Cuando se van de casa supongo que hay un doble sentimiento, tristeza porque abandonan el nido y, en vuestro caso, alegría porque pueden hacerlo y te sientes orgulloso. Con los tiempos que corren es todo un logro. A mí aún me queda los dos (23 y 18), la mayor con algo de suerte es un par de años ya volará por su cuenta y al peque le quedan unos cuantos más.