Bueno, pues ya la he visto. Como se ha dicho anteriormente, técnicamente soberbia. Una fotografía muy buena -algún momento de sobresaturación, pero totalmente justificado-, una realización impecable -aunque es algo que siempre espero de Spielberg-, una narración hábil y fluida y un reparto entonado, con un gran Eric Bana a la cabeza.
Es bastante -muy- larga, pero a mí en ningún momento se me hizo pesada. Tiene un ritmo constante, y a medida que progresa la trama, la tensión y angustia no hacen sino crecer. Puede que haya una ligera falta de continuidad entre algunas escenas -que, por otro lado, a nivel individual están casi todas excepcionalmente dirigidas–, pero es bastante lógico dada la estructura del guión, y es algo que suelo notar a menudo en este tipo de películas en que los protagonistas se embarcan en una "búsqueda" sin final claramente definido.
Para los que quieran ver partidismo, proselitismo y demás “ismos”: lo siento, pero no hay. Vamos, es que no le veo sentido a rodar una película como Munich si lo que pretendes es hacer apología de la causa judía. Partiendo de la supuesta legitimidad que aduce el gobierno israelí para justificar su política vengativa de asesinatos selectivos se hace ver, gracias a la progresiva degradación moral que sufre el personaje de Bana, que tan execrable es la muerte de un -también supuesto- dirigente terrorista palestino como la de un inocente atleta israelí: un muerto es siempre un muerto, y no conduce a nada ni produce beneficio alguno. Se podría haber deshumanizado al protagonista, privándole de remordimientos y sentimiento de culpa, pero entonces no se plantearía las cuestiones que se plantea –y para eso ya está el personaje de Daniel Craig, compañero de comando de Bana–. También se podría haber incurrido en ese defecto tan en boga hoy en día, fruto de lo “políticamente correcto”, que es convertir en “buenos” a los “malos”, pero no creo que los animales responsables de la matanza de Munich se lo merezcan. Hay palos para todos, y muy bien dados.
Tranquilos, que también le encuentro defectos a la película: Spielberg, en su afán por dejar claro el mensaje, peca en varios momentos de un exceso de didactismo, remarcando innecesariamente por boca de los protagonistas lo fútil e infructuoso de la misión, en vez de dejar que las imágenes y los hechos hablen por sí solos. No es algo que me haya jodido la película, pero resta puntos, por redundante y obvio. También suprimiría al padre del informante; me gusta su personaje, pero no creo que sea de relevancia para la trama.
Hala, tomad ladrillo![]()