yo creo que aquí el damnificado es el terrorista, que sufre, a mi entender, un reinserción social a la fuerza, es decir, que lo intitulan quiera o no quiera

y perdón por la payasada, pero es que en este asunto, o se ríe uno, o simplemente dan ganas de llorar: no tenemos un código penal, tenemos una monumental farsa, y ha su hacedor de alcalde de Zaragoza, creo

propicios