Pero Bang&Olufsen SIEMPRE ha ofrecido una calidad inmensa aparte de sus diseños. Y un cuidado magistral en sus productos, y eso se paga. Por ejemplo, los plasmas llevan en la caja un sensor y si esta ha sufrido un golpe o ha sido girada perdiendo la verticalidad, se torna rojo y en la tienda pueden mandarla de vuelta a la fabrica para que les traigan otra. La instalación la hacen con guantes para no dejar ni huella, y claro, todo eso sumando a una calidad increible y a un diseño (para gustos) elaboradísimo, pues cuesta dinero.