Los fieles de una determinada religión no se caracterizan, precisamente, por ser librepensadores. Jamás cuestionan los dogmas de fe ni ponen en duda la "palabra de Dios". Llegados a este punto, pocas cosas racionales podemos esperar de esos fieles. Esto no quiere decir que todos sean tan fanáticos como para llegar a matar a un ser humano, pero son una buena materia prima de la que partir a la hora de manipularlos e influir en su forma de pensar, hasta controlar su voluntad.

Creo que cuando tu Dios te pide que mates a un ser humano, es el momento de replantearse en qué creer.

Saludos.