Vengo de escuchar el Salve Regina y el Stabat Mater de Scarlatti, con la Venexiana. Ayer, estuve en el Mesías de Händel con la Akademie für Alte Musik y el RIS-Kammerchor. El Mesías fue en el Auditorio. Hoy en cambio, ha sido en una sala más pequeña con menos sitio para el público.

Maravilloso. Es frustrante no tener los recursos suficientes para expresar con palabras lo que he sentido ayer y hoy ni para hacer una review del estilo de las vuestras. He llorado como un gilipollas y no sé explicar porqué.

Lo que sí tengo claro es que escuchar la música en directo, es otra cosa.

Saludos.