Montar un buen PC sale más caro de inicio que comprar una consola, pero también aporta mucho más valor. Para empezar no hay que por jugar en línea como pasa con las consolas. Además los juegos, no sólo tienes un catálogo de varias décadas a tu disposición, si no que bajan antes de precio porque hay competencia en el mercado digital. Y para terminar los equipos suelen ser más longevos que las consolas y siempre se pueden actualizar.

La gran ventaja de las consolas: su sencillez. Enchufas, metes el disco y juegas. Pero la mayoría de las veces no puedes adaptar los juegos a tu equipo, ni puedes modificarlos a tu gusto y hasta cambiar el controlador supone un reto. A cambio te publicitan sus exclusivas y las que no lo son a los cuatro vientos para que pienses que solamente se pueden jugar ahí.

Al final, como casi siempre, depende del uso que le vayas a dar.