Si invertimos poco en amplificación y mucho en cajas tenemos el siguiente inconveniente.

Muy sencillo, si invertimos poco en la elctrónica de ataque mayor tasa de distorsión hay y menor potencia tenemos. Hasta aquí todo correcto.

Si la electrónica de ataque tiene poca chicha debemos acudir a cajas de sensibilidad alta para que puedan desarrollarse al máximo todo el rango de frecuencias que ofrezca la fuente digital.

Si acudimos a cajas de sensibilidad alta tenemos el inconveniente de que éstas retransmitirán de una manera mucho más precisa cualquier tipo de distorsión que venga producida tanto de la fuente como de la electrónica de ataque.

En resumen, cuanta más sensibilidad tienen una cajas más delicada es su electrónica de ataque, ergo más cantidad de dinero necesitaremos gastar en vatios, tasas de distorsión, transformadores, calidad del cableado, etc...

En el caso contrario ocurre un proceso complétamente contrario pero, en el fondo, igual. Es por eso que siempre es recomendable acudir a cajas de sensibilidad contenida.