Bueno, después de 5 días de asueto en un precioso pueblecito de Burgos, aquí estoy de nuevo.
No me imagino el mundo de la música sin discos, aunque quizá lo que vemos día a día nos dice que ese parece ser el camino. Necesito tener fisicamente el disco, colocarlo en la bandeja o sobre el plato. Creo que hay cosas que no se deben perder. No me parece justo que la tecnología cabalgue como Atila destruyendo todo lo que ya no está a su altura.
Confío en que entre todos, el futuro no sea algo tan aburrido como tener todo en la palma de la mano.

un saludo