las tiendas de segunda mano,tan odiadas por muchos,disponen a veces de verdaderas joyas escondidas entre mucha borralla,pero como bien dices ay que pasear,internet ahora a ayudado a quitar paseos,pero a mi me sigue gustando el entrar a una de esas tiendas y oler el tufillo de tienda vieja y zarapastrosa ,pero con alma propia.

una pena que el rastro se haya convertido en un manantial de viboras,donde parece que se an puesto de acuerdo en poner todos el mismo precio.