Creo que es cuestión de elegir bien los componentes en función de la sala, y esto a veces es un aprendizaje largo que, si mantenemos la afición (más a la música que a lo cacharros a ser posible, y más al directo) vamos consiguiendo con el tiempo. Si hay que calibrar, o llenar de paneles un equipo estéreo de cierta calidad, es que no cuadra en la sala para la que está destinado (lo reconozco, hay sala muy puñeteras). En la mayoría de salas se puede componer un buen equipo donde los altavoces, graves incluidos (y lo demás), suenen bien o estupendamente bien.