Nada de nada.

La consecuencia más previsible es que la investidura de Sánchez se consiga, haya nuevo gobierno, la derecha no conozca ya límites en su rabia, en su dolor, pero todo siga adelante sin más. El PSOE no va a saltar en pedazos (lo que puede saltar en pedazos es la extrema derecha), y no se va a hundir (lo que se puede hundir es la extrema derecha). No habrá ni una sola repercusión constitucional.

Menos previsible, pero también posible, es que partidos totalmente histéricos, y ahora no me refiero al PP y a VOX, sino a ERC y a los palmeros de Puigdemont, acaben por pedir algo inconstitucional e inadmisible, y vayamos a elecciones. El PSOE no va a saltar en pedazos (lo que puede saltar en pedazos es la extrema derecha), y no se va a hundir (lo que se puede hundir es la extrema derecha). No habrá ni una sola repercusión constitucional.

Esta es la realidad. Lo demás, wishful thinking from the right.