» CAPITULO 6
De vuelta con el Sargento Anderson nos disponemos a visitar un escenario de confirmada aparición en el juego, la estación espacial de Citadel, hogar del concilio.

Y no solo eso, el numero de habitantes de la estación es de 40 millones, es considerada como el centro político, social y cultural de la galaxia. Está compuesta por un anillo central de unos 10 kilometros de diametro y 5 brazos de hasta 25 kilometros de longitud formando una especie de estrella de metal, autenticas ciudades pueblan los diversos niveles de la megalopolis, no hay estación espacial comparable a ésta.

Está situada estrategicamente en el interior de una nebulosa, dificultando el acceso a la misma de todo aquel que no use un mass relay, de modo que un ataque sea extremadamente dificil de coordinar y se puedan tener refuerzos en pocos minutos pese a tener naves desperdigadas en diferentes sistemas planetarios, independientemente de eso tiene un sistema de defensa que prácticamente la blinda por completo pasando de ser la mencionada estrella a una especie de cilindro herméticamente sellado (la descripción es algo vaga al respecto), además de eso, un contingente de flotas Asaris, Turians y Salarians patrullan la estación ante cualquier eventualidad a régimen continuo, la joya de la corona de dicha flota es la Destiny Ascension, una nave Asari 5 veces más grande que la más grande de las naves humanas, con una tripulación de 5000 personas, el orgullo del concilio de Citadel.

Al igual que en la antigua Roma, todos los caminos llevan a Citadel, esto no es casual, es una simple cuestión de ordenación de los mass relays, el trafico en torno a la estación suele ser denso y en ocasiones caótico.

Anderson ha visto la Citadel en multitud de ocasiones, pero aun le sigue pareciendo impresionante, su nave esperaba pacientemente el turno para atracar en el puerto reservado a las naves de la alianza cuando notó una presencia tras de sí... Era Jill Dah, parecía tener buen aspecto, tras una breve conversación Anderson se sintió aliviado de saber que su jefa de armas se recuperaría totalmente.

Para sorpresa del Sargento Citadel había ampliado su personal de seguridad incluyendo por primera vez a humanos en el complejo, es algo que alegró a Anderson sobremanera ya que ayudaba a integrar a su especie, además, se había librado de los antipáticos Salarians de siempre.

Una vez pasó los portones del recinto de ahislamiento se sintió tremendamente aliviado, apenas pasa 1 de cada 4 semanas en lo más parecido que tiene a un hogar, una habitación en la Citadel, pero le gusta tener un lugar propio donde pueda desconectar de la dura labor diaria.

Tras un breve viaje en ascensor llegó a un amplio corredor de varios niveles repleto de ciudadanos yendo de un lado a otro, sobre su cabeza un fugaz monorail recorría la avenida estacionando no muy lejos de su localización, bajo sus pies, podía ver una carretera repleta de vehículos de transporte, caminar era complicado, en Citadel parece ser hora punta siempre.

Anderson tenía una caminata de 20 minutos hasta su apartamento, aun así le apetecía andar y mezclarse entre la muchedumbre, según recorría las calles se veía asaltado por multitud de anuncios holográficos de todo tipo de productos y servicios en una innumerable cantidad de planetas y localizaciones de lo más dispares, solo una minoría de ellos estaban enfocados para los humanos aun así, no dejan de ser el grupo minoritario por el momento.

El "barrio" de Anderson era para colmo el menos transitado por humanos, para Anderson la integración de su raza es importante y sostiene que la mejor forma de entender a las otras especies es convivir con ellas.

Una vez llegó a su edificio el sistema de reconocimiento de voz hizo el resto, tras subir en ascensor al segundo piso recorrió su apartamento sin apenas encender las luces y cayó desfallecido en su cama, agotado pero feliz de encontrarse en casa.

Anderson se despertó a las 17 horas, en Citadel el concepto de día/noche es puramente romántico, así como el sistema de 24 humano, el día tiene 20 horas según el decreto universal del concilio, cada hora tiene 100 minutos y cada minuto 100 segundos, sin embargo cada segundo es algo más largo que un segundo humano, con lo que en realidad la medición de un día según Citadel es un 15% más larga que la de la Tierra.

Tras unas horas de sueño Anderson despertó empapado en sudor, una ducha después se dispuso a chequear su agenda en busca de algún mensaje nuevo, la comunicación entre planetas es algo complicado, si bien viajar con los mass relays resulta una facilidad tremenda las señales de toda la vida siguen tardando cientos de años en viajar por la inmensidad, existe un método para agilizárlo, aunque es muy caro, básicamente se trata de hacer viajar los satélites de comunicaciones por los mass relays para cubrir todo el terreno, no es tiempo real, pero de años se pasa a horas en el retraso...

No es que el futuro no haya traído progreso en el campo de las comunicaciones, existe un extranet que permite la comunicación casi instantánea de un punto al otro de la galaxia, el problema es que actualmente se encuentra casi siempre sobrecargada, cientos de millones de personas en cientos de mundos la usan, eso crea un lag considerable.

Entre toneladas de publicidad y mensajes de informes de la alianza hubo algo que llamó su atención, pensó ignorarlo, pero le parecía infantil hacerlo, tras descargarlo un vídeo se abrió en el terminal, era su abogado informándole de que su mujer ya había firmado los papeles del divorcio, Anderson detestaba a ese tío, mucha publicidad, buen precio, pero un incompetente, tras borrar el mensaje sin apenas terminar de oírlo se vistió de civil y se dispuso a hacer honor a la tercera gran tradición de la humanidad (la primera y la segunda son casarse y divorciarse), irse a emborracharse al bar.


Turians, Asaris y Salarians, las 3 razas encargadas de patrullar la Citadel.

