Ah, claro, presentarse como la voz de la pureza política después de haber sellado acuerdos de conveniencia, sí, eso sí que es un acto de auténtica elegancia.
Ah, claro, presentarse como la voz de la pureza política después de haber sellado acuerdos de conveniencia, sí, eso sí que es un acto de auténtica elegancia.
Ser racional es mirar al universo a la cara y no acobardarse.