufriente con las reacciones de la gente a su alrededor. Hay un encuentro con una niña que evoca la escena de la niña con Boris Karloff de Frankenstein (1931). El film fue estrenado el 26 de agosto de 1955 con clasificación X. Lejos de asustarles esta eventualidad, fue explotada, y de hecho el título original fue variado a The Quatermass Xperiment para jugar con una gigantesca "X" en los carteles.

    La saga se completó con los siguientes titulos:


    QUATERMASS 2 (Quatermass 2/The Enemy from Space 1957).El profesor Quatermass descubre por casualidad, investigando un área de mucha actividad de meteoritos, una secreta instalación gubernamental rodeada de fuertes medidas de seguridad. Aparentemente el misterioso complejo se dedica a la fabricación de comida sintética, pero Quatermass llega a la terrible conclusión de que los extraterrestres están invadiendo la Tierra con esta instalación como tapadera. Para salvar al país y al mundo entero de los invasores, Quatermass deberá enfrentarse a peligros terribles con un final incierto.

    Secuela feliz de una primera entrega descomunal. Imposible compararla con su antecesora, presenta diferencias de trama, no de género, que la hacen única junto con la anterior. Es cierto que en muchos aspectos la función investigativa se adentra en el policial para luego salir indemne e ingresar dentro de la ciencia ficción, aunque en lo personal considero que la primera de Quatermass tenía grandes dosis de cine de terror, algo no tan evidente en esta secuela.Un filme saludable desde su férrea puesta en escena y desde el ágil pulso narrativo del director, con sugerentes utilizaciones de cámaras para generar zozobra y tensión. Un producto final muy notable y que deja la agradable sensación de haber pasado un buen momento de acción-ficción con contundentes ratos de suspense.

    ¿QUE SUCEDIÓ ENTONCES? (Quatermass and the Pit/Five Million Years to Heart - 1967).Durante unas excavaciones en Londres, aparece un extraño objeto de gran tamaño. Al principio se cree que puede ser una bomba de la Segunda Guerra Mundial lanzada por los nazis. El ejército descubre que no es nada parecido y llama al profesor Quatermass, que junto con el doctor en antropología Roney y su ayudante Bárbara Judd intentaran explicar el enigma. El profesor Quatermass descubre en su interior unas criaturas alienígenas que intentaron conquistar la Tierra en tiempos prehistóricos y, a través de sus experimentos en los primeros hombres, alteraron la evolución humana hasta llegar a su estado actual. Aunque adormecidas por muchos siglos, ahora existe el peligro de que puedan despertar y tratar de dominar a la humanidad.

    La película puede considerarse como una obra maestra; la atmósfera malsana de reminiscencias lovecraftianas característica de los dos filmes precedentes, bien es cierto, se diluye aquí a favor de apuntes satíricos contra el estamento militar sin duda muy propios de la década en que la película fue estrenada, cuando la estela del Dr. Strangelove de Kubrick causaba estragos; una estela que, sin embargo, no ha perdido un ápice de actualidad en esta gloriosa, manteniéndose tan fresca y vital como cuando fue concebida. El terror y la ironía, sin duda, forman una unión indisoluble.

    DOCTOR QUATERMASS (Quatermass/The Quatermass Conclusion - 1979). El Doctor Bernard Quatermass considera que ya han pasado sus momentos de gloria en su enfrentamiento con el peligro alienígena y se ha retirado para vivir tranquilamente. Cuando se requieren sus servicios para trabajar en la pequeña pantalla para comentar una expedición espacial que realizan norteamericanos y soviéticos, acepta de buena gana, sin imaginarse que volverá a tener enfrente a los malvados extraterrestres, que están haciendo desaparecer a jóvenes londinenses con el apoyo de un rayo mortal. Su intención es apropiarse de la energía de éstos, a la vez que los convierten en unos muertos vivientes que provocan el caos en la capital de Inglaterra. Quatermass es el único que puede acabar con el problema si consigue destruir al enemigo del espacio que ya prepara su invasión.

    Sólo es para completistas de la saga del personaje. Por lo demás, es mediocre y con pobres valores de producción.



    LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS (Invasion of the body snatchers - 1956).En una pequeña ciudad de California empiezan a suceder cosas muy extrañas: el comportamiento de algunas personas cambia de tal manera que causa estupor e incluso miedo entre sus parientes y amigos.

    Una mas que admirable obra de culto, adaptación de los relatos de Jack Fenney por parte del guionista Daniel Mainwaring y el director Don Siegel, quien consigue crear una atmósfera de suspense opresivo y paranoico, inspirado la caza de brujas de Joseph McCarthy. Genial puesta en escena, desarrollando una estética y una realización que bebe de fuentes como el cine negro, la ciencia ficción, y el infravalorado pero interesante arte del folletín o pulp.

    Hay momentos en que la película se transforma en un film de terror. De hecho, huye de convencionalismos de la ciencia ficción: no hay apenas efectos especiales y la amenaza extraterrestre nunca toma forma, más allá de la humana. Sólo la aparición de las vainas certifica el hecho de estar ante un invasor extraterrestre. En el desarrollo del film, en su perfecto ritmo (un crescendo tan obsesivo y agobiante como la propia invasión), tiene gran importancia la interpretación de Kevin McCarthy, un actor de lujo pese a ser ésta una película de serie B. El momento en el que su personaje descubre que los besos de Dana Wynter ya no son lo que eran, así como ese progresivo acercamiento al abismo de la locura, son fundamentales para que el espectador nunca se salga del film.

    La fotografía de Ellsworth J. Fredericks cuida hasta el extremo esa sensación de que cualquiera puede ser tu enemigo. Las sonrisas luminosas siempre están teñidas de cierta sombra, el aparente pueblo feliz nunca reluce como se supondría o, si lo hace, siempre tiene un contrapunto. De hecho, este uso de los contrastes se convierte en pura maestría cinematográfico en la escena más famosa e impactante del film: El protagonista corre por la carretera, gritando a los conductores, que no hacen caso a la amenaza.

    La invasión de los ladrones de cuerpos se cierra con un final feliz impuesto, que Don Siegel nunca había pensado, pero al que se tuvo que adaptar. Sin embargo, esa obligación externa no arruina para nada la sensación de haber vivido una experiencia agobiante. De hecho, pensándolo bien, la resolución del film no acaba con el temor: el peligro continúa, “tú puede ser el siguiente”.



    PLANETA PROHIBIDO (Forbidden planet - 1956).En el año 2200, una expedición liderada por el comandante Adams llega al planeta Altair-4, con el fin de averiguar qué ocurrió con los componentes de una anterior misión. Allí encuentran a sus únicos supervivientes, el Dr. Morbius, que ha vivido 20 años investigando los avances científicos de una raza que habitó el planeta, y su hija Altaira. A pesar de las advertencias del científico, los tripulantes deciden hospedarse en el extraño planeta. Pronto comienzan a suceder inquietantes acontecimientos. El comandante Adams y sus hombres sospechan del Dr. Morbius. No están demasiado equivocados.

    La historia de las adaptaciones cinematográficas de famosas obras literarias suele ser casi siempre la misma: una simple traslación a imágenes de lo que ya está implícito en las páginas del libro. Sin embargo, Planeta Prohibido es uno de los casos más curiosos de este fenómeno. Tomando como pretexto La Tempestad de Shakespeare, el guión de Cyril Hume le da un vuelco y lo traslada a años luz tanto en el tiempo como en el espacio, tanto que, en un principio, nadie se creía que el film fuese una revisión, muy libre, de la obra. Pero, en su desarrollo, el guión revelará que poco tienen que ver uno y otro. Como vamos a comprobar, el tema principal de Planeta Prohibido se mueve por un terreno más resbaladizo que la tragedia sobre la venganza y el amor que propone el dramaturgo inglés.

    La acción comienza con el aterrizaje del Crucero C-57-D de los Planetas Unidos en su mundo de destino: Altair-4, donde años atrás se dio por perdida una expedición. Las causas de tal desaparición no se nos revelará hasta el final, pero a lo largo del metraje se nos irán dando pistas ("voy a acabar con los sueños de esta astronave", dice el comandante en un momento del film, a modo de anticipación). Tras una hostil recepción por parte del científico superviviente, éste presenta a sus inesperados huéspedes a su robot Robby, fiel servidor de creación propia, y a su hija Altair, que involuntariamente jugará un papel importante en el desarrollo de los acontecimientos. Morbius muestra a la expedición aquello con lo que ha vivido durante 20 años: toda una gama de ingenios, un auténtico legado de una raza ya extinguida, los Krell. Mucho más avanzados que los humanos, los Krell idearon, entre otras cosas, el medio para materializar el pensamiento. Sobre este último aspecto va a girar todo el conflicto de Planeta Prohibido.

    Así, el filme nos ofrece de manera directa aquello que el género fantástico nos ha transmitido siempre en forma de metáfora. Efectivamente, los sueños de la razón producen monstruos, y eso es lo que está a punto de comprobar el Dr. Morbius cuando ve cómo los sentimientos hacia su hija se vuelven contra él. La atracción que ésta siente hacia los visitantes, algo que nunca antes había experimentado por hallarse aislada de todo contacto humano, es la causante de la destrucción que unas fuerzas invisibles, que no son sino el subconsciente del científico, producen en la expedición, de idéntica forma a como hicieron con el desaparecido grupo misionero y con la propia raza de los Krell. Toda una parábola psicoanalítica que hubiera hecho las delicias del mismísimo Freud.

    Pero tan meditado ejercicio de contenido no sería nada sin un buen envoltorio que lo realce (y de paso, lo haga más comercial). En este sentido, Planeta Prohibido goza de una impecable factura. Los decorados de Cedric Gibbons dan la atmósfera perfecta para crear esa tierra inhóspita de la superficie, por una parte, y ese mundo subterráneo de inmensos túneles metálicos y maquinaria hi-tech. Los sonidos electrónicos que ambientan este escenario o que anticipan momentos de amenaza inminente (acompañando la estela de polvareda que avanza rápidamente por el desierto, y que luego resulta ser el simpático robot, o en esos travellings que sugieren una presencia invisible que camina en la noche mientras la tripulación duerme) son claros precursores de los más modernos creadores de música con sintetizador. El color, que baña el cielo de un verde vivo, y al enemigo de un intenso color rojizo, añade otro punto más de distanciamiento con el resto de las producciones de serie B de los cincuenta, a años luz de su impecable diseño de producción.

    Todo ello hace de Planeta Prohibido una de las más interesantes propuestas de películas de viajes espaciales, y encima sazonada con tintes filosóficos. Amén del señor Kubrick, ¿quién da más?



    LA TIERRA CONTRA LOS PLATILLOS VOLANTES (Earth vs. the flying saucers - 1956).Unos extraterrestres con aspecto de zombies llegan a una base militar americana en busca de ayuda para su planeta que se encuentra al borde de la desaparición. Al principio intentan establecer contacto de forma amistosa con el doctor Russ Marvin y su flamante esposa Carol. Pero los militares responden con fuego ante la llegada de la flota de platillos volantes, y los extraterrestres no tienen más remedio que contraatacar. ¿Dará Marvin con el arma definitiva en esta lucha contrarreloj para salvar a la humanidad?.

    Con los extraordinarios efectos visuales del genial Ray Harryhousen, la película enfrenta a losterrícolas contra unos alienígenas humanoides en una violenta batalla por la supervivencia de la tierra.La película es la muestra por excelencia de invasiones extraterrestres que nos ofrece la ciencia-ficción cinematográfica. Aún más que su predecesora, y mucho más famosa, La Guerra de los Mundos, basada libremente en la novela de H. G. Wells. Entiéndase que estoy hablando de invasiones violentas, no del estilo de otro gran clásico del género como La Invasión de los ladrones de cuerpos, sino donde se desarrollan fuertes combates entre las fuerzas de la Tierra y los alienígenas.

    "La Tierra contra los platillos volantes" comparte algunos aspectos con "La Guerra de los Mundos", a saber: los invasores provienen de mundos agonizantes, y disponen de una avanzada tecnología, pero a diferencia de ésta, los alienígenas de "La Tierra contra los platillos volantes" no intentan, inicialmente, cargarse todo lo que se mueve, sino establecer contacto con los terrestres, aunque sus intenciones no dejan de ser aviesas: no quieren la destrucción total de la especie humana, sino un pedazo de nuestro planeta para vivir; naturalmente, convirtiéndose en los líderes de la Tierra, cosa que los héroes estadounidenses de rigor no están dispuestos a permitir, para variar, de forma que la cosa termina en un enfrentamiento a muerte, aunque queda muy claro quién es el que primero empieza a disparar.

    Sin embargo, y a diferencia de como sucede en "La Guerra de los Mundos" , los alienígenas no son todopoderosos e invulnerables. A pesar de su indudable superioridad tecnológica, es posible vencerlos cara a cara. Con la ayuda de la ciencia y los científicos.

    Consideremos que los años 50 son una época en la que se producen continuos y sorprendentes descubrimientos, y se suponía que la naciente tecnología proporcionaría una solución feliz a todos los problemas del mundo, así como un mejor nivel de vida. La conquista del espacio comienza también su desbocada carrera y, por tanto, no es descabellado pensar en una amenaza procedente de los cielos, además de en los riesgos, mucho más reales y evidentes, originados por la guerra fría en ciernes.

    El director de esta pequeña joya es Fred F. Sears, que realiza una buena labor con los escasos medios de que dispone, consiguiendo un buen ritmo narrativo a lo largo de la película. Los efectos especiales corren a cargo de Ray Harryhausen, el mago que marcó toda una época en este tipo de creación artística. Aquí puede apreciarse un excelente trabajo de animación, que soporta bastante bien el paso del tiempo. Son múltiples las escenas donde intervienen platillos volantes, y la batalla final entre las naves alienígenas y las fuerzas de la Tierra sobre Washington, ciudad que resulta severamente dañada, es de una gran espectacularidad. Sears, como ya es habitual y con la ayuda de Harryhausen, aprovecha aquí para destruir algunos de los iconos arquitectónicos de la famosa metrópoli. Curt Siodmak realiza el guión para la pantalla, que a su vez está basado en el relato "Flying Saucers from outer Space", de Donald E. Keyhoe.

    Tecnológicamente hablando, la película es sorprendente: desintegradores, traductores universales, escudos electromagnéticos, lectores cerebrales, electricidad sólida, armas ultrasónicas y los ubicuos campos magnéticos, son algunas de las propuestas que aparecen en ella. Además, como nota curiosa, los alienígenas se refieren a sus naves como vehículos interestelares, lo que parece indicar que al menos no proceden del pobre Marte, cuna de la mayoría de los bichos con malas pulgas que pululan por la ciencia-ficción, sino de lugares mucho más lejanos. Con toda esa parafernalia tecnológica, la lucha entre los terrestres y los invasores, deviene en espectacular.

    En definitivas cuentas, un fantástico film que es un claro exponente del cine de ciencia-ficción de los años 50,que llegó a ser homenajeado por Tim Burton en Mars Attack. Serie B de la buena.



    X: LO DESCONOCIDO (X: The Unknown - 1956).En una zona rural, se descubre una fuente de radiación potentísima, y el ejército junto con varios científicos acordonan la zona para investigar las causas de la radiación. Sin embargo, mientras están investigando, algo emerge del subsuelo y empieza a arrasar todo lo que encuentra a su paso, especialmente la energía eléctrica y radioactiva. El equipo de científicos debe ir contrarreloj para detener ese extraño y deforme fenómeno nunca antes visto por el hombre.

    Hay varias e interesantes observaciones que hacer sobre esta película. La primera es la imagen de un ejército claramente ineficaz (hay una escena en la que los militares atacan el origen del problema con lanzallamas y explosivos, y lo hacen en vano). Vemos también un comentario social por parte del padre de una víctima acusando a la comunidad científica de la causa del problema, un ataque a la creación de la bomba atómica. Sin embargo, al final del día, los científicos son los que salvan la situación. También es interesante el hecho de que el monstruo en la película, a pesar de los efectos devastadores que causa a los que entran en contacto con él, realmente no tiene malas intenciones hacia los seres humanos. Son los productos derivados de la existencia del hombre lo que supone de verdad una amenaza (otro no muy sutil comentario sobre la investigación y el desarrollo atómico de la época).

    “X Lo desconocido” tiene una gran semejanza con los filmes de la saga Quatermass. En ambos casos, un actor americano tiene el papel principal en un esfuerzo para aumentar el interés público en los USA. Pero ambos actores, Brian Donlevy como Quatermass películas y Dean Jagger en “X El desconocido”, no eran demasiado populares. También en ambos filmes un profesor es el que lleva las riendas de toda la trama desde el principio al final. En el primer caso, Quatermass, un brusco científico autoritario, desconsiderado, y tenaz. Jagger en esta película interpreta al Dr. Royston: cojo, compasivo, con su tonto gorrito de lana y que es constantemente ridiculizado por el director de la instalación de investigación científica donde trabaja. Quatermass, especializado en… Nunca me quedó claro cual era su especialidad. Y Royston, como ya dijimos, estudia las ondas de radio como medio de contrarrestar la radiación.

    Desde una perspectiva de los efectos especiales, son bastante buenos para la época. Las quemaduras, explosiones e incluso la misma bestia son plasmados de forma correcta. También “X El desconocido" está lleno de secuencias eficazmente inquietantes, pero la mejor es cuando los soldados y Royston bajan en una plataforma para buscar trazas de radiactividad. (Es como la bajada al sótano de las películas de horror.) Un dato curioso: la película la comenzó Joseph Losey que tuvo que abandonarla, eso decía la nota de prensa, por motivos de salud.
    En definitivas cuentas, un film más que interesante para los fans del cine de ciencia-ficción de los 50. Si te gustó la saga Quatermass no puedes perderte este film.



    LA INVASIÓN DE LOS HOMBRES DEL ESPACIO (Invasion of the saucer-men - 1957).Cuando un joven adolescente accidentalmente atropella a un marciano en la arboleda donde habían aterrizado, estos deciden vengarse inyectando alcohol (con sus uñas) a todo aquel con que se cruzan hasta que mueren borrachos. Mientras los jóvenes alertan a las autoridades, que no les creen, los invasores campan a sus anchas convirtiendo una tranquila noche de sábado en el día de "la invasión de los hombres del espacio".

    Antes de comenzar hay que advertir que esta película es una de las mejores producciones de serie B de los años 50. realizada con cuatro duros pero destilada, y nunca mejor dicho, con el humor y el ingenio más inteligente del género. No es que sea una gran película en sí, pero su originalidad y desmelene la hacen merecedora de, por lo menos, un vistazo. Una historia delirante que provoca la sonrisa, como mínimo. Y no estoy bromeando.

    En primer lugar hay que destacar a las criaturas realizadas con unos pocos dólares y creadas a partir de trozos de otros monstruos del celuloide. Pero el resultado final es increíble. Estas criaturas del espacio exterior matan a las personas mediante la inyección con alcohol, que es en lo que consiste en su sangre. Realmente matan a personas que han estado antes bebiendo, ya que aumenta su nivel de alcohol en sangre a un nivel tóxico. Teniendo en cuenta que es sábado por la noche y el pueblo se llama Hicksville ("hick" sería la onomatopeya del hipo del borracho), eso es más que normal. Con esta temática se puede deducir que tiene más que trazas de comedia pura y dura.

    Como con la mayoría de estas películas, la trama se centra en un grupo de adolescentes que se enfrentan a las criaturas. Y cuyo principal problema no es tanto la forma de derrotarlas, sino cómo hacer que las autoridades les crean. "Espero que al próximo que se encuentren estos (los marcianos) sea 100% adulto", comenta uno de los jóvenes en un punto.El prolífico Edward L. Cahn dirigió este film con muy bajo presupuesto pero con mucho arte. Y el resultado es más que aceptable.Recomendada, sobre todo para amantes del género.



    EL INCREIBLE HOMBRE MENGUANTE (The incredible shrinking man - 1957).Scott Carey (Grant Williams) navega con su mujer en una lancha motora y, mientras ella va a buscar una cerveza, se ve envuelto en una extraña nube. Unos meses después, empieza a notar extraños cambios en su cuerpo: poco a poco va perdiendo peso y altura hasta hacerse casi invisible. A partir de entonces, su vida será una pesadilla, una lucha constante por la supervivencia, en la que lo cotidiano (un gato, una araña) representa para él una amenaza mortal que sólo su ingenio puede conjurar.

    Una obra maestra de serie B dirigida por Jack Arnold, todo un especialista en el género de terror y ciencia-ficción para los estudios Universal.
    La película, que cuenta con unos asombrosos efectos especiales y una fascinante entonación lírica, está escrita, adaptando su propia novela, por Richard Matheson, quien establece una especie de alegoría de carácter existencial con una culminación de tipo místico, en donde se diatriba sobre el posicionamiento del ser en el mecanismo del universo y su capacidad para la adaptación y la supervivencia.

    Esta historia de raíces kafkianas, en donde se metamorfosea el personaje central, destaca por su originalidad en el planteamiento y en su desarrollo, con una gran creatividad en las situaciones y un penetrante retrato psicológico del personaje afectado, escarbando a la perfección en su desazón y angustia vital.

    Al margen de sus postulados metafísicos y psicológicos, "El increíble hombre menguante" es un estupendo título de ciencia-ficción y aventura, con situaciones llenas de tensión y energía, narradas con pujanza por Arnold, en especial los encuentros a lo "monster movie" de Grant Williams con la araña y sobre todo, la lucha con su propio gato, en una escena realmente magistral.
    Williams, quien oferta una excelente interpretación, no conseguiría alcanzar el estrellato cinematográfico, trabajando principalmente en productos para televisión. Lo mismo se puede decir de Randy Stuart, su esposa cinematográfica.



    EL MONSTRUO ALADO (The Deadly Mantis - 1957).Una erupción volcánica en el hemisferio Sur provoca una reacción en el Norte cuya consecuencia es la descongelación de una mantis religiosa gigante que llevaba atrapada en el hielo desde tiempos prehistóricos. El insecto comienza a actuar, ante el desconcierto del ejército y científicos, hasta que al fin dan con el origen de todo. Ahora su misión será destruirla.Esta es otra producción de William Alland, el creativo detrás de algunos de los mejores títulos de la sci fi de los cincuenta.

