Cita Iniciado por DANIELFILO Ver mensaje
en todo este debate pienso que la gente ya hoy en dia,no es tan ciega gracias en parte a la gran informacion que fluye sobre este mundillo,y es que no hay mas ciego que el que no quiere ver,personalmente me molesta mucho que llamen vulgar a un amplificador que cueste entre 500 y 1000 euros etc etc,ahora resulta que hace falta gastarse 20000 euros para que un equipo de un sonido decente,cuantas veces me he quedado flipado cuando he visto aparatos de precios astronomicos,por dentro y el que lo describe lo vende,como tecnologia de vanguardia y el no va mas, y tu mismo te das cuentas que la electronica es igual incluso mas vergonzoso,peor que la de aparatos de precio contenido,es cuando en ese momento dices pero esto que es?en mi opinion creo que hay mucha mentira en esto del hig end,muchas veces se tiende a descalificar,o juzgar antes de probar simplemente viendo la etiqueta del precio,gastarse una pasta para que un equipo suene decente,lo hace cualquiera,el merito es todo lo contrario,buscar elementos mas modestos en cuanto a precio pero grande en cuanto a resultado obtenido,da igual que sea nuevo,o vintage,creo en mi humilde opinion hay esta lo bonito y lo grande de esta aficion de todos.
El problema es de concepto. El problema no es tanto lo que te gastes en un equipo, sino en lo que consideras que ganas con ese gasto. Y no olvidemos de que existen privilegiados que cuando gastan 20.000 euros por componente, quizá les suponga menos que a la mayoría de mortales apoquinar 100, por lo que vuelvo a considerar que el problema es más de concepto que de dinero en sí. Existen muchos aficionados que alaban las bondades del sonido de su equipo no por éste en sí, sino por la cantidad desembolsada y la imagen de marca de sus componentes. Generalmente estos sujetos son más aparatófilo-audiófilos que melómanos musicales, o desde luego, la premisa se ha cumplido después de haber interaccionado con muchos aficionados, virtuales y reales, en ya bastantes años de afición.

El dinero no compra el gusto, ni la cultura musical, sino los instrumentos para darle forma. Y estos instrumentos, me lo tengo demostradísimo, pueden ser extremadamente económicos.