Cita Iniciado por AGA1969 Ver mensaje

(un sabio creo que dijo "yo soy yo y mis circunstancias").
Ese gran sabio fue nada menos que filósofo Ortega y Gasset, a quien muchos, tanto desde la derecha como desde la izquierda, quisieron fusilar a pesar de ser republicano porque tenía la mala costumbre de decir la verdad que nadie quiere oír.

Así por ejemplo en 1931, recién constituida la republica en una de las sesiones constituyentes del congreso decía esto en un discurso:

“ No es cuestión de «derecha» ni de «izquierda» porque no es cuestión de contenido en los programas. El tiempo presente, y muy especialmente en España, tolera el programa más avanzado. Todo depende del modo y del tono. Lo que España no tolera ni ha tolerado nunca es el «radicalismo» -es decir, el modo tajante de imponer un programa-. Por muchas razones, pero entre ellas una que las resume todas. El radicalismo sólo es posible cuando hay un absoluto vencedor y un absoluto vencido. Sólo entonces puede aquél proceder perentoriamente y sin miramiento a operar sobre el cuerpo de éste. Pero es el caso que España --compárese su historia con cualquier otra-- no acepta que haya ni absoluto vencedor ni absoluto vencido.

(... ) Las Cortes constituyentes deben ir sin vacilación a una reforma, pero sin radicalismo --esto es, sin violencia y arbitrariedad partidista--. En un Estado sólidamente constituido pueden, sin riesgo último, comportarse los grupos con cierta dosis de espíritu propagandista; pero en una hora constituyente eso sería mortal. Significaría prisa por aprovechar el resquicio de una situación inestable, y el pueblo español acaba por escupir de sí a todo el que «se aprovecha».

La verdad es que es triste que ese discurso, noventa años después de ser pronunciado, siga tan vigente ahora como en aquel entonces.

Tan solo dos meses después de pronunciar este discurso, ya desencantado del camino que veía había tomado esa flamante y ya veía fallida republica a pesar de estar recién estrenada, impartió una conferencia titulada Rectificación de la Republica” por el espanto que le produce que tan solo un meses después de constituida esta pacífica republica se produjera la quema de iglesias y conventos en Madrid.