» CAPITULO 7
Capitulo entretenido, Anderson llega al bar y conocemos algo más sobre los Asari, Volus y Turian mientras se toma una copas.

Chora's Den, la taberna favorita del Sargento, no queda muy lejos de su casa y si bien siempre tiene buen ambiente, nunca está lleno hasta los topes.

En sitios como éste el alienigena es él, nada más entrar las miradas de todos los parroquianos se giran en su dirección, aun era poco habitual ver a un humano deambulando por la zona, ni siquiera los Hanar (que no son ni humanoides) destacaban tanto como él ahora mismo.

Cabe destacar las similitudes que existen entre la mayoría de las especies del concilio aun así, todas ellas llegaron a donde están gracias al descubrimiento de tecnologia Prothean en sus propios sistemas solares, lo cual siempre ha hecho pensar que los Prothean de algún modo u otro hayan sido responsables de una evolución selectiva de las especies en función de su potencial, la gran mayoría son bipedas, sus planetas son similares y su base es de carbono, respiran oxigeno y sus años duran un tiempo similar al de los humanos, algunos como los Asari y los Humanos son francamente parecidos fisicamente, un analisis más profundo revelan una fisionomia completamente distinta claro, además de la diferente pigmentación de la piel y la ausencia de pelo los Asari son seres asexuados, pese a tener un aspecto femenino a los ojos de un humano, el concepto de mujer/hombre no se aplica a ellos, simplemente son así.

De entre todas las miradas de curiosidad del bar dos de ellas revelaban algo más que simple morbo, Anderson resignado intentó ignorarlas pero no iba resultarle sencillo. Se trataba de una pareja de Turians mirandole con rencor, no les conocia, pero las asperezas entre Turians y Humanos aun no habían sido del todo limadas tras la reciente guerra, se creaban a menudo situaciones conflictivas como ésta.

En un esfuerzo por no crear problemas (tanto para el como para su raza) Anderson intento ignorar toda provocación para centrar su mirada en la bailarina Asari que dominaba el escenario.

Los Asari siempre le han parecido paradojicos, por una parte no es raro verles protagonizando todo tipo de espectaculos erotico-festivos, por la otra, son la raza más poderosa y avanzada del concilio, sus dominios son los más amplios y fueron los primeros en dominar los viajes intergalacticos.

Pese a que en alguna que otra ocasión ha visto videos de sexo entre especies, la única que le parece atractiva son los Asari, el intenta mantener la mente abierta, pero ver a un Krogan y un Turian en actitud cariñosa le parece francamente grotesco.

El tabernero de Chora's era un Volus de nombre Maawda, ya se conocian de otras ocasiones y a menudo charlaban de sus cosas hasta altas horas, Anderson le pidió que le sorprendiese con alguna bebida exotica, si era fuerte mejor, Maawda sacó una botella de color azul y se puso manos a la obra, preparó un brebaje Asari que hizo las delicias del humano, los alienigenas no se limitan a beber alcohol, las propiedades de sus bebidas tienen multitud de efectos, no desagradables, pero desde luego sorprendentes e inesperados.

El sargento se sentía más animado, pero aun así su rostro seguia bastante apesadumbrado, Maawda le preguntó por su estado, Anderson no estaba seguro de si entendería el concepto de matrimonio/divorcio pero aun así le contó la historia, su mujer vivía en la tierra y el pasaba todo el día entre la Hastings y Citadel, simplemente se cansó de estar sola... Se ve que los Volus tienen tradiciones parecidas a los humanos, esto le confirmo una vez más a Anderson que si bien por fuera eran francamente diferentes, por dentro compartían más de lo que cabía imaginar.

Los Volus eran seres bajitos, en atmosferas ligeras como la de Citadel cubren su rostro con mascaras, los pocos humanos que han podido verles sin mascara afirman que se parecen a los manatíes de la tierra, debe ser francamente gracioso verles el rostro.

Tras reflexionar un rato sobre la vida, Anderson cayó en la cuenta de que al día siguiente tenia una reunión, decidió que era hora de dormir y descansar, no queria tener mal aspecto por la mañana, según salia paso por delante de los Turian de antes, uno de ellos murmuró algo que Anderson no llegó a entender, era evidente que lo estaba insultando, buscando gresca, pero el sargento tenia claras sus prioridades, podia patear el culo a ese par de Turians y quedarse a gusto, pero eso no iba a ayudar a nadie, haciendo acopio de sus fuerzas se tragó su orgullo y marcho firme a su apartamento, lo primero es lo primero, es un soldado.


Un Volus, éste podría ser el aspecto de Maawda perfectamente.


» CAPITULO 8
Poco a poco nos vamos acercando al argumento del juego, Anderson se reúne con la embajadora de la alianza para hablar de Sidon, descubrimos que se investigaba allí, tambien conoceremos el origen de los Geth y la existencia de los Spectres (Saren, el malo del juego es uno de ellos renegado).

Anderson se levantó a las 07:00, tras una cálida ducha y vestirse de nuevo de uniforme estaba listo para partir hacia Presidium, el anillo central de Citadel, hogar del concilio y los diversos organismos gubernamentales y embajadas de cada raza.

Al contrario que los brazos de la estación, que mostraban un aspecto urbano e industrial, con grandes masificaciones de gente y multitud de comercios, locales, bares y domicilios apiñados, Presidium era un completo remanso de paz, cielo artificial, luz solar, nubes, jardines, arboles, flores, fuentes, parques, todo en Presidum estaba hecho para olvidar el corazón de metal de la orbitante estructura galactica.


Imagen de Presidium, no tengo confirmación oficial, pero la descripción no deja lugar a dudas, más que nada por la forma de anillo que se adivina en el horizonte.