    Es una entrada algo floja en la era de los monstruos atómicos de la decada. Particularmente porque la criatura se ve algo inmovil y no desata una vorágine de destrucción que, por ejemplo, el clásico El Monstruo de los Tiempos Remotos (1953). La mantis destroza algunos autobuses, aviones, tiendas y pequeños edificios, pero no es la máquina de arrasar rascacielos ni de generar el pánico masivo característico de otras monster movies de la época. Además carece de originalidad, ya que repite linealmente todo el argumento de “The Beast From 20.000 Fathoms”, con criatura descongelada en el ártico, sendero de destrucción, militar que encuentra el rastro y que terminará por destruir al bicho, paleontólogo invitado que posee una hermosa asistente, peregrinaje al sur de la criatura, matanza del bicho acorralado en algún monumento nacional, etc, solo que cambia al Rhedosaurio del film de Eugene Lourie por una mantis religiosa.

    Pero aún con sus limitaciones en cuanto a escala de destrucción y espectacularidad, es ligeramente mejor en cuanto a la dirección, actuación y medios técnicos. La mantis es una marioneta y, por ser un insecto, su limitada capacidad de movimientos se ve más realista que el stop motion de Ray Harryhausen en el mencionado film. El trío de Craig Nelson (posteriormente será el Peter Gunn de la serie de TV), Alix Talton y William Hopper se desenvuelve con más naturalidad, y posee más química. No hay escenas ni diálogos particularmente terribles. Hay algo de suspense, y el director Nathan Juran se asegura de obtener buenas tomas, de modo de que las limitaciones de los efectos especiales no resulten harto evidentes. Muchas escenas transcurren entre la niebla, y hay algunas superposiciones de film de stock (con aviones despegando y volando, movilizaciones militares, etc) con la mantis que están bien hechas.

    Lo que es interesante notar es que la película funciona como un gran film de propaganda del ejército norteamericano. En general todos los films de la época funcionan de manera similar, pero pocos de un modo tan optimista y didáctico como “The Deadly Mantis”. Aquí hay una explicación realmente detallada de cómo funciona el Sistema de Alerta Temprana, instalado al norte de Estados Unidos, con una red gigante de radares y un sistema de comunicaciones realmente ágil. Además, cuando el ejército descubre la naturaleza del monstruo, se dedica a explicar en cadena nacional todos los detalles del mismo - en contra de un posible encubrimiento -, algo que suena hasta ingenuo si uno piensa en que ello puede desatar toda una histeria masiva. Pero más allá de eso, de su falta de originalidad y de destrucción, es una película bien dirigida y que vale la pena verla.



    MONSTRUOS DE PIEDRA (The Monolith Monsters - 1957).Un meteorito gigante cae en la Tierra, cerca del pueblo de San Angelo. Un geólogo encuentra un fragmento y se lo lleva a su laboratorio para analizarlo. Poco después aparece petrificado y el laboratorio está lleno de rocas. En una carrera desesperada contra el tiempo y la naturaleza, otro geólogo que trabajaba con él debe descubrir el secreto que esconden estas rocas mortíferas llegadas del espacio antes de que cubran nuestro planeta y acaben con la humanidad.Basada en una historia original de Jack Arnold y Robert M. Fresco, y con buenos efectos especiales de Clifford Sline, uno de los grandes técnicos de la época.

    Es una de las más imaginativas (a la par que desconocidas) monster movies de los cincuenta. En una pequeña ciudad situada en el centro mismo de un desierto norteamericano (una localización amada con fervor por los autores del fantástico de la década) cae un meteorito. Del interior del cuerpo celeste emergen una miríada de seres cristalinos, luego cristales gigantes, que diezman a la población, agárrense, absorbiendo el silicio de sus cuerpos. Grant Williams, después de decrecer hasta lo insondable ese mismo año en El Increíble hombre Menguante, interpreta al héroe: evidentemente, un geólogo; Lola Albright es la clásica maestra de escuela primaria que ayuda al héroe; el resto de actores son verdaderos protagonistas (y no Monigotes) de una historia redonda. Porque el film está dotado de un fantástico guión que dosifica la información, y la tensión y el suspense se liberan de forma gradual, aritmética, al igual que otros dos títulos fundamentales de la década, la americana La Humanidad en peligro , de Gordon Douglas, y la inglesa El experimento del doctor Quatermass, de Val Guest. Curiosamente, con la primera también comparte el elemento de la niña en estado de shock tras el desastre acontecido en su casa.



    EL DIA 27 (The 27th Day - 1957).Tres hombres y dos mujeres de distintos orígenes son llevados a un platillo volante donde un extraterrestre les explica que su pueblo vive en un planeta moribundo y necesita a la Tierra. Sin embargo, su código ético no les permite conquistarla. ¿La solución? Que sean los propios humanos quienes aceleren su propia destrucción. Para ello les da a cada uno tres cápsulas capaces de destruir la vida humana en un radio de 2.500 kilómetros. Los cinco elegidos disponen de 27 días para utilizarlas.

    Nos hallamos ante una película atípica en cuanto a su historia, pero prototípica si la miramos con los cánones del cine de sci-fi de los 50. Ya que de nuevo nos encontramos con una invasión extraterrestre que, aunque de otra manera, se convierte en un descarado manifiesto de propaganda anti comunista. Aunque en este caso no es una alegoría donde el alien es el sustituto del malvado bolchevique, sino que a lo largo del film vemos como los países del este son crueles y desean la guerra a toda costa (evidentemente los estamentos oficiales, porque a las personas de a pie les encantaría vivir ese maravilloso capitalismo de coca colas, fords y cadillacs y una democracia donde todos son iguales (me troncho) ante la ley).La idea central del film es bastante original y recuerda vagamente a “Ultimátum a la Tierra” (1951), sobre todo en su idea de lograr la paz mundial a través de la amenaza de una aniquilación total a manos de extranjeros de allende los cielos. Y se deja ver, sobre todo por ese carácter novedoso de invasión extraterrestre. Lo que hace a “The 27th day” ser desagradable desde una perspectiva contemporánea es la descarada propaganda que nos endiñan así, sin anestesia, durante toda la trama.

    Porque “The 27th day” trata de una posible conquista donde los extraterrestres, debido a una dudosa moralidad que les impide exterminar a los humanos en un santiamén, escogen a cinco personas de todo el mundo a los que entregan un arma potentísima de destrucción masiva. Dándoles a ellos la responsabilidad de utilizarla o no. Y ya comienza el panfleto. Cuando eligen a los cinco humanos, el espectador puede ver su secuestro uno a uno. A la inglesa Eve Wingate (Valerie French) la secuestran en la costa de Cornwall, en la idílica Inglaterra, supurando paz y tranquilidad. Al americano Jonathan Clark (Gene Barry) en su periódico donde, suponemos, publica las verdades sin tapujos en esa democracia igualitaria y trabajadora tan maravillosa como es la yankie. Pasamos a China y todo cambia. Nos encontramos con que la elegida, Su Tan (Marie Tsien), (que creo recordar que no habla en toda la cinta) es una superviviente de una masacre que el ejército chino ha hecho en su poblado. Vamos, la China belicosa como siempre, hasta con sus propios ciudadanos. El siguiente es el Profesor Klaus Bechner (George Voskovec), que es raptado en Coblenza, Alemania, justo antes de un viaje a los EE.UU. Quizás un símbolo de esa nueva Europa que colabora en paz con sus aliados americanos. El ruso, Ivan Godofsky (Azemat Janti) es un soldado que hace guardia, llegando a disparar al alién, pero sin éxito. Más adelante veremos que la U.R.S.S. hará cualquier cosa por ir a la guerra y exterminar a sus enemigos americanos. Porque Rusia es belicista, explotadora, una dictadura que sin pensar se dirigiría hacia la guerra y la aniquilación total. Si todo esto no es propaganda barata que venga Roosevelt y lo vea.

    Además, también aprovechan para hacer una modesta fábula sobre la estupidez de la humanidad y su afán de autodestrucción, al igual que “Ultimátum a la tierra” pero que carece de la fuerza alegórica de ésta, siendo menos sutil e interesante. Sin contar que la dirección de Robert Wise es modélica y aquí William Asher realiza la película de forma bastante regular, pelín plúmbea y carente de atmósfera, de intriga.
    En fin, no os destripo más. Sólo deciros que “The 27th day” es un film de ciencia ficción, con toques de thriller (hay espías) y un pelín de romance, donde los buenos son muy buenos y los malos son malísimos. El bloque occidental busca la paz a toda costa y el oriental, la guerra y la dominación. Ah, se me olvidaba. Debéis estar atentos a un final sorpresivo que os dejará de piedra y, tras escuchar a un locutor, o se te saltarán las lágrimas o te darán arcadas (a mí me pasó lo segundo). Buen provecho.
    Conclusión: “The 27th day” es, sin duda, un título menor dentro del género que, quizás, hubiera sido un magnífico episodio de “En los límites de la realidad”, porque la verdad, le sobra metraje.



    EL ASOMBROSO HOMBRE CRECIENTE (The amazing colossal man - 1957).El coronel Glenn Manning se encuentra formando parte de un experimento de exposición de tropas militares frente a los efectos de la radiación. Pero una avioneta cae sorpresivamente en medio del terreno de la prueba, y Manning intenta salvar al piloto antes que estalle la bomba. Pero la detonación atómica se produce, y Manning resulta con el 90% de su cuerpo quemado por la radiación. Increíblemente su piel se recupera en menos de 24 horas... y el proceso de reproducción celular continúa a un ritmo frenético. Manning crece hasta más de 20 metros de altura. A partir de ese momento comenzará la pesadilla...del Asombroso Hombre Creciente

    De nuevo nos encontramos con “Mr. Big” (Bert I. Gordon) que basó prácticamente toda su carrera cinematográfica en realizar filmes dedicados a agrandar y empequeñecer seres humanos, animales e insectos.En esta ocasión nos encontramos con un clásico de las series B de los 50 en la que una explosión nuclear hace crecer de manera desmesurada a un coronel del ejército expuesto a la radiación.
    La película en sí es bastante mediocre, realizada (para variar) con un presupuesto harto escaso (algo que se deduce sobre todo en los efectos especiales, que dan bastante pena).

    La historia es la prototípica de las monsters movie de los 50 (bicho gigante/bicho destruye/bicho, hay que matarlo). Aunque, en realidad, el comienzo es muy bueno (cuando ante la inminente explosión de un artefacto nuclear que está probando el ejército, el coronel Manning se juega la vida para salvar a un piloto estrellado), lleno de tensión, bien realizado y que encauza la película hacia… hacia un final delirante y digno de risa. Porque manning comienza a crecer de manera vertiginosa y cuando ya está bastante crecido le ponen una especie de pañales (tejido especial del ejército que se adapta al crecimiento, vamos, que el tejido también crece, digo yo) que le da una apariencia ridícula. Y tomarse en serio a un bebé de cuarenta años, calvo, que acaba deambulando como un loco por Arizona (hecho un gigantón) es impensable. Vamos, que te descojonas, fijo. Todo esto salpicado con una prometida muy pesada, unos científicos que nos dan clases de medicina básica y un final dramático (y obvio) convierten a “El asombroso hombre creciente” en otro clásico de la serie-B que, aunque malo, nos gusta verlo.

    Tuvo una secuela:


    LA GUERRA DEL MONSTRUO COLOSAL (War of the Colossal Beast - 1958). Un joven atemorizado conduce un camión a toda velocidad por una calle de tierra sin dejar de mirar atrás con terror. ¡Lo persigue una amenaza jamás vista! No cabe duda de que se trata del mismo autor de una serie de misteriosos atracos a camiones de alimentos, y el principal sospechoso es el Hombre Colosal, que mide 18m de altura. Aunque se lo creía muerto, se descubrió que vivía en una cordillera mexicana, loco y horriblemente desfigurado, con la cara cubierta de cicatrices y sin un ojo. Al fallar todo intento de comunicarse con él, el ejército lo droga y lo lleva de vuelta a EEUU, pero pronto el gigante consigue escapar y causa estragos en una desafortunada ciudad.

    Nos hallamos con otro film barato de serie B que, como los de Ed Wood, son fantásticos de lo malos que son, y entretienen al más pintado por sus fallos garrafales (y la película los supura a cientos).



    EMISARIO DE OTRO MUNDO (Not of This Earth - 1957).Un extraterrestre llega a nuestro planeta acuciado por la crisis de su propio planeta, y necesita sangre de los terrícolas para sobrevivir. El alienígena mantiene sus ojos protegidos por lentes negros, que se quita para asesinar a sus eventuales víctimas. Una enfermera le proporciona frecuentes transfusiones, pero al final resulta que la Tierra no es una lugar apacible para los peligrosos habitantes del espacio.

    Una de las grandes películas de Roger Corman, que siempre ha sido considerada como uno de los más claros y mejores exponentes de la aportación de Corman a la sci-fi, (que por cierto sirvió como inspiración para el clásico de culto de John Carpenter “They Live!”, 1988). Un producto de serie B muy agradable y entretenido que fue rodado en un par de meses (fue una de las nueve películas que Corman hizo ese año) y con un presupuesto de 100.000 dólares. Nació con la vocación de incorporar una generosa dosis de humor a un irreprochable argumento de ciencia ficción y suspense.

    Paul Johnson es un nativo del planeta Davanna enviado a la tierra con la misión de remitir de forma periódica muestras telepáticas de la sangre de los humanos. Davanna está siendo asolado por una epidemia y una cantidad ingente de sangre humana puede salvar a sus desdichados habitantes. Este argumento, no más desquiciado que el de otras obras fundamentales de Corman, servía de base a un guión extremadamente hábil e ingenioso de Chuck Griffith y Mark Hanna, que inauguraría la citada línea de filmes de suspense y humor.
    Cabe también destacar el concurso de Paul Birch como el extraterrestre ultrainteligente, de aspecto adusto y mirada asesina (por cierto, que nos recuerda al Ray Milland de la posterior El Hombre con Rayos X en los ojos de 1963), en la línea de los mejores actores cormanianos, y la belleza y el desparpajo de Beverly Garland (como la enfermera Nadine Jonson). Ah, y Dick Millar como vendedor de aspiradoras parlanchín.

    A destacar el poster del film que es una auténtica maravilla y uno de los más recordados en la imaginería del género, y que ha sido copiado y plagiado para todo tipo de publicaciones, publicidad, etc…En 1988 Jim Wynorski realizará un remake con la “porn star” traci lords como Nadine, la enfermera, y Arthur Roberts como Jonson. Nada que ver con la original que, a mi modesto entender, es mucho mejor.



    EL ATAQUE DE LOS CANGREJOS GIGANTES (Attack of the Crab Monsters - 1957).Un grupo de rescate es enviado a una isla del Pacífico, para buscar en ella a un grupo de científicos que ha desaparecido allí poco antes, y que estudiaban las consecuencias de las pruebas atómicas que se realizaban en la zona. Cuando los miembros del grupo llegan, no encuentran a los científicos, pero descubren que la isla se está hundiendo y que está habitada por unos enormes cangrejos, que debido a las radiaciones han crecido sobremanera, y asimilan la inteligencia de los humanos que se les acercan.

    Tras “Reptilicus”, damos una vuelta de tuerca más y nos encontramos con otra “maravilla” del rey del baratillo, su majestad Roger Corman. Y esta vez nos ofrece una de monstruos atómicos, cangrejos atómicos para ser más exactos. A su lado estaba Charles B. Griffith, su secuaz habitual, con el que llevaría a cabo el proyecto de La Pequeña Tienda de los Horrores en 1960.Es una película de género medianamente competente, en donde el presupuesto y Corman atentan contra ella y contra la posibilidad de transformarla en un pequeño clásico del género. Hay algunas ideas realmente fascinantes en el libreto (la isla que cambia su geografía todos los días, con la aparición y desaparición de túneles, precipicios y colinas por la acción continua de excavación de los cangrejos mutantes; y en especial la fabulosa e inquietante premisa de que las mentes de los científicos han sido absorbidas por las criaturas al devorarlos, lo que permite que los monstruos tengan cierta personalidad).

    Con esto y un par de títeres de papel maché serían más que suficientes para generar un filme barato, potable, con escasos escenarios e insumo de recursos. El problema más grave pasa por la puesta en escena de Corman, a quien sólo le interesa rodar rápido y barato, y no hace el más mínimo esfuerzo de lograr actuaciones potables de los actores. Aún cuando el reparto del film tuviera bastante experiencia previa en la serie B, no hay ninguno que pueda actuar de modo decente en esta ocasión. Y ello no pasa por una cuestión de diálogos (que no son horrendos sino simplemente prototípicos), sino que da la impresión de que no hay nadie que se encuentre cómodo al rodar esta película. Será por las exigencias de Corman o por las inclemencias de los escenarios naturales... el tema es que una obra de teatro de barrio con actores aficionados es Shakespeare en comparación con la calidad de las actuaciones de este film.

    El otro punto es el diseño de los cangrejos. Es bastante potable, e incluso se ven bien en planos compartidos con los actores; pero a algún cerebro de la producción se le ocurrió insertarle unos ojos como los de la rana Gustavo que son claramente ridículos. Pero sino fuera por ese detalle, serían unos monstruos competentes. El clímax, la batalla final con los monstruos al filo del risco es una de las escenas mejor compuestas y más recordadas de la película.En fin, nos encontramos con otro producto que lleva grabado a fuego el sello, “made by Roger Corman”.



    DE LA TIERRA A LA LUNA (From the Earth to the Moon - 1958).Adaptación de la novela homónima de Julio Verne.. Un inventor ha descubierto una nueva fuente de poder, el Poder X, y decide utilizarlo para potenciar el lanzamiento de un cohete tripulado con destino a la Luna. El científico dirige la expedición, de la que también forman parte su secretario, su archienemigo y la hija de este.

    Con los dos éxitos “20.000 leguas de viaje submarino” (Richard Fleischer, 1954) y “La Vuelta Al mundo en 80 días” (Michael Anderson, 1956), ambas espléndidas y populares adaptaciones al cine de las obras de Julio Verne, se abrió la puerta a una moda pasajera en la que se recuperaba para la gran pantalla las novelas del prolífico Julio Verne. La gran mayoría no son dignas de tener en cuenta y se caracterizan por su chillón technicolor y el estar destinadas al público infantil. “De la Tierra A La Luna” se escapa un poco de esa clasificación.
    Fue dirigida por Byron Haskin, director que habían ganado una reputación en el género por algunos de sus filmes, bajo el auspicio deGeorge Pal, como son La guerra de los mundos (1953), Cuando ruge la marabunta (1954), y La Conquista del Espacio (1955), en las que demostró que tenía un buen ojo para el cine en Technicolor y los espectáculos de efectos especiales. El film fue bien producido, ofreciéndonos una memorable escenografía, con una nave espacial cuyo interior es decorado suntuosamente con una apariencia de estilo victoriano totalmente retro, y unos fantásticos motores que casi parecen que funcionan de verdad. Una decoración que sentaría cátedra para posteriores revisiones de la obra de Verne.

    “De la Tierra a la Luna” es casi una buena película, pero se queda en el camino. Adolece de la falta de nervio habitual en la mayoría de los filmes de ciencia-ficción de los 50 en los que, una vez los protagonistas salen al espacio, hacia ese mar insondable e infinito lleno de interrogantes, en el que con imaginación se podría idear cualquier maravillosa historia… no sucede nada. No crean nada nuevo. No saben aprovecharlo. Sólo hay que ver lo que, pocos años después, una serie de televisión como fue “Star Trek”, haría con los viajes interplanetarios, ofreciéndonos de todo: entes invisibles, alienígenas viscosos, civilizaciones perdidas,… La imaginación al poder. En “De la tierra a la luna” nos encontramos con una buena historia previa al lanzamiento del cohete donde los dos protagonistas llevan su rivalidad hasta el límite, jugando con el carisma de Joseph Cotten y George Sanders. El cohete despega y de repente... No pasa nada. Justo en el punto en el que llegan al espacio, a lo que promete ser la parte más interesante de la historia, el ritmo baja hasta casi el sopor, con esa eterna rivalidad trasladada al espacio exterior. El dramatismo aparece en ocasiones: una lluvia de meteoritos, la reparación de emergencia de un motor giroscópico…, pero nos queda la sensación de que se podría haber sacado mucho más partido a la travesía estelar. Así, los efectos especiales brillan por su ausencia.

    En conclusión, un film que no llega a cuajar del todo a pesar de un buen reparto que podría haber hecho la historia más atractiva, si el guión hubiese sacado más partido a las situaciones que en el film se plantean y se hubieran ideado nuevas. Para amantes del género, y amigos de Julio verne.



    YO FUI UN CAVERNICOLA ADOLESCENTE (Teenage CaveMan - 1958).Boy (Robert Vaughn) es un adolescente cuya tribu tiene prohibido ir más allá de los límites del árido y desolado valle donde viven, que colindan con su país vecino mucho más rico en vegetación y fauna. Según sus creencias, allí vive “el Dios que da muerte con su contacto” y los espíritus asesinan con sus hechizos a los que se aventuran a llegar hasta allí. El valiente Boy no teme las supersticiones, así que decide cruzar la frontera para investigar el misterio de las repetidas muertes de sus compañeros de tribu.

    En realidad se titulaba “Prehistoric World” (ese era, al menos, el titulo del guión original), pero cambió de nombre debido al éxito comercial de títulos como “I Was a Teenage Frankenstein” o “I Was a Teenage Werewolf”, ambos de la AIP y del 57, fue, según el propio Roger Corman, un notable éxito de critica. Estaba destinada para un público juvenil, al estilo de, por ejemplo, The Blob, en el que los jóvenes luchan por exponer sus opiniones que difieren de las de los adultos y que el espectador reconoce como válidas, más aún, como ciertas. Cine para reivindicar el derecho de los jóvenes a expresarse (aunque el joven protagonista "Boy", Robert Vaughn, contaba por entonces con una edad de 30 años) y de paso sacarles la pasta en los autocines. La cinta fue Rodada en diez días y con un presupuesto de 70.000 dólares, y nos cuenta las andanzas de un cavernícola adolescente que pertenecea una extraña tribu, cuyo tabú fundamental consiste en aventurarse más allá de un río, tras el que se supone vive un fiero Dios capaz de dar muerte con abundante facilidad. Boy, que así se llama el joven troglodita (Robert Vaughn en su primer papel protagonista), cruza la frontera prohibida y descubre... Si continuo os la destripo pero lo que sucede resulta interesante por su originalidad y cambia completamente el sentido del film.

