Series para pasar un buen rato o lo contrario.
Vladimir es una serie de Netflix que transcurre en una universidad como aquella de “After the Hunt” (Caza de Brujas aquí) que ya comenté por aquí con Julia Robert de protagonista y que debate los mismos asuntos pero con mucha más gracia y en ciertos aspectos más realista. La protagonista es Rachel Weisz que es esa actriz británica que tiene ese tipo de belleza líquida en que a veces parece muy guapa y otras mucho más terrenal. Profesora de Inglés, muy bien valorada por sus alumnos y casada con un tipo (que sale en Mad Men) que también es profesor y se folla a todo lo que se mueve en sus clases (a las que levantan el dedo) con la aquiescencia de su mujer. El caso es que ella - que ya no es jóven - está más salida que la península de Italia (para entendernos, que el pico de una mesa) donde el objeto de su deseo es un profesor joven, escritor de éxito y buenorro. Lo mejor es la descripción del ambiente universitario y la comparación con otras épocas, en las que descubres que follaban entre todos (los que podían) y como ha influido el cambio ideológico en todo esto. La gran revelación es que las nuevas generaciones han impuesto la mojigatería como nueva forma de relación entre las personas lo que no deja de ser curioso ya que esto pertenecía a los conservadores o derechistas tradicionalmente.
Es divertida, tiene buenos diálogos, es ligera (8 capítulos de media hora), emplea mucho eso de la cuarta pared (término que me parece odioso) y aborda francamente uno de los problemas que el existencialismo no fue capaz de resolver, porque la angustia existencial del ser humano desaparece ante un buen culito. Así que chúpate esa Kierkegaard.
“DTF Saint Louis” en HBO, que es el nombre de una App para echar un polvo entre casados (DTF es el acrónimo de Down to Fuck que es algo así como Preparado para Follar). Solo he visto el episodio primero pero me parece muy prometedor, Jason Bateman y David Harbour son dos amigos que quieren probar si hay vida más allá del horizonte y parecen buenos tipos, algo ingenuos y que necesitan una aventura.
“Salvador” en Netflix, una serie de Daniel Calparsoro con Luis Tosar de protagonista de la que no he podido pasar del segundo capítulo, tal era la acumulación de tópicos y exageraciones que la consideré que estaba más allá de mis capacidades. Salvador es un técnico sanitario de urgencias que había sido un cirujano pero el alcohol y el juego le había llevado a la perdición. Su hija se fue de casa y en vez de convertirse en la siguiente Marie Curie se enrola en una banda nazi y se dedican a poner finos a cualquiera que se llame Mohamed o Ali. En una de esas la chica va y se muere dando al traste con una carrera que la podría haber convertido en una nueva Ilsa, la loba de las SS. Vista la sutileza de la historia me temí que la degeneración rebasara los límites soportables y terminara votando al PP.
Saludos


LinkBack URL
About LinkBacks

) y como ha influido el cambio ideológico en todo esto. La gran revelación es que las nuevas generaciones han impuesto la mojigatería como nueva forma de relación entre las personas lo que no deja de ser curioso ya que esto pertenecía a los conservadores o derechistas tradicionalmente.
Citar