Tras salir del ascensor de alta velocidad que le llevó desde la zona de su apartamento hacia el centro neurolgico de Citadel, Anderson reparó en la siempre enigmatica presencia de los Guardianes. Cuando los Asari descubrieron la Citadel vagando solitaria en el espacio, los Guardianes ya estaban a bordo, se trata de una raza de seres nunca antes vista que parece tener como único fin el servir a quien habite en Citadel, se sospecha que fueron creados por los propios Protheans con intención de que realizasen labores de mantenimiento, pero toda comunicación con ellos ha sido inutil, aun así, se muestran serviciales y nunca han generado disturbio alguno.

5 minutos despues Anderson llegaba a la embajada de la alianza, un breve flirteo con la secretaria daba pie a la reunión con la embajadora Anita Goyle, una mujer temible en el terreno politico.

Anderson tenia claro que Sidon iba a ser el tema de conversación, pero no esperaba una revelación como la que la embajadora iba a realizar, la tierra estaba realizando experimentos avanzados con inteligencia artificial en Sidon...

Ésto quebrantaba una de las principales normas del concilio, el desarrollo de una verdadera inteligencia articial no podia suponer otra cosa que un delito contra la galaxia, un ser sintetico con la capacidad de absorver y analizar críticamente el conocimiento crecería exponencialmente desde el momento en el que aprendiese a aprender, superando rápidamente las limitaciones de los seres organicos y creciendo más allá de su control. Jugar con la IA era algo muy serio, los Quarians ya cometieron un error parecido hace 300 años...


Aquí tenemos a un Quarian, tras el gravísimo error que os estoy contando están condenados a vivir en el exilio a bordo de un puñado de naves espaciales.

Y es que los Quarians son los creadores de los Geth, una raza de maquinas diseñadas para la guerra que pronto escaparon a su control, diezmando en buena medida la población Quarian, la cruenta guerra duró poco, los Geth se convirtieron entonces en una raza isolacionista, escondiendose en territorios inexplorados de la galaxia, el concilio vigila su actividad con frecuencia, pero parece que no tienen intenciones de abandonar su nuevo hogar o de invadir territorios vecinos, los Geth no tenian una verdadera IA, tenían limitaciones de diversos tipos, eran autómatas más que otra cosa, pero el error siempre será recordado.


Aquí tenemos a los Geth, es evidente que algo ha pasado en el juego para que hayan abandonado su territorio para seguir (aparentemente) a Saren a la batalla.

La embajadora sabía que Anderson no estaba a gusto con la idea de contravenir el buen juicio del consejo, adelantandose a las palabras del Sargento le aseguro que todo se estaba realizando bajo las máximas condiciones de seguridad, no intentaban crear vida artificial, pero el conocimiento teorico de la IA era algo de suma importancia estratégica. La humanidad eran los nuevos en la colonia, el eslavón debil de la cadena, su única ventaja estrategica era esa actualmente, de no ser por los estudios estrategicos de la inteligencia artificial aplicados al campo de la simulación de combate, ahora mismo los Turians serian sus amos y señores, la humanidad necesitaba alguna baza, algo que les hiciera fuertes y competitivios.

Para Anderson todo eso seguía siendo arriesgado, s el concilio se enteraba... Pero el era un soldado, estaba a las ordenes de sus superiores.

La embajadora sacó el informe de la misión de Anderson, en el mismo se comentaba que la hipotesis más probable de la detonación fuese el tapar las huellas originadas por el infiltrado, sin embargo, la embajadora tenía otra teoria, el Dr. Qian era el cientifico al cargo de las investigaciones, alguien necesario para entenderlas, sus hipotesis se centraban más en un robo y secuestro de la información de la alianza y el propio doctor, para posteriormente borrar todo rastro o sospecha de lo dicho, no era del todo descabellado, pero al igual que la versión del Sargento, eran puras especulaciones.

Sea como fuere, Anderson fue informado de la irregularidad cometida por Kahlee Sanders y lo capital de su captura, éste, sorprendido mostró su opinión abiertamente, no podia mandarse una nave entera tras una persona por muy importante que fuese, la embajadora sonrió y respondió que el único que iba a ir tras ella era él.

La misión oficialmente no existía, la embajadora dejó claro que no se trataba de ningun castigo, todo lo contrario, ésta era la misión más importante de la humanidad, si se quedaban fuera del concilio por ésta indiscrección no podrían sobrevivir demasiado tiempo, no aun.

Anderson aseguró que sería discreto, sin embargo, la preocupación de la embajadora se centraba en Sanders, ella sabia algo, cuanto tiempo pasaría antes de que todo llegase a oidos de un Spectre?

Anderson se quedó helado, no habia caido en la cuenta, los Spectres son agentes de elite que solo responden ante el concilio, su identidad es secreta y básicamente deben cumplir la tarea de mantener el equilibrio de la galaxia a cualquier precio, la ley no se aplica a ellos, están por encima de ella.

Anderson pensó friamente, finalmente manifestó:

"...SI UN SPECTRE SE ENTERA DE LO QUE ESTÁ PASANDO TENDRÁ QUE INFORMAR AL CONSEJO, HASTA DONDE PUEDO LLEGAR PARA EVITARLO?..."

La embajadora contestó:

"...ME ESTÁ PIDIENDO AUTORIZACIÓN A MATAR A UN AGENTE DEL CONCILIO SARGENTO?..."

Anderson quedó en silencio con la mirada fría.

"...LE SERÉ SINCERA, RECE PORQUE ESO NO PASE, SI UN SPECTRE TERMINA POR IMPLICARSE, EL ÚNICO QUE ESTARÁ MUERTO... SERÁ USTED..."