    No está mal la película. En ella encontramos un poco de todo: aventuras, crítica (a las religiones), rebeldía juvenil... pero claro, dentro de un marco muy claro: "Ciencia ficción de serie B". No es un film de Bergman. La historia en sí es original, ya lo veréis, aunque no esté del todo bien construida (sobre todo algunos personajes). Quizás por la premura con que se escibió el guión. Y en ella, se nos manda un mensaje positivo y optimista en el que se apunta la posibilidad de que la raza humana, siempre y cuando corrija sus fallos, es capaz de reconstruir la civilización tal y como la conocemos ahora. Si no la habéis visto, deberíais echarle un ojo.



    LA ARAÑA (Earth vs. The Spider - 1958).Cuando un hombre no vuelve esa noche a su casa, su hija Carol (June Kenney) y su novio Mike (Genge Persson) salen a buscarle. Al encontrar su coche destrozado junto a una cueva, atrapados por algo que parece tela de araña. Finalmente consiguen escapar e ir al pueblo donde nadie les cree hasta que el profesor de la escuela les acompaña a investigar y encuentran una araña del tamaño de un autobús. Tras acabar con ella, la exponen en el gimnasio del colegio, dentro de una vitrina donde yacerá aparentemente sin vida. Hasta que el Rock & Roll que suena una noche en el instituto la despierta.

    El director de películas de bajo presupuesto Bert I. Gordon hizo una serie de copias baratas del genial film La Humanidad en Peligro (“Them!”, 1954) y de El Increíble Hombre Menguante (“The Incredible Shrinking Man”, 1957). Las obras de Bert I. se caracterizaban invariablemente por tratar el tema de las anomalías en el tamaño. En su filmografía podemos hallar hombres gigantescos, seres diminutos, arañas gigantes, hormigas descomunales…. Baste decir que le apodaban “Mr. Big”.

    Como con la mayoría de las películas de Bert I. Gordon, “Earth vs. Spider” está hecha con cuatro duros y es bastante mala. El título resulta muy sugerente y parecer prometernos una superproducción en la que el planeta al completo lucha contra un descomunal insecto. La realidad no puede ser más decepcionante. Nos encontramos con otro film que entra de lleno en los clichés de las “monster movie” de los 50 donde la acción se desarrolla en un área de unos kilómetros y donde se puede traducir “la tierra contra la araña” como “el minúsculo villorrio y sus incompetentes habitantes contra el bicho”.Con unas actuaciones bastante pobres y unos diálogos bastante “espesitos”, se nos presenta como una especie de auto parodia, mofándose (sin querer) de las películas del género. A destacar su protagonista, el estudiante de secundaria interpretado por Troy Patterson que cuando hizo la película contaba con…¡¡35 añitos!!

    Los efectos especiales merecen también una mención. La araña es realizada a través de la tan barata técnica de ampliar insectos reales, como en “Tarántula”, pero a diferencia de ésta los efectos cantan descaradamente. Además, para abaratar aún más los costes, llegan a usarse varias veces planos repetidos. Sin contar una pata gigante hecha para la ocasión que causa pavor de lo mal hecha que está y lo mal que se mueve.Aunque parezca sorprendente en el año 2001 se realizó un pseudo-remake de la misma, protagonizado por Dan Aykroyd y Theresa Russell.Como en muchas otras ocasiones, para verla, reír o sonreír y olvidarla.



    EL ATAQUE DE LA MUJER DE 50 PIES (Attack of the 50 Ft. Woman - 1958).Una sufrida ama de casa (Allison Hayes) se encuentra con unos extraterrestres que la hacen crecer y crecer hasta que alcanza los 50 pies de altura. Un film de culto de serie B, delirante, prefeminista y con el encanto de los clásicos de ciencia-ficción de los años cincuenta.

    Poco tiempo después del celebrado estreno de El asombroso hombre creciente, de Bert I. Gordon (1957), Nathan Hertz (nombre alternativo del nada desdeñable Nathan Juran, autor de la magnífica Sinbad y La Princesa, en 1957), abordó el tema de las amplificaciones humanas. Claramente inspirada en el estilo de Bert I. Gordon, incluso contando con su ayuda personal en el diseño de los efectos especiales, y partiendo de un guión de Mark Hanna, coguionista de “El Gigante Ataca”, este film acabó convertido en una versión femenina de la cinta de Gordon, aunque de resultados sensiblemente inferiores. Devenida a los pocos minutos una tan delirante como involuntaria comedia, se abre con el aterrizaje de un enorme alienígena calvo que abduce a Allison Hayes y modifica su composición genética. Tras el encuentro, la chica comienza a crecer desproporcionalmente hasta alcanzar la estatura que anuncia el título. Atenazada por una desesperación tan grande como su cuerpo, motivada por los devaneos amorosos del crápula de su marido, la Hayes escapa en pos de su cónyuge para vengarse de él.

    Fascinante ejemplo de la ruda simpleza a la que podía llegar el cine barato de los cincuenta, esta película es incapaz de resistir cualquier análisis medianamente serio. Definitivamente despojada de todo aquello que hacía de “El Gigante Ataca” una aportación interesante (la crítica parábola de la carrera nuclear desenfrenada), la película de Hertz se conforma con una absurda (aunque nunca despreciable) aproximación a un imposible prefeminismo militante, realizada de forma muy proxima a la chapuza y con algunas de las líneas de diálogo más increíbles de la historia del cine. Una curiosidad, la guapísima Yvette Vickers, el motivo de la furia de la ciclópea Allison Hayes, fue elegida “Chica Playboy” en julio de 1959.



    EL MONSTRUO SIN ROSTRO (Fiend Without A Face - 1958).En Canadá hay una base del ejército americano que está realizando un proyecto de rádar anti-misiles, alimentado por la energía nucleatr de su propia central. Un científico que experimenta con poderes telekinéticos, aumentados por esa planta de energía, logra crear una nueva forma de vida invisible que se dedica a matar personas para alimentarse de sus cerebros. Este ser crece en inteligencia hasta que consigue escapar del laboratorio y, gracias a la energía nuclear, reproducirse. Ahora el ejército deberá ayudarle a detenerlos antes de que sea demasiado tarde.

    Es evidente que si estás leyendo esto lo haces con la mente abierta. Una película cuyo eslogan principal era, “¡Monstruos Invisibles que sorben vuestros cerebros!” no ganará el Óscar de la academia, por ejemplo, al mejor guión. Pero es un claro exponente del cine de ciencia-ficción / terror de los años 50, realizado en plena Guerra Fría, que causó mella en esos niños que posteriormente serían cineastas (véase George A. Romero o John Landis). Un film de entretenimiento puro y duro en el que tenemos de todo: se toca la paranoia existente durante la guerra fría (los experimentos que se hacen en la base para desarrollar un radar anti-misiles que tenga controlados a los rusos), el temor a la energía atómica (la gente del pueblo desconfía de la central de energía atómica que nutre los experimentos), los peligros de la ciencia (un anciano profesor que investiga la telekinesis y al combinarla con la energía nuclear se produce el desastre), un toquecillo de erotismo cincuentero (Kim parker saliendo de la ducha) y, por supuesto, un apoteosis final en el que los monstruos invisibles se nos presentan en todo su esplendor provocando al espectador por lo menos una sonrisa de oreja a oreja.
    Producida por Richard Gordon, esta B-Movie de muy bajo presupuesto es un primo menor británico de sus coetáneas americanas pero que, por la temática, la forma y el desarrollo, parece hecha en los Estados Unidos. Cuando fue estrenada fue considerada de mal gusto y hasta gore, llegando a ser prohibida en algunos países.

    La acción se sitúa en una lejana base estadounidense sita en Canadá, donde los militares están realizando experimentos para conseguir un súper-radar que alcance hasta la lejana Rusia, y para ello son necesarias grandes cantidades de energía que se generan en una planta de energía nuclear que se encuentra en la base. Los agricultores se quejan de que todos sus males (la reducción de la cantidad de leche en las vacas) son fruto de la central nuclear. La situación rápidamente se vuelve grave, cuando algunos de los lugareños que viven cerca de la instalación mueren en circunstancias misteriosas. Por supuesto, los agricultores de inmediato sospechan que es la contaminación de la planta de energía nuclear la responsable de las muertes. Aunque claro, cuando las autopsias confirman que la radiación no intervino en la muerte, la causa resulta ser demasiado fantástica para creer.

    Las víctimas han fallecido cuando se les ha sorbido el cerebro y la médula espinal a través de dos orificios en la parte posterior del cráneo. Los militares investigan el suceso para descubrir a un científico que se ha instalado en el pueblo para realiza estudios sobre telequinesis. Los mismos que se han salido de control y aunado a los efectos de la alta radiactividad, los pensamientos del científico se han desprendido de su mente para materializarse en entes independientes e invisibles con hambre de devorar cerebros humanos para sobrevivir. Durante la primera parte del film, cuando aún son invisibles, sabemos que están ahí por un desagradable sonido que se podría equiparar al que hacemos cuando sorbermos el hielo de un limón granizado. Cuando la radiactividad aumenta los monstruos se vuelven visibles: Cerebros con patas, ojos y rellenos de compota (explotan cuando se les dispara) que saltan, vuelan, al acecho de sus víctimas para sorberles el cerebro que les sirve de alimento.

    Los monstruos son llevados a la vida gracias a la técnica de animación “stop-motion” que hizo famosa el simpar Ray Harryhausen pero sin la perfección de éste. Son efectos especiales discretos que cumplen su función con creces: entretener.
    En definitivas cuentas, si te parece sugerente que una extraña raza de cerebros atacan a los humanos para sorberles el cerebro y la médula espinal, no te pierdas esta película. No te defraudará. Si buscas algo más profundo te recomiendo El Séptimo sello de Ingmar Bergman, realizada dos años antes.
    boromdole, Marcuse, Tassadar y 2 usuarios han agradecido esto.

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    Predeterminado Re: [REPORTAJE] Ciencia-Ficción: El género mas completo. ( PARTE I - 1900/1969 )

    4 - EDAD DE ORO DE LA SCI-FI (1950 - 1969) (Continuación)



    LA MASA DEVORADORA (The Blob - 1958).Este clásico de la ciencia ficción, una de las películas de monstruos más memorables de los años 50, trata de una masa amorfa llegada del espacio que consume a todos los que cruzan en su camino. Cada vez que se alimenta aumenta de tamaño de forma espectacular, poniendo en peligro a un pequeño pueblo. A pesar de las burlas de la policía, Steve Andrews (Steve McQueen en su primer papel protagonista), su novia y sus compañeros intentarán alertar a todo el mundo de la amenaza que supone "La Masa Devoradora"

    Hay filmes que sobreviven a su propia impericia y logran convertirse en clásicos, o al menos en favoritos del público. Es el caso de The Blob, una producción independiente financiada por capitales de feligreses de una iglesia y dirigida por un cineasta especializado en filmes industriales, religiosos y educativos, que lograría un gran éxito de taquilla y pasaría al status de culto inmediatamente. El éxito de La Masa Devoradora tiene que ver con varios ingredientes que funcionan muy bien en el film: el monstruo es totalmente original, hay una muy buena banda sonora (compuesta tanto por el musico Ralph Carmichael como con inserts de la Valentino Production Music Library, una firma que aún hoy genera soundtracks de stock a precio barato y que cualquiera puede adquirir y utilizar en su film; la prueba está en que cientos de películas de horror y sci fi de los 60 y 70 han usado a rabiar esta banda sonora (inmediatamente reconocible cuando se la escucha), como The Green Slime o El Cerebro que no Podía Morir, el tema de titulo de Burt Bacharach es un hit ultrapegadizo, los efectos especiales son más que aceptables para su escaso presupuesto (sólo costó 120.000 dólares de la época), y tiene el claro objetivo de apuntar al público adolescente. A su vez logra montar algunas escenas realmente memorables.

    Pero el enorme lastre que tiene el film es que el director Yeaworth y los guionistas Kate Phillips & Theodore Simonson son absolutamente incompetentes a la hora de intentar realizar un desarrollo dramático potable cuando el monstruo no está en escena. Mientras que secuencias como el descubrimiento de la masa por parte del anciano, el ataque en el consultorio del Dr. Martin o el grand finale en el cine son escenas memorables que poseen tensión y horror (toda la secuencia en que el viejo es fagocitado lentamente bajo las mantas sigue siendo espeluznante), cuando los personajes hablan e interactúan lo hacen de la manera más torpe y lenta posible. Uno no puede dejar de pensar en el origen religioso de la producción del film, y lo que esto se termina por transmitir a la conducta general de los personajes. Los adolescentes son correctos y algo rebeldes, el sheriff Dave es bondadoso y comprensivo, y todo termina en una comunión de jovenes y adultos luchando contra la ameba alienígena. Las escenas iniciales son realmente eternas, como la pequeña carrera de Steve con sus amigos; y cuando éstos son advertidos por Steve de la presencia del monstruo, se precisa una ración doble de buena voluntad por parte del espectador para aceptar que los adolescentes han comprado una idea tan absurda y que por ello salen inmediatamente a advertir a todo el pueblo. En todo caso, podría asumirse que todos son buenas personas integrantes de alguna iglesia, que los desmanes de los adolescentes son solo travesuras, que la palabra de cada uno de ellos vale, y que el film termina por obrar con cierta moralina acerca de que hay que confiar en los jóvenes. En cualquier otro film menos logrado, la audiencia y la crítica hubiera apedreado la pantalla en dichas escenas.

    A esto se suma la pétrea actuación de todo el elenco, del cual ni Steve McQueen se salva. McQueen ya era algo conocido por su trabajo en series de TV, pero aquí resulta absolutamente anodino, lo que no le impidió ser un dolor testicular para los productores con ciertos desplantes que hizo en el rodaje - al actor le ofrecieron un porcentaje de las ganancias pero quiso un sueldo relativamente alto; sus problemas en el set hizo que los productores terminaran por anular un contrato por tres filmes que habían firmado -, algo que sería la marca de fábrica del astro hasta el fin de sus días.

    Pero si el drama y las actuaciones van de lo mediocre a lo abominable, al menos cuando “La Masa devoradora” aparece en escena las cosas se animan. Filmada como una base de gelatina de silicona mezclada con gasolina en medio de miniaturas (que representan a las habitaciones de las escenas donde aparecen, y que fueron rodadas de modo vertical para simular el movimiento de la misma), el efecto es convincente. Muchos hoy consideran a The Blob un monstruo ridículo, pero en el estilo en que está filmado - atacando silenciosamente, escurriéndose entre las rendijas - es efectivo. Es cierto que el remake de 1988, con mejores efectos, lo muestra mucho más letal, veloz y de aspecto impresionante; pero para ser un film de 1958 sigue siendo una criatura animada de buena calidad e igual de mortal.

    Géneró una secuela:


    BLOB, MASA MORTAL (Beware! The Blob - 1972) Dirigida por Larry Hagman que retoma el tema en tono de comedia y es considerada abominable, en la que un trozo del monstruo original se descongela y escapa para seguir engullendo todo lo que se cruza en su camino.Pero el original sigue siendo un clásico, aun a pesar de enormes defectos, simplemente por la originalidad tanto de la criatura como de las escenas de los ataques.



    ESCALOFRÍO (The Tingler 1959).Un patólogo forense comienza a investigar la causa de una serie de extrañas muertes y descubre que en la médula espinal de todas las víctimas crece un misterioso ser parecido a un insecto. El científico averigua, además, que la extraña criatura sólo ataca cuando las personas en las que se ha introducido sienten miedo, y que aquélla mata en el momento en que éstas lanzan un grito estremecedor.

    Esta es la obra cumbre de William Castle, el auto denominado maestro del terror - copiando descaradamente a Alfred Hitchcock, que se llamaba el maestro del suspense -. Pero Castle era un director terrible y sin siquiera tenía el 5% del talento de Hitchcock. Lo que sí poseía Castle (y en cantidades industriales) era carisma y olfato comercial, y supo transformar en enormes éxitos de taquilla a sus producciones bizarras. Con trucos comerciales - esqueletos de plástico que aparecían en medio de la proyección de un filme; seguros de vida gratuitos a los espectadores, por si llegaban a morir de terror durante la exhibición de la pelícua; votaciones populares en mitad del filme, en donde el público podía decidir alterar el resultado o no del mismo - se transformó en un personaje pintoresco y legendario. De más está decir que son más memorables sus triquiñuelas de marketing que sus películas en sí.

    Pero es su mejor obra, y una película de culto instantánea. Usualmente los filmes de Castle son variantes baratas de enigmas policiales a la antigua - tipo Agatha Christie, con un montón de gente adinerada y ociosa en caserones antiguos, traicionándose mutuamente - en donde hace su aparición algún elemento fantástico que da vuelta las cosas. Pero son tramas completamente artificiales y conducidas con poca seriedad. En El Aguijón de la Muerte Castle no se aparta mucho de sus temas habituales - otra vez Vincent Price es un marido al que su mujer le pone las antenas -, pero al menos tiene una trama tan fabulosamente prepotente y delirante que resulta imposible no divertirse con ella.



    EL HOMBRE QUE PODIA ENGAÑAR A LA MUERTE (The man who could cheat death - 1959).Un médico (Anton Diffring) se mantiene joven y lozano con una apariencia de 35 años gracias a periódicos transplantes glandulares que ocultan su verdadera edad de 104 años.

    Producida por la mítica Hammer, este film, casi desconocido en nuestro país, llego en un momento álgido del cine fantástico en gran bretaña y pasó bastante desapercibido al coincidir en el tiempo con otras producciones que gozaron de más apoyo por parte del público y la prensa especializada. Dirigida por Terence Fisher, uno de los realizadores más emblemáticos de la productora, la película es una adaptación a la pantalla grande de una, poco conocida, obra de teatro escrita por Barré Lyndon, obra que ya había sido llevada al celuloide por Ralph Murphy en el año 1945 con el título The man in half moon street. Alejándose de sus temáticas más habituales, ya sabéis, revisitaciones a lo mitos más clásicos del cine de terror adaptándolos a los nuevos tiempos, nos encontramos en éste film con un Fisher bastante más formal y comedido de lo que era común en él. La estructura de la película es muy clásica y se sustenta en un guión poco elaborado y con grandes lagunas del, habitualmente brillante, Jimmy Sangster. Seguramente éste problema con el libreto es el mayor inconveniente a la hora de visionar el film, hay situaciones demasiado forzadas, personajes poco desarrollados (en especial el de Christopher Lee) y, por momentos, verdaderos despropósitos narrativos que son enmascarados por unos diálogos, bastante bien hilvanados, que llevan todo el peso dramático del film y salvan buena parte del metraje.

    El film es una obra menor en la carrera de Fisher, pero no es una película mala ni mucho menos, estando por encima de otras bastante mejor consideradas; tiene bastante ritmo, algún que otro plano muy logrado y deja en el paladar ese sabor inconfundible en cualquier trabajo del realizador. Es conveniente mencionar la utilización de una paleta cromática llena de brillo y colorido pero que está atada muy en corto por el director, que espera los momentos adecuados y las secuencias claves, para desatar todo el poder del color y acentuar, de ésta manera toda la tensión acumulada durante el metraje. Esta utilización del color unido a una fotografía esmerada y un atrezzo muy meticuloso, son la pócima que permite al director salvar lo que, seguramente, en otras manos hubiera sido un desastre en toda regla.



    PLAN 9 DEL ESPACIO EXTERIOR (Plan 9 from outer space - 1959).Una joven pareja que se va a vivir cerca de un cementerio será testigo de extraños sucesos. El motivo es que una raza alienígena pretende invadir la tierra y, con tal propósito, está resucitando a los muertos para formar con ellos un ejército. La policía se encargará de investigar lo que está ocurriendo.

    Todos coinciden en tildar a Edward D. Wood como el peor director de la historia del cine y a Plan 9 como la peor película. Yo no lo creo así. He visto Plan 9 en dos ocasiones y en las dos he aguantado sin quitarla, cosa que no me pasó el otro dia, por ejemplo, con Vinieron de dentro de… ( 1975). Una cosa es que la calidad técnica de la película sea mala o nefasta, y otra que la película lo sea.
    En el aspecto técnico, Edward D. Wood se ocupa de la dirección, el guión, montaje y producción. Wood no es un mal director, es un director que no nació en la época precisa. No es que su nacimiento se adelantase a su tiempo, es que se retrasó. Si esta película se hubiese estrenado en 1932 nadie hubiese dicho que era la peor película de la historia.

    Pero, claro, debemos verla con su fecha de estreno original. La dirección de actores es pésima, llena de errores. ¿Podría haber salvado otro director a un casting como ése? Lo dudo. La gran estrella, Bela Lugosi, aparece sólo en planos rodados por el director antes de su muerte y su doble, Tom Manon, oculta siempre su rostro con la capa para que no se le identifique. Vampira hace un papel de esperpento realmente increible y el único que se salva de los zombies-vampiros es Tor Johnson, “agraciado” con un cuerpo demencialmente enorme y que consigue dar miedo de verdad. Del resto de los actores, quienes interpretan los papeles de los policías, el piloto y los “alienígenas”, podríamos decir que algunos son pasables y que con el resto se podría hacer una audición para una película de M. Night Shyamalan y, sabiendo cómo es el director, la pasarían sin problemas.

    El montaje es abrumador. Hay escenas fuera de plano, sobre todo las de exteriores, trozos de aquí o allá pegados aquí o allá (sobre todo los de Bela Lugosi), fotogramas que se repiten, escenas en las que, según el plano, es de noche o de día (esto pasa sobre todo en el cementerio), imágenes militares de archivo que se insertan entre otras en las que no se pretende, para nada, que aparezca un fondo similar para que no cante demasiado.Del resto del apartado técnico quizá se pueda destacar la música, que es bastante pegadiza.

