Yo soy partidario de la discriminación positiva en este y otros asuntos. Mucha gente está en contra de las cuotas para la igualdad de género, y sin embargo están a favor de becas estudiantiles, de la enseñanza o sanidad públicas, …: *sin embargo todas ellas son discriminaciones positivas que persiguen fines conceptualmente similares.

Estoy bastante en desacuerdo con la calificación de injusta con que aquí se le está tildando. El concepto de justicia, nunca me cansaré de repetirlo, es un concepto personal, subjetivo. Por tanto es un ejercicic baldío hablar de leyes justas o injustas en estos asuntos. Toda ley responde o persigue un fin de justicia, yo diría que por definición. Otra cosa bien distinta es que coincida o no con el concepto de justicia de cada cual. Según mi concepto personal, no me parecen injustas las cuotas en organismos públicos, listas electorales, consejos de administración de empresas por encima de cierto tamaño, etc., como tampoco me parece nada injusta la sanidad pública. Son medidas que ayudan a corregir “injusticias” sociales, es decir, que protegen a los sectores más débiles y la lógica perversa del sistema. En última intsancia, favorecen a todos al ayudar a construir una sociedad más segura.

En el caso que hablamos, existen además razones de lógica económica que recomiendan su aplicación. Estamos en uno de los países con menor índice de natalidad a nivel mundial, con posibles consecuencias a largo plazo sobre el crecimiento económico, la sostenibilidad del sistema de pensiones, etc. Todos conocemos en casos cercanos de mujeres/parejas que deciden no tener hijos por las negativas consecuencias laborales que conlleva. También conocemos casos de mujeres que pierden su trabajo, un ascenso, etc. por tener hijos. Será difícil de evaluar el impacto que esto tiene sobre la natalidad y sobre los resultados económicos, pero es indudable que tiene un serio impacto. En consecuencia, querámoslo o no, este tipo de discriminación afecta negativamente a toda la sociedad, y a cada uno de nosotros.

El otro argumento que empleáis: el de que para cada puesto debe seleccionarse al más capaz me parece de una ingenuidad sonrojante. Hasta cierto punto sería defendible en una meritocracia, pero desgraciadamente España es lo más alejado que yo conozco de una meritocracia. Aquí estamos en la enchufocracia por antonomasia., Me hace gracia que se emplee este argumento, precisamente cuando se trata de Consejos de Administración, etc. En todo caso, estoy seguro que igual que para cada puesto siempre hay un hombre adecuado, también habrá una mujer adecuada.