Entramos en el principio de contradicción.

A pesar del "cristal con que se mira..." y lo de cierto que tiene que cada uno es algo, o muy, particular, no estoy de acuerdo.

No estoy de acuerdo más aún si las cosas son buenas o malas dependiendo de la percepción de cada uno y a la vez las hay completamente obvias, como que "los dispositivos tecnológicos que se fabrican ahora son muchísimo mejor que los del siglo XX". Entiendo que es un obvio muy particular.

Hoy se hacen violines con tecnología, y uno puede poner algunos realizados a mano en su mente (anteriores al siglo XX al que se referían) y concluir cada cual cual suena mejor, con bastante objetividad. O cargarse el efecto Horovitz intentado reproducir o mejorar el instrumento y el interprete, y a muchos otros. Así llevan investigando en música expresiva el Instituto de Investigación e Inteligencia Artificial (IIIA), o el Machine Learning and Intelligent Music Processing Group (IMP/ML), o incluso la la compañía Zenph Studios, por poner algunos ejemplos. Tecnología punta, sí, pero suena de pena.

Que le digan a alguien que estudia, por ejemplo, tecnología de los materiales, que el ser o no de una cosa, es decir su calidad respecto a su dureza, comportamiento, flexibilidad, o durabilidad, depende más del sujeto que lo percibe que del objeto en sí... y esto es aplicable a tangibles, y a intangibles, con su dificultad de medición.

La verdad es que hay de todo, mejores, y peores.

Lo del vinilo es otro tema, más cercano al ejemplo de acariciar a alguien a distancia con un perfectísimo brazo bionico. Es decir, todo el sonido del mundo mundial, como nuestros sentidos (oído incluido, que el sonotone no ha mejorado, es broma, lease así), es analógico, esto si que es objetivo, pero...., por que es más barato, ocupa menos, se pone en soportes más asequibles, la grabación es de otra manera y, sobre todo, por que los beneficios serían más grandes (no pensaron en la piratería muy bien), pasamos un sonido analógico a ceros y unos, y después, tachan, lo volvemos a pasar a analógico, y a veces de master que en su día se volcaron en vinilos, o luego en CD, y ahora acaban en MP3 (y nos cuentan que mejora en la ida y la vuelta). Pues eso, como acariciar a alguien con los sentidos de un brazo robotizado. Quzás para quien prefiera el sonido efectista mejor que el real, o la peli en casa en vez de en el cine (esto si que da para mucha conversación). Bendito directo (analógico lo más posible. Que pruebe alguien, por un poner, con una Ópera con micros y vera) , bendito vinilo, benditas grabaciones de antes, y bendito tacto bien cerquita.

Ya lo decía hace mucho, salvando las distancia y la época (la intención era otra en aquellos tiempos), Sousa, en su artículo The Menace of Mechanical Music. Hoy decimos, y para muchos especialistas es obvio, que "todo soporte...", y cuanto más tecnológico más, "...es una reducción técnica, una necesaria restricción que permite su tratamiento". Pero restricción al fin y al cabo.

Bendito directo, vinilo, y tacto.

Sin embargo hay de todo, igual que se han puesto ejemplos de componentes de sonido e imagen cuyos modelos de hace años son mejores, todo lo objetivamente mejores que el gusto particular me permita, podemos poner muchos que han mejorado bastante objetivamente a sus equivalentes anteriores. Como decíamos, por un poner, difícil pensar hace años, incluso hace pocos años, en proyectores que se ven tan bien en estos momentos valiendo todavía menos que sus equivalentes.