[» CAPITULO 9
En un interesante giro argumental nos metemos en el piel de Saren, un Spectre cualquiera en la novela y el principal enemigo de Sheppard en el videojuego, descubriremos que lleva a esa situación? Simultáneamente seguimos con Anderson en su investigación en busca de Kahlee Sanders y sus raices, conoceremos algo más sobre los Salarians.

Caía la noche en el planeta Juhxi, si es que se le puede llamar así en un sitio como ése, Juhxi es un planeta con 2 lunas, la primera de ellas aparece poco antes de ocultarse el sol, la segunda apenas 20 minutos después, es durante esos 20 minutos cuando la noche puede llamarse noche en ese planeta, el resto del tiempo la visibilidad es similar a la de un atardecer.

Saren Arterius, un Spectre Turian, aguardaba pacientemente esos 20 minutos de oscuridad.

Una vez llegados se puso manos a la obra, con la ayuda de unos binoculares de visión nocturna se disponía a observar la actividad en torno a un pequeño almacén, se trataba de una reunión de mercenarios/contrabandistas, uno de los grupos ya estaba llegando, los Grim Skulls, el otro ya debía estar dentro, un buen puñado de hombres, Turians y Humanos mayoritariamente bajaron de un ATV, Saren pudo reconocer a uno de ellos, trabajaba en los puertos de Camala, llevaba varios días siguiéndole, parece que finalmente podría dar caza a su presa, realmente no era el tipo de trabajo por el cual Saren se molestaría en intervenir, el contrabando era cosa de las autoridades locales, pero que hermanos Turians estuviesen vendiéndole armas a los Humanos era algo que no podía soportar.

Los Grim Skulls se introdujeron en el almacén, dos de ellos se quedaron guardando la puerta, Saren estaba alucinando, estos tíos eran unos completos inútiles, que esperaban guardar desde el exterior en el fondo de un cañón desde el cual podrían dispararles desde 5 kilómetros?

2 balas de su rifle le bastaron para dejarles fuera de juego silenciosamente, tras una bajada de 10 minutos, se disponía a irrumpir en el almacén con meditada precisión.

3 granadas, 1 para la puerta y 2 al interior, el resto era fácil, cada equipo pensaría que el otro les había traicionado, él solo tendría que barrer las cenizas. Apenas 20 segundos desde el sorprendente sobresalto el ruido de rifles y escopetas cesó, para asegurarse de que todo quedara limpio Saren arrojó 2 granadas más, ésta vez de gas venenoso, una vez pasado el efecto pudo entrar al almacén.

Los cadáveres de una veintena de mercenarios se encontraban en el suelo, algunos heridos por la metralla de las granadas, otros victimas del juego amigo y alguno que otro retorcido del dolor ante el violento gas, Saren pudo observar que había un superviviente, un Turian en un estado lamentable.

Éste preguntó a Saren por su identidad, el cual contesto simplemente que era un Spectre, desoyó toda petición de ayuda del maltrecho mercenario.

"Estás violando la ley interestelar, eres un ladrón, un estafador y un traidor a nuestra especie, sabes a cuantos de los nuestros he visto caer a manos de los Humanos? Le robas a nuestra gente sus recursos y encima se lo entregas a ellos!" - manifestó Saren.

"La... guerra... acabó..." - respondía el malherido Turian con dificultad.

"Dile eso a nuestros hermanos muertos" - finalizó Saren depositando una bala en su cabeza.

Con la pistola aun en mano, Saren siguió inspeccionando el local, hacia el fondo del mismo pudo contemplar los cadáveres de 2 Humanos tendidos en el suelo, uno de ellos, sin embargo, mostraba un aspecto extraño, se encontraba sobre un charco de sangre, boca abajo, sin embargo de su herida costal no brotaba sangre, todo apuntaba a que se había auto-tratado con un pack biomedico para detener la hemorragia y estaba haciéndose el muerto.

Tras apuntarle y anunciar que dispararía si no se daba la vuelta en seguida el humano asustado grito que no abriese fuego, que tenía información, Saren hizo caso y escuchó lo que el humano tenía que contar, por lo visto, la reunión inicial se iba a realizar con los Blue Suns pero estos cancelaron el trato a ultima hora, eso es algo que solo pasa cuando se trata de algo verdaderamente gordo, algo inmenso, Saren le mató igualmente, debería haber negociado antes de soltarle todo lo que tenía que decir, algunos Spectres arrestan a la gente, él no.

Pronto se encontraba analizando la información obtenida, lo único gordo que había ocurrido recientemente en la Skyllian Vergue era el ataque a Sidon, ese debía ser el gran negocio que tenían entre manos los Blue Suns, era importante encontrarles o aun mejor, encontrar a la persona que les contrató, ya se encargarían las autoridades de limpiar su carnicería.

Se detuvo un instante y después sonrió complacido como quien recuerda algo en el momento oportuno, ya sabía por donde empezar.


Una foto más de Saren.

Anderson llevaba buscando información de Kahlee Sanders durante 2 días ya, fecha de nacimiento, descripción física, lugar de nacimiento, notas de la academia, amistades, sueldo, perfil psicológico... Nada tenia sentido.

Nació en una de las zonas más pobres de la tierra, no se alistó en el ejercito hasta cumplir los 22 años, una vez su madre ya había muerto, la identidad de su padre es desconocida. Pese a entrar más tarde que la media terminó mucho antes que el resto, primera de su promoción en tecnología, terminando cursos de 3 años en tan solo 2, es una autentica experta en sistemas informáticos, redes, programación avanzada, prototipos, etc.

