Debemos reconocer que nunca podremos equiparar las sensaciones que puede darnos un cine con lo que podría ofrecer un equipo doméstico en el 99,9% de los hogares. No todo el mundo cuenta con salas dedicadas y tampoco puede permitirse un proyector más o menos decente para convertir su salón en un cine de barrio, con lo que los cines siempre tendrán su lugar en el sector del entretenimiento, valgan 8 o valgan 10.

Es probable que muchos estrenos menores se resientan con este porrazo, pero en general creo que un buen blockbuster siempre es reclamo suficiente para seguir llenando las salas. ¿Acaso no vamos a ir todos a ver al murciélago? Pues eso.