La mayoría tenemos equipos muy sobredimensionados en potencia de amplificación para nuestras salas, dedicadas o no.
Lo que sucede es que puntualmente, muy pocos minutos al año y en días diferentes, subimos el pote, ya sea por un acontecimiento, fiesta o cumpleaños, noche vieja, o una escena de cine o canción que queramos entusiasmarnos.

El tener el pote al 75% no estamos ni al 50% del total de la potencia del amplificador.