Tampoco yo quiero tocar narices, pero la comparación entre pedir mínima coherencia a representantes públicos electos entre sus comentarios a micro abierto y a micro cerrado, y una "editorial" que hacen 2 señoras a título de reflexión personal (así expuesta y publicitada), sí que me parece forzada y falta de criterio objetivo.

Y aunque ese decálogo, ojalá que no, llegase a proponerse como algo "aplicable", no estaría afectado de la hipocresía que sí apesta la conversación "robada" a los dos políticos de ERC, puesto que las sindicalistas estarían defendiendo en público sus chorradas.

Si cazasen a estas dos señoras hablando de que para tal puesto, mejor el señor que tenga el rabo más gordo y nudoso, volvemos a comentar