    En el aspecto visual, hay poco que se salve. Sólo los decorados de la casa del piloto y del despacho de El Pentágono podrían darse por válidos; la casa de la que sale Lugosi era la casa de la que salía Lugosi cuando salía de casa, así que no cuenta. El resto de los decorados… fff… Se notan los paneles de madera; los mandos del avión son de cartón y más parecen bandejas de estas que se usan para los enfermos que tienen que comer en la cama; en el cementerio también se ven paneles de madera (igual diciendo madera me aventuro demasiado y es otra cosa más cutre) en el panteón, las lápidas se mueven (textualmente, hay una escena en la que, creo que es Tor Johnson, se tropieza con una y ésta se mueve en vaivén); y la nave… fff… (sí, otra vez fff) la nave se resuelve a base de cortinas, paneles de madera, transistores y máquinas tan avanzadas como televisores en B&N, lo que me recuerda la frase que se repite una y otra vez: “están más avanzados que nosotros“, pues si en 1959 tenían transistores, no sé, no sé. ¡Oh, y lo mejor es la escalera que hay en la base de la nave! ¡Grandioso! ¡Daría mi vida por saber a dónde conducía!

    En cuanto a los extraterrestres en sí, los trajes son casi de Flash Gordon, fabricados con satén, y el de “Su Excelencia” (John Breckinridge) lleva una alabarda en el pecho ¡qué gran elección para una civilización avanzada de otro planeta un símbolo de la Edad Media terrestre!
    En el mundillo de los muertos vivientes también hay cosas que destacar: cuando el inspector Clay sale de su tumba, se ve un plano en el que la tierra se va metiendo hacia dentro, como si hubiesen puesto un plástico agujereado sobre una tumba vacía y hubiesen echado tierra encima. ¿Cómo puede ser esto? ¿El inspector se estaba tragando la tierra para poder salir de su tumba? ¿Lo lógico no es que la tierra vaya haciendo un montículo hasta que aparezca una parte del cuerpo? Y lo bueno es que poco después, cuando la policía descubre que no está en su tumba, ésta está perfectamente cavada, no tiene un ápice de tierra en su interior, como si Clay se hubiese molestado en dejarla preparada por si querían enterrar al siguiente. Oh, y cuando matan a uno de los muertos vivientes sale directamente un esqueleto (que es el mismo en el de Lugosi y en el de Tor Johnson, como si tuviesen la misma envergadura), sin transiciones ni nada.Pero, curiosamente, el efecto de los ovnis sobrevolando el cielo no me desagrada del todo. Los he visto peores en películas de mayor presupuesto, la verdad. Cuando sí que cantan mucho es cuando tienen un fondo nocturno detrás y cuando el ovni está en llamas.

    En resumen, Plan 9 puede ser la película cutre por excelencia, pero no es una película mala. Como comentario personal cre que es mejor ver Ed Wood (1994) de Tim Burton para sacarle mayor jugo a la pelicula.



    VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA (Journey to the center of the earth - 1959).En una vieja librería, el profesor Lidenbrock descubre un extraño manuscrito de un científico llamado Arne Sakuusen, en el que describe un fantástico y maravilloso viaje al centro de la Tierra. El profesor Lidenbrock cuenta a su sobrino Glauben y su prometida Axel el descubrimiento del manuscrito, y los tres deciden emprender el viaje siguiendo las indicaciones de Sakuusen. Comienzan entonces la aventura internándose en un volcán inactivo por el que descienden hacia el centro de la Tierra. En el viaje tendrán que solventar algunos problemas y sus vidas correrán peligro al enfrentarse a terremotos y tormentas subterráneas.

    Al buenazo de Julio Verne le deben haber adaptado toda su producción literaria con el agravante de ni poder protestar ante los resultados, ni recibir un mísero franco en virtud a los derechos de autor. Desde que el cine nació, los directores se fijaron en el pragmático y fantástico mundo anticipativo del escritor francés: tanto el pionero George Mélies con, por ejemplo, El viaje a la Luna (1903) o Veinte mil leguas de viaje submarino (1906), ya realizaron apreciablemente primitivas reducciones de sus novelas.

    Dentro del reparto habría que destacar positivamente al trío principal, James Mason (Lindenbrock), Arlene Dahl (Carla) y Pat Boone (Alec). Mientras que a Peter Jonson (Hans) se le debe perdonar su inexperiencia, ya que a parte de ser su primera y única película como actor, su verdadera profesión era la de atleta (participó en los Juegos Olímpicos de Roma de 1960, compitiendo en los 110 metros valla)
    Mención aparte merece la mascota del propio Hans, el divertido pato que apenas sufre las elevadas temperaturas del lugar ni la falta de oxígeno.

    La dirección de Levin es bastante funcional, y quizás se le echa en falta un ritmo más acelerado y frenético que le dé algo de esa garra de la que carece la película. No obstante, las dos horas de metraje se hacen muy amenas dado que en todo momento ocurre algo que pone en alerta a nuestros exploradores -y a nosotros los espectadores-, bien sea una avalancha de agua, un terremoto subterráneo o unos lagartos prehistóricos (aquí usando lagartos reales con una aleta postiza incrustada en la espalda, en vez del habitual stop-motion con figuras de arcilla).Obviamente, la rigurosidad científica es escasa, pero eso es algo que no tenemos demasiado en cuenta tratándose de un film cuyas únicas pretensiones son las de hacernos pasar un rato agradable frente a la pantalla.

    Aunque el material con el que se cuenta, la obra de Verne, daba para mucho más, esta versión de “Viaje al centro de la Tierra” es de momento una de las mejores -sino la mejor- realizadas hasta la fecha. Una puesta en escena imaginativa y un efectivo reparto para un disfrutable entretenimiento con sabor añejo.

    4.2 - LOS AÑOS 60

    Ya en los años 60, después de haberse estrenado las mejores adaptaciones de Wells y Verne, la Guerra Fría comienza a ser objeto de parodias -¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú y el anticomunismo de antaño da paso a un nuevo entendimiento más tolerante. Del miedo al holocausto nuclear se pasa a las pastorales poscatástrofe El planeta de los simios (Franklin J. Schaffner, 1968) de los filmes de bajo presupuesto, a las superproducciones. El género alcanza su plenitud en 2001: una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968), su obra maestra. A la sazón, el de ciencia ficción ha dejado de ser un cine dirigido al público adolescente. Tanto es así que interesa a realizadores de primer nivel. La Sci-Fi se hace adulta.



    LA FURIA DEL PLANETA ROJO (The angry red planet - 1960).Después de desaparecer sin dejar rastro, una nave que había viajado a Marte con cuatro tripulantes regresa a la Tierra. A bordo sólo se encuentran dos hombres, uno de los cuales está en estado crítico y tiene una extraña sustancia verde en el brazo. Los científicos someten al otro a hipnosis y éste les revela que Marte está habitada por plantas devoradoras de hombres, por unos extraños monstruos y por un gigante con un sólo ojo.

    Hacia finales de los años 50 se realizaron las películas más hilarantes sobre viajes espaciales, subgénero de importancia capital dentro del cine de ciencia ficción. Escondidas en un aluvión de propuestas cabales, de las que “Planeta Prohibido” (1956) o “Cuando los Mundos Chocan” (1951) serían representación suficiente, aparecieron un buen número de enloquecidos acercamientos al tema, de los cuales “La furia del planeta rojo” constituiría un notable paradigma. Empapado de la filosofía de la época (no olvidemos que el reducto al que invariablemente iba a parar la ciencia ficción era la serie B, que se manejaban presupuestos ridículos, por tanto; y que era ésta una etapa del cine en la que la creatividad se invertiría más en el desarrollo de técnicas de publicidad y de presuntos avances técnicos que en hacer buenas películas), el dúo Pin-Melchior, francotiradores desde el insondable abismo del cine ultrabarato, utilizó para la realización de “La furia del planeta rojo” uno de esos "dones" de la tecnología, El Cinemagic, que consistía en la aplicación de un filtro naranja sobre la lente y que daba a la imagen un tono rojizo. El procedimiento se justificaba mediante el jocoso argumento de la cinta: una mujer astronauta recuerda un viaje a Marte bajo el influjo de las drogas. Admirable. El equipo formado por Ib Melchior y Sid Pink nos remite a los mejores tiempos del género, en los que una avalancha de nuevas, alocadas ideas y primarias técnicas vinieron a revolucionarlo. Bastaba con encontrar la tesitura narrativa adecuada para incorporar esas "nuevas técnicas".

    Al margen de genialidades tecnológicas, la película contiene un elenco de monstruos perfectos. Marcianos con tres ojos, una ameba inteligente y una agresiva mutación combinada de rata-cangrejo-muciélago-araña forman la que quizá sea la iconografía más desternillante de la historia del género. El resultado es la típica cinta de ciencia ficción ultra-barata de la época, muy característica de la AIP, con un dúo protagonista masculino no desdeñable, Gerald Mohr y Les Tremayne, el primero como estólido coronel y el segundo como venerable científico, acompañados por la pelirroja Naura Hayden como una improbable doctora Iris Ryan, más preocupada por no mancharse con los contenidos de los tubos de ensayo que por el destino de sus compañeros. Ingenio a raudales; imaginación máxima al servicio de la ciencia ficción más absurda. En suma, un clásico imprescindible y uno de los más reputados series B de ciencia ficción con carisma.



    MAS ALLÁ DE LA BARRERA DEL TIEMPO (Beyond the time barrier - 1960).Un piloto de pruebas atraviesa la barrera del sonido y viaja al futuro, al año 2024, encontrando una civilización subterránea diezmada por una plaga apocalíptica que los convierte en sordomudos estériles. Una vez que se convence de la realidad de su situación, intenta regresar a su época para advertir a sus contemporáneos del peligro de las pruebas atómicas, y evitar así el desastre atómico... Pero se enamora de la hija del gobernante supremo, y planea llevarla consigo. En el final, todo se complica con el ataque de los peligrosos mutantes de turno.

    A principios de 1960, Edgar G Ulmer fue contratado por la American International para realizar dos filmes que deberían componer un programa doble de ciencia ficción. En apenas quince días rodó Más allá de la barrera del tiempo y El increíble hombre transparente que, finalmente, serían distribuidas por separado. La mejor de las dos fue ésta, que se inscribía en la corriente de advertencias sobre los riesgos de la energía nuclear. En un futuro catastrófico, la humanidad parece condenada a la extinción. La llegada de un hombre procedente del presente. Conseguirá hacer reaccionar a la abúlica y explotada población.

    El héroe regresara a su tiempo para advertir a las potencias de la locura que supone la carrera armamentista nuclear. Realizada con una extremada modestia, sin apenas ningún efecto y con una decoración reducida a un mero apunte, es un perfecto ejemplo de la utilización inteligente de los presupuestos de la serie B. Aunque, como muy a menudo, con algún expolio: una de las mejores escenas de la película, los mutantes trepando por una escalinata, en realidad pertenece a La Tumba India (1958) de Fritz Lang. Al margen de su obvio discurso, su valor reside en una estilización formal que enlaza con los principios del expresionismo.



    EL TIEMPO EN SUS MANOS (LA MAQUINA DEL TIEMPO) (The time machine - 1960).Inglaterra, 1899. Un científico construye un vehículo que le permite viajar a través del tiempo. Con él emprende un alucinante viaje a través de los siglos y es testigo, entre otros acontecimientos, de la Segunda Guerra Mundial y de un holocausto atómico en 1966, del que sale ileso. Su último destino es un paradisíaco lugar del futuro, cuyas gentes viven en el año 802.701, donde le tocará vivir una increíble aventura.

    Esta película es la primera adaptación al cine de la célebre novela de H. G. Wells. Una deliciosa producción de aventuras futuristas que, con todo, aún conserva toda su magia, más que nada por su muy kitsch diseño de producción, que hoy día podría considerarse de carácter retro-futurista o un ejemplar de lo que en literatura ha venido a llamarse steampunk.Obvio es, siendo Pal experto en la técnica de animación por stop-motion, al igual que otro grande, Ray Harryhausen, la película está planteada para hacer uso de este sistema para gran parte de los trucajes. Muy celebrado por la crítica es el momento en que el viajero del tiempo va pasando épocas, y éstas se perciben por medio del escaparate de una tienda de modas frente a él, donde los vestidos de un maniquí van variando por esta técnica y representando, por ese método, el paso del tiempo.

    Así, va avanzando a través del tiempo hasta que nuestro viajero detiene su cronomóvil en un futuro lejanísimo, donde la especie humana he evolucionado a dos estadios distintos, uno los Eloi, seres semi-angelicales que viven en la superficie, y los Morlocks, seres semi-demoníacos que viven en las profundidades. Esta etapa representa todo el resto de la película, con unos Eloi más que sesenteros, y unos Morlocks muy conseguidos. Se nos muestran unas criaturas peludas y albinas, con dientes monstruosos, acostumbradas a vivir lejos de la luz solar. La muerte de uno de los Morlocks, por cierto, se verá en un momento por medio, una vez más, del sistema de stop motion, al acelerar bruscamente el viajero su máquina del tiempo.Pal dirige todo con sencilla funcionalidad, apoyado en una fotografía apabullante, de colores cálidos. Todo ello apoyado por un reparto breve y poco espectacular pero talentoso, donde destacan actores como el orondo Sebastian Cabot, Alan Young, que nos brinda dos papeles diferentes, y el sólido, enérgico y aguerrido Rod Taylor, en una época en que alcanzó cierto nivel de estrella en el cine de acción.

    El resultado, por tanto, es una película sencilla, amable y divertida, muy lejos de la obra literaria que le da origen, pero que por sí misma representa una forma de ver el cine de evasión honesta y grata. Ojala que todas las películas de ciencia ficción de ahora fueran, al menos, tan sinceras como la presente.

    En 1961 ganó el Oscar a los mejores efectos especiales.



    LA ÚLTIMA MUJER SOBRE LA TIERRA (Last woman on earth - 1960).Un hombre de negocios que actúa de un modo no muy claro está de luna de miel en Puerto Rico cuando uno de sus abogados aparece para comentarle unas cuestiones. En un relax en un yate, el matrimonio y el abogado se sumergen a hacer submarinismo, y cuando vuelven el aire está irrespirable. Cuando lleguen a la ciudad encontrarán a toda la población muerta. El fin del mundo ha comenzado.

    Es uno de los productos paradigmáticos del proceder empresarial de Roger Corman. Con el fin de beneficiarse de las ayudas fiscales para los empresarios en Puerto Rico, Corman desplazó a un minúsculo equipo, entre cuyos componentes se encontraba el guionista del film Robert Towne (más adelante aclamado por, entre otras películas, "la oscarizada "Chinatown" de Roman Polanski), con el trabajo todavía a medio escribir, a la isla caribeña. Mientras Corman acuciaba a Towne, el equipo de rodaje gozaba de unas cortas vacaciones. Cuando Towne acabó el guión, el resultado era, en palabras del propio Corman, “un relato postnuclear que rezumaba sensibilidad”. En realidad es un sencillo triángulo amoroso de ambiente postapocalíptico, en el que los únicos monstruos que aparecen son los que los protagonistan llevan en su interior: deseos, frustraciones, miedos, anhelos... esos sentimientos propios del ser humano. Un millonario, su ayudante (interpretado por el mismo Towne con el nombre de Edgard Wain) y la esposa del primero, sobreviven, al encontrarse practicando el submarinismo, a la catástrofe nuclear que asola la Tierra. La historia deviene en un triángulo amoroso al uso con trágico final.



    EL AMO DEL MUNDO (Master of the world - 1961).1848. En un pueblecito del Medio Oeste americano nada sucede, hasta que un día de la montaña cercana comienza a manar un resplandor rojizo y surge una voz atronadora proclamando citas bíblicas. Un agente del gobierno contrata el servicio de dos inventores, que han desarrollado un globo, para sobrevolar el monte e investigar; les acompaña una muchacha, hija de uno de los estudiosos y prometida del otro. Algo les dispara y caen, y cuando recuperan el sentido están en el Albatros, un revolucionario ingenio volador.

    Adaptación de la novela homónima de Julio Verne, esta versión aérea de “20.000 leguas de viaje submarino” contó con un histriónico Vincent Price como Robar, Capitán Nemo de una imposible aeronave que pretende destruir el planeta si los gobiernos no se comprometen a destruir todas sus armas. El amo del mundo es la única incursión de la American International en el macrouniverso narrativo de Julio Verne. Pese a conservar los frescos desmanes característicos de los productos AIP (Charles Bronson es un agente del gobierno en extremo solazoso, Henry Hull interpreta a un increíble fabricante de armas prisionero de Robur por un motivo que nadie intuye) se hace evidente con su visión que “El amo del mundo” gozó de un presupuesto sensiblemente superior al de muchas otras películas con las que compartía catálogo, sin que ello supusiera mejora alguna en el resultado artístico final. Antes al contrario.

    El ocasionalmente genial Richard Matheson desarrolló para esta película uno de sus guiones más pobres: tras haber diseccionado con acierto pasmoso la esencia de Poe y haberla hecho cónyuge ideal de la poesía cormaniana para verter al cine El hundimiento de la Casa Usher (1960) Matheson fue incapaz de captar las bondades de Verne y se limitó a cargar las tintas en la caricatura del megalómano Robur. Un Vincent Price desganado ofició de Robur ciñéndose al férreo y arquetípico patrón diseñado por el escritor eliminando todo lo que de instintivo solía añadir a sus películas. El Price de “El amo del mundo” es mucho menos Price que el de los films de Corman. William Witney, que en los años cuarenta había participado activamente en la creación de uno de los mejores seriales de superhéroes jamás realizado: Las aventuras del capitán Maravillas (1941), actuó en esta película como el tímido manufacturero que era, intentando fabricar algo más de hora y media de cine lo más divertido posible. Entretenida.



    VIAJE AL FONDO DEL MAR (Voyage to the bottom of the sea - 1961).Cuando el submarino atómico experimental "Seaview” emerge a la superficie tras un prolongado viaje de prueba, la tripulación, encabezada por el almirante Harriman Nelson (Walter Pidgeon), comprobará aterrorizada que los casquetes polares de la Tierra se encuentran a punto de descongelarse debido al efecto de una capa radiactiva que rodea al planeta. Pese a la oposición de algunos miembros de su tripulación, Harriman tratará de salvar a la Tierra, destruyendo el cinturón radiactivo por medio de uno de los misiles atómicos con que va provisto el submarino.

    Viaje al fondo del mar significó un jalón decisivo en la trayectoria profesional, tanto cinematográfica como catódica, del director-productor Irwin Allen, al convertirse en un considerable éxito de taquilla y abrirle así las puertas de la televisión, medio en el que se erigiría en el gran revulsivo fantástico de la década. Aun así, el presente largometraje no deja de resultar un espectáculo de pretensiones grandilocuentes pero en último término más bien tedioso debido en gran medida a su excesivo diálogo y su tono general frustrantemente discursivo, todo un lastre para el ritmo ágil que pide a gritos el argumento. Por suerte, los excelentes efectos especiales pergeñados por Abbott (a destacar la inolvidable escena del pulpo gigante) proporcionan a la película momentos pletóricos de sentido del espectáculo y dignos de pasar a la historia del género. Como aliciente añadido merece reseñarse la aparición en papeles secundarios de un par de grandes mitos del cine como Peter Lorre y Joan Fontaine y de también otro par de mitos, aunque pequeños, como Frankie Avalon y Barbara Eden.

    En 1964, Allen trasladaría las peripecias de la tripulación del súper submarino a las 625 líneas, con una serie que abarcaría 110 episodios (hasta 1968) de una hora de duración (el primero de los cuales escribiría y dirigiría el propio
    Allen). El reparto televisivo estarla compuesto por Richard Basehart, como el almirante Nelson, acompañado de David Hedison y Robert Dowdell.Tras esta serie, Allen continuó con sus celebradas incursiones con otras tres series igualmente míticas: “Perdidos en el Espacio” (1965-68), “El túnel del tiempo” (1966-67) y “Tierra de gigantes” (1968-70).



    ATLANTIS: EL CONTINENTE PERDIDO (Atlantis, the lost continent - 1961).Estando en alta mar, el pescador griego Dmitrius (Sal Ponti, bajo el pseudóimo de Anthony Hall) encuentra a una joven a la deriva y la rescata. La chica afirma ser Antilea (Joyce Taylor), princesa de la mítica ciudad de la Atlántida. Dmitrius promete llevarla de vuelta a su hogar, y pronto se enamora de ella.

    George Pal fue un director y productor conocido fundamentalmente por sus films de ciencia-ficción, y con esta película también se adentró en el género con una pequeña variante, al desarrollarse la acción durante la época de la Grecia clásica, y por medio del mito de la Atlántida, que ha sido muy utilizado por el cine, principalmente a partir de la obra de Pierre Benoît, aunque el guión de Daniel Mainwaring está basado en una obra teatral de Sir Gerald Hargreaves.

    La ciencia-ficción toma forma en los submarinos que utilizan los atlantes, muy parecidos al Nautilus del capitán Nemo en Veinte mil leguas de viaje submarino (20,000 Leagues Under the Sea, 1954) de Richard Fleischer y en un precedente del rayo láser, y también acaece una evidente influencia de La isla del doctor Moreau la novela de H. G. Wells. Así George Pal vuelve a su tema favorito, la ciencia contra la naturaleza, representada aquélla por los déspotas atlantes que reciben su castigo de manos de la madre tierra, en realidad la mano ejecutora de Dios, y así lo proclama el sumo sacerdote, que ha visto la luz dejando de lado a sus viejos dioses y aceptando la existencia del único y verdadero Dios.

