Con un precio de 4999 €, el Valérion Max no es un proyector asequible, pero su posicionamiento premium es evidente. Mientras que sus competidores suelen limitarse a lo esencial, Valérion ha optado por destacar incorporando características raramente vistas en un proyector para el día a día: óptica adicional, desplazamiento de lente gran angular y, sobre todo, función anti-arcoíris. Estos elementos lo sitúan inmediatamente en una categoría aparte, ya que mejoran tanto la ergonomía como la experiencia visual.
En el uso diario, el dispositivo impresiona por su funcionamiento silencioso: no cuenta con refrigeración líquida, pero es prácticamente inaudible, lo que cambia radicalmente la situación en un salón o una habitación específica. La imagen no presenta speckle (interferencia frecuente de láseres puros) ni AEC (efecto de distorsión armónica total): los arcoíris son tan discretos que ni siquiera afectan a los espectadores más sensibles. En cuanto al bloque óptico, demuestra una precisión ejemplar, hasta el punto de revelar en ocasiones el marco de la matriz DMD de 0,47". Pero es también este requisito óptico el que permite al Max mostrar un nivel de detalle y nitidez raramente alcanzado en su categoría.
Las mediciones confirman estas impresiones. En calibración, el proyector ofrece 2500 lúmenes útiles, potencia suficiente para proyectar 16 fL en una base de 5 metros en SDR con colores perfectamente precisos. En HDR y Dolby Vision, la combinación de una cobertura de color excepcional y un Mapeo Tonal Dinámico excepcionalmente efectivo le permite competir con soluciones mucho más costosas, sin necesidad de un procesador externo. La salida ya es convincente en modo Cine, y la calibración refina aún más la precisión para lograr un DeltaE cercano al cero absoluto.
En términos de contraste, la supremacía de las matrices D-ILA o SXRD aún no se ha puesto en duda, pero es evidente que Valérion ha logrado sacar el máximo provecho de este famoso chip DMD de 0,47". Mientras que los primeros modelos tricroma basados en esta arquitectura apenas alcanzaban un máximo de 500:1, el Max ahora muestra resultados secuenciales superiores a 4500:1 con iris mecánico y un contraste útil de alrededor de 2700:1 sin efectos secundarios. Estas cifras aún no igualan los límites del contraste nativo, pero suponen un salto espectacular que transforma la percepción en pantalla.
Comparado con su competidor directo, el Nebula X1 , el Valérion Max cuenta con sólidos argumentos. El Nebula seduce por su diseño y versatilidad, pero presenta limitaciones en contraste, flexibilidad óptica y procesamiento de vídeo. El Valérion, en cambio, se presenta como un auténtico proyector de cine, diseñado para satisfacer las expectativas de aficionados exigentes e incluso profesionales de la imagen. Es esta clara orientación la que marca la diferencia: donde muchos proyectores Lifestyle priorizan la facilidad de uso, Valérion ha optado por la fidelidad y el rendimiento puro.
El Valérion Max es un éxito. Potente, preciso, silencioso, con una colorimetría ejemplar y herramientas avanzadas para el refinamiento de la imagen, redefine lo que puede ser un proyector de alta gama para el estilo de vida. Valérion ha comprendido a la perfección las expectativas del mercado: ofrecer un dispositivo capaz de ofrecer una auténtica experiencia cinematográfica, sin grandes concesiones. Si bien D-ILA y SXRD aún tienen ventaja en contraste nativo, en todo lo demás, el Max se erige como una referencia imprescindible en 2025.
Por todas estas razones he decidido darle a este modelo una calificación de 5 "Spotlight".