Lo de los televisores 3D sin gafas de momento no es más que un capricho para ricos, y para ricos japoneses para ser más exactos. El Toshiba Regza GL1, el primero que ha salido al mercado, es básicamente un prototipo tecnológico con una pantalla de 20" que ofrece una imagen final de 1.280 × 720 con una relación de contraste de 550:1 por el módico precio de 2.180 euros:
Se supone que se está trabajando en pantallas de 40 y más pulgadas, pero visto el aspecto monolítico del pequeño de 20 pulgadas, casi da miedo imaginarse el aspecto de los hermanos mayores. Y es que estos televisores llevan dentro una tecnología extremadamente compleja y aparatosa que ocupa toda la parte inferior bajo la pantalla. Y no hablemos del precio que puedan tener.
Por lo demás, algunos de los que han probado estos aparatos (analistas de algunas revistas especializadas) afirman que la experiencia no es del todo satisfactoria comparado con un sistema 3D pasivo ya que la tecnología de imagen 3D que emplean estos televisores (basado en un sistema de microlentes capaces de mostrar imágenes diferentes de un mismo píxel según el ángulo desde donde se mire, una versión muy potenciada del sistema que emplea la consola de juegos Nintendo 3DS) tienen unos ángulos de visualización limitados y pérdida de resolución.
Todavía falta mucho para una tecnología 3D realmente eficiente, sin gafas y al alcance del gran público. Además, hay una gran falta de contenidos. Además, parece que la "moda" 3D está de capa caída tanto en la industria cinematográfica como en la televisiva y buena muestra de ello ha sido el fracaso de ventas de este televisor "milagroso" 3D de Toshiba, pues a principios de año esperaba haber colocado unos 1.000 televisores y sólo ha vendido la mitad.







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