Nada indica que pueda ser una traidora a la alianza, siquiera el dinero lo explicaría, el personal de Sidon era casi el mejor pagado de la flota. Además, si realmente era una traidora porque desapareció de la base el día antes del ataque? Si hubiese esperado a fichar ese día no hubiese levantado la menor sospecha y hubiera podido escapar haciendo pensar a todos que había muerto vaporizada tras la explosión como el resto.

Algo no encajaba en todo esto, el cansancio le estaba jugando una mala pasada a Anderson, como podía haber pasado por alto que tuviese un padre desconocido? Eso es algo treméndamente atípico hoy en día, nadie tiene un padre desconocido, todo se registra, todo, el único modo de tener un registro similar es haberlo borrado, y solo las grandes esferas tienen acceso a tales privilegios.

Su trabajo a partir de aquí iba a ser inútil, sin embargo, Anderson tenía más de un as escondido en la manga.


Aqui tenemos a un Salarian.

Los Salarians eran bien conocidos por ser los mayores expertos en ingeniería y tecnología de la galaxia, entre sus muchas cualidades, destacaban por ser los mejores piratas informáticos de todos, si algo pisaba la extranet, ellos podían encontrarlo.

Anderson se reunió con uno de ellos previo pago, es evidente que sus habilidades eran limitadas, necesitaba ayuda.

En efecto, el Salarian no vino con las manos vacías, sin embargo, para impaciencia de Anderson los Salarians eran una raza que se iba mucho por las ramas, no solo hablaban siempre más rápido de lo necesario, sino que cambiaban de tema cada dos por tres dándole un tremendo dolor de cabeza, su aspecto es similar al estereotipo cinematográfico de hombrecillos verdes (o grises) que se tenía antiguamente en la tierra, alguna vez había visto documentales sobre el tema y no dejaba de parecerle gracioso el parecido, pero ésta vez el tema era serio, no quería perder el tiempo.

El Salarian le entregó un disco óptico, en el se encontraba un mensaje enviado por un alto mando a Sanders el día de su graduación, duró poco en la extranet, pero siendo los Salarians los encargados del servicio secreto de seguridad en la red del concilio registran todo y lo almacenan en sus bases de datos particulares por motivos de seguridad.

No hay ninguna razón por la cual un alto mando fuese a felicitar personalmente y en privado a un soldado, salvo que fuese alguien cercano, nada ataba a Sanders a ningún alto mando oficialmente, con lo que las probabilidades de que éste fuese el sujeto desconocido eran elevadas.

Éste sujeto, como ya sabemos, es Jon Grisson, volverán a encontrarse finalmente?


» CAPITULO 10
Nos adentramos en los prostíbulos de Mass Effect junto con Groto, un Batarian de los Blue Suns.

Al menos eso intentaba el joven mercenario nada más llegar al Sanctuary (un prostibulo de alto standing), el Krogan de seguridad le detuvo avisándole de que se trataba de un club privado, en resumidas cuentas, aqu el que entra tiene que tener mucho dinero y tu no tienes pinta de tenerlo amigo, vete por donde has venido, una gran ofensa para todo Batarian que se precie, pese a que el que nos ocupa sea un simple mercenario.

Groto, que así se llamaba el Batarian afirmó saber como funcionaban las cosas, tenía dinero, su último trabajo en Sidon había sido excelentemente pagado, tras el, era de los pocos que no había sido reclutado como guarda-espaldas personal de la persona que previamente les había contratado, era nuevo, necesitaba rodaje.

El Krogan aun desconfiado le hizo pagar una entrada de 400 créditos, Groto disgustado pagó el precio y consiguió entrar, finalmente.

A su paso, una hermosa Batarian (bajo su punto de vista, claro) le recibió informándole de los servicios del club y le pidió disculpas por el trato vejatorio del Krogan de seguridad, se toma muy en serio su trabajo.

Groto apenas atendía a lo que la mujer le contaba, todo el local le miraba con desdén, cuchicheando y comentando la aparición del mercenario, llevaba ropa nueva, pero aun así no daba el pego, incluso los empleados le miraban con desconfianza, menuda ofensa, deberían estar besándole los pies, no son más que sucios súbditos para él.

"En que está interesado señor? Tenemos una amplia variedad de servicios a su disposición..." - Preguntó la Batarian.

"La verdad es que estoy interesado en ti" - Replicó el alienígena.

Esa respuesta no sentó bien a la Batarian, intentó justificarse comentándole que ella no realizaba ese tipo de servicios pero Groto tenía claro que sus buenos modales escondían más desconfianza y desdén que el resto de empleados, estaba realmente enfurecido, como se atrevían a tratarle así? Se iban a enterar, iba a subir con una de esas prostitutas a una habitación insonorizada y la iba a torturar durante toda la noche, la iba a vejar, humillar y machacar hasta reventarla, no soportaba más humillaciones.

"Quiero a una mujer humana." - corrigió.

La Batarian estaba sorprendida, las mujeres humanas eran especialmente caras dado lo escasas que resultaban aun, preguntarle a Groto sobre si estaba seguro y mostrarle las diversas tarifas empeoró la situación sobremanera para el alienígena, no le llegaban los créditos para arremeter semejante empresa, que vergüenza, no solo le miraban con desconfianza sino que encima tenían razón, para colmo ya haba gastado 400 en la entrada, si se iba con las manos vacías seria el hazme-reír de todo el lupanar, tenía que terminar lo que había empezado, como seguro de si mismo, afirmó que no había problema alguno con el precio y subió a una habitación a esperar a su consorte, estaba deseando desquitarse de todo, iba a arreglarle la cara a esa puta humana, detestaba a los humanos especialmente para colmo, a donde creen que van? Invadiendo colonia tras colonia sus territorios y expulsando a las especies nativas de los mismos?

Breves minutos después la puerta de la habitación sonó, al abrir la puerta, algo inesperado estaba sucediendo...

