Conclusión:
Mario Kart 8 se convierte en uno de los mejores juegos que han aparecido en la franquicia de conducción de Nintendo. Estamos ante un título que se define con una palabra: explosivo. Diversión desde la primera carrera, intensidad y frenetismo en cada circuito. La mejor manera de definir la grandeza de un juego es pensando en qué ofrece. Y Mario Kart 8 ofrece jugabilidad con mayúsculas. Los circuitos tienen un ritmo endiablado, son cambiantes y dinámicos: tan punto estamos corriendo sobre el asfalto como desafiando la gravedad acelerando por las paredes, volando a muchos metros de distancia del suelo o conduciendo bajo el agua. El diseño de los circuitos, el equilibrio de los objetos con sus interesantes novedades y la exigencia a niveles altos de todas las mecánicas que nos ofrece el control del juego (derrapes, acelerones, saltos con turbo) hacen de Mario Kart 8 un juego ideal para todos los públicos: los que quieren divertirse sin complicaciones y los que quieren ser los mejores del tomando cada una de las curvas con precisión de cirujano.
La franquicia se consolida no solo con un clásico multijugador local a cuatro jugadores marca de la casa, sino también en su apuesta online con hasta doce jugadores de todo el mundo compitiendo a la vez con un rendimiento del netcode ejemplar, posibilidad de crear torneos personalizables con amigos y usuarios que queramos y el añadido de poder compartir nuestras hazañas en línea gracias a MKTV, la comunidad Miiverse y la subida de partidas a Youtube. Las posibilidades de personalización de nuestro corredor, vehículo y accesorios, las decenas de desbloqueables, los desafíos que suponen el 150cc o el modo espejo, el pique con la contrarreloj o el gran acabado visual (sólidos 60 frames por segundo y escenarios vivos y coloridos) completan un título imprescindible para los poseedores de Wii U. Las incomprensibles decisiones respecto al modo batalla y cierto margen de mejora en el sistema de edición y subida de vídeos son lunares en otro título de Nintendo que recuerda lo que mejor saben hacer: divertir, divertir y divertir.