Si Pedro me había defraudado muchas veces, hoy nuevamente.
Viene a Barcelona y su orgullo y ego no le permite sentarse alrededor de una mesa a currar con Torra y parte de su equipo.

Esto va de hablar, de hablar y mucho y en persona. Es patético, por llamarlo suave, que en 2019 se comuniquen por carta, joder que van a terminar usando señales de humo.

En fin, es evidente que al menos Pedro no quiere ser parte de la solución del conflicto catalán sino seguir siendo parte del problema.