    El director construye un film con una estructura sencilla, sin alharacas, centrándose más las aventuras que padece Demetrios en la mitológica Atlántida: el periplo existencial del pescador es tratado como un aprendizaje de la vida, así Demetrios cuando sobrevive al holocausto ha madurado para enfrentarse a esta. La ambientación de la Atlántida ofrece influencias estéticas de distintas civilizaciones, como la griega, la babilónica, la egipcia, la romana..., con lo cual ineludiblemente, y por medio de una fotografía de colores abruptos, tal como era costumbre en la época, nos retrotrae a films como Qvo Vadis? (Qvo Vadis?, 1951) de Mervyn LeRoy, Demetrius y los gladiadores (Demetruis and the Gladiators, 1954) de Delmer Daves, Tierra de Faraones (Land of the Pharaohs, 1955) de Howard Hawks, La batalla de Maratón (La bataglia di Maratona, 1959) de Jacques Tourneur, Bruno Vailati y Mario Bava..., mostrando a la Atlántida como la cuna de esas civilizaciones.

    En este continente perdido las ciencias abarcaban tanto las mecánicas como la genética (sin embargo el transporte se efectuaba por medio de caballos y se disponía de esclavos para realizar los trabajos) y, como émulos del doctor Moreau, transformaban a los esclavos en hombres-bestias -labor poco lograda por parte del maquillador William Tuttle, quien sin embargo haría una función memorable en The Seven Faces of Dr. Lao (1964) también de George Pal-, los cuales incluso son trasladados a una Casa del Dolor, donde son transformados; curiosamente, y pese al uso de la ciencia, uno de los implicados, al morir, volverá a adquirir apariencia humana, como el hombre lobo.

    Así, El continente perdido es una película agradable de ver, cuyo único y loable propósito es entretener y lo consigue con creces, aunque sea una de las obras menores de Pal.



    GORGO (Gorgo - 1961).Cazadores de tesoros exploran las aguas cerca de Irlanda, pero la súbita aparición de un volcán submarino cancela sus planes. Con el navío dañado a causa de la tormenta generada por el fenómeno, los buscadores desembarcan en una pequeña isla cercana para realizar reparaciones. La irrupción de un monstruo atrae el terror del poblado, y los líderes de la expedición - Joe Ryan y Sam Slade - deciden matar a la criatura, a cambio de un pago por parte de los aldeanos. Pero a último momento Joe y Sam deciden capturar y exhibirla en Londres, en donde un circo les hace una generosa oferta. Es en ese momento cuando comienza el desastre.

    El argumento no podría estar más visto: una expedición científica captura un monstruo antediluviano y lo lleva a Londres para exhibirlo. A partir de ese momento (tras una simpática sorpresa familiar que no revelaremos) nos encontramos con lo de siempre en las películas del género: destrucción, caos y transparencias de masas chillonas y asustadizas. Lo curioso del caso es que, para variar, no es Tokio sino Londres la urbe en sufrir los brutales ataques del gigantesco monstruo. Cosa que alegra. Siempre es entretenido ver como el Puente de Londres cae al río.

    Eugene Lourié fue el autor de El monstruo de los tiempos remotos (1953), una libérrima adaptación de un cuento de Ray Bradbury con la que se inició el "boom” de los filmes con saurios prehistóricos y compañía en ciudades modernas. La respuesta japonesa fue la serie sobre Godzilla y, paradójicamente, en un momento en el que ese personaje de la Toho era una estrella, Lourié volvió con “Gorgo” a su tema preferido -ya que dirigió también The Giant Behemoth (1959), y The Colossus of New York (1958). O sea, que sólo rodó películas de monstruos gigantescos-, convirtiéndose ahora en deudor de influencias orientales.

    Porque una cosa es más que evidente. Y es que “Gorgo” recuerda demasiado a dos de los grandes del cine “monstruoso”. Por supuesto hablamos de King Kong y Godzilla. Pero es un leve recuerdo porque esta película no está dotada con la grandiosidad del colosal Kong, ni la simpatía y ese afán por entretener (y lo consiguen) de los “kaiju-eiga” nipones. Es un lejano remedo que no llega a cuajar del todo. Con un guión prototípico a la par que demencial (por lo bodrioso), unos efectos de risa (al estilo nipón: hombre dentro del traje de monstruo) y muchas imágenes de relleno (exhasperante). Vamos, que te ríes por no llorar. En fin, un pelín floja.

    Una curiosidad: en 1973, los imaginativos distribuidores hispanos rebautizaron a Godzilla como Gorgo en “Gorgo y Supermán se citan enTokyo” (aka “Godzilla vs. Megalon” o “Gojira Tai Megalon).



    KING KONG CONTRA GODZILLA (Kingu Kongu tai Gojira - 1962).Cambios climáticos han provocado un deshielo temprano del Polo Norte, y varios icebergs fluyen por una corriente marina que se dirige hacia Japón. El submarino Seahawk es enviado con varios científicos de las Naciones Unidas a bordo, a observar el fenómeno. Pero chocan casualmente con el iceberg que mantenía en estado de hibernación a Godzila, liberando al monstruo. Mientras tanto, un potentado de la industria farmaceútica envía una expedición a la isla Faro, donde se han encontrado unas extrañas bayas con poderosas propiedades narcóticas para ser utilizadas en la medicina. Pero los expedicionarios se topa con los nativos del lugar, que adoran a un simio gigante como si fuera un dios. La expedición captura a Kong y decide llevarlo a Japon. Pero el simio se libera, mientras que Godzila llega a las costas japonesas, provocando una vorágine de destrucción. Y pronto el gobierno y los militares llegan a la conclusión que la única manera de detener a Godzila es trayendo a Kong para que confronte al gigante verde.

    King Kong es el padre del cine de monstruos y data de 1933. Pero el género recién sería masificado a partir de 1954 con “Godzilla, King of Monsters”, una producción japonesa que explotaba el holocausto nuclear desde el punto de vista de la ciencia ficción. Godzilla ya había sido secuelizado en “El Regreso de Godzilla” (1955), pero tardaría siete años más en retornar a las pantallas, a todo color, y en un duelo de titanes. La Toho, productora de la serie, había obtenido los derechos sobre el personaje de King Kong de la mano de la RKO, y en una hábil jugada de marketing, propuso el combate que da título al presente film. Pero los resultados finales son bastante pobres y sacrílegos respecto a los orígenes dramáticos de los personajes en juego.

    Lo primero que uno puede observar en “King Kong Vs Godzilla” es el título. Hasta ese entonces, el gigante verde sólo se había dedicado a destruir compulsivamente maquetas de vehículos y edificios, pero este es el primer encuentro con otro monstruo a su tamaño. Es el primer film que muestra la tendencia definitiva que tomaría la serie, de transformar a los films de Godzila en gigantescos encuentros de boxeo. Y, sorprendentemente, el gigante japonés queda relegado a un papel secundario, donde las palmas de héroe se las lleva Kong. Si uno observa la evolución del personaje, en 1954 Godzilla era la materialización de la pesadilla nuclear, una crítica al holocausto atómico que los americanos habían desatado sobre Hiroshima y Nagasaki. En cambio, para 1962, podemos interpretar - a través del film - que los japoneses no pueden defenderse solos y requieren de una potencia extranjera aliada - los americanos en la vida real, Kong en la ficción - para sobrevivir. Asumir para esas alturas si Godzilla podría ser una metáfora de la amenazante presencia comunista acechando a Japón, sería hilar demasiado fino. Pero lo concreto es que el tono del relato ha ido cambiando en las tres primeras películas de la serie.

    Siguiendo por ese punto de vista de análisis - política versus ficción -, King Kong versus Godzilla es uno de los primeros films que poseen la convicción totalmente naif de que las Naciones Unidas pueden tener peso a nivel mundial para coordinar acciones conjuntas a nivel político y militar. No sería la primera vez - cinematográficamente - que la Tierra (o un país) enfrente una amenaza catastrófica y se presente a la ONU como una fuerza operativa eficiente. Muchos de los films de sci-fi de la década se esforzaron en proyectar una imagen de liderazgo a la institución, como una suerte de gobierno democrático mundial; imagen que se derrumbaría a fines de los 60 con la probada incapacidad por parte del organismo de manejar conflictos regionales pero tercerizados políticamente como Corea y Vietnam, demostrando que las Naciones Unidas pueden ser útiles para cualquier otra cosa que menos para la política. En ese sentido, “King Kong Vs Godzilla” queda como una suerte de cápsula del tiempo, de la ingenuidad política que prosperaba a principios de los 60.


    Pero eso ya resulta demasiado profundo como lectura para un film de este calibre. El drama de los filmes originales (King Kong, Godzilla) ha dejado lugar a un pastiche de aventura, donde la coherencia se encuentra totalmente ausente. El color no le sienta bien a los filmes de Godzilla; los malos efectos especiales resultan más evidentes, en el peor sentido de la palabra. El diseño de los trajes es espantoso; pero mientras el gigante verde mantiene su estilo, el disfraz de King Kong es totalmente abominable (parece alquilado en una tienda de disfrazes), amén que los rostros de los personajes son inexpresivos, con ojos carentes de vida y bocas deformes. A esto se le suma el argumento, que si bien no tiene demasiada lógica, opta por incluir sacrílegamente caracteres cómicos como los expedicionarios que van a la isla de Faro (originalmente debería ser la Isla Cráneo como en la King Kong original, pero el cambio responde a reubicar la isla cerca de Japón y poder presentar a nativos japoneses con la piel teñida y en ridículos trajes de indios). La llegada de la expedición a la isla es surrealisticamente camp, con los nativos fumando compulsivamente y escuchando radios que han intercambiado con los investigadores. Al menos Ishiro Honda se las ingenia para meter alguna que otra escena bastante intensa, como el ataque del pulpo gigante a la aldea... hasta que el ridículo traje de Kong aparece en pantalla, y todo se va por la borda.

    En cuanto al resto, no hay nada demasiado destacable. Las actuaciones van desde lo standard hasta la sobreactuación a niveles siderales; y los combates apenas están ok, donde los gigantes se castigan fuerte y parejo. Pero incluso en esta materia la serie ha perdido algo de brillo; el andar pausado y elegante de un ser descomunal como Godzilla ha dejado su lugar a un ritmo normal de movimiento, incluso algo acelerado - posiblemente para filmar con mayor intensidad las peleas cuerpo a cuerpo -, lo que hace más obvio que se tratan de actores enfundados en traje. Y está el final, el único filmado (donde King Kong gana, tanto en la versión original japonesa como en una reedición americana con nuevas escenas incluídas) que resulta algo desprolijo y abrupto.

    No es una buena entrada en la serie; pero Honda mantiene un ritmo lo bastante entretenido como para que no aburra. Quizás el mayor problema sea el guión de Shinichi Sekizawa (el mismo de Godzilla Vs Megalon), que le encanta salir de madre e irse a terrenos camp, incluyendo personajes ridículos como el industrial farmaceútico o los expedicionarios. El otro problema es que se nota que la Toho quiso hacer una superproducción a colores pero carecía de los recursos suficientes; y entonces uno ve a cientos de extras moverse en decorados de papel maché, o un gran despliegue de maquetas no muy bien terminadas. Lo único que salva al film de ser un desastre total es el pulso de Honda para que los agujeros se noten menos.



    LA SEMILLA DEL ESPACIO (The day of the triffids - 1962).Una lluvia de meteoritos convierte en monstruos a unas plantas traídas del espacio y deja a la mayoría de la población totalmente ciega. Las pocas personas que conservan la visión son la única esperanza para la humanidad.

    John Wyndham es un exitoso autor inglés de sci fi que muchos han catalogado como el sucesor de H.G. Wells. Entre su bibliografía se cuentan, como las obras más conocidas, “Los Cucos de Midwich” (adaptada al cine como el clásico “El Pueblo de los Malditos”) y “El Día de los Trifidos” (que es la novela en que se basa “La Semilla del Espacio”).

    Lo particular de estas obras de Wyndham es que presentan panoramas absolutamente apocalípticos, en donde una fuerza o amenaza que acosa a la humanidad termina por resultar indetenible y los seres humanos deben enfrentarse al reto de crear un mundo totalmente diferente, pasando a un segundo plano. El hombre pierde el dominio del planeta a manos de razas superiores. También la otra particularidad es que sus relatos - ambientados en la clase media inglesa - viven en una rutina permanente que termina por deshacerse ante la irrupción de un acontecimiento anormal y sumamente poderoso. No es difícil trazar algunos paralelismos entre “The Day of the Triffids” y “The Village of the Damned”. Ocurrido el hecho fantástico, la vida ya no será la misma, y una lenta pero imparable invasión alienígena es desarrollada a la vista de todos, sin que haya ningún tipo de medios para detenerla.

    Pero ésta, la primera adaptación cinematográfica, es en realidad una película muy torpe. A mí no me interesan si los efectos especiales son malos (realmente lo son), pero el film tiene un serio problema de tono y de coherencia. En particular me resulta irritante la caracterización de Howard Keel, que parece totalmente ajeno a la locura reinante, y decididamente es un personaje antipático - lo peor que le puede pasar al supuesto héroe de la historia -. Masen se despierta en el hospital, encuentra a todo el mundo ciego, y no se espanta o siquiera se hace preguntas. Marcha por Londres absolutamente distante de la población que precisa ayuda y deambula a ciegas. No es un individuo con un mínimo de humanidad sino que parece un espectador de lo que ocurre, y sólo se mueve por sus propios intereses.

    El otro problema es el ya mencionado de los efectos. Las plantas no impresionan y por momentos uno se da cuenta de que están montadas sobre un carrito tirado por un piolín. No hay el menor sentido de la amenaza. Por el contrario, las mejores escenas de la película no tienen que ver con la invasión alienígena - en el film, resulta obvio que la lluvia de meteoritos es una invasión ya que ellos traen a las semillas de las plantas, mientras que en el libro las plantas eran una especie nueva, que todo el mundo cosechaba ya que producía aceites superiores al petróleo, y que parecen despertar con la llegada de los meteoros -. Las secuencias con el avión atestado de ciegos - incluyendo a los pilotos - o los trenes sin control son realmente buenas, así como los paisajes con Londres en llamas y un clima absolutamente caótico. La película sólo toca algunos puntos del libro, pero después comienza a improvisar los suyos. Posiblemente el final original del libro - con la Tierra dominada por los Trifidos, y los humanos sobreviviendo como pueden - resultara mucho mejor. Uno percibe que ése era el final de la pelicula - con Masen y los sobrevivientes asistiendo a la Iglesia en un paraje aislado -, pero el estudio consideró que la duración del filme era muy corta y mandó a Freddie Francis a filmar toda la secuencia del matrimonio de biólogos aislados en el faro, quienes terminan por descubrir por casualidad que el agua de mar mata a las plantas. No sólo queda como un absoluto emparche - los personajes carecen de relación del resto, por ejemplo, de Masen y compañía - sino que provee un excusa trivial para generar un “happy ending” que no era necesario.

    Es una película muy despareja. No tiene tensión, hay algunos buenos momentos aislados pero el dramatismo está totalmente diluído. Al director Sekely parece no importarle demasiado, y la actuación de Howard Keel es tan fría que a uno no le interesa si se lo devora una planta o no. No significa que sea un filme ridículo - en general está bien filmado -, pero uno se lleva la impresión de que podría haber sido un filme formidable y a nadie le importó demasiado como para poner empeño en ello. En cambio se dedicaron a regurgitar sin muchas ganas el guión, en vez de intentar sacarle el lustre a un tema potencialmente muy interesante. La redención de la novela de Wyndham recién llegaría con la adaptación televisiva de 1981, la que es considerada como la versión definitiva del tema.



    EL MUELLE (La Jetée - 1962).Tras una apocalíptica guerra nuclear, el mundo ha quedado devastado. Un grupo de científicos del bando vencedor llega a la conclusión de que el único modo de salvar a la humanidad es recurriendo a los viajes a través del tiempo: o bien mandar a una persona al pasado para pedir ayuda, o al futuro para buscar una solución a la situación presente. El elegido para realizar el viaje a través del tiempo es un prisionero. Historia de corte experimental sobre el poder de la memoria, contada exclusivamente a través de fotos fijas, en la que un hombre trata de reconstruir el recuerdo de su amada, en tiempos de la Tercera Guerra Mundial. Un singular film de ciencia-ficción francés, que inspiró la conocida película americana 12 Monos.

    Muchas veces uno se da cuenta de que para hacer una película, no es necesario seguir los procedimientos establecidos. Para muchos, el cine es la suma de una historia, más unos actores que la representan y un hombre que les dirige tras las cámaras. Sin embargo, olvidamos lo que realmente es, emoción y sensaciones transmitidas a través de imágenes. Y esto es así desde que los Lumiere le dieran a la manivela hace más de 100 años. Por eso ningún crítico metería La Jetée entre las mejores películas de la historia. Primero por su duración, 25 minutos, y lo segundo, por la composición de la imagen. Para el que no haya visto esta película, debe saber que La Jetée está formado única y exclusivamente por fotografías concatenadas, una excelente banda sonora y una voz en off a modo de narrador. Estos tres elementos forman una película de ciencia ficción alejada de grandes presupuestos, con unos dotes de credibilidad narrativa que ya quisiera para sí Campo de Batalla: La tierra.

    La Jetée narra la historia de un hombre marcado por la imágen de una mujer en un muelle que captó durantes su infancia. Francia ha sido arrasada por las bombas desencadenando la III Guerra Mundial, la tierra es un lugar inhabitable debido a la radioactividad y los seres humanos están obligados a ocultarse en cuevas. En estos campos de reclusión, el hombre es elegido por unos científicos para realizar con el un experimento el cual le va a permitir viajar en el tiempo manteniendose en el espacio. Esto hace que pueda viajar al pasado y vivir un romance con aquella mujer que marcó para siempre su existencia. El film de Chris Marker es probablemente, el mejor cortometraje jamás realizado de la historia del cine. La belleza de sus imágenes va más allá de su excelente fotografía, la composición de los planos y todos los detalles cuidados al máximo hacen de La Jetée una experiencia cinematográfica inigualable. Una película que seguramente haya influenciado sobremanera a directores como Terry Guilliam (12 monos) y a Los Hermanos Wachowski para sus sendas visiones apocalípticas del futuro. Un foto-romance, una historia de amor atemporal rodada en el año 1965 que todo aquel que disfrute con esto del cine tiene que ver obligatoriamente. Una obra maestra, en resumidas cuentas.



    EL HOMBRE CON RAYOS X EN LOS OJOS (The man with the X-Ray eyes - 1962).El doctor James Xavier es un oftalmólogo que busca el modo de ampliar la percepción del ojo humano. Así, desarrolla un suero que, en forma de gotas, es colocado sobre el glóbulo ocular, permitiendo al paciente ver a través de objetos sólidos. Pero la capacidad se va desarrollando cada vez más y más.

    Ésta es otra joya del celuloide que me hizo reafirmar mis gustos por la ciencia-ficción y el terror inteligente.Roger Corman contrató para este film a un Ray Milland cincuentón, con su carrera en fase de decadencia, pero a fin de cuentas un excelente actor que había logrado un óscar 20 años atrás por su papel de alcoholico en Días sin huella, de Billy Wilder.

    La presente historia parte de un argumento del interesante escritor Ray Russell, quien lo guioniza al lado de Robert Dilloni consiguiendo una historia más que intersante y creíble. Aquí no tenemos el clásico científico loco, de mirada desquiciada y que maneja extraño instrumental, sino un hombre que trabaja en un objetivo que cree que mejorará la especie humana al tiempo que tiene una prometida con la cual asiste a fiestas ocasionales. Este hábitat diario, familiar, se ve turbado cuando el profesor Xavier efectúa un experimento sobre sí mismo y poco a poco comienza a percibir los cambios en él, algo similar a lo acontecido en la película El increíble hombre menguante, de Jack Arnold. Al inicio, todo parece incluso divertido, pues en la referida fiesta puede ver a todos los invitados desnudos, con el consiguiente regodeo, en un sentido y otro, por su parte. Sin embargo, la mutación va adquiriendo de manera paulatina connotaciones más pesadillescas, hasta sumergir a nuestro protagonista en una espiral de horror.

    Una hermosa fotografía del gran Floyd Crosby y una interpretación muy sólida, eficaz y torturada por parte de Ray Milland son los otros alicientes de esta simpática y grata película que, con todo, se queda muy por debajo de lo que hubiera podido ser. En definitivas cuentas, una película de culto del inolvidable Corman, que logra una inquietante atmósfera de misterio y pesadilla.



    LA GRAN SORPRESA (First men in the moon - 1963).El relato fantástico sobre la vida en la luna de H. G. Wells cobra vida en la gran pantalla de la mano del mago de los efectos especiales Ray Harryhausen en esta sorprendente cinta de ciencia-ficción sobre extraterrestres. La película comienza con un equipo de astronautas estadounidenses inmersos en los preparativos de un viaje a la luna. Los astronautas se quedan confundidos y muy intrigados por un hombre que asegura que él, su novia y un científico viajaron a la luna 65 años antes y fueron atacados por los selenitas, unas criaturas extrañas mitad hombre, mitad hormiga que viven en enormes cavernas de cristal.

    Película que se basa en la obra de H.G. Wells que ya había sido llevada al cine (mudo) por el genial pionero Georges Méliès en la famosa "Le voyage dans la lune" de 1902.Explica como a finales del S.XIX, dos hombres y una mujer de la Inglaterra victoriana llegan a la luna gracias a una cápsula impulsada por cavorita, una sustancia capaz de vencer la gravedad inventada por el excéntrico dr. Cavor, que es uno de los tripulantes. Le acompañan su socio Arnold Bedford, un caradura hombre de negocios que busca el posible beneficio económico y la novia de éste, Kate Callender.En la luna se encontrarán con los selenitas, una civilización de insectors inteligentes que los capturarán. Las actitudes frente a los selenitas enfrentarán al conciliador Cavor y al impulsivo (e intolerante) Bedford.

    Para apreciar la película tiene que mirarse con los ojos de la época en que se hizo, porque hoy los decorados nos pueden parecer muy de cartón piedra y la caracterización de los selenitas unos tipos con ridículos disfraces de abejorro.Lo mejor son las criaturas del mago de la stop-motion Ray Harryhausen, aunque tienen una importancia algo anécdotica en el film, por lo que se considera una obra menor en su carrera. Aún así, su magia está presente en las orugas gigantes o una de las castas de selenitas animadas gracias a la Dynamation que él patentó.

