
Iniciado por
Enigmax
Bueno. No es exacto lo que dices. Valerion es una subdivisión del gigante tecnológico Awol, por lo que no se trata de unas pocas personas, sino que pertenece a un gigante chino. Awol sigue con su división de proyectores de corto alcance, y para los de tiro largo crearon la marca Valerion.
El problema de los pixeles muertos en los chips DMD es el principal problema que tiene esta tecnología. Si todo funciona perfectamente, en condiciones de temperatura estables y con los ciclos de apagado/encendido mínimos (es mejor dejar el proyector encendido un corto periodo de tiempo, que apagarlo y luego encenderlo para supuestamente ahorrar). No son píxeles quemados, sino fallos individuales de los microespejos del chip DMD (Digital Micromirror Device). Cada píxel depende de un pequeño espejo que se mueve millones de veces durante la vida del proyector. El fallo más habitual se conoce como stiction (DMD hinge stiction), cuando la bisagra microscópica del espejo se bloquea y este deja de moverse correctamente. Si queda en posición activa (stuck ON) aparece un punto blanco fijo; si queda apagado (stuck OFF) aparece un punto negro. Las causas principales son el estrés térmico por exceso de temperatura, una refrigeración deficiente, la fatiga mecánica tras millones de ciclos, defectos de fabricación y, en menor medida, problemas del encapsulado del chip. La mejor prevención es cuidar la temperatura del proyector: mantener una buena ventilación, no obstruir las rejillas, limpiar los filtros cuando sea necesario, evitar ambientes calurosos o con polvo y dejar que el sistema de refrigeración complete su ciclo tras usos prolongados. También puede influir la degradación de la interfaz térmica del DMD (pasta o almohadilla térmica), ya que una peor transferencia de calor eleva la temperatura de funcionamiento y acelera el desgaste de los componentes internos. Un DMD moderno es muy resistente y puede durar miles de horas, pero una correcta gestión térmica es la clave para minimizar la aparición de píxeles muertos.
He tenido varios proyectores DLP en todos estos años. Llegué a tener tres funcionando simultáneamente, uno en mi estudio de postproducción, otro en la sala de proyección, y otro en mi sala personal de cine en casa. Todos tuvieron píxeles muertos con el tiempo, algunos antes que otros, pero siempre con menos horas de las que aseguran las empresas. Por eso insisto tanto en cuidarlos y forzarlos lo mínimo posible, siempre en ambientes muy frescos y sin humedad.
Es una tecnología que me gusta bastante más que otras. Pero ese es su principal talón de Aquiles.