Vivimos en un país donde a dios gracias uno puede expresar con entera libertad su opinión respecto a políticos y sus credos.
La diferencia entre opinar con libertad y ser un mal educado, es por ejemplo llamar sistemáticamente fachas y otras lindezas a otros simplemente por disentir con sus opiniones, algo que se ha hecho aqui reiteradamente y no lo digo por ti.
A ver si algunos por ahí toman buena nota.
Llamar tarado mental a un político, sobre todo cuando está claro que no tiene dos dedos de frente, es lo más suave que se le puede decir, y si no le gusta lo tiene fácil, que abandone la política. Es lo que tiene ser una figura pública. Si lo es no le queda más remedio que aguantar el chaparrón.
