No está mal... una sucesión de gags a cual más inverosímil, con el oso como protagonista. Y creo que no saben como acabarla. Empieza como una comedia gamberra, lo cual promete, e inexplicablemente acaba almibarada, empalagosa y ramplona. Que lástima del final.
La ví en el avión hacia Singapur, y la verdad, no pagaría 9 pavos que vale la entrada al cine ni harto de vino. Para una tarde sopopífera de domingo en la que no haya nada mejor que hacer.