Lo de presidentes en activo se presta a una malsana interpretación. Osea que no sólo fué Walt Disney...

Las carnicerías en la guerra ruso-japonesa, preludio de las que se vivirían dos lustros más tardes en Europa, acojonan. En más de una batalla se sacrificaron entre 400 y 600 mil hombres sin la menor contemplación. Y en la inútil defensa de Port Arthur una buena parte de los fusileros rusos no apuntaban a los japos, no, encañonaban a sus propias trincheras para evitar las deserciones.

Así que ayudar a parar tal sangría bien mereció un Nobel.

Respecto al zapatitos, no es culpable de la crisis, pero si de carecer de ideas para sacarnos de ella.