Buenas, como el tema me apasiona y algo he experimentado ;-) comento de nuevo y que cada cual haga lo que más le plazca.
Esto no son opiniones, son hechos físicos. El sonido en un recinto cerrado de reducidas dimensiones, tiene un comportamiento regular del siguiente modo (centrándome en bajos, que es lo que ocupa este hilo): desde unos 200 Hz (genéricos, esto va en función del tamaño de sala y RT60 concretos) hacia abajo, hasta la frecuencia que coincide con el eje mayor de nuestra sala (resonancia baja), actúan los modos propios, esto es, a ciertas frecuencias (tomemos solo los modos axiales por ser los principales, aunque existen también los modos tangenciales y oblícuos) que coinciden con las longitudes de cada uno de los ejes de la sala (con superficies paralelas, la mayoría de salas domésticas) y sus armónicos (aquellas frecuencias con idéntica longitud de onda y sus múltiplos enteros), la distribución de presión se altera siguiendo un patrón estacionario, es decir, en los mismos puntos espaciales de la sala, la alteración de presión es siempre la misma, alternando entre máximos (antinodos) y mínimos (nodos) de presión, esta alteración oscila hasta en +/- 18 dB, y siempre es máxima en los límites de la sala (pegado a paredes, suelo y techo), precisamente porque la onda tiene una longitud de onda idéntica al eje de la sala.
Por debajo de esta resonancia baja, al ser la longitud de onda mayor que cualquier eje de nuestra sala, existe una sobrepresión constante por el fenómeno de compresión, que es indistinto de la posición espacial dentro de la sala.
Esto cómo se traduce en el sonido que percibimos. Entre 200 Hz y la resonancia baja (por ejemplo rondando los 30 Hz para un eje de sala de unos 6 metros, cuanto menor sea el eje mayor de nuestra sala, más alta será esa frecuencia de la resonancia baja, y viceversa) tenemos sobrepresiones (+/- 16 dB) en función de la posición del altavoz y de nuestro oído (más acusado cuanto más cerca de paredes, aún más en las esquinas por coincidir hasta con tres estacionarias, las de cada eje de nuestra sala) a frecuencias concretas, las frecuencias modales, es decir, no hay un incremento "constante" de presión, sino picos muy marcados a frecuencias concretas. Y por debajo de esa resonancia baja, la sobrepresión es constante e independiente de dónde situemos el altavoz y punto de escucha.
Los primeros problemas (estacionarias) se reducen primero ubicando correctamente (donde menos excitemos los modos de sala) tanto el altavoz como el punto de escucha, y segundo con ecualización activa (la calibración en nuestros AV, una de sus funciones). Los segundos (compresión) se reducen solo con ecualización.
En resumen, colocar un altavoz (especialmente subwoofers) en esquina no "aumenta" los graves, sino que altera la respuesta a frecuencias concretas, las que coinciden en longitud de onda con cada eje de nuestra sala y sus armónicos (múltiplos enteros), es decir, una suerte de emborronamiento de la señal y retumbos a frecuencias concretas. Para todo lo demás, ecualización.
Perdón por el ladrillo un domingo de mañana, pero creo que es importante desmitificar tanta información errónea o interesada, según el caso.
Saludos.



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