De Ça Ira, la obra de Waters, he escrito un extenso comentario aquí:

https://www.forodvd.com/cgi-bin/yabb...1113900646/165

Es curioso cómo ha operado el mismo mecanismo con Roger Waters y con José María Cano (y su "ópera" Luna). Músicos que parece que un día se levantan con ganas de cambio y deciden que van a incursionar en el campo de la clásica, seguramente atraidos por el glamour y el aura de elitismo que tiene esta música sobre todo para los que no son aficionados a ella.

En ambos casos sus incursiones se caracterizan por un esfuerzo posiblemente bien intencionado pero ingenuo y una confianza ciega en que un músico es un músico no importa en qué género se mueva. Craso error. La denominada música clásica tiene sus reglas, así como las tiene el jazz; reglas que lleva una vida aprenderlas. No creo tampoco posible que un compositor clásico de pronto decida convertirse en jazzman y le veamos hecho un Charlie Haden en un par de años. Puede lograr una imitación razonable del estilo del jazz así como Waters a veces logra imitar de manera razonable el estilo de la composición musical del siglo XX, pero nada más. Por lo demás tanto su "ópera" Ça Ira como la "ópera" Luna de Cano se acercan más bien al musical.

El problema con esto es el efecto mediático que tiene. Tanto Cano como Waters han explicado su fracaso como un complot por parte de los guardianes de la clásica, gente retrograda y conservadora, para dejarles fuera como advenedizos. Quizás haya algo de esto. También habrá guardianes custodiando que las puertas del rock no las traspasen advenedizos. Pero eso es lo anecdótico. Lo esencial es que guardianes o no guardianes estas obras no son ni chicha ni limonada, como se decía en una conocida zarzuela, género al cual por cierto se asemejan en algunas cosas estos inventos musicales. El problema es no asumirlo, el adoptar una actitud de niño malcriado en plan "yo quiero ser compositor clásico y si no me dejan lloro".

Saludo