Una cosa es enumerar a tus actrices favoritas, sin hacer juicios de valor sobre su pericia interpretativa, y otra cosa dar por sentado que por tratarse de tus favoritas han de ser también las mejores.
Si encima tu "prefe" es la inefable Sandra Bullock, limitadísimo busto parlante que ha triunfado por su cara bonita, y cuyo mayor acierto ha sido protagonizar "Speed" (sic), lo normal y esperable es que la gente se burle de tí si realizas declaraciones del tipo: "la mejor actriz del momento"...