Aprovecho para comentar una anécdota de esta misma tarde.

He invitado a un amigo pitufo a casa a escuchar un ratillo mi equipo. He empezado con DVD-AUDIOS: Hotel California, Wish You Were Here, escuchados en 5.0. El tío flipaba.

Le digo, vamos a escuchar en estéreo puro. Y le he puesto el SACD estéreo de Getz-Gilberto, Ipanema Girl, que es una auténtica delicia para el oido, con unos bajos que hay que controlar como es debido.

Me dice: "Se nota que te has currado bien el equipo para el multicanal. Al estéreo le noto que le falta profundidad."

Me río y le digo: "Si te lo hubiera puesto al revés no te habría pasado eso".

Mucha gente se cree que el multicanal es sólo para escuchar tiros y explosiones, cuando lo cierto es que es una forma totalmente diferente y mucho más realista de escuchar música, si la mezcla es buena y el equipo está bien configurado. Muchas veces no estás oyendo lo que sale de los altavoces traseros pero esos altavoces son los que dan tridimensionalidad de verdad a la música y no los efectos especiales que metan por ellos.

Suelo decir que la música en 5.0/.1 es como la oye el director de la orquesta, en 2.0 como la oyen los de las primeras filas de butacas y en mono, como la oyen los del final .... Se me ocurrió bastante antes de leérselo a Ivan Fischer, director de la Sinfónica de Budapest y entusiasta acérrimo del 5.1.

A veces las mezclas multicanales de los discos no coinciden y hay diferencias, en especial entre SACD y DTS, seguramente por cuestiones de configuración de graves, que en SACD hasta hace poco era bastante más restringida.