Se trataría éste de un fenómeno que ya se estaría comenzando a suceder en los tres principales tenedores de recursos foráneos del mundo. De hecho, a cierre de 2008 había más euros que dólares en las reservas rusas, un 47,5% contra un 41,5%, algo que el especialista Brad Setser atribuye más a razones de proximidad comercial que de verdadera preocupación en las autoridades de aquel país por la evolución del los déficit gemelos estadounidenses. Japón, por su parte, ha amenazado con no adquirir más deuda norteamericana si ésta no se emite en yenes -los llamados bonos samuráis- con objeto de eliminar el riesgo moneda. China, finalmente, ha levantado la voz contra el quantitative easing propiciado por Bernanke y Geithner y su potencial impacto sobre el valor de un dólar que supone tres cuartas partes de sus activos en moneda extranjera. Curioso cuando su propia divisa está ligada al billete verde. Tal y como se encarga de recordarnos Ambrose Evans-Pritchard en el Telegraph, estos dos últimos países son titulares del 23% de la deuda federal de los Estados Unidos.
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