Cioran dixit:

Aconsejo la musica de Mozart y de Bach como remedio contra la desesperación. En su pureza aérea, que a veces llega a alcanzar una sublime gravedad melancólica, frecuentemente se siente uno ligero, transparente y angélico. Otras veces tienes la sensación de que a ti, criatura a quien la vida ha sumido en el desconsuelo, te crecen alas que te impulsan a un vuelo sereno, acompañado de discretas y veladas sonrisas, en una eternidad de evanescente encanto y de dulces y acariciadoras transparencias. Es como si evolucionaras en un mundo de resonancias trascendentes y paradisíacas. Todo hombre tiene en potencia algo de angélico, aunque no sea más que por la pena de no tener semejante pureza y por la aspiración a una serenidad eterna. La música nos despierta el pesar de no ser lo que tendríamos que ser, y su magia nos cautiva por un instante trasponiéndonos a nuestro mundo ideal, al mundo en el que habríamos tenido que vivir. Tras el conflicto demencial de tu ser, te acomete un anhelo de pureza angelical, y nos hace esperar alcanzar un sueño de trascendencia y serenidad, lejos del mundo, flotando en un vuelo cósmico, con las alas extendidas hacia vastas lejanías. Y me entran ganas de tragarme los cielos que a mi no se me han abierto nunca...
(...)

MOZART O MI ENCUENTRO CON LA FELICIDAD. El hombre no puede ser esencial sino en la desdicha. ¿Acaso Mozart nos atrae únicamente como excepción?
¿Acaso sólo de Mozart hemos aprendido la profundidad de las serenidades?
Siempre que escucho su música me crecen alas de ángel.
No quiero morir, porque no puedo concebir que un día sus armonías me sean extrañas para siempre.
La musica oficial del paraíso.
¿Por qué no me he derrumbado? Me salvó lo que de mozartiano hay en mi.
¿Mozart? Intervalos en mi desdicha.
¿Por qué amo a Mozart? Porque él me descubrió lo que yo podría ser si no fuera obra del dolor.

Un Saludo para todos Moros y Cristianos.