Groto se encontraba tendido en el suelo sin apenas respiración, su nublada vista pronto se aclaraba divisando una amenazadora forma, era un Turian, tras abrir la puerta el Turian le había golpeado dejándole semi-inconsciente, que demonios significaba esto?

Una sola palabra respondió a la pregunta que asolaba la cabeza del mercenario, Saren.

"Como has conseguido burlar a los guardias?" - Musitó el Batarian.

"Nadie ha intentado detenerme, de hecho, creo que hasta les gustaba la idea de que entrase aquí" - contestó Saren.

"De... De que hablas?" - replicó el mercenario.

"Realmente eres tan tonto?" - continuó Saren. "Tienen cámaras en cada habitación, sabían perfectamente lo que tramabas, eres un jodido libro abierto."

"No sabes con quien te estás metiendo, estoy con los Blue Suns!" - exclamó Groto.

"Exacto." - sonrió Saren mientras se acercaba poco a poco.

Groto estaba demasiado aturdido pero un pensamiento nubló su juicio, Exacto, ese Turian sabia quien era?... Como... Oh... Era un Spectre?!

El Batarian comenzó a suplicar por su vida, estaba dispuesto a contar lo que fuese, haría lo que hiciera falta.

Saren empezó a comentar lo acertada de la elección de una sala insonorizada, eso sin duda facilitaría su trabajo, Groto estaba cada vez más atemorizado. Una vez el Turian estuvo a la altura del mercenario una potente patada dejó aun más desvalido al joven Batarian.

"Me has decepcionado Groto, pretendías torturar a una mujer inocente solo por el placer de hacerlo? Jodido bastardo... La tortura solo resulta útil cuando tiene un propósito... Yo lo tengo por cierto, no temas, vas a aprender del mejor..." - Acto seguido el brazo derecho de Groto se partía por 3 partes distintas, el grito era ensordecedor.

El interrogatorio de Saren iba haciendo mella en los huesos de Groto poco a poco, había miles de formas de torturar a una persona, pero para el Turian la fuerza bruta era simple, rápida y eficaz. Groto rujía, gemía y gritaba, suplicaba por su vida y caía inconsciente en multitud de ocasiones, Saren iba recabando información poco a poco, iba a ser una noche larga...

Saren se recordó a si mismo lo imprescindible que era llevar tapones en estas situaciones, tenia un dolor de cabeza considerable. Groto soltó todo lo que sabia, no conocía al tipo que les contrató pero sabia que tras el ataque se puso en contacto con un Krogan de nombre Skarr, Saren le conocía por su reputación, también sabia que el objetivo era una mujer humana refugiada en Elysium, no estaba mal, al menos ya tenia otro destino.

El Batarian yacía inconsciente en el suelo, no podía detenerle, levantara sospechas y debía ser sigiloso para no perder rastro alguno, tras una breve deliberación se acercó a él y le rompió el cuello, una muerte rápida e indolora, después todo, no se consideraba un monstruo...


» CAPITULO 11
Parafraseando a Borges, nos encontramos en "el sendero de los caminos que se bifurcan", estamos en el ecuador de la historia y todas las sub-tramas parecen llevar a un mismo punto, Elysium.

Anderson desembarcó en el puerto de Elysium junto con otros 300 pasajeros de una lanzadera civil, el puerto de aterrizaje estaba repleto de gente esperando en largas colas por motivos de seguridad, Sidon quedaba a unas horas de Elysium y los controles se habían reforzado en consecuencia, por suerte para Anderson su carnet de la alianza le daba vía libre para pasar sin esperar durante incontables minutos a su turno, ventajas del cargo.

Situada en torno a varios mass relays de caracter primario y secundario, Elysium era una colonia de una importancia comercial y estratégica considerable, en apenas 5 años su población había ascendido al millón de habitantes, más de la mitad de ellos humanos.

Anderson tenía claro que Jon Grisson era el padre de Kahlee Sanders, siendo como era Sidon el planeta más cercano de Elysium no era extraño pensar que Sanders lo hubiese elegido como primer destino en su huida, sin embargo, el sargento seguía sin poder creer que ella fuese una traidora, la curiosidad era más fuerte que su sentido del deber en ésta historia, lo cual no era del todo bueno, pero sin duda motivador.

Tras solicitar un coche de alquiler en el hotel donde se hospedaba, Anderson partió hacia las afueras de la colonia en busca del domicilio del Almirante retirado, le costó un buen tiempo dar con el, las afueras eran especialmente valoradas por su aislamiento y discreción, encontrar nada era francamente complicado, algo que sin duda valoraban sus habitantes en buena medida.

Tras aparcar en frente, Anderson se acercó lentamente hacia el domicilio del gran Héroe de la humanidad, no entendía los motivos de su retirada, como podía darle la espalda a la alianza? eso no era propio de un militar de su calibre... Se recordó a si mismo que no estaba ahí para realizar juicios de valor a nadie, lo primero era lo primero, tras eso, llamó a la puerta.

Unos minutos después Grisson apareció tras la puerta con una bata de estar por casa, una camiseta de tirantes y unos calzoncillos largos, parece que estaba durmiendo, Anderson se presentó con el mayor del los respetos pero Grisson ya sabia quien era, después de tanto tiempo aun le recordaba de cuando estuvieron en la Arcturus, era algo infantil, pero a Anderson le hizo ilusión.

Una vez dentro Anderson pasó a contar el motivo de su visita, Grisson se mostraba esquivo, afirmaba no saber nada de Kahlee desde hace años, tanto su madre como ella no le querían en su vida.

"...y que tal su mujer e hija, Sargento?" - Interrumpió Grisson, el viejo sabía perfectamente lo difícil que era para un militar compaginar trabajo y familia, estaba poniendo el dedo en la yaga.

