Respuesta al Sr. Don Gabriel Moris
Escrito el día 1 Junio 2007 por Luis Fernando Areán
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El señor Don Gabriel Moris, víctima del 11-M y perito participante en la pericia sobre análisis de explosivos encomendada al inicio del juicio por el tribunal, ha escrito un
artículo de opinión en el diario en línea El Confidencial Digital, en el que hace una serie de consideraciones sobre dicha pericia, de las que discrepo profundamente. Toda vez que el propio Sr. Moris invita al debate de dichas consideraciones, me he permitido escribirle la siguiente carta.
Señor Moris:
Con mi más profundo respeto a su condición de víctima y mi incondicional solidaridad, lamento decirle que no estoy de acuerdo con su análisis. Deja usted
fuera del mismo datos clave para intentar entender lo que sucedió.
El primero de ellos es
la valoración conjunta de la evidencia, cosa que hace cualquier tribunal del mundo. La evidencia no se puede valorar pieza a pieza, de forma aislada. Como he dicho, se debe valorar en su totalidad. Y
el conjunto de pruebas de que lo que explotó en los trenes fue Goma 2 ECO es sencillamente abrumador. Va desde la documentación precisa de la transacción comercial por la que se adquirió dicha dinamita por parte de algunos de los procesados y algunos de los fallecidos en Leganés hasta el hallazgo de dicha dinamita en la bolsa de Vallecas, la furgoneta Kangoo, el artefacto del AVE, el piso de la calle Carmen Martín Gaite, y trazas de dinamita (nitroglicol) en el Golf que usaba Jamal Ahmidan, el Skoda Fabia y el porexpam del zulo de Morata de Tajuña. Le recuerdo además que hay
sentencia firme respecto del traslado de parte de dicho explosivo desde Avilés hasta Madrid, donde lo recoge Jamal Ahmidan. Esto es por tanto un hecho probado judicialmente.
Toda esta evidencia, que ha sido presentada en la vista oral y no ha podido ser impugnada, lleva a concluir que la marca del explosivo fue, al menos de forma abrumadoramente mayoritaria, Goma 2 ECO.
¿Que la analítica no ha podido llegar a la misma conclusión? Es lamentable, pero predecible. Algunos expertos venían anunciando ese resultado desde que el tribunal ordenó la prueba pericial. Y es que si hemos de creer a los especialistas en explosivos que han declarado en el juicio, ya sea en calidad de peritos o en calidad de testigos,
es muy difícil (por no decir imposible, añadió uno esta misma semana) determinar con precisión la marca comercial de una dinamita explosionada.
No es la primera vez ni será la última en la que la analítica no es concluyente. Eso no ha sido nunca óbice, ni lo será en el futuro, para que un tribunal pueda establecer hechos probados. Para poner un ejemplo, aunque no se encuentre la bala que mató a una víctima, si se establece que una persona X estuvo en las inmediaciones del lugar del crimen, si el test comprueba que X disparó un arma de calibre congruente con las heridas, arma que compró de forma ilegal recientemente ya que ese calibre está prohibido a los ciudadanos, si tenía motivos para matar a la víctima, si un cómplice se suicidó cuando la policía quiso arrestarlo, etcétera, ningún tribunal dudará en condenar a X: se habrá establecido su culpabilidad más allá de la duda razonable. Fíjese que el adjetivo
razonable es fundamental.
De cualquier hecho se puede dudar hasta el infinito; pero hay un momento en el que la duda deja de ser razonable.
Sin embargo, sí hay cosas que nos dice la analítica. Estará usted de acuerdo en un hecho: lo que explotó en los trenes fue dinamita de acuerdo con los compuestos que ustedes han identificado. Ni hexógeno ni pentrita ni cloratita ni amonal ni nada que no sea dinamita. Esto es lo que dijo el día 11 de marzo mismo la perito de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y NBQ. Y como la Goma 2 ECO es una dinamita, este resultado es totalmente congruente con el resto de la evidencia a la que me refería más arriba.
Sigamos. Usted dice que en la prueba pericial en la que usted participó aparecieron componentes que no lo son de la Goma 2 ECO. Es verdad.
Pero omite usted decir que en la misma prueba aparecieron componentes que no lo son de ninguna otra dinamita conocida, a saber, el ftalato de dibutilo. ¿Cómo se explica eso?
Además de ello, en las muestras intactas de explosivo identificado como Goma 2 ECO, aparecen también, a nivel de trazas, los mismos componentes, DNT y nitroglicerina, que como usted bien dice no forman parte de la Goma 2 ECO según sus especificaciones de fábrica. A pregunta expresa del presidente del tribunal, ustedes, los peritos discrepantes, dijeron que no podían explicar dicha circunstancia.
A otra pregunta expresa del presidente, todos ustedes, los ocho peritos, negaron la posibilidad de contaminación humana intencional o accidental.
No sólo eso; hay una muestra, la M1, que fue analizada en 2004 por la misma técnica con la que se analizó en 2007,
en condiciones homologables. En 2004 no aparecía ni DNT ni nitroglicerina. En 2007 sí aparecieron. Y para poner la guinda, un análisis de la muestra 3 (muestra patrón en manos de los Tedax desde un tiempo atrás del 11-M para hacer prácticas) en 2004, revisado con mayor detalle, arrojó la presencia ínfima de DNT, presencia que se había reforzado en 2007, con el paso del tiempo.
La conclusión de todo ello es inescapable: ha habido contaminación de muestras. ¿Cómo ha ocurrido? Aunque hay muchas hipótesis, no lo sabemos con absoluta certeza, pero el hecho es innegable.
Esto quiere decir que las conclusiones que se obtuvieron en 2004 son las más razonables. Y esas conclusiones son las siguientes:
1) La analítica sólo puede determinar que lo que estalló en los trenes es dinamita, sin poder especificar la marca.
2) El resto de las pruebas apuntan abrumadoramente a que lo que estalló en los trenes fue Goma 2 ECO, algo congruente con el punto (1).
Respecto del lavado, quedó suficientemente claro en la vista oral que es no sólo un tratamiento necesario y estándar para realizar el análisis, como usted mismo reconoce, sino que dicho lavado fue parcial, y que hay una muestra en particular, la M-6-12, de la que hay seguridad que no fue sometida a lavado en su totalidad. Esto se repitió una y otra vez durante la vista oral sin que ustedes, los peritos discrepantes, pudieran rebatir ese punto.
Se sigue por tanto que la explicación del lavado para aducir ausencia de componentes no es satisfactoria.
Finalmente, y para no dejar ningún punto sin tocar, permítame decirle que
su párrafo final se basa en la lectura de una noticia en un diario que no puede ser contrastada. Habida cuenta de que
ese diario se ha dedicado durante tres años a esparcir falsedades respecto del 11-M, comprenderá usted que tal fuente no me parezca muy fiable. Tenemos además el testimonio de la persona que custodió las muestras, que nos asegura que la totalidad de las mismas fue remitida a ustedes para su análisis, y lo asegura bajo protesta de decir verdad y enfrentándose a pena de cárcel, multa e inhabilitación si miente. En ausencia de evidencia, me parece muy claro a quién deberíamos creer.
Espero que esté usted de acuerdo con estas apreciaciones. Lo espero de corazón, señor Moris, porque usted merece justicia, y sería terrible que se convenciera, erróneamente a mi juicio, que el sistema judicial español ha sido incapaz de dársela.
Reciba un cordial saludo, renovándole mi pesar por su pérdida y por la pérdida de 191 vidas inocentes más.