Una cosa es vivir colgado del televisor, y otra es mirar la televisión en ocasiones especiales. Con la popularidad que tiene el fútbol, una semifinal del mundial en el que juegue la selección es una ocasión especial. No digamos la final.

Parte del uso inteligente de la televisión es saber cuándo ponerla y cuándo no. No me parece que ver dos (2) partidos de fútbol cada cuatro años sea abusar, la verdad. Pero si denota una actitud mezquina que busca refugio en la letra de las normas para justificar sus tropelías.

Esos rigorismos para según qué cosas acaban pasando factura. Supongo que bastantes de esos niños ya se habrán dado cuenta de lo que significa el nacionalismo. Bien por ellos. Puede que hayan quedado vacunados.