    La película recuerda al cine de invasiones americano de los cincuenta, mezclado con el toque victoriano de cintas como ""20.000 leguas de viaje submarino", "Viaje al centro de la tierra", basadas en obras de Verne, o la genial "El tiempo en sus manos" que adapta a Wells. El mismo director, Nathan Juran, era un experto en aventuras fantásticas como Simbad y la princesa (también con Harryhausen), Jack y el gigante asesino o El ataque de la mujer de 50 pies.

    "La gran sorpresa" también tiene una importante parte cómica, sobretodo en la primera parte desarrollada en la tierra gracias al hiperactivo dr. Cavor.Hay que destacar que en las labores de guionista encontramos a Nigel Kneale, el creador del dr. Quatermass.



    ¿TELÉFONO ROJO? VOLAMOS HACIA MOSCÚ (Dr. Strangelove, or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb - 1964).Convencido de que los comunistas están contaminando los Estados Unidos, un general ordena, en un acceso de locura, un ataque aéreo nuclear sorpresa contra la Unión Soviética. Su ayudante, el capitán Mandrake, trata de encontrar la fórmula para impedir el bombardeo. Por su parte, el Presidente de los EE.UU. se pone en contacto con Moscú para convencer al gobierno soviético de que el ataque no es más que un estúpido error. Mientras tanto, el asesor del Presidente, un antiguo científico nazi, el doctor Strangelove, confirma la existencia de la “Máquina del Juicio Final”, un dispositivo de represalia soviético capaz de acabar con la humanidad para siempre.

    En el año 1964 dos producciones cinematográficas se centraron concretamente en la Guerra Fría, aprovechando la inquietud y la preocupación generada durante la década de los 50 en el seno de la sociedad norteamericana por los posibles ataques nucleares.

    Asimismo hay que recordar que a principios de la década de los 60 -concretamente en 1962- se produjo la famosa «crisis de los misiles» (cubanos), por lo que la psicosis producida a tal efecto contribuyó a que las hipótesis de guerra nuclear generadas a lo largo de la década anterior cobraran forma cada vez más ante la inminencia de un conflicto real de esas características.

    Debido a eso, no era de extrañar que parte de la población de los Estados Unidos se construyera refugios atómicos en los sótanos de sus casas. Además, y para incrementar la sensación de angustia, las noticias que llegaban fruto de la Guerra del Vietnam, incrementaban los temores por la incertidumbre que producía esa contienda.

    Interesante obra que combina algo de ciencia ficción con crítica y hasta sátira política con tintes de humor. Muy digno de reconocer la documentación para la elaboración del guión y el cuidado en todo los aspectos técnicos. Los personajes son algo complicados y a pesar de lo bien delineados que están llegan a parecer bizarros y surreales. Aunque el ritmo es ágil, en varios momentos la trama se atora en escenas alargadas aunque muy bien realizadas. Finaliza de una forma burlona y algo crítica hacia los límites de la paranoia y la ambición bélica, así como la fobia hacia el comunismo y la guerra, dejando cierta lección paradójica muy digna de análisis, aunque con algunos elementos extraños difíciles de descifrar. En lo general no es una trama demasiado compleja ni hay aspectos alegóricos que interpretar, pero para disfrutarla hay que verla con detenimiento. Recomendable con ciertas reservas.

    Sin duda el film es una sátira brutal. Probablemente la mayor de la historia en el mundo del cine en cuanto a lo que la guerra fría se refiere.La película es impecable en muchos aspectos. En casi todos. El guión, adaptación de una novela, es divertidísimo, ingenioso, sarcástico, inteligente y convierte la trama en una narración de ritmo perfecto. Por otra parte, el montaje es especialmente acertado y ayuda a que el espectador no se pierda entre los tres escenarios principales ni en esfuerzos estériles. La fotografía es inmejorable. El movimiento de la cámara parece medido al milímetro, es exacto, haciendo de cada plano algo mágico e insustituible. Incluso los efectos visuales y sonoros pasan con muy buena nota a pesar de que la película tiene ya unos años.

    Pero el gran valor de la película es la dirección de actores que llevó a cabo Stanley Kubrick. Tampoco lo debió tener difícil con el reparto que manejó aunque, incluso a los mejores, hay que indicar el camino justo, la intención exacta.

    Por un lado, encontramos a Sterling Hayden interpretando el papel del General Jack Ripper, un tarado que está convencido de tener que iniciar una guerra atómica contra la Unión Soviética. Cree que están siendo envenenados a través del agua, de cualquier tipo de fluido. Hayden defiende el papel con elegancia, con un control absoluto en cada movimiento. Y el papel era difícil de verdad.
    Slim Pickens es el comandante de un bombardero cargado de armas atómicas. Es un paleto y está rodeado de ignorantes que obedecen se preguntarse si lo que hacen es bueno o malo (como él mismo). En sus manos está el futuro del mundo. Nadie puede comunicarse con el avión y dependerá de la tripulación que el final sea más o menos feliz. Pickens es ese actor que todo el mundo recuerda subido a una bomba nuclear como si el artefacto fuera un caballo salvaje. Una de las escenas más famosas de la historia del cine. El trabajo del actor es impecable.

    George C. Scott es el general Turgidson. De todos los personajes de la película es el más histriónico, el más cómico. No el actor. No. Me refiero al personaje. George C. Scott consigue una interpretación muy divertida.

    Pero lo deslumbrante llega con Peter Sellers. Interpreta tres personajes. Un militar, un científico y al presidente de los Estados Unidos de América. Esto es, al Capitán Mandrake, al Dr. Strangelove y a Merkin Muffey. Perfecto en todos ellos. Logra que los buenos modales del militar terminen siendo una ridiculez, el pasado del doctor (nazi alemán) otra ridiculez, y la diplomacia del presidente otra. La película es una sátira y si algo había en los personajes que se pudiera confundir con otra cosa, Sellers lo pone en su sitio.

    Apunta Kubrick algún tema que desarrollaría después en sus películas. Por ejemplo, la relación del hombre con las máquinas. Y lo hace presentando situaciones completamente absurdas de las que depende el futuro de la raza humana. La escena en la que el Capitán Mandrake pide a la operadora que le ponga con el presidente del país desde una cabina es inolvidable. El mundo a punto de quedar arrasado y un hombre tiene que reventar una máquina de bebidas porque no tiene cambio. O el doctor Strangelove que se mueve sin control (parece un androide) pegado a su silla de ruedas y a sus aparatos hace pensar en todo lo que hacemos de forma automática como si fuéramos, eso, máquinas.
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    Predeterminado Re: [REPORTAJE] Ciencia-Ficción: El género mas completo. ( PARTE I - 1900/1969 )

    4 - EDAD DE ORO DE LA SCI-FI (1950 - 1969) (Continuación)




    EL ÚLTIMO HOMBRE SOBRE LA TIERRA (The last man on earth - 1964).El despertador suena, y Robert Morgan inicia su jornada. Vaga por una ciudad vacía, aparta diversos cadáveres a su paso, clava estacas en los pechos de algunos seres que halla durmiendo en almacenes, y se provee de suministros; al atardecer debe volver a su casa y guarecerse en ella, pues entonces las calles se llenan de vampiros.

    Esta primera adaptación de la novela de Richard Matheson “I Am Legend” es seguramente la más fiel de las tres que se han hecho (hablamos de “El último hombre vivo” (‘The Omega Man’. Boris Sagal, 1971) con Charlton Heston, y “Soy Leyenda” (‘I am a legend’. Francis Lawrence, 2007), con Will Smith). Lamentablemente, es también la menos entretenida. Aunque hay algunas escenas que captan el sentir de la novela, la producción italiana se ve obstaculizada por un bajo presupuesto, y una pésima dirección que hace que parezca una película hecha por un aficionado. Eso socava el poder de su historia (trata de un hombre solo que queda con vida en un mundo invadido por vampiros).

    El film comienza con imágenes de una ciudad desierta. Robert Morgan (Vincent Price) se despierta y comienza su rutina diaria: comprobar la radio por si hay alguna señal de vida, prepara su equipo para ir de viaje ya que va poco a poco explorando la ciudad (su equipo consta de un saco lleno de estacas) y recoger los cuerpos que se va encontrando para quemarlos. Nos enteramos de repente que es 1968, y han pasado tres años desde que Morgan ha "heredado" el mundo. Poco a poco la naturaleza del apocalipsis queda claro (el resto de la población humana ha muerto por una peste que convierte a sus víctimas en vampiros). Sugerente comienzo que rápidamente decae al comprender que, aparte de los flashbacks en los que Morgan cuenta su historia, el grueso del fin es el ir y venir del protagonista, mientras que su voz (en off) nos va narrando lo que sucede. Son gran cantidad de escenas intrascendentes que enfrían al espectador. Si la intención es conseguir reflejar la soledad y el hastío de Morgan, lo consiguen con creces.

    En verdad, sigue bastante fielmente la novela, por lo menos más que las otras versiones. Recoge el hecho de que los infectados tienen alergia al ajo, odian reflejarse en los espejos y no toleran la luz del sol. Morgan sale, estacas en mano, a cazarlos. Existen algunos infectados que pueden salir al sol gracias a una vacuna. Y tal como en el libro, estos portadores controlados salen a cazar a Morgan por el hecho de que, en sus cacerías, no ha distinguido a infectados de los mismos vampiros (se ha convertido en un asesino legendario, de allí el nombre de la obra de Matheson). El final se encuentra en la misma onda que la novela: Morgan es rodeado por los portadores y les increpa que no son humanos; los infectados están organizando una nueva sociedad y deben asesinar al verdadero monstruo que los asedia, que es el personaje de Vincent Price. Lástima que la sangre de Morgan es la única con anticuerpos que pueden poner fin a la enfermedad.

    Vincent price desarrolla su papel de forma irregular porque aunque se defiende bien en las escenas de soledad, donde se encuentra al borde de la locura, o en los flashbacks, donde recuerda como perdió todo lo que amaba, no consigue entrar de lleno en el papel de justiciero luchador, asesino de vampiros. Yo, por lo menos, no lo veo.

    Los escenarios intentan simular una ciudad de los Estados Unidos aunque veamos unos cuantos Fiats, y ni ha crecido la hierba, no hay telarañas,… Llegando incluso a encontrarse Morgan con ajos frescos. ¡Y han pasado 3 años desde la plaga! De la dirección mejor no hablar. Bueno, y los vampiros no dan miedo, sólo molestan. Parecen los típicos zombies torpes y estúpidos de la gran mayoría de películas del género.



    TERROR EN EL ESPACIO (Terrore nello spazio - 1965).Dos naves, Argos y Galliot, acuden a investigar una extraña señal de auxilio que proviene de un planeta desolado. Pero al llegar, la potencia de la gravedad los fuerza a aterrizar. La tripulación de la Argos, comandada por el Capitan Mark Markay, comienza a luchar entre sí hasta que son detenidos. Al parecer existe una fuerza misteriosa que los ha controlado mientras han quedado inconscientes en el descenso. Recuperando la cordura, van a buscar a la tripulación de la Galliot, que se ha estrellado en otra parte del planeta, pero descubren que todos sus miembros están muertos. Markay y su equipo entierran los cuerpos mientras se dedican a reparar su nave. Pero los cadaveres cobran vida y pronto atacan a los tripulantes de la Argos, intentando tomar el control de la misma. Y es que una raza de seres invisibles permanece prisionera en el planeta, con lo cual la Argos se transforma en su única vía de escape.


    Mario Bava era un prolífico director italiano de cine de terror, y cuyo trabajo ha sido influencial dentro y fuera de fronteras. Se le acredita haber dirigido el primer giallo (como se le llama al violento cine de suspenso italiano) con La Ragazza Che Sapeva Troppo (1963) así como el primer film de sci fi italiano The Day the Sky Exploded (1958), y realizar los primeros pasos del género slasher con Reazione a Catena (1971). Numerosos directores han reconocido la influencia de la obra de Bava en sus trabajos, desde Dario Argento hasta Martin Scorsese.

    Aquí Bava queda al mando de una historia de ciencia ficción y horror, con un presupuesto obviamente risible. Y sale airoso. Es increíble lo que Bava logra con la imaginación y efectos ópticos, consiguiendo que el film se vea bastante más caro de lo que en realidad costó. Una de las anécdotas que contaba Bava es que la producción sólo contaba con dos rocas de utilería (sí, dos rocas!) para hacer de decorado, y que fueron multiplicadas a través de un complejo sistema de espejos en el set. Sin dinero para efectos especiales, las naves y los planetas fueron maquetas movidas directamente frente a la cámara. No serán maravillosas pero sí funcionales y se ven bien.


    Pero el gran logro de la escenografía pasa por el interior de las naves y el planeta, que son de un colorido pop fascinante. No hay sci fi más fashion que la ciencia ficción italiana (y europea) de los 60, donde los trajes futuristas parecen el delirio de un diseñador de modas (aquí las mujeres parecen exhiben una gran sensualidad, envueltas en sus trajes de latex, aunque la visión de Barry Sullivan en PVC no sea de lo más apetecible) y los decorados son de un rojo incandescente. Uno piensa en títulos como Barbarella o Diabolik e inmediatamente viene a la mente una estética pulp de ciencia ficción. Son viñetas de comic de colores recargados y alto delirio visual.

    Mario Bava se las arregla aquí para dirigir una película muy modesta, con presupuesto cero, historia corta y logra obtener algunos buenos resultados. Ciertamente el comienzo es bastante abominable, con un montón de actores diciendo todo tipo de disparates que intentan parecer jerga de vuelo espacial. Pero cuando la nave llega al planeta, comienza a repuntar puntos. En especial con los efectos de la niebla, que cubre inmediatamente el piso como si fueran dedos invisibles. Otras escenas muy bien conseguidas son el despertar de los muertos de la tripulación (dominados por la raza invisible que desea escapar del planeta), y la clásica secuencia con Barry Sullivan y Norma Bengell en el interior de una nave alienígena estrellada, que muchos la consideran como influencial en una toma similar de Alien (1979). Los enormes esqueletos de los aliens y el ambiente sobrenatural de la nave son impactantes, aunque la secuencia se queda algo corta en relación a todo lo que podría haber brindado.

    Pero, mientras que el director consigue algunas sorpresas y sustos, no se puede desestimar que es un relato modesto. Al menos los personajes se comportan con bastante inteligencia, y todo se reduce a una serie de idas y vueltas entre una nave y la otra. Tampoco el final es excesivamente sorpresivo, aunque por lo menos intenta zafar de los rutinarios happy endings del género. Como típico director italiano Bava suele usar zooms rápidos, pero no abusa de ello. En todo caso es sci fi pochoclera hecha de manera competente, que permite pasar el rato, sorprender un poco, y terminar por dar resultados satisfactorios para el espectador.



    ALPHAVILLE (LEMMY CONTRA ALPHAVILLE) (Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution - 1965).El agente secreto Lemmy Caution es enviado a la lejana galaxia de Alphaville, con la misión de traer consigo (o eliminarlo, si se niega) al profesor Von Braun, inventor de un rayo mortal. Pero lo primero que nota Caution es el comportamiento anormal de los habitantes de Alphaville - son autómatas de carne y hueso, carentes de emociones -. Caution pronto descubrirá que la galaxia se encuentra dominada por la gigantesca computadora Alphaville 60, creada por Von Braun, que controla a los habitantes de la misma con mano de hierro y suprime sus emociones. Habiéndose enamorado de Natasha - la hija de Von Braun -, Caution decide acabar con la tiranía del régimen, y destruir al profesor y al cerebro cibernético.

    Jean-Luc Godard presentó Alphaville, una película de ciencia-ficción ambientada en un futuro distópico en el que la técnica lo domina todo y la emoción no tiene cabida. La gente no sabe amar, se afirma negando con la cabeza y toda persona ha de seguir el patrón “normal” so pena de ser ejecutado de las más pintorescas maneras.

    La realización es sencillamente increíble, con unos planos tan largos como magistrales y esos saltos de eje tan característicos del rey de la nouvelle-vague. Con esta película, Godard juega a hacer cine, demostrando que conoce el lenguaje cinematográfico de cabo a rabo hasta el punto de ponerse a filosofar con él de la forma más pedante posible. En este sentido, es interesante destacar la presencia de elementos característicos del cine abstracto, con esos juegos de luces y formas.El director nos habla de la importancia que tienen el amor y el carpe diem, sin los cuales el ser humano se deshumaniza hasta parecer un zombi robotizado.

    La película se hace entretenida la mayor parte del tiempo, siendo particularmente incómoda en los momentos en que se escucha la horrible voz de Alpha 60, al parecer cedida por un enfermo de cáncer de laringe. La belleza personificada que es Anna Karina, sin embargo, constituye uno de los puntos más agradables del filme, especialmente en esos primeros planos tan genialmente iluminados que el realizador consigue gracias al trabajo de Raoul Coutard, el director de fotografía.

    La envolvente música de Paul Misraki logra la atmósfera y tensión adecuadas para construir un filme que bebe del cine negro clásico hollywoodiense, a pesar de que en el personaje interpretado por Constantine veo a un vejestorio más que a un detective. No obstante, quizá fuese eso precisamente lo que pretendiese Godard.



    DOCTOR WHO Y LOS DALEKS (Dr. Who and the Daleks - 1965).El Dr. Who inventa una máquina espacio-temporal con la que, por un accidente, es transportado junto con sus nietas y el novio de una de ellas a un extraño lugar en el que se verán involucrados en una terrible guerra entre dos pueblos rivales.

    Curioso e irregular producto basado en el gran éxito televisivo de los años sesenta en Inglaterra, producido por la BBC, y con más de dos décadas en antena (originalmente se emitió desde el 23 de Noviembre de 1963, hasta el 6 de Diciembre de 1989), 26 largos años que hacen figurar a "Dr. Who" en el libro Guinnes de los records, por ser la serie de ciencia-ficción de mayor permanencia en la parrilla televisiva británica y en el resto del mundo.

    Como soporte a la serie se decidió engendrar este film, y que un año más tarde su secuela con los mismos protagonistas de esta primera y con una historia básicamente similar.
    En la película encontramos a un Peter Cushing interpretando al extravagante y peculiar "Doctor Who", papel un tanto atípico y desconocido, sobretodo para los aficionados que conocemos su cine, puesto que sus interpretaciones normalmente siempre fueron de corte más terrorífico.

    Secuela:


    DOCTOR WHO: LOS MARCIANOS INVADEN LA TIERRA (Daleks: Invasion Earth 2150 A.D. - 1966).Al intentar evitar un robo en Londres, el policía Tom Campbell termina por error dentro del TARDIS, una máquina para viajar por el tiempo y el espacio creada por el Dr. Who. Sin posibilidad de retrasos el doctor, su hija, su nieta y Campbell terminan por viajar al futuro y llegan al año 2150, descubriendo que Londres (y el resto del mundo) ha sido arrasado. Al empezar a investigar, se topan con algunos supervivientes quienes le informan que la raza alienígena de los Daleks se ha apoderado de la Tierra y planea trasladar el planeta entero hacia su mundo natal, en donde depredarán sus recursos. Ahora el doctor Who deberá liderar la resistencia para evitar que los Daleks cumplan con éxito su misión.

    Aquí el Doctor Who figura como un científico humano propio de la sci-fi victoriana al estilo de Julio Verne; pero Peter Cushing resulta completamente anónimo en el papel. Para la trivia figura Bernard Cribbins como el policía y turista accidental del viaje, quien fuera el chofer de taxi de Casino Royale (1967); y en la resistencia humana figura Andrew Kier, el profesor Quatermass de Quatermass and the Pit.



    UN VIAJE ALUCINANTE (Fantastic voyage - 1966).A finales del siglo XX, el científico checo Jan Benes es requerido por los Estados Unidos por su conocimiento sobre la capacidad de alargar el período de reducción de un individuo al tamaño de una bacteria. Hasta el momento, los investigadores americanos han experimentado con un máximo de una hora. A su llegada a América, Jan Benes sufre una hemorragia cerebral. Para poder operar en el cerebro del eminente científico, el capitán Owens comanda un submarino atómico miniaturizado que viaja por el flujo sanguíneo del paciente. El doctor Duval, la doctora Cora y su asistente, el doctor Michaels, y el agente secreto Grant acompañan a Owens en su viaje por el interior del cuerpo humano

    Basada en la novela homónima de Isaac Asimov, ¨Viaje alucinante¨ es una película que puede continuar siendo vista con un interés fascinante, pese a los avances de la medicina. Seguro que más de un cirujano encontró su vocación al ver esta cinta en su infancia. No es para menos.
    Con unos efectos especiales asombrosos para la época la historia narra las peripecias de un equipo médico reducido en un submarino, con el objeto de introducirse en el torrente sanguíneo de un científico, descubridor de una fórmula vital como secreto de Estado. El profesor ha sufrido un atentado y sólo puede ser operado desde el interior de su cerebro. En el experimento les acompañará, por razones de seguridad, un agente interpretado por Stephen Boyd, ya que se teme que uno de los tripulantes trate de sabotear la intervención quirúrgica.
    Tiene a su favor que, aunque en un principio pudiera parecer lo contrario, no es desagradable de ver , además de contar con un gran asesoramiento sobre la anatomía del cuerpo humano, ser entretenida, didáctica, reflexiva desde un aspecto filosófico y, sobre todo, plantea una ciencia ficción llena de suspense.

    Este suspense se vive casi en tiempo real, el mismo del que disponen contra el reloj los expedicionarios para lograr su meta, los cuales se adentran en un medio desconocido sin opción de prepararse adecuadamente para su misión.La película pierde enteros cuando Fleischer traslada al exterior la acción, pero afortunadamente el 90% del guión transcurre dentro del científico, con giros imprevisibles que te atrapan en la butaca y escenas impresionantes (como el ataque de los anticuerpos).

    Los actores tenían que interpretar sus escenas submarinas sin agua, colgados de unos hilos muy frágiles y a menudo frente a un fondo azul; los decorados eran copias gigantescas del corazón, los pulmones y el cerebro, iluminados ingeniosamente por una luz intermitente por el director de fotografía, Ernest Laszlo; y un equipo de médicos se dedicó a supervisar la verosimilitud de todas las reproducciones de los órganos!!.