Anderson haciendo caso omiso proseguía con lo suyo:

"Escúcheme Almirante, le prometo que he venido a ayudar a su hija, la alianza ha conseguido trazar su rastro, díganos donde está, más gente vendrá a por ella una vez me haya ido y no creo que tengan tan buenas intenciones..."

Grisson meditaba en silencio cubriendo su rostro con sus manos, tras descubrirse Anderson estaba sorprendido, el sargento parecía tener un extraño brillo en la mirada, estaría a punto de llorar?

"Ella no es una traidora." - dijo acercándose. "Kahlee estuvo aqui hace unos días... Yo, no quería saber cual era el problema, simplemente la ayudé, era mi hija, ya le habia fallado demasiadas veces, fuese lo que fuese, tenía que hacer algo..." - prosiguió entre lagrimas. "Partió ésta mañana en la Gossamer, es una nave comercial, su comandante se gana unos créditos ayudando a desaparecer a la gente sin hacer demasiadas preguntas, no se el destino, pero se que regresará a Elysium dentro de 2 semanas."

"No tenemos semanas señor!" - Interrumpió Anderson.

"Entonces creo que su única opción es partir en busca de la nave sargento, trace las rutas de navegación, podría interceptarla en pocos días."

Anderson se levantó de su sitio decidido. "No se preocupe almirante, cumpliré con mi promesa."

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Una vez el Sargento se hubo ido Grisson se levantó dispuesto a volver a la cama, se acercó a una de las habitaciones y golpeó a la puerta, ésta se abrió y desveló a Kahlee en su interior:

"Quien era?" - dijo ésta.

"Un soldadito de la alianza ha seguido tu rastro, no te preocupes, le he embarcado en una persecución imposible en busca de una nave de un buen amigo que ni siquiera está en éste sistema, le llevará varias semanas encontrarla." - constestó su padre.

"Crees que se lo habrá tragado?" - replicó su hija.

"Oh, sí, solo le he dado lo que quería, la oportunidad de ayudar a un pobre y viejo heroe de uerra que ya ha olvidado quien es a salvar a su amada niña del alma." - afirmo con una cínica risotada.

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Una larga sombra se extendía no muy lejos de allí aproximandose poco a poco al domicilio del Almirante.

Skarr podía moverse sigilosamente cuando quería, aun con una armadura completa era un Krogan francamente habilidoso, para éste trabajo quería tener cuidado, si encontraba a la chica podría despacharla, pero si solo estaba el padre le necesitaba con vida para poder utilizarle, tan solo portaba una pistola y su cuchillo favorito.

Ya era de noche cuando Skarr llegaba a la puerta de Grisson, nada más abrir la puerta con su omnitool un escopetazo le reventó el pecho desprendiendo un resplandor azulado, sus escudos kineticos habian absorbido casi todo el golpe pero parte de éste habia atravesado las defensas y le habia dejado debilitado a varios metros de la puerta, Grisson hacia guardias periodicas desde que Kahlee apareció, sabía que tarde o temprano alguien irrumpiría por la fuerza en su casa.

Un movimiento agil puso a Grisson a escasos pasos de Skarr con intención de rematarle, éste sin embargo no era famoso por dejarse disparar de buenas a primeras, en un casi imperceptible movimiento sacó su cuchilló y consiguió clavarselo a Grisson en un muslo, el disparo que éste tenía destinado a la bestia erró en consecuencia, Skarr se levantó levemente aturdido y agarrando a Grisson del cuello se introdujo en la vivienda con intención de saber si podía matarle ya o no, antes de que comenzase el registro Skarr soltó a Grisson para sorpresa de éste y calló al suelo, pocos segundos despues Anderson reaparecia en escena portando su arma corta, abatir a un humano con armadura completa era complicado, a un krogan ya impensable, el chico era bueno.

Evidentemente, algo así no acababa con la vida de un Krogan tan facilmente, sin embargo, Anderson conocía ese modelo de armadura perfectamente y sabía que la baja espina dorsal estaba bastante desprotegida para mejorar la mobilidad, Skarr por consecuencia yacia en el suelo practicamente inmovilizado y rabioso a más no poder, Anderson por supuesto no le quitaba ojo y le apuntaba a la cabeza con intención de esparcir sus sesos por el salón al menor movimiento.

"Me alegro de verte chico, gracias por la ayuda." - afirmó el almirante herido.

"De nada, espero que no pensases que iba a tragarme tu actuación de hace un rato, decidí quedarme por los alrededores y ver si había alguna actividad."

El chico desde luego era bueno, pensó el almirante, acto seguido, Kahlee entró en escena asustada por la herida de su padre, Anderson no era tonto, no iba a girar su cabeza para mirarla, pero su instinto le hizo desviar su mirada un breve instante, suficiente para que el Krogan le lanzase despedido varios metros con un ataque biotico, Anderson esperaba de todo menos eso en un Krogan.

Skarr se levantó sin dificultad, parece que finalmente aqui todo el mundo parecía estar interpretando un papel, ahora ya sabía que Kahlee estaba a mano, podía librarse de los objetivos secundarios.

La escena era un completo caos, Grisson gritaba a Kahlee que saliese corriendo, Anderson buscaba a duras penas su arma tras el duro golpe y Skarr se disponía a actuar, subita e inesperadamente, algo volvió a derribar a la bestia, Anderson miró a la puerta y divisó la figura de un Turian armado con un rifle de asalto, ésta vez el Krogan estaba bien muerto, el Turian por supuesto era Saren y buscaba respuestas... Anderson no sabia aun cuan grave se habia tornado la situación, por el momento, se sentia a salvo e incluso aliviado...

