Entre fuentes, con señal digital, si estas no introducen alteraciones durante la lectura y envío de la señal, y a niveles similares, es natural no encontrar diferencias audibles.

Por contra los altavoces, cada uno tiene características propias en la reproducción de las distintas frecuencias, en la respuesta a los cambios de dinámica y en la focalización del sonido (entre otras cualidades) que hacen posible diferenciarlos. No tanto por los extremos a los que llegan en la banda de frecuencias, que también, sino principalmente en cómo las reproducen.

La experiencias de ecualización de la señal para obtener respuestas equipotentes en la mayor parte del espectro audible hace que altavoces muy distintos se parezcan muchísmo acústicamente, y a la vez sean capaces de reproducir lo más realisticamente posible el sonido grabado.