Unas gráficas que la mayor parte de nosotros (al menos, yo) no sabíamos que demonios eran. Yo pensaba que eran unas lucecitas que seguían el ritmo de la música para darle mayor ambiente.
El problema es que has dado en el clavo con tu pregunta, input. Todos empezamos por esto por nuestro amor a la música (y/o al cine). Sin embargo, si te metes en esta carrera a la búsqueda del grial del sonido perfecto, cada vez te vas separando más y más del placer por la música para dedicarte a estar pendiente de mil gilipolleces. Yo, desde que he comprado el equipo nuevo, no creo haber escuchado un disco entero y los pocos temas que he "dejado quietos" ha sido con el oido puesto en cómo suena el grave del bajo o el agudo de la trompeta. Uno deja de frecuentar los foros en los que se comentan las novedades y las opiniones sobre un nuevo disco o película para entrar en foros donde te explican donde y cómo bajarte un nuevo sofware que, unido a unos cables y una tarjeta de audio que tienes que comprar y que conectas a tu ordenador te permite sacar unas gráficas para ver donde la habitación tiene determinados picos, ante los que, por otra parte, no puedes hacer nada... salvo seguir leyendo más post y comprando un nuevo equipo que viene con el modelo más avanzado de Audyssey (y que vale otra pasta), comprobando como, mejorando el resultado, todavía no es lo suficientemente perfecto, por lo que necesitas comprar otro sofware u otro aparato que te permite una ecualización externa más fina que, a pesar de todo, tampoco te ofrece la solución perfecta, salvo que cambies de pantallas acústicas (porque estas ya no "sacan todo su jugo al nuevo AV"), vendiendo las anteriores por dos duros, gastandote lo que no tienes y comprobando como esos tres decibelios de valle en la frecuencia de 2 kHz tan sólo puedes eliminarlos comprando unos paneles difusores donde, de paso, te hablan de unas trampas para graves que puedes colocar en el rincón y con las que lograrás eliminar ese exceso de bajos que nadie puede percibir, ni siquiera tu, pero que aparece reflejado en la gráfica.... Y, ya digo, todo eso para nada porque al final, ya, con tanto ajuste, pasas de la música, se te ha olvidado qué cine te gustaba y, además, qué demonios, después de tanto equipo te das cuenta de que los cds están grabados pésimamente. Seguramente, por eso, piensas, es por lo que está volviendo el vinilo, y te lanzas a comprar un nuevo giradiscos cuando el último lo jubilaste en 1995, cansado de que poner un disco fuera asistir a todo un concierto de refritos y arañazos, pero que ahora te vuelven a vender como la panacea del sonido frente a los infames cds que se han cargado la música (y yo que siempre había pensado que lo que se cargaba la música era escucharla mezclada de ruidos extraños). Y, ya que tienes el giradiscos, tendrás, claro, que volver a comprar todos los viejos discos que en cd suenan tan mal y que tanto te gusta tener (aunque no dediques tiempo a poner ni siquiera uno entero).
Seguramente, en todo este tiempo, ya habrá salido un nuevo sistema de reproducción de música, un nuevo software y una nueva pantalla ultra-super-mega-alta definición en 5 dimensiones que, como no, tienes que tener porque ¿dónde vas viendo tus películas en tu vieja televisión Full HD?. Lástima que tu recién adquirido nuevo AV, ahora no soporte la nueva ultra-super-mega-alta definición sino que tan sólo permita una ádaptación de imagen por lo que, a pesar de que está nuevo, tendrás que malvenderlo para poder comprar el nuevo invento que te permite ver las películas en todo tu explendor. "Ahí si que vas a ser feliz, cuando puedas ver el cine, por fin.... con un buen equipo".
Yo hace tiempo disfrutaba de la música y las películas. Me importaba un bledo si la escuchaba en mi mp3, en el compacto de la habitación o en un equipo guarrindongo. Me importaba la música y el cine, disfrutaba con su contenido. Ahora no, tengo que reconocerlo con pesadumbre. EStoy más pendiente de todas estas martingalas que de aquello que da lugar a la afición. Necesito volver a recuperar esa afición y, por tanto, voy a hacer el firme propósito de no dedicar un sólo minuto más a calibraciones, gráficas, ecualizaciones y demás historias.
Mi sala de audición es mi salón y ni puedo separar los altavoces un metro de la pared trasera, ni puedo formar un triángulo equilátero ni isósceles ni escaleno, ni puedo poner los sofás donde escucho música en medio del salón. Las paredes están peladas (algún cuadro, a lo sumo) y la alfombra, si la voy a poner, no es porque sea acústicamente absorvente, sino porque me gusta pisarla en invierno.



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