    FAHRENHEIT 451 (Fahrenheit 451 - 1966).Fahrenheit 451 es la temperatura a la que arde el papel de los libros. Guy Montag, un disciplinado bombero encargado de quemar los libros prohibidos por el gobierno, conoce a una revolucionaria maestra que se atreve a leer. De pronto, se encuentra transformado en un fugitivo, obligado a escoger no sólo entre dos mujeres, sino entre su seguridad personal y su libertad intelectual.

    Fahrenheit 451 es la única incursión en la cinematografía mainstream del director frances Francois Truffaut, el mismo de Los 400 Golpes y La Novia Vestida de Negro (entre otros títulos). Tentado por los estudios de Hollywood, Truffaut se mantuvo esquivo a las propuestas y consideró que sólo la ciencia ficción se mantenía como el único terreno viable donde podría narrar una historia y poner su impronta personal. Pero el desastroso rodaje, las peleas constantes con Oskar Werner, y el boicot de marketing al film por parte de la Universal culminaron en un fracaso y Truffaut se alejó para siempre de Hollywood. Solo regresaría como actor en el film de Steven Spielberg Encuentros en la tercera fase.

    Fahrenheit 451 es una adaptación de la novela de Ray Bradbury del mismo nombre. Existen varios cambios notables entre el relato y la película, desde la suerte de los protagonistas hasta la omisión del apocalíptico final. Truffaut, así mismo, poda bastantes elementos de ciencia ficción de la historia, optando por una sci fi más intelectual; salvo la aparición de unos vigías voladores y una televisión interactiva, la trama bien podría quedar establecida en la época actual.

    La premisa es interesante y está bien llevada. Esta sociedad futurista ha abolido la lectura y la escritura; los medios de comunicación son la televisión y la radio, los periódicos vienen en forma de comics sin texto, y sólo los números están permitidos (el film, incluso, no tiene títulos escritos de presentación sino que están narrados por un locutor). La inspiración de Bradbury fue la persecución y quema de libros de la Alemania Nazi, si bien el autor siempre se refirió a su novela como una crítica a la cultura omnipotente de la televisión. Aquí, en cambio, Truffaut la perfila como una crítica hacia la clase media, standarizada y carente de personalidad. La gente es superflua, hedonista y similar entre sí; incluso varios personajes del film están interpretados por los mismos actores - hay dos chicos idénticos en escenas diferentes; Julie Christie interpreta a la esposa, a la vecina de Montag, y a una extraña en una escena en un puente precisamente con el chico antes mencionado; Anton Diffring es el compañero de Montag y también la directora del colegio donde trabaja Clarisse -, con lo cual el guión apunta a que las personas (sintiendo y pensando de manera similar) termina por resultar clonada. Y desde el momento de que los libros están prohibidos, todos van confluyendo para ser una masa de individuos idénticos. Nadie se destaca, nadie piensa diferente.

    Uno puede leer el relato de varias maneras. Sin dudas hay un paralelismo con los regimenes totalitarios, donde la libertad de pensamiento está vedada (algo que hemos sufrido en carne propia en el Rio de la Plata). Pero aquí los títulos de los libros abarcan desde poesía hasta Mein Kampf de Adolf Hitler, filosofía y relatos de horror; no hay ningún tipo de material escrito que sobreviva a la persecución. Es la cultura en general la víctima de esta sociedad.
    Al no tener profundidad de pensamiento ni individualidad, esta gente se porta de manera extraña. Son autómatas sin sentimientos, inmersos en una rutina salvaje, y viviendo en colmenas. Todos se ven como si fueran una gran familia (los locutores de la TV son vistos como primos; e incluso hay una excelente escena de teatro interactivo por televisión, donde se muestra la banalidad de la cultura de esta sociedad), pero a su vez son indiferentes entre sí. Cuando Oskar Werner comienza a descubrir la magia de la lectura es cuando recién empieza a sentirse vivo y diferente. Y es por ello que el mundo se le comienza a rebelar - no puede subir por el poste de los bomberos, por ejemplo -, pasando a ser un individuo y no parte de la masa.

    De todos modos la película tiene unos cuantos toques intelectualoides que a uno le hacen rascarse la cabeza. El diálogo inicial en el tren entre Montag y Clarisse es realmente extraño y antinatural. Toda la escena en que Montag acompaña a Clarisse a pedir por el reintegro a su trabajo es rara (los chicos los ven y huyen a los gritos). O la secuencia donde Montag lee un poema al grupo de aburridas amas de casa, que terminan por llorar y huir de su casa ("los libros solo lastiman y dicen mentiras; la televisión tiene la única verdad"). Pero el final es bello y encaja a la perfección con el tono del relato, en donde villas clandestinas de hombres libro se mantienen recitando, una y otra vez de memoria, novelas enteras con la secreta esperanza que se puedan volver a imprimir algún día.

    Es cierto de que el film no se explaya demasiado sobre las causas de la prohibición, y si uno piensa en serio la premisa verá que hay incongruencias (¿cómo Oskar Werner sabe leer si siempre estuvo prohibida la palabra escrita?; ¿cómo transmite la cultura de generación en generación esta sociedad?). Pero con su tono de alegoría y siendo una obra de ciencia ficcion intelectual Fahrenheit 451 es un relato satisfactorio. Mantiene al espectador altamente intrigado por el funcionamiento de esta sociedad utópica, y culmina con un climax de gran lirismo. Simplemente, un film más que recomendable.



    PLANETA SANGRIENTO (Queen of Blood - 1966).En el año 1990 llega al planeta Tierra una llamada de auxilio de una misión alienígena estrellada en la superficie de Marte. Una expedición terrestre es enviada al planeta rojo pero luego de varios contratiempos logra dar con la nave extraterrestre. Todos sus tripulantes han desaparecido; y la misión terrestre de apoyo, localizada en la luna Fobos, ha logrado dar con el paradero de una sobreviviente alienigena. Pero en el viaje de regreso a la Tierra, la alien comienza a develar un desesperado apetito por la sangre humana. Con varias bajas en su tripulación, la misión de rescate parece llevar un destino incierto.

    Roger Corman, en toda su prolífica carrera, se ha caracterizado por la economía de sus proyectos y su rapidez a la hora de elaborarlos (por ejemplo, el rodaje de “La Pequeña tienda de los Horrores” duró dos días). Para ello echaba mano de todo aquello que estuviese a su alcance. Uno de sus métodos para abaratar y a la vez acelerar sus producciones era, en los años 60, el adquirir los derechos de algunos filmes del cine soviético de ciencia-ficción y utilizar escenas de éstos para completar sus propias producciones.

    La URSS utilizaba el cine como medio de propaganda política y la conquista del espacio era un pilar importante de dicha propaganda. La carrera espacial estaba muy reñida entre rusos y americanos, y los primeros no escatimaban en gastos a la hora de producir películas sobre el espacio, con unos efectos especiales muy conseguidos para la época.

    Corman se quedaba con lo que le interesaba del film (exteriores, naves espaciales, multitudes, etc…), eliminando a los actores rusos, y le añadía nuevas escenas. Cortar y pegar. Se agita y ya tienes un film original de Roger Corman. Lo hizo por primera vez con el film Batalla más allá del Sol (1963), dirigida por Francis Ford Coppola, que fue creada a partir de la rusa “Nebo zovyot”, de Aleksandr Kozyr, de la que sacó también imágenes para este El Planeta Sangriento. También por aquel entonces utilizó esta misma técnica con otras películas del género con aires prehistóricos: Viaje Al Planeta Prehistórico, también dirigida por Curtis Harrington, y Viaje al Planeta de las Mujeres prehistóricas, a partir del film ruso “Planet Burg” (1962). El colmo del descaro es que ambas películas dirigidas por Harrington estaban protagonizadas por Basil Rathbone y sus apariciones en los dos filmes fueron rodadas a la vez y en los mismos decorados. Algo rápido (fue rodado en ocho días) y barato (costó 65.000 dólares). Y a ganar dinero.

    Una vez Harrington recoge el metraje soviético concibe una historia de ciencia-ficción y terror delirante. Científicos y astronautas terrestres van al rescate de una expedición alienígena y se encuentran de repente con “un vampiro” que se dedica a chupar la sangre a todo aquel que se le cruza en su camino. En realidad sigue una trama que recuerda en primer lugar a El terror del Espacio exterior y, como no, a la genial Alien de Ridley Scott.

    La película en sí no está mal. Entretiene. Es evidente esa contraposición existente a lo largo de todo el film, entre las escenas rodadas por los rusos, llenas del lujo y de los detalles propios de una superproducción, y los decorados cutres de celofán de la factoría Corman. Por ejemplo, nada más empezar la película el protagonista (John Saxon) camina por el Instituto Internacional de tecnología Espacial (bastante pobre para tan rimbombante título) y se dirige hacia una puerta con un cartel (de papel) que pone “Comunicaciones Astra”. Entra y se encuentra con su prometida escuchando mensajes interestelares a través de una especie de… ¿generador eléctrico? Pero es evidente que son detalles que hay que perdonar en la gran mayoría de las películas de ciencia-ficción de serie B.



    S.O.S EL MUNDO EN PELIGRO (Island of terror - 1966).En la tranquila isla de Petri, enclavada en la costa irlandesa, dicha tranquilidad se ve alterada por la aparición del cadáver de un vecino al que le faltan todos los huesos del cuerpo. El lugareño doctor Landers, superado por los hechos, decide ir a Londres para solicitar ayuda.

    En una isla cercana a Irlanda, la policía encuentra algunos cadáveres deshuesados. Aterrorizadas, las autoridades locales buscan la ayuda de dos científicos ingleses (Peter Cushing y Edgard Judo) que descubren que la descalcificación de los huesos de los muertos ha sido provocada por unas repugnantes criaturas tentaculadas e indestructibles, que cuentan con una extraordinaria capacidad de procrear. También descubren que los viscosos organismos han nacido como fatal consecuencia de los experimentos de un grupo de científicos enfrascados en la lucha contra el cáncer. Cuando parece que los “silicatos” (como designan a las criaturas) van a devorar todos los esqueletos humanos de la isla, Cushing y Judd encuentran la forma de acabar con ellos.

    “S.O.S.. el mundo en peligro” es el título más interesante de la trilogía sobre invasiones (extraterrestres o no) de Terence Fisher; de narración comedida, tensión ejemplarmente llevada y recursos escénicos utilizados con habilidad, la cinta es una de las cumbres incontrovertibles de la ciencia ficción inglesa. Inolvidables los sonidos que hacen los silicatos al almorzar.



    PLAN DIABOLICO (Seconds - 1966).Plan diabólico, de John Frankenheimer, cuenta la historia de un hombre (Rock Hudson) descontento con su vida, a la cual decide poner fin haciéndose una espectacular operación de cirugía estética que cambia su identidad por completo.

    Aunque "oficialmente" no esté reconocida como tal, la película pertenece claramente al género de la ciencia-ficción, cuyas películas ponían en tela de juicio los avances científicos que la sociedad salida de la Segunda Guerra Mundial desarrollaba, dado que se estaban comprobando sus efectos devastadores en la Guerra Fría.

    Plan diabólico, pésima traducción de Seconds, el título original; es una película acerca de segundas oportunidades, que, aunque en un principio puede parecer interesante lo cierto es que acaba por hacerse terriblemente aburrida. Empieza sin explicar nada, el espectador siempre tiene ganas de conocer más y más. La película, ya avanzada, sigue sin dejar claro qué diablos está pasando aquí y por qué, y así hasta que acaba, dejándonos con cara de idiotas. ¿Qué ha pasado entonces? ¿Por qué algo que ha empezado tan bien ha acabado por decepcionar de esta manera tan horrible?

    El problema reside, básicamente, en que la historia no está bien contada. La escena en que Hamilton se reúne con el jefe de la empresa para pedir el cambio de cara nunca da la sensación de que ser un cambio realmente querido por Hamilton, sino más bien todo lo contrario. Parece como si le fuesen a hacer la cirugía contra su voluntad por no se sabe qué oscuro motivo. Es aquí cuando uno empieza a elucubrar en vano: ¿le va a contratar la CIA para una misión especial? Eso es lo que pensé yo, que por fortuna o por desgracia tengo demasiada imaginación, y por eso me llevé la decepción que me llevé.

    Además, la película cuenta con escenas, para más inri demasiado largas, que no vienen especialmente a cuento. Me refiero a la bacanal, ¿qué diablos pinta ahí? ¿por qué dura tanto?

    Sí hay que reconocerle al director su impecable realización, que genera la atmósfera idónea para que padezcamos con el pobre hombre al cual Rock Hudson da vida de forma aceptable. Ya la película, desde el momento en que empiezan los créditos, nos introduce en lo que vamos a ver a lo largo de las casi dos horas de metraje, haciéndonos un recorrido por un misterioso rostro. Luego llegan los planos de cámara fija al cuerpo, las deformaciones de la imagen a través de planos aberrantes y las secuencias oníricas de tono surrealista que acompañan magistralmente la historia que se nos quiere contar.



    BARBARELLA (Barbarella - 1967).Corre el año 40.000 d.C., y la paz hace siglos que impera en todo el universo conocido. Un científico que responde al nombre de Duran-Duran, y cuyo paradero se desconoce, ha descubierto un rayo que en malas manos podría perturbar la armonía reinante. Por ello, el presidente de la Tierra encarga a la astronavigatrix Barbarella la misión de encontrar al científico desaparecido.

    Adaptación al cine por parte del productor italiano Dino de Laurentiis de la historieta homónima, obra de Jean-Claude Forest, quien también desempeñó labores de guionista en el presente film, el artista francés se inspiró para dar forma al personaje que da nombre al tebeo en la actriz Brigitte Bardot, convertida en todo un referente erótico del cine europeo a partir de su participación en …"Y Dios creó a la mujer" de Roger Vadim. De hecho, fue al final este el director asignado por De Laurentiis para acometer la presente traslación, si bien el realizador gabacho confió el protagonismo a su mujer en aquel tiempo, Jane Fonda, hija del legendario Henry, en vez de a la Bardot, como habría sido más lógico, para un papel en el que también se barajaron los nombres de Virna Lisa, Ira de Fürstenberg, Elizabeth Wiener y Joan Shrimpton.

    Desde el mismo arranque de la película, con esos títulos de créditos en que su protagonista realiza tal vez el strip-tease más popular de la historia del séptimo arte, Vadim, uno de los directores más vouyeurs que el cine ha conocido, deja muy claras cuáles son las señas de identidad por la que será conocida la cinta: una loa al apabullante físico de su señora a manera de delirio pop, un espectáculo visual, no solo por las rotundas curvas de la Fonda, acentuadas por el mini-vestuario confeccionado para la ocasión por el modisto Paco Rabanne, en lo que casi parece un desfile de modas, ya que durante gran parte de la película Barbarella se la pasa cambiando de modelitos, sino también por un diseño de producción puramente kitsch, que, junto a otros elementos, como la música de acompañamiento, confieren a la cinta una estética de clara raigambre psicodélica.

    De este modo, poco importan tanto su mínima historia como su flojo desenlace, residiendo sus logros, aparte de lo mencionado más arriba, en su ingenuo erotismo, elemento este que la convirtió en un título revolucionario en su época por los pocos tabúes que demuestra a la hora de afrontar el tema, mostrándonos con un tono ligero el despertar sexual de su protagonista, donde igualmente hay sitio para las insinuaciones lésbicas, e incluso apuntes sadomasoquistas, a través de las distintas formas de tortura que Barbarella deberá sufrir en sus carnes, puesto en escena todo ello por Vadim con momentos tan inspirados como el jocoso encuentro “sexual” entre Barbarella y el jefe de la resistencia Dildano, a quien da vida David Hemmings, los cuales se conjugan con otros en los que el responsable de Et mourir de plaisir no puede eludir su habitual torpeza, mal gusto y falta de sutileza, plasmándose en la escena en la que nuestra astronavigatrix pierde la virginidad -tal y como nosotros la conocemos- con el personaje interpretado por el gran Ugo Tognazzi, con esos planos de las velas del vehículo en el que ambos se encuentran hinchándose y deshinchándose, colocados al comienzo y al final de la misma, respectivamente, en una clara referencia fálica.

    Acusada de ser una película machista, pese a que de forma curiosa su protagonismo recaiga en una célebre pro-feminista que con este trabajo se aseguró un hueco entre los mitos eróticos que del cine han sido, Barbarella, cima del género fantaerótico, se ha convertido con el tiempo, y con todo merecimiento, en un título de culto entre gran parte de los aficionados, aunque como nunca llueve a gusto de todos, también haya quien la considere una de las mayores horteradas que han podido verse en una sala de cine. Cuestión de gustos o de prejuicios, supongo.



    RADIACIONES EN LA NOCHE (Night of the big heat - 1967).En la británica isla de Fara se están alcanzando máximos de temperaturas, mientras el resto del país está en pleno invierno. Debido al elevado calor, las líneas de teléfono no funcionan, los aparatos eléctricos estallan y la conducta de la gente se ve afectada. Pero lo que en un principio parece ser obra del clima, en realidad es fruto de una invasión extraterrestre, la cual ha elegido la isla de Fara como campo de pruebas de una ocupación.

    Segundo de los films de ciencia ficción que Terence Fisher rodó para Planet Films y el último de una trilogía, completada con S.O.S, el mundo en peligro, en 1967, y el primer título en Planet Films, y Earth Dies Screaming, 1964 rodada para Lippert Films, cuyo material dramático esencial era, tratado siempre de forma similar, la amenaza de distintas hordas de seres letales, ora extraterrestres, ora mutantes. En esta ocasión, los seres son protoplasmas alienígenas (como manda la novela “Night of the Big Heat”, de John Lymington, en la que está basada la película), que provocan una ola de calor de tanta intensidad que varios ciudadanos mueren abrasados. Chistopher Lee y Peter Cushing, como en los otros films del ciclo, luchan contra la amenaza, pero poco pueden hacer. Fisher, como siempre: atmosférico, comedido pero poético, superó las deficiencias del guión y realizó una sugerente película, que resulta entretenida aun siendo la peor de la trilogía. Ya que la historia oscila entre la invasión alienígena y la presencia de un triángulo amoroso, siendo éste, quizás, más importante en la trama que el que unos protoplasmas invadan tu pueblo. Llegando a parecer más un melodrama insulso y descafeinado, que una película del género. No estuvo tan fino como siempre el amigo Fischer. Pero aun así, se deja ver con gusto. Es entretenida. ¡Y cómo suda todo el mundo!

    Decir que la historia recuerda (especialmente el final) a “la Guerra de los Mundos” (1953), de Byron Haskin. Cuando la veáis lo comprenderéis.



    2001: UNA ODISEA EN EL ESPACIO (2001: A space odyssey - 1968).Hace millones de años, antes de la aparición del "homo sapiens", unos primates descubren un monolito que los conduce a un estadio de inteligencia superior. Millones de años después, otro monolito, enterrado en una luna, despierta el interés de los científicos. Por último, durante una misión de la NASA, HAL 9000, una máquina dotada de inteligencia artificial, se encarga de controlar todos los sistemas de una nave espacial tripulada.

    La película de ciencia-ficción por excelencia de la historia del cine narra los diversos periodos de la historia de la humanidad, no sólo del pasado, sino también del futuro.Kubrick se había obsesionado, durante los años 50, con los éxitos de la Sci-Fi que iban poco a poco madurando el género. Por supuesto que no le parecían nada del otro mundo, pero le convencieron de que podía hacerse algo importante, gracias a su capacidad fotográfica. Recién estrenada ‘La conquista del oeste’, Kubrick comenzó a hablar de un nuevo proyecto, que cuando comenzó a hacerse realidad, tituló temporalmente como ‘La conquista del espacio’. Sistemático como siempre, comenzó a devorar todos los libros de Sci-Fi que encontraba, para encontrar historias. Alguien le recomendó hablar con Arthur C. Clarke.

    Kubrick quería lograr un filme de ficción científica de proporciones colosales. Su ambición era contar las razones para creer en la inteligencia extraterrestre, y el impacto que semejante descubrimiento tendría en la Tierra. Y termino fundiendo, en cierta manera, los argumentos de las novelas de Clarke ‘Childhood’s End’ (sobre el final de la evolución del hombre) y ‘El centinela’ (sobre un seismólogo que encuentra en la luna una estructura piramidal, que es una alarma que una vez activada avisará a los alienígenas para comunicarse con el hombre), y construyó una película que aún hoy está considerada una cumbre del cine. Ahora bien, es una película con algunas particularidades que le impiden a uno comprender cómo puede gozar de tanta popularidad.

    Posiblemente 2001 no es un film, sino muchos filmes, y cada uno de ellos varía en calidad. Sin duda el amanecer de la humanidad es perfecto, un ejemplo de lenguaje cinematográfico. Con sólo imágenes, Kubrick logra transmitir el concepto de Deux Ex Machina que significa la presencia del monolito : la inteligencia extraterrestre que aparece en momentos claves de la humanidad para iniciar avances en la evolución de la especie.

    Los problemas del film comienzan cuando pasamos al espacio. Sin duda, las imágenes son de una belleza admirable, comenzando con el memorable ballet entre la nave y la estación orbital, pasando por los paisajes lunares y los efectos especiales impecables, que se mantienen dignamente a 40 años de su filmación original. Pero los problemas pasan por el lado de los seres humanos. En más de una ocasión Kubrick ha manifestado que 2001 es una experiencia visual, y que la escasez de diálogos se debe a evitar los corsés de las palabras. Ciertamente, si los personajes entraran en algunos debates podrían debilitar la atemporalidad del film, recitando conceptos propios de los 60 que posiblemente hoy resultaran anticuados o perimidos. Pero tampoco los diálogos que hay son brillantes. La secuencia del Dr. Floyd hablando con su hija por video teléfono es totalmente superflua, ni siquiera sirve para darle alguna humanidad al personaje (además que la actuación de William Sylvester es demasiado estoica). La charla con conocidos en un bar da algunos ramalazos de lo que pasa, pero no aclara nada. Y la charla del Dr. Floyd en la base lunar es totalmente fútil. En el medio de todo esto, hay demasiados tiempos muertos y cierto engolosinamiento de Kubrick en los aterrizajes de las naves (si funcionó con la estacion orbital, entonces...). Ciertamente si la idea de Kubrick es la de transmitir el concepto de tecnología, lo logra, pero da la impresión que sobran minutos de metraje.

