A eso me refiero. Lo único que necesita es un ecualizador bien calibrado, nada más, pero hay que saber calibrar un ecualizador. En una iglesia acá en Chile se gastaron millones en equipos sin resultado alguno, hasta que alguien llamó a la división profesional de Yamaha Chile, ellos instalaron una red de micrófonos por toda la iglesia, e instalaron un muy simple ecualizador de 31 bandas por canal, que calibraron según sus mediciones, santo remedio. Ni un altavoz, ni un amplificador, nada, solo un ecualizador bien calibrado. El problema era que cada vez que había un matrimonio aparecía un iluminado que se creía el campeón de la ecualización y echaba todo a perder y de nuevo no se entendía lo que hablaba el cura hasta que llamaban nuevamente a los profesionales que volvían a calibrar el ecualizador y cobraban caro por este servicio.