Juan Sanhermelando Corresponsal Bruselas.
Estimados lectores,
Esta semana cumplo 25 años ininterrumpidos como corresponsal en Bruselas y nunca, ni siquiera en los tiempos más incendiarios del ultra húngaro Viktor Orbán, había visto nada igual. Nada menos que 22 jefes de Estado y de Gobierno han firmado este verano una carta conjunta en la que culpan a Pedro Sánchez de la crisis migratoria en Ceuta. Lejos de suscitar la solidaridad que recibió Polonia tras los ataques migratorios de Bielorrusia, los socios europeos han pasado factura al presidente del Gobierno por una política migratoria que consideran unilateral y contraria a la estrategia de la UE, en particular la regularización masiva.
"Tenemos el deber de disuadir eficazmente y combatir sin descanso la inmigración ilegal, coordinando nuestras acciones, reforzando las fronteras exteriores y abordando las políticas que puedan actuar como factores de atracción, como la regularización de un gran número de inmigrantes irregulares", reza la misiva. Los socios europeos amenazan incluso con aislar a España del espacio Schengen si la crisis no se resuelve con rapidez. Aunque Moncloa pone el foco en Italia y Dinamarca, lo cierto es que los únicos países que no firman son Irlanda, por ocupar la presidencia de la UE; Francia, aunque fue el primero en reforzar los controles con España; Portugal y Luxemburgo.
La Comisión de Ursula von der Leyen ha desmontado además el relato de Sánchez que atribuye el ataque migratorio contra Ceuta a una campaña de bulos promovida por Rusia e Israel. Bruselas sí detectó un intento de Moscú de explotar la crisis, pero no una operación similar de Tel Aviv, más allá de algunas cuentas aisladas. Y, sobre todo, esta ofensiva comenzó cuando ya se había producido la entrada de hasta 80.000 migrantes. "No tenemos pruebas concluyentes que sugieran que la propia crisis fuera desencadenada por campañas de desinformación de actores estatales extranjeros", dice Bruselas. Eso sí, nadie en la UE se atreve tampoco a señalar directamente a Marruecos.
La prioridad de los socios europeos es ahora devolver a todos los migrantes irregulares que permanecen en Ceuta, incluidos los menores. Tras resistirse los primeros días y denunciar la falta de solidaridad europea, Sánchez empieza a ceder a las presiones de Bruselas: no habrá traslado de menores a la Península hasta que se resuelvan sus expedientes y se reforzará el despliegue de Frontex, una exigencia de los socios ante la desconfianza en el Gobierno español. Sin embargo, el colapso en Interior y el retraso en responder a las peticiones de información de Bruselas han demorado la ayuda financiera y operativa. "En otro tiempo uno de los líderes más carismáticos e influyentes de la UE, ahora es, en la práctica, un paria dentro del bloque", ha sentenciado Politico sobre Sánchez.