Por la cuenta que te trae, procura que las mancebas de tu casa de lenocinio no lean la prensa. Una huelga de coño cerrado puede ser fatal para el devenir de la empresa. O peor aún alguna se puede ir de la lengua, cosa harto sencilla para ellas y a lo que acostumbran sumisamente, con el inspector de hacienda que tiene hora y puta fija todos los miércoles y fiestas de guardar, largando tus devaneos defraudadores. Que no está hecho el pájaro para estar entre rejas

Saludos