» CAPITULO 12
Descubriremos finalmente que se esconde tras los experimentos secretos en Sidon?

Anderson y el Spectre se sentaron en la cocina en silencio, podian haberse puesto en el salón para estar más comodos pero tras la reyerta se encontraba practicamente destrozado.

El rostro de Saren era como el del resto de los Turians, sin embargo, su color era diferente, parecido al del hueso, a Anderson le recordaba el aspecto que se tiene en el folklore terrestre de la muerte.

Una vez Kahlee aplico el medigel a su padre y le dejó reposando en los restos de un sillón se unió a la reunión con la premisa de llevar a su padre al hospital, sin embargo, Saren no tenia intención de dejar a nadie marchar antes de que respondiesen a sus preguntas.

Saren quería saber la verdad tras el ataque de Sidon, tanto Anderson como Kahlee respondían con evasivas, aunque si pretendian engañarle tendrían que tener algo mejor que eso.

Una vez Saren puso su arma sobre la mesa, Kahlee empezó a hablar en serio. Intentó engañarle contandole que estaban desarrollando armas experimentales para una futura guerra con los Batarians, sin embargo, Saren sabía que ese no era motivo suficiente para realizar un ataque a una base fuertemente defendida.

"Creo que no sois conscientes de lo que estoy legalmente capacitado a realizar con tal de que hableis..." - Amenazó el Turian, hasta ahora estaba siendo francamente cortés con los humanos.

Kahlee finalmente soltó la bomba...

"Estabamos realizando experimentos para conseguir humanos con poderes bioticos..."

"Cuales fueron los resultados?" - contestó Saren.

"Estabamos cerca... Encontramos un puñado de humanos con un leve potencial, niños en su mayoría, demasiado débiles para soportar los implantes... Conseguimos que algunos sobrevivieran unas cuantas semanas, quizas con entrenamiento se hubieran adaptado, aunque eso ya da igual, están todos muertos... mis amigos... mis compañeros... gente a la que quería y admiraba..." - exponía la soldado mientras se echaba a llorar tendida sobre la mesa.

"Quien ordenó el ataque y por que van tras de ti?" - insistía el Spectre.

"No lo se! Pudieron ser los Batarians o igual me siguen porque creen que puedo seguir con el experimento adelante, no tengo ni idea! - el yanto de la mujer era sonoro y evidente ya.

Saren se levantó y dijo "Encontraré a los causantes del ataque y pienso averguar el motivo que lo provocó... Por vuestro bien espero que no estéis mintiendome..." - y se marchó disipandose en la oscuridad

Anderson estaba impresionado, llevaba toda la conversación buscando el momento para fulminar a Saren si era necesario con tal de proteger el pequeño secreto de la humanidad, no esperaba que se fuera así como así, no sabia si habia tragado con la historia de Kahlee, pero desde luego, aun les necesitaba vivos por algún motivo, recordó algo que Saren dijo durante la conversación: "nunca mato a nadie sin tener un buen motivo, otra cosa es que no me cueste demasiado encontrarlos..."

Kahlee seguia llorando, en parte había fingido, pero ahora mismo recordar a todos sus amigos le afligia sinceramente.

Descartaron llevar a Grisson a un hospital, era demasiado peligroso para ella, si un heroe de guerra aparecia de esa guisa en una clinica despertaria sospechas indeseadas, el tratamiento habia parado la hemorragia, con suerte la cosa no iria a peor.

Mientras aprovechaban para cenar algo, Anderson sabía que había llegado la hora de la verdad, era hora de que Kahlee hablasé.

"Como ya habrás supuesto, no estabamos realizando investigaciones con bioticos..." - comenzó Sanders. "Nos dedicabamos al estudio y desarollo de Inteligencia Artificial." - Anderson ya lo sabía. "El motivo por el cual no estaba en Sidon cuando sucedió el ataque era el Dr. Qian, no era el mismo, estuve 2 años trabajando con el y era una persona brillante, amable, con ganas de ayudar y desarrollar un proyecto conjunto, sin embargo, en los últimos tiempos cambió totalmente, estaba obsesionado con algo, daba ordenes confusas, cambiaba rutinas sin ningún sentido e incluso dejaba de tratar con los empleados, no era el, parecía estar siendo manipulado por algo, o alguien... Pensaba denunciar la situación ante la alianza."

"La mayor parte de los avances que hemos realizado en los últimos 20 años eran gracias a los Protheans, sin embargo, el Dr. Qian quería adaptar al cuerpo humano a asimilar una tecnologia nueva, según sus datos, perteneciente a la raza que aniquiló a los propios Protheans..." - la sorpresa de Anderson ya era mayuscula, eso tan solo eran conjeturas, no se conocia el motivo real de la desaparición de los Turians, menos aun ninguna raza desconocida de su época, la pelota iba a haciéndose más grande a cada paso, hasta donde llegaría toda esta trama?

"Aun piensas detenerme, entonces?" - dijo Kahlee sacando al Sargento de su trance..

"No, estoy de tu lado, sea quien sea el que ha ordenado esto aun no ha terminado, incluso la propia alianza podría estar detras del ataque, quizás Qian llegó demasiado lejos y quisieran enterrar el proyecto antes de que se les fuera de las manos..." - repuso Anderson. "Respondeme a una cosa, una investigación de ese calibre requeriria de mucho hardware, no levantó sospechas?"

"Realizabamos las transacciones mediante varios cientos de empresas fantasma, en pequeñas cantidades y todas al mismo proveedor, manufacturas Dah'Tan, en Camala..." (nota: para los despistados, es el Batarian que contrató a los Blue Suns)

"Creo que ese debería ser nuestro proximo destino entonces..."