    Acto seguido, pasamos a la misión en Jupiter, que es el núcleo del film. Sin duda, son los momentos más recordados de la película, pero también los más engañosos. Recordemos que el film trata de explicar una historia : la presencia de inteligencia extraterrestre como catalizador (y centinela) de la evolución humana. Pero opta por desviar nuestra atención hacia la aventura a bordo con HAL 9000 rebelándose contra la tripulación.¿Por qué?. Tampoco resulta claro. En cierto momento, HAL le dice a Bowman que su conducta se debe a que considera que la presencia humana - de accionar impredecible - podría atentar contra las posibilidades de éxito de la misión. El comienzo de la extraña conducta de HAL es precisamente cuando está comentando el propósito real del viaje a Jupiter, mientras a su vez posee información que sólo será revelada cuando lleguen a destino. Indica una falla de equipo que no es real. ¿Acaso HAL se le ocurrió, subitamente, que debía poner a prueba a los humanos?. No es claro, de ningún modo, el sentido del desvío de esta trama de la historia original. Quizás hubiera sido mejor no engolosinarse con tanto paisaje espacial y brindar otras explicaciones : que, por ejemplo, HAL quería ser la primera entidad en ponerse en contacto con la inteligencia extraterrestre, que se consideraba mas apto.

    Pero no. Kubrick no da detalles al respecto. Y a medida que transcurre el film, se vuelve más críptico, más cerrado y complejo. Es un gran momento de suspense, contiene escenas impresionantes, pero el espectador aún está pensando en el monolito mientras Kubrick insiste que atendamos los intentos desesperados de Bowman por sobrevivir, enfrentándose a la computadora rebelde.

    Y por último, desactivado HAL, llegamos a Jupiter y al monolito orbitando. Bowman sale a explorarlo, el monolito abre una puerta temporal... y en medio de un excesivamente largo viaje lisérgico, llegamos a la escena más polémica del film, que es el final. El pasaje por estadíos de vejez de Bowman en una habitación de gusto barroco. Posiblemente la inteligencia extraterrestre lo haya llevado por un viaje hacia su interior, hacia el inconsciente... ¿de qué modo explicar la ambientación?. Y a medida que Bowman envejece velozmente hasta encontrarse en su lecho de muerte en unos instantes, con el monolito a sus pies, y transformarse en un feto que contempla a la Tierra desde el espacio.... signifique posiblemente que la humanidad ha entrado en comunidad con la inteligencia extraterrestre y que sea el origen de una nueva raza humana. La interpretación está abierta a lo que ud. considere correcto.

    2001 posiblemente sea la mejor obra de ciencia ficción de la historia - simplemente por el tema que toca y la seriedad de cómo lo trata -, pero también es la mas pretenciosa. Hay muchos momentos en que el mensaje que transmite es vago. Hay demasiados tiempos muertos. No hay polémica o discusiones en los personajes acerca de un acontecimiento que debería resultar estremecedor. Los pocos diálogos que hay son ciertamente superfluos. La historia se desvía de rumbo muchas veces, y pareciera que la intención es llenar metraje. Y cuando decide avanzar en el contenido, lo hace de modo cada vez más abstracto. Uno puede deducir ciertas cosas, y podría decir que el mensaje podría haberse expresado de un modo mas claro y sin distracciones. 2001 es la mejor película del género simplemente porque es la más seria sobre el tema del contacto de una inteligencia extraterrestre (o Dios, como quiera interpretarlo) con la humanidad, pero dista de ser un film perfecto. Bien podría haberse suprimido la secuencia de HAL (o darse otros motivos más desarrollados para su conducta), y bien podrían haberse cortado muchas escenas operáticas en el espacio, a cambio de secuencias en que los personajes dialogaran y debatieran sobre el acontecimiento que estaban investigando. Para el espectador, el film le resulta intrigante, retando inteligentemente creencias y conceptos, pero sólo de ráfagas, y rellenado con demasiados sub argumentos futiles y otorgando información con cuenta gotas y de modo demasiado abstracto. Ciertamente no hay respuesta posible (ni entonces ni ahora) a la pregunta, pero los acertijos que deja Kubrick hacia el final del film resultan expuestos de un modo casi incomprensible.

    Se realizó una secuela en 1984 titulada 2010: Odisea dos.Una secuela digna para quien escribe esto y será analizada mas adelante.



    EL PLANETA DE LOS SIMIOS (Planet of the apes - 1968).George Taylor es un astronauta que forma parte de la tripulación de una nave espacial -en una misión de larga duración- que se estrella en un planeta desconocido en el que, a primera vista, no hay vida inteligente. Sin embargo, muy pronto se dará cuenta de que está gobernado por una raza de simios mentalmente muy desarrollados que esclavizan a unos seres humanos que carecen de la facultad de hablar. Cuando su líder, el doctor Zaius, descubre horrorizado que Taylor posee el don de la palabra, decide que hay que eliminarlo.

    Un hito en el género de la ciencia-ficción cinematográfica y toda una estimulante y generalmente subestimada alegoría sobre la condición y el futuro del ser humano realizada con inteligencia por el director Franklin J. Schaffner ("El señor de la guerra") y adaptada con gran talento e ironía desde el libro de Pierre Boulle por Michael Wilson ("El puente sobre el río Kwai") y Rod Serling (creador de la serie "The Twilight Zone").

    Realmente brillante la realización de Schaffner, que describe con gran intensidad y manejo de los recursos visuales (buena utilización del zoom y de la cámara en mano, vibrantes planos desde helicóptero, perfecto sentido de la expresividad emocional con el uso de planos cortos y generales y sobre todo, una hábil consecución de situaciones de suma y rara intensidad con un dominio magnífico del espacio y la ubicación de sus caracteres en el mismo) esta fabulación sobre el destino de la civilización humana que diatriba sobre el campo evolutivo y sobre la conciencia del hombre como simple animal, el animal más peligrosamente destructivo.

    Atmosférica e idónea partitura musical de Jerry Goldsmith, histórico maquillaje del especialista John Chambers y enorme interpretación de Charlton Heston para un título perjudicado por las postreras secuelas, bastante inferiores a la película original.

    Tras el enorme éxito taquillero de esa primera entrega, la Fox no tardaría en plantearse la producción de una secuela: Regreso al planeta de los simios (1970), que prolongaba con acierto algunas líneas del film anterior, pero que no podía evitar anunciar, en momentos puntuales de su metraje, la decadencia que se avecinaba. Pese al citado aviso, la productora prolongaría la serie con tres nuevas entregas: Huida del planeta de las simios (1971), que iniciaba el vaivén de incoherencias argumentales verdadero cáncer de la saga; La rebelión de los simios (1972), que contaba con mensaje político final, y Batalla por el Planeta de los Simios (1973), quizás la menos justificable de las secuelas.

    La irregular trayectoria cinematográfica de la serie no sirvió para que la productora desestimara sobreexplotar a los simios. En 1974, la 20th Century Fox Television produjo una adaptación televisiva de “El planeta de los simios”. Roddy McDowall fue la estrella indiscutible de la serie, producida por Stan Hough y escrita y realizada por pesos ligeros del medio. La serie sólo pudo alcanzar un rating de audiencia del 27% (pocos puntos por debajo del índice que justificaba su emisión) y la CBS decidió su cancelación fulminante tras la programación de catorce de los veinticuatro episodios inicialmente previstos.

    Tambien se produjo un remake del primer film dirigido por Tim Burton en el año 2001 , y dos precuelas tituladas El origen del planeta de los simios en 2011 y Dawn of the Planet of the Apes aún en producción cuando se escribieron estas lineas.

    El plano final permanecerá como uno de los momentos más impactantes de toda la historia del cine.



    BATALLA MAS ALLÁ DE LAS ESTRELLAS (The Green Slime - 1968).Un asteroide gigante pasará por la Tierra, así que algunos astronautas desembarcan en una estación espacial cercana para dinamitarlo y salvar así al mundo. La misión es exitosa y ellos regresan a la estación desconociendo que llevan consigo una sustancia verde y pegajosa que los muta en monstruos cíclopeos y tentaculares.

    Desde mediados de los años cincuenta, el cine japonés se volcó en la ciencia ficción, siendo especialmente destacable la contribución de Inoshiro Honda y sus películas de monstruos prehistóricos que vuelven a la vida por mutaciones causadas por las experiencias nucleares.Una década más tarde, los japoneses han adquirido una tecnología lo suficientemente sólida y relativamente barata, por lo que la industria norteamericana emprende diversas co-producciones con Japón que le resultan mucho más económicas que si se hubieran rodado en Hollywood. Éste es uno de los títulos más destacados de esta época, y sin duda el que alcanzó una mayor difusión. Su argumento es arquetípico. Una misión galáctica debe interferir la órbita de un asteroide que se dirige irremediablemente hacia la Tierra. Para alcanzar su objetivo deberá enfrentarse a una fauna variopinta de monstruos.

    Su evidente impacto visual no impide que el conjunto resulte algo convencional, y que sus premisas sean demasiado infantiles. Lo mejor de la función es el imaginativo repertorio de monstruos verdosos y viscosos. Su director es un veterano profesional que ha rodado casi un centenar de films fantásticos, como Los invasores del espacio (1978) o Exterminio (1980). Una pequeña joyita de serie B llena de imaginación, acción y unos extraterrestre más que simpáticos. Aún con toda su atmósfera de pastiche multicolor, se deja ver. Es bastante competente y tiene buen ritmo. Hay muchos defectos (malos actores, desarrollo dramático horrible, naves de juguete, un director al que hay que hacerle un electroshock para que suelte el zoom), pero su espíritu "pulp" termina por triunfar por encima de sus limitaciones artísticas.A destacar el tema musical central del film, que ha sido revisitado por cientos de grupos (sus aires garajeros-sixties invitan a ello) como por ejemplo Fuzztones y Cramps. Diversión garantizada.



    LUNA CERO DOS (Moon Zero Two - 1969).William Kemp fue el primer hombre en pisar Marte; pero para el 2012 sus días de exploración han terminado, y ahora se encuentra trabajando free lance con su propio ferry espacial en la Luna. Kemp recibe una propuesta de trabajo por parte del millonario J.J. Hubbard, para abordar un asteroide e impulsarlo - mediante motores - hasta que se estrelle contra el lado oscuro de la Luna. Es una operación claramente ilegal - y Hubbard planea explotar las 6.000 toneladas de zafiro que componen el asteroide -, pero Kemp decide aceptar ya que se encuentra acosado por los reglamentos lunares que están a punto de decomisar su nave Luna Cero Dos. Pero en el camino de Kemp se cruza Clem Taplin, una muchacha que ha venido desde la Tierra a buscar a su hermano ... y no pasará mucho tiempo antes de descubrir que la desaparición del mismo se encuentra íntimamente ligada al acto de piratería que pretende montar Hubbard con el asteroide.

    La Hammer siempre será recordada como un estudio británico dedicado al terror gótico. Pero ocasionalmente asomaba su cabeza en otros géneros, y ésta es una de las escasísimas oportunidades en que incursionaría en la ciencia ficción. Sus experiencias anteriores serían la trilogía del profesor Quatermass y el subproducto X: The Unknown (un clon no oficial de Quatermass), que datarían de los años 50. Aquí el estudio se tira de cabeza a intentar explotar la euforia de la época por el reciente alunizaje de la misión norteamericana en Julio de 1969.
    “Luna Cero Dos” es un ignorado pequeño clásico del género. Llega en un momento en que la sci fi estaba dividida entre lo intelectual y pretensioso (2001, Odisea del Espacio), y la temática “exploitation” con ribetes bizarros de la serie B (todos los filmes de monstruos e invasiones alienígenas que pulularon las carteleras de aquel tiempo).

    En cambio se planta en el medio con el simple propósito de entretener, creando un universo creíble y con leyes bastante reales, y sin mayor objetivo que el placer de la aventura. Hay detalles que han quedado anticuados (la música, toda la colorida moda pop que recrea el mundo futuro), pero la mecánica de la historia es notablemente moderna. Uno podría generar un remake con cambios mínimos del guión, y obtendría un blockbuster instantáneo.

    El tema es que el film traza un rumbo que en su momento era novedoso; y el estudio no supo muy bien cómo venderlo, razón por la cual la taquilla que obtuvo fue bastante pobre. Ciertamente Luna Cero Dos depreda las bases del western para trasladarlas al espacio (los exploradores en tierra inhóspita; el mercenario de buen corazón, la chica en apuros, el despiadado villano con sus secuaces, la pelea por una mina supuestamente estéril que esconde el secreto de una fortuna), pero esos mecanismos funcionan muy bien en la película (con la excepción de un par de escenas obvias, como la gran pelea en la cantina). Es por ello que el film es una de las primeras muestras de la corriente que considera que el western y la sci fi son géneros intercambiables (Atmósfera Cero, Batalla Más Allá de las Estrellas, Serenity, Robocop). Los clichés del oeste se pueden adaptar perfectamente al espacio con cambios mínimos. En sí no es una idea tan descabellada ni tampoco tan inusual: prácticamente la mayoría de películas de John Carpenter adoptan esa misma postura en el género fantástico (Escape de Nueva York, They Live). Pero cuando la Hammer quiso venderlo como "el primer western espacial", nadie entendió la idea; y ciertamente tampoco es un slogan brillante que sirva para atraer a la audiencia para que vea la película.

    Pero apartando el tema del molde del western, es una película que funciona realmente bien como ciencia ficción creíble. No es un mundo acartonado sino que es diverso y se siente realmente vivo (es un efecto similar al que logró George Lucas con su “Star Wars”, donde los aliens maldecían, se peleaban, vivían en pueblos polvorientos). Los personajes tienen diálogos interesantes y, especialmente, vuelcan una enorme cantidad de datos sobre las particularidades de vivir en la Luna, lo que enriquece el relato. Hay algunos detalles menores (James Olson no es el actor más carismático para llevar el papel adelante, simplemente está bien; el villano de Warren Mitchell empieza de manera desastrosa con una catarata de clichés y sobreactuaciones, pero después se ajusta hasta resultar potable; la presentación animada no tiene tanta gracia y hace anticipar una comedia que el filme no es), pero no terminan por desmerecer el producto. Sin dudas Moon Zero Two es una aventura light pero sólida y muy entretenida, y merece una mayor reconocimiento.



    STEREO (Stereo - 1969).Estamos en una especie de centro donde a unos pacientes se les otorga la facultad de la telepatía. Tras las experimentaciones, se continúan las pruebas para comprobar la tridimensionalidad de la persona y la experimentación del erotismo y el sexo.

    Es evidente que David Cronenberg sentía una gran afición por el tratamiento del cerebro, a pesar que como curiosidad, él no estudió ciencias sino que se graduó en Arte y Literatura.Sin embargo, poco a poco empieza a sentir una pasión muy profunda por Freud, tal y como vimos en Un Método Peligroso y empieza a realizar proyectos como un cortometraje en el que un doctor y su paciente mantienen una conversación sobre Freud durante siete minutos.

    Fue a partir de ahí que su interés fue como el de un libro lleno de raíces cuadradas. Y es que tras ver Stereo, es tal el efecto que puede que para el público diga mucho o no diga nada la cinta del cineasta.Cabe decir que ésta película pudo ver la luz por la producción de el Canada Council, un organismo público que creía que estaba financiando una novela. Sin embargo, Cronenberg aprovechó el dinero para realizar el film, el cual no solo dirigió sino que montó, se encargó de la fotografía y la edición y fue escrita íntegramente por el.

    El film conservaba el fundamentalismo sexual de Freud, y a eso se la añadía la pasión de Cronenberg sobre el poder de la mente. Es por ello que la telepatía cobraría una importancia tal en él que la veremos reflejada en posteriores films, algunos muy conocidos por todos.Hay que decir que es un film muy difícil. Y seamos sinceros, la película es muy pesada a pesar de durar una hora escasa, pero se pueden convertir fácilmente en tres. Y digo esto por su grabación.Es una cinta que está grabada sin sonido alguno.

    El film comienza con la llegada de un helicóptero al centro donde están los pacientes y allí dejan al enigmático protagonista. Seguidamente y tras una incómoda cámara lenta, comienza una narración con voz en off que se hará continua durante el film.A veces habrá parones en los que solo habrá silencio. Pero es curiosamente un silencio ruidoso, incómodo y que nos pondrá nerviosos. ¿Intención del cineasta? Probablemente falta de presupuesto, ya que con el poco dinero con el que rodó resultaba mas fácil rodar en silencio y añadirle la narración.

    Tras esto, seamos sinceros. El film es inentendible.La narración en la que a veces escucharemos a una mujer y mayormente a un hombre es compleja. Es una amalgama de términos que se repiten varias veces en una misma frase y que de la forma en la que se dicen, parece entenderse, pero no es así en absoluto.Así interminablemente durante una hora.

    Evidentemente no es el mejor film de Cronenberg. Quizás sea el peor. Pero es muy importante porque nos ofrece una perspectiva del sentir y de todo lo que había en la cabeza del director, que más tarde expandiría hacia un cine mayor.En resumidas, es un film que es esencial para los amantes (como yo) de Cronenberg.

    FIN DE LA PARTE I


    PARTE II (1970/1989)

    PARTE III (1990/1999)

    PARTE IV (2000/2012)

    PARTE V (SCI-FI ANIMADA)

    PARTE VI (SCI-FI EN TV)


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    Última edición por landerico; 27/01/2013 a las 16:34
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  7. #7
    especialista Avatar de Marcuse
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    Predeterminado Re: [REPORTAJE] Ciencia-Ficción: El género mas completo. ( PARTE I - 1900/1969 )

    Increíble. Vaya currada! Ahora lo jodido va a ser sacar tiempo para leerlo todo ... Por ahora solo he leído el final , yo también soy amante de la filmografía de Cronenberg, con Crash y Videodrome a la cabeza, pero la de Stereo es de las pocas que aún no he visto, habrá que hacerlo, aunque solo sea por completitud.

    Saludos.
    landerico ha agradecido esto.

  8. #8
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    Predeterminado Re: [REPORTAJE] Ciencia-Ficción: El género mas completo. ( PARTE I - 1900/1969 )

    No hay palabras para darte las gracias por tan excelente, exhaustivo, preciso y precioso trabajo, Landerico.
    Hay que agradecer la separación que siempre marcas entre Ciencia ficción y fantasía, una línea de separación muy delgada pero que consigues marcar con gran precisión.
    Al leer esta primera parte (me ha llevado días de pequeños, gozosos ratos) he sentido el cosquilleo de la niñez. Me he vuelto a acordar de la primera vez que vi por ejemplo (en sesion matinal de sábado en TVE) El increible hombre menguante, La masa devoradora , o "El hombre con rayos x en los ojos", o "un viaje alucinante". Películas que marcaron muchos años mi imaginación.
    Luego me marcaron pelis como Horizontes perdidos o el tiempo en sus manos , antes de empezar con las que tienen algo de terror (aunque the blob fue una de mis pesadillas de niño).
    Y cuando me hice un poco más mayor soñe con "Barbarella" muuuuuchas noches.
    Imprescindibles, desde luego : "El planeta de los simios", "2001", "Teléfono rojo", "El enigma de otro mundo" (más conocida por "La cosa"), "Ultimatum a la Tierra", "El doctor Frankenstein" y "Metrópolis". Sin estos títulos ni la Ciencia ficción ni el terror hubieran sido lo mismo. Estos títulos son imprescindibles para cualquier aficionado al cine que quiera formarse un mínimo.
    En el artículo he descubierto multitud de películas que desconocía. De todas ellas me he hecho una lista de prioridades: "Luna cero2", "Farenheit 451" (esta la conocía pero es una de esas pelis por alguna razón, esquivas), "El muelle", "Monstruos de piedra" y " La humanidad en peligro" (puede que esta la haya visto, pero no tengo un recuerdo claro de ella).
    Paso a leerme la parte 2.
    Yo creo que estos posts deben tener chincheta como poco. Lo ideal sería darles una sección fija como "posts pedagogicos". Espero que los señores administradores se lo apunten.
    Muchas gracias una vez más Landerico.
    landerico ha agradecido esto.
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  9. #9
    Devorador de cine
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    Predeterminado Re: [REPORTAJE] Ciencia-Ficción: El género mas completo. ( PARTE I - 1900/1969 )

    Ufff.Tan solo he pasado la parte I al formato revista/libro y han salido 221 paginas.No quiero imaginarme cuando acabe todo el reportaje de Sci-Fi y unifique todas las partes la enciclopedia que saldrá (calculo que mas de mil paginas caen fijo).De momento disfrutad de la parte I.

    Última edición por landerico; 26/01/2013 a las 12:22
    takinardi, Kokotxo y Teletabis han agradecido esto.

  10. #10
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    Predeterminado Re: [REPORTAJE] Ciencia-Ficción: El género mas completo. ( PARTE I - 1900/1969 )

    Hola.
    Me parece muy interesante el reportaje que has hecho.
    Estoy interesado en descargarlo en formato libro/revista, pero me da un error.
    Además, la parte 3 del reportaje no puedo verla.
    ¿Qué debo hacer para poder leer la parte 3 y para poder descargarlas todas en formato revista?
    Muchas gracias.

  11. #11
    Larga vida y prosperidad Avatar de sergiokhoiser
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    Predeterminado Re: [REPORTAJE] Ciencia-Ficción: El género mas completo. ( PARTE I - 1900/1969 )

    No he tenido alma de leerlo entero... me he quedado en los inicios de 1900-1929...
    sinceramente da para un documental de la segunda cadena, para varios días. Vaya currazo!

    Me gusta mucho el genero, gracias por el esfuerzo, aquí hay para leer
    Teletabis ha agradecido esto.
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  12. #12
    experto Avatar de Teletabis
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    Predeterminado Re: [REPORTAJE] Ciencia-Ficción: El género mas completo. ( PARTE I - 1900/1969 )

    Enhorabuena por un trabajo tan bien hecho Landerico, una maravilla de principio a fin, me encanta éste género de cine, lo dicho has dejado el listón muy alto, gracias por semejante esfuerzo.
    Tassadar ha agradecido esto.

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