Los políticos, como todo hijo de vecino, deben estar bien pagados. Pero hay un "pequeño" problema. En cualquier trabajo la remuneración te la fija tu empresa, de acuerdo con la productividad de tu puesto de trabajo y de tu desempeño, es decir, el mercado. Si eres empresario o profesional, te la fija directamente el mercado; si lo haces bien, te forras, si no acabas debajo de un puente (es un decir).

¿Cómo se mide la productividad de un político?

No hay problema, ellos se lo guisan y se lo comen, al fin y al cabo, ellos "hacen el esfuerzo" de subirse los sueldos, dando una imagen lamentable. El problema es que han puesto unas incompatibilidades tan duras (excepto para simultanear cargos políticos) que ahora los políticos son profesionales de lo suyo, con lo que dejan de saber absolutamente de todo lo demás. Todo ello, unido a la falta de controles, de la percepción de estar gestionando fondos ajenos, de la idea de que son superiores a los gobernados y de que no son éstos los que les pagan el sueldo, acostumbrados como están a gastar sin rendir cuentas a nadie (que como dicen los americanos sólo dos cosas llegan seguro en la vida, la muerte y la declaración de impuestos) al final motiva corruptelas como esta que, desgraciadamente son somunes en todas las democracias actuales.

En fin, que les vaya bonito, porque lo que está claro es que no por subirse el sueldo van a hacer mejores leyes.