La música no necesita ser “compleja” o sofisticada para provocar fuertes emociones, trasladar un mensaje (modelo postal) o afectar y cambiar los estados de ánimo, el humor o la percepción de las cosas. Esto queda fuera de toda duda.
Así que dejando a un lado las emociones y sentimientos de cada cual todas las artes y disciplinas llevan implícitas una arquitectura y disciplina “técnica” que no se pueden obviar, además de otras circunstancias que son irrebatibles como la innovación o la influencia y perdurabilidad histórica en el arte o en la cultura. Es cierto también que todas estas cualidades no ofrecen una respuesta científica ni matemática a una clasificación cualitativa en el aspecto artístico, por eso se llama arte. Si este no fuera el asunto podríamos decir que el corro de la patata es tan o igual de bueno que la gran fuga de Beethoven o que Leticia Sabater tiene el mismo mérito que Dylan, Serrat o Cohen. Si todo depende de los gustos, nadie puede discutir tal cosa.
Las diferencias entre los tipos de música más generalistas existentes podrían ser como el montar en bicicleta o llevar un Ferrari, ambas pueden ser experiencias muy placenteras aunque de diferente naturaleza, pero la tecnología implícita en cada uno de ellos tiene algo más que sutiles diferencias. Si nos centramos en los aspectos más genéricos de la música como la melodía, la armonía, el ritmo y las diferentes técnicas aplicadas como la tonalidad, el contrapunto, la orquestación o la composición y ejecución sabemos que con apenas tres acordes y un compás generalmente de 4/4 (normalmente derivativo del Blues) puedes hacer una carrera de los más exitosa en el Rock o en el Pop. Millones de canciones y grupos no necesitan más que esto como equipaje musical. En clásica también existe tal simplicidad en los famosos Temas y Variaciones, los Lieder o por poner un ejemplo muy conocido, El Bolero de Ravel que al margen de su simplicidad es universalmente reconocido como una obra maestra. Pero la música clásica es normalmente compleja, intelectualmente te plantea desafíos y exige una precisión y técnica de tal nivel que los músicos tienen que pasar toda una vida practicando y mejorando para poder ser capaces de interpretar de una forma mínimamente competente lo que está en las partituras. Muchos de ellos tienen tal dedicación en cumplir los desafíos técnicos de lo que interpretan que son incapaces de transmitir una emoción. Realmente son géneros que se encuentran en mundos diferentes y ambas son válidas pero no tienen nada que ver técnicamente. Aquí viene al caso una reseña que hacías recientemente en el foro de música clásica sobre la versión para arpa del famoso Concierto de Aranjuez de Rodrigo. Paco de Lucía lo interpretó hace unos años en directo y sacó un disco de esa grabación. Al pobre le llovieron palos por todos los lados de músicos y prensa especializada del género clásico. Aunque para el común de los mortales pueda parecer una interpretación maravillosa para un guitarrista clásico su interpretación suena “sucia” y con muchos defectos técnicos.
Son dos universos diferentes con dos propósitos completamente diferentes que no pueden ser juzgados con un rasero común.
Saludos



LinkBack URL
About LinkBacks




Citar