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Placeres culpables
Todos tenemos un pasado, un presente y previsiblemente un futuro 8-). Esas películas, series y géneros que responden a los más bajos instintos que no responden a criterios de calidad y que nunca confesaríamos en un foro público :).
Hagámonos un Tarantino .
Saludos
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Re: Placeres culpables
Como os noto un poco renuentes a contar los vuestros, comenzaré yo mismo. Como estoy lleno de ellos (porque yo soy ese típico fan que comenzó viendo películas de niño en casa y en dos cines de sesión doble de los que se hallaban en todos los barrios), mi padre nos llevaba todas las semanas a mi hermano mayor (mediano) y a mí que era el pequeño a esas sesiones grandiosas en las que los westerns, romanos, gladiadores, monstruos, tarzanes y una inacabable riada de los mejores personajes que ha dado el cine desfilaban ante nosotros dejándonos secuelas de por vida 8-). Increíblemente mi padre se quedaba dormido siempre nada más empezar las películas :).
Uno de los que más me impactaron fueron las películas de Kung-Fu que me dejaron totalmente impactado, especialmente dos que se llamaban "De Profesión: Invencible" (que en el mundo se llamaba "Los Cinco Dedos de La Muerte" con Lo Lieh que posteriormente descubrí que fue una de las películas que despertó mundialmente el éxito y la moda de las películas chinas de artes marciales y la otra fue "El Luchador Manco" con el gran Wang Yu. Ambas con argumentos absurdos y tremendamente geniales y divertidas. Más tarde vimos una de Bruce Lee que se llamaba "Karaté a Muerte en Bangkok" que cambió las reglas del juego y descubrió a Occidente a una estrella mediática que desató una pasión inimaginable.
Saludos
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Re: Placeres culpables
Vaya viaje al pasado el tuyo, con esas sesiones dobles de barrio, en las que había un intermedio para las palomitas y algún refresco. Nostalgia pura. Contribuyendo a tu hilo, en mi caso, además de los “golpes voladores”, me daban por las películas de miedo… aunque de miedo no tenían ni el nombre. De niño me creía valiente viendo cosas como El ataque de los tomates asesinos o El cerebro que no quería morir, disfrutando a lo grande sin necesidad de efectos digitales ni tramas profundas.
Saludos,