Cannes-
Llegó el día de «La guerra de las galaxias», un filme a mayor gloria de la Century Fox, que, en tiempos, se sintió frustrada porque George Lucas no quería continuar con la segunda parte, ya que, entre otras cosas, estaba en trámites de un complicado divorcio. Pero todo esto ocurrió a finales de los 70... Claro que, dentro de la un poco desastrosa organización que es lo habitual en Cannes, hubo ayer otras cintas. Por ejemplo, un pretencioso e irritante filme italiano, «Quando sei nato non puoi nasconderti», de Marco Tullio Giordona. A lo mejor, lo que cuenta tendría sentido en una novela, no en una pantalla. Veamos: un chico de trece años sale en crucero por el Mediterráneo con su padre en un velero. Una noche de fuerte viento, la embarcación se aleja y nadie escucha sus gritos.
Los despropósitos de Giordana. Pasa el tiempo, continúa la noche, y comienzan a ahogarse. Por arte de magia, alguien los salva, una persona que, desde una barcaza abarrotada de inmigrantes ilegales que viajan clandestinamente a Italia ha visto burbujas y un pijama... Ya es complicado detectar un barco abarrotado de gente, como para ver un barquito, y, además, en medio de la noche. Aquí, eso de «una imagen vale más que mil palabras» no se cumple. Pero los despropósitos se acumulan, porque al llegar al puerto se han concienciado tanto que se quieren quedar con los refugiados. Y luego viene la parte de la familia, a los que dan por muertos y, además, se encuentran con que el hijo quiere quedarse a vivir con dos inmigrantes con los que ha trabado amistad durante su travesía en el barco. La irritación va en aumento, y eso que no sé cómo acaba. Ni me importa. Y el director del festival dice que no encontró ninguna película española para venir a Cannes... ¡Un montón, señor Jacob, un montón!
Fuera de concurso fue proyectada «La venganza de los Sith», de George Lucas, cuya obra maestra sigue siendo «American Graffiti». Fue en 1977 cuando se estrenó «La guerra de las galaxias», y obtuvo un éxito multitudinario. Las secuelas siguientes tenían otros directores y, con la segunda, que ahora es la quinta, el público deseó que no terminara, como ha ocurrido después con «El señor de los anillos». Lucas plagió una novela llamada «La legión del espacio», de Jack Williamson, publicada en España por Martínez Roca. Ahora, con clubes de «fans» por todo el mundo, ediciones ampliadas en DVD y un grandioso negocio de «merchandising», se vuelve a montar la misma que con las anteriores. Incluso, en los reestrenos que se han hecho de la primera, se le pone el rótulo de «IV parte» y hay quien habla de una posible séptima, octava y hasta novena entrega.
Insinuación confirmada. Bien, desde 1999, esta trilogía ha ido mostrando las bases de lo que ocurre en las que todos ya conocíamos. La entrega que nos ocupa se lleva la palma. Anakin Skywalker se convierte en Darth Vader, cosa que Lucas lleva insinuando desde la primera película. «La venganza de los Sith» es la demostración más clara de que nunca tuvo en mente hacer una saga y que parece haber olvidado lo que pasa en la cuarta.
En la que nos ocupa, el maestro Yoda, el bajito con parecido a Pujol, sale mucho. ¿Por qué no en la cuarta? Ahora nacen unos gemelos al final, y si a la chica la dan en adopción a un senador, ¿cómo se convierte en princesa en la siguiente entrega? La pureza de la de 1977, una obra de aventuras galácticas súper entretenida, se ha convertido en una docta saga justificativa. La película, en pantalla gigante, con un sonido especta- cular, entretiene, pero se trata de una no-aventura, porque es una mera justificación de la siguiente, con los lugares comunes de los efectos diseñados por ordenador. Continúa con los grotescos personajes de distintos planetas creados por Lucas. La primera batalla con la que arranca tiene pinta de videojuego, y las peleas con la espada se vuelven pesadas. Es bonita, pero llega a cargar.