El anuncio mete en el mismo saco al que se descarga títulos de Internet y a quien hace copias para venderlas en el top manta. No es más que publicidad de la SGAE pagada con nuestros impuestos a través del Ministerio del Interior.

Siempre he sido un firme defensor de los originales, pero ya no paso ni una más. Tengo la mula echando chispas de lo cargada que va: mil y una reediciones que no aportan nada nuevo, otras que dejan mucho que desear, y ahora esto. ¿De veras soy el único que se siente estafado? >