Si la mercancía electoral es el haber puesto todo el empeño en la ausencia de atentados y se consigue, bienvenida sea dicha mercancía. No puedo decir lo mismo si una mercancía consiste en soliviantar la convivencia ciudadana, enrrocándose en un discurso radical que atenta contra el mínimo respeto a las instituciones, haciendo ver que el Presidente del Gobierno es aliado de los terroristas y al que casi solo le faltó colocar la bomba. Al final es una mala estrategia a medio plazo, puesto que parte de la premisa de que los votantes son demasiado crédulos. Y es posible que así sea a corto plazo, por la novedad y los réditos de la confianza depositada en el pasado, además de cierto partidismo sectario, ya que está tan de moda el término. Pero lo que peor perdonan los electores suele ser el engaño, y entre los actores principales de esta comedia está por ver quien adopta un discurso más alejado de la realidad. Me temo que el primer partido de la Oposición lleva las de ganar.